Cargando


 

Avizora Atajo Publicaciones Noticias Biografías

Haití
Un periodista francés denuncia que EE.UU. y Francia acordaron en 2003 un plan conjunto para derrocar a Aristide

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- La desestabilización de Haití
-
Plan entre Francia y EEUU contra Haití
- Entrevista con  J B Aristide
- El Rey Juan Carlos acusado de hechos
-
El Clima Nueva arma de destrucción masiva

 

 

 

 

050304 - Rebelión - Eduardo González - ¿Bush y Chirac asaltan Haití para ir por Cuba? - Kofi Annan mira para otro lado

El objetivo sería crear una base avanzada para terminar con Fidel Castro "dentro de cinco meses"

Amnistía Internacional lamenta que notorios violadores de los Derechos Hunanos circulen "libremente" por Puerto Príncipe al frente de los insurgentes y con el consentimiento de la fuerza multinacional

El periodista y escritor francés Thierry Meyssan ha asegurado que Francia y Estados Unidos acordaron en el verano de 2003 un plan conjunto para preparar un golpe de Estado contra el derrocado presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, debido, entre otras cosas, al interés de Washington por controlar estratégicamente la región y utilizar el país como "base avanzada para terminar con Fidel Castro dentro de cinco meses". El otro gran motivo sería la reacción francesa a la decisión de Aristide de exigir a París el pago o devolución de deudas contraídas con su ex colonia a lo largo del siglo XIX.

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se puso en contacto con Francia a finales de 2002 para derrocar al ex presidente de Haití, pero que no fue hasta julio de 2003 que París decidió implicarse, afirmó Meyssan --presidente de la red alternativa francesa 'Voltaire' y conocido por su libro 'La gran impostura', en el que ponía en duda la versión oficial estadounidense sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001--, citado por la agencia de prensa de ámbito latinoamericano IAR-Noticias.

Según Meyssan, la llegada de Aristide al poder en 1990 ya supuso entonces un problema para Washington, ya que "marcó el comienzo del fracaso de la estrategia estadounidense para erradicar el comunismo en el Caribe". En 1991, Aristide fue derrocado por el general Raoul Cédras y por los escuadrones de la muerte de Louis-Jodel Chamblain, quien es, precisamente, uno de los principales líderes de la revuelta que le apartó del poder el pasado domingo.

La presión de los votantes de raza negra, entre quienes consiguió Aristide muchos apoyos, obligaron al ex presidente estadounidense Bill Clinton a apoyar el regreso del mandatario haitiano a su país en 1994, tras lo cual su primer ministro, René Préval, asumió la Presidencia del país (Aristide no pudo ejercer el cargo porque la Cosntitución haitiana prohíbe dos mandatos seguidos). La política antinorteamericana de Préval fue respondida en octubre de 2000 por un intento frustrado de golpe de Estado protagonizado por el otro líder de la actual revuelta, el ex comisario de policñia Guy Philippe, asegura Meyssan.

Tras el regreso de Aristide a la Presidencia en 2000 (tras obtener el 91 por ciento de los votos en unas elecciones caracterizadas por la alta abstención), el restituido presidente exigió a Francia el pago o la devolución de 90 millones de francos-oro (moneda de la época) que habían sido confiscados por el Gobierno francés a Haití entre 1825 y 1885. La suma, ajustada y adaptada a los intereses correspondientes, equivale a alrededor de 20.000 millones de euros actuales.

EL PLAN DE GOLPE DE ESTADO Fue en estas circunstancias, señala el periodista, que Bush se puso en contacto con Francia para llevar adelante el plan de derrocamiento de Aristide, cuyo gran objetivo sería establecer una base de avanzada para "terminar con (el presidente de Cuba) Fidel Castro dentro de cinco meses".

El proyecto incluiría cuatro grandes puntos. El primero era la 'desestabilización democrática', mediante el apoyo y financiación a la oposición interna con fondos procedentes de la Fundación Nacional para la Democracia (NED) y mediante la creación, dirigido por el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Roger Noriega (un viejo enemigo de la Teología de la Liberación, a la que perteneció en tiempos Aristide), de un grupo de trabajo "para la restauración democrática".

En este contexto, ambas potencias habrían prestado apoyo a la formación opositora Grupo de los 184, presidida por un antiguo financiero de la dictadura de los Duvalier (entre 1957 y 1986) André Apaid, que el pasado 2 de enero presentó una alternativa de transición y cinco días más tarde convocó una manifestación que degeneró en revuelta, tras la cual Washington acusó a Aristide de no ser democrático. El 13 de enero, continúa Meyssan, expiró el mandato del Parlamento y la oposición se negó a nombrar delegados a la Comisión Electoral, lo cual impidió la celebración de elecciones y aumentó la presión internacional contra el presidente.

El segundo punto se refería a la 'presión diplomática', una operación supervisada por el intelectual francés Régis Debray y por Veronique Albanel, presidenta de la asociación Fraternidad Universal y hermana de Dominique de Villepin, actual ministro francés de Asuntos Exteriores. Con esta cobertura, Estados Unidos y Francia ejercieron presiones sobre diferentes países de la región para que no participasen en las ceremonias del 200 aniversario de la independencia de la "primera república negra de América", que se celebraron el 1 de enero de este año en Puerto Príncipe.

