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071111 -
Alberto Montero Soler -
Público
- ¿Cómo puede cambiar tanto el destino de un pueblo en el curso de
una noche? Hace apenas una semana a los griegos se les ofrecía la
oportunidad de votar en un referéndum si estaban o no dispuestos a
aceptar los términos de un segundo rescate. Bastó la extorsión
directa de
Merkel y
Sarkozy advirtiendo de que, en ese caso, se cancelaría el
próximo pago de ocho mil millones de euros del primer fondo de
rescate que ya había sido aprobado por la troika (y no sólo por
Francia y
Alemania), sumada a la invitación
velada a salirse del euro, e incluso de la
Unión Europea, para que donde dijo digo ahora Papandreu dijera
diego y llamara a la formación de un gobierno de unidad nacional
que, así y todo, se le está resistiendo.
Si, iluso de mí, tras aquella llamada al referéndum griego
escribí que cuando la
democracia entra por la puerta los mercados saltan por la ventana,
la realidad acaba de demostrar que mercados y gobiernos han tejido
una alianza contra los ciudadanos y son estos finalmente los
defenestrados, y con ellos la democracia. Las expectativas que
despertó el referéndum de que estuviéramos ante el primer paso para
la recuperación de la soberanía frente a los mercados se truncaron
en un soberbio gatillazo que ha dejado descolocados a quienes aún
confiábamos en el poder de la democracia para cambiar los destinos
impuestos.
(Ver: Referendo en Grecia: Cuando la democracia entra por la puerta, el
mercado salta por la ventana)
Y es que no sólo la democracia ha muerto en Europa, sino que además
las caretas de quienes la dirigen se han levantado. Ahora sabemos
que muchos de nuestros gobernantes pertenecen a los mismos grupos de
poder que gobiernan la economía mundial en la sombra (el
Grupo Bilderberg, el Grupo de los Treinta o la
Trilateral); ahora sabemos que, con cada rescate, no sólo se
intervendrá el país sino que se impondrá un gobierno de unidad para
gestionar las pocas decisiones políticas que aún puedan tomarse (ahí
están, si no, Grecia
o Italia para corroborarlo); ahora
sabemos que la oposición solo podrá hacerse desde las calles porque,
con ese sistema, hasta los débiles mecanismos de la democracia
representativa nos han sido hurtados. Ahora sabemos, en definitiva,
que gobiernan contra nosotros: los impotentes.
(Ver:
Referendo en Grecia. Papandreu anuncia un referéndum sobre el segundo
"rescate")
Y todo ello en el marco de una nueva reunión del G-20 que se podían
haber ahorrado porque, para esos resultados, más vale que la
hubieran celebrado por videoconferencia que sale más barato y genera
menos trastornos.
Mientras que desde numerosas instancias se advierte del riesgo de
profundización de la crisis como consecuencia de las medidas de
austeridad impuestas en Europa; del estancamiento de una economía
estadounidense en la que se han recuperado los beneficios a costa de
los salarios; y de una China que, al
tiempo que descubre qué es una burbuja, se hace la remolona para
conseguir mercado y negocio a cambio de fondos el grupo del G-20 es
incapaz de articular un plan de reactivación global.
En efecto, la Cumbre ha concluido con el compromiso por parte de
Alemania
y Chinade que estimularán su
demanda interna para así tirar de la economía mundial. Cuánto, cómo,
y sobre todo, cuándo nadie lo sabe. Eso sí, para Europa ni un euro
más que luego se lo gastan en servicios sociales que no pueden
mantener.
Alberto Montero Soler es
profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga y
presidente de la Fundación CEPS. Puedes leer otros textos suyos en
su blog La Otra Economía.
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