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310110 -
Robert Fisk -Tony Blair y su
inmaculada conciencia
Para retomar una de las más viles expresiones de lord Blair
de Kut al Amara, hay una distinción binaria. Sangre que me
empapó los zapatos en la sala de urgencias de un hospital de
Bagdad en marzo de 2003, seres humanos que aullaban por sus
quemaduras de fósforo, el anciano que con un pañuelo intentaba
secar la sangre que brotaba de la órbita hueca de su ojo, las
pilas de cadáveres en descomposición que había en la morgue de
la capital de
Irak.
Y los gritos, sí los gritos, y los ruegos y los quejidos de
animal moribundo de los heridos y agonizantes.
Este viernes, lord Blair se sentó en el Centro de Convenciones
Reina Isabel II con su inmaculado traje, con su inmaculada
corbata roja, su inmaculada camisa blanca y su inmaculada
conciencia. Por Dios, eso sí que era una distinción binaria. La
diferencia que existe entre el infierno del dolor y el infierno
de la mendacidad dichosa.
Tendrían que haber estado en Medio Oriente para sentirlo con la
debida intensidad. Lord Blair estaba físicamente a solamente 3
mil 200 kilómetros de distancia de mí. Sicológicamente, sin
embargo, se encontraba en otra galaxia, mientras componía y
recomponía la historia.
Está el papel de
Al
Qaeda.
Todos sabíamos de esta institución particular. Lo cambió todo,
como nos recordó una y otra vez lord Blair. Fue una de las
razones por las que británicos y estadounidenses invadieron
Irak. Supuestamente
Saddam Husein
tenía nexos con
Al
Qaeda, o al menos eso dijo Washington, y podía darle a la
organización armas de destrucción masiva, según lord Blair.
Pero cuando resultó que los nexos eran tan inexistentes como las
armas, lord Blair se sorprendió mucho al ver a la red Al Qaeda
reaparecer después de la invasión a Irak. La gente no pensó que
Al Qaeda e Irán jugarían el papel que tienen.
Lord Blair fue a la guerra porque pensó que Al Qaeda lo dejaría
ganar en Irak. Por lo tanto, todo es culpa de Al Qaeda. NOSOTROS
no matamos a 100 mil iraquíes (nótese que utilicé el saldo
mortal más benévolo registrado). Fueron ELLOS, los terroristas,
los insurgentes de Al Qaeda, los sectarios, los malos.
Blair hizo uso del mismo truquito deshonesto al hablar de la
guerra Israelí-palestina. Es un problema constante para Israel,
nos informó. Ellos usan enormes fuerzas en sus réplicas y se
prolongan fácilmente dos semanas, pero fueron los otros quienes
lo comenzaron todo.
Pero no. No es así, lord Blair. Nadie pone en duda que los
cohetes de Hamas precedieron la agresión israelí contra Gaza
hace un año. De lo que se acusó a Israel fue de causar un número
grotescamente desproporcionado de víctimas. Pero desde luego,
eso no fue lo que Blair dijo, porque trabaja en Jerusalén, donde
no puede ofender a ninguna de las partes. En su calidad de
enviado para Medio Oriente, su trabajo consiste en impedir una
carnicería masiva, cosa en la que fracasó abiertamente, como
fracasó no poniendo fin a la carnicería en Irak.
Pasamos por un invierno frío en Medio Oriente, pero el miércoles
me tuve que alojar de vez en cuando el cuello de la camisa.
Pareciera que Blair fue tan exitoso en Irak como lo fue en Gaza
hace un año. Todo está mejorando. La vida en Irak es mejor a lo
que era en 2007, 2003, 2002, y para el caso, 2001. Si, ya
entendí. Antes de la invasión, todo era culpa de
Saddam Husein. Después de la invasión todo es culpa de Al
Qaeda e Irán. ¿Hay suponer que ahora vamos a invadir Irán?
En un momento dado, este hombre miserable alardeó del legado
histórico británico al implantar un gobierno iraquí en alrededor
de los año 20, y omitió toda mención de una insurgencia masiva
contra los británicos en Bagdad, Fallujah y Najaf, en 1922, que
bien pudo haber sido una advertencia para él de la anarquía que
surgiría después de 2003.
De vez en cuando, tuvo un resbalón, o al menos, el
interrogatorio tocaba algún punto antes obviado. Cuando trató de
decirnos que no se tomaron decisiones en su tristemente célebre
reunión con
George W. Bush en Crawford, lord Blair de pronto expresó (de
hecho parece que se le escapó) que él creía que en esa ocasión
hubo conversaciones con los israelíes. ¿Qué? ¿Israelíes? ¿En la
crítica reunión en Crawford? Israel fue la única nación, además
de Estados Unidos y Gran Bretaña, que apoyó la guerra y, de
hecho, la alentó.
Un amigo mío en Jerusalén me hizo el favor de revisar sus
archivos y ahí encontró que una fuente de la cancillería israelí
declaró que una invasión a Irak definitivamente distraería la
atención de la gente sobre el asunto israelí-palestino. La
investigación jamás se topó con esta interesante pista.
Al final de la comparecencia, al tiempo que Lawrence Freedman
leía la lista de muertos cada año y yo recordaba haber visto
algunas de esas tragedias con mis propios ojos, Irak se coló al
recinto.
El ministro Adam Price tiene razón: nunca escucharemos