El tercer punto del plan consistía en la 'desestabilización militar', para lo cual, según Meyssan, Estados Unidos puso en funcionamiento un grupo armado en República Dominicana, bajo las órdenes de Guy Philippe. Este grupo protagonizó el alzamiento armado del pasado 5 de febrero en Gonaives (norte), mientras el Grupo de los 184, "en contacto permanente" con el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, ordenó a la oposición que mantuviera distancias con los rebeldes para poder optar al poder sin "tener que sentirse responsable por los abusos o barbaries que puedan ser cometidas a su favor" por los sublevados, añade el periodista.

El 21 de febrero, el plan para una solución al conflicto propuesto por la comunidad internacional fue aceptado por Aristide pero rechazado por la oposición, que exigió incondicionalmente su salida, y dos días después, los sublevados cruzaron la frontera dominicana al mando de Louis- Jodel Chamblain.

Ese día, la agencia AFP comentó que "en Puerto Príncipe mucha gente piensa que el Ejército dominicano ha dejado pasar deliberadamente a los antiguos militares haitianos con el respaldo de Estados Unidos, que además de suministrarles la casi totalidad de su material bélico, mantiene vínculos muy cercanos con su comando conjunto y el Gobierno". La agencia francesa recordó también que "República Dominicana fue el único país del Caribe que envió 300 militares a Irak a petición de Estados Unidos".

El cuarto acto del plan era el 'secuestro'. El pasado domingo, las Fuerzas Especiales de Estados Unidos tomaron el Palacio Presidencial y anunciaron a Aristide que sería enviado a Miami para ser juzgado por tráfico de drogas, a menos que aceptase dimitir. De los contrario, esperarían la llegada de Guy Philippe, que había recibido órdenes y venía "a matarlo", asegura Meyssan.

"Bajo la amenaza de los fusiles M-16 y en presencia de James B. Foley, embajador de Estados Unidos, y de Thierry Burkard, embajador de Francia, Aristide firmó una declaración de demisión preparada con anticipación 'a fin de evitar un baño de sangre'", asegura Meyssan.

Aristide fue conducido a continuación a Bangui, capital de la República Centroafricana, en donde lo esperaban agentes franceses de la seguridad francesa.

Meyssan recuerda también que Estados Unidos y Francia mandaron sus tropas a Haití antes de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, convocado de urgencia, decidiera nada respecto al envío de 'cascos azules'


Haití: Amnistía Internacional lamenta que notorios violadores de los Derechos Humanos circulen "libremente" por Puerto Príncipe al frente de los insurgentes y con el consentimiento de la fuerza multinacional
Eduardo González Rebelión 050304

Amnistía Internacional (AI) lamentó que reconocidos violadores de los Derechos Humanos circulen "libremente" por Puerto Príncipe al frente de los insurgentes armados y denunció que las fuerzas internacionales presentes en Haití hayan permitido a las fuerzas lideradas por estos hombres hacerse con el control de la capital del país.

Entre los notorios violadores de Derechos Humanos se encuentran Louis Jodel Chamblain y Jean Pierre Baptiste ('Jean Tatoune'), quienes lideran a estos insurgentes armados que "circulan libremente por Puerto Príncipe" desde que el pasado domingo ocuparan la capital, tras la destitución y exilio del presidente Jean-Bertrand Aristide.

Amnistía Internacional está "extremadamente preocupada" por el hecho de que las fuerzas internacionales presentes en Haití hayan permitido a estas fuerzas sublevadas, "lideradas por perpetradores de pasados abusos", tomasen el control de la capital.

Asimismo, la organización teme que a estos individuos se les unan antiguos militares y paramilitares que, hasta su huida de la Penitenciaría Nacional el pasado domingo, cumplían penas de cárcel por delitos relacionados con los Derechos Humanos. "La Fuerza Multinacional Interina debe garantizar la seguridad de los policías, responsables judiciales, testigos y defensores de Derechos Humanos que estuvieron implicados en el procesamiento de estos perpetradores, dado que se arriesgan a represalias", añade.

La organización ha reiterado su llamamiento para que se desarme a los insurgentes y se exluya del poder a sus jefes y a cualquier otra persona implicada en violaciones de Derechos Humanos. Asimismo, ha recordado a la comunidad internacional que cualquier intento por conceder una amnistía por abusos recientes o pasados es "inaceptable" y constituye una "violación de la legislación internacional sobre Derechos Humanos".

"El hecho de que las masacres, ejecuciones extrajudiciales o torturas por las que fueron llevados en un primer momento ante la Justicia hayan sucedido hace años, no exime a estos perpetradores de responder de sus actos", prosigue AI. "La incapacidad para hacerlo en el pasado ha contribuido a la actual violencia", añade.

Amnistía recuerda que, según la prensa internacional, el líder del los sublevados, Guy Phillippe, ha expresado su confianza en que sus fuerzas tengan un destacado e influyente papel en la vida pública. "Lo preocupante es que, según informaciones, algunos dirigentes de la oposición política en Haití han indicado que tienen la intención de negociar con los líderes rebeldes que estén acusados de violar Derechos Humanos con el objetivo de llegar a un compromiso político", advierte Amnistía.


 

 

 

 

AVIZORA.COM
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com