|
140110 -
Matthew Price
- El reportero de la BBC Matthew Price estuvo en el
Hospital de la Paz en Puerto Príncipe, uno de los lugares donde
están acudiendo los cientos de heridos que deambulan por la
capital haitiana. Este es el relato de su visita.
Fuera del hospital es como si se hubiera perpetrado una masacre.
Sábanas blancas sucias cubren algunos fallecidos, otros están al
descubierto, con sus miembros pegados a los de otros cuerpos.
Muchos de los muertos son adultos, pero, justo a la derecha,
sobre el cadáver de una mujer, hay un bebé con el ombligo
hinchado. Lleva una camiseta plateada y está tumbada en el
bordillo, abandonada.
Un hombre se remueve a la izquierda. Levanta una sábana que hay
sobre el suelo y se tiende bajo ella.
Muy cerca, todavía en el exterior, una mujer sobre una cama de
hospital. Como muchos otros, tiene miedo de entrar en el
edificio por temor a más réplicas. Ése es el motivo por el que
están aquí, bajo un cielo negro, lleno de estrellas.
"Hay pocos médicos"
Un hombre con los ojos muy abiertos observa a un extraño que
pasa ante el edificio. Cerca, un pariente se mueve y levanta la
sábana que le cubría las dos piernas rotas. Junto a él, sobre
una caja de cartón desmontada, yace una mujer. Bajo su muñeca,
las gotas de sangre han formado un charco. Necesita ayuda. Como
todo el mundo aquí.
Dentro del hospital, los gemidos y gritos resuenan por los
pasillos. Hay pocos médicos, pocas medicinas.
Una mujer, que parece alemana, dice que ha venido al hospital
para ofrecer su ayuda. Su casa, asegura, también quedó
destruida. Un médico le da una ampolla y ella se dirige con
cautela hacia un hombre al que ha estado intentando atender.
Es evidente que muchos de los heridos que fueron trasladados al
hospital murieron aquí. Un hombre, con lágrimas en los ojos,
señala a su hija pequeña, tumbada sobre el suelo sucio. La niña
tiene ambas piernas rotas y una gasa larga le envuelve la
cabeza. Su hermana murió.
"Ça va?", le pregunta su padre. "Oui", responden la niña
débilmente. Pero no está bien.
Queda gente atrapada
Casi no queda nada en pie en esta ciudad y, de momento, la gente
tiene que valerse por sí misma.
Durante la noche se extendió el rumor de que se estaba acercando
un tsunami. Cientos de personas huyeron apresuradas de la costa
en medio de la noche, por las calles oscuras, arrastrando las
pocas pertenencias pudieron salvar.
No hubo tsunami, pero esto demuestra lo asustados y solos que se
sienten los habitantes de Puerto Príncipe.
Todavía queda mucha gente atrapada bajo las ruinas de los
edificios grandes y Haití no dispone de maquinaria pesada que
permita retirar los escombros para llegar a ellos.
Las autoridades afirman que hay decenas de muertos, entre ellos,
algunos de los miembros de la misión de paz de la ONU.
Este país, a menudo olvidado por el mundo, necesita ahora su
ayuda más que nunca -
BBC
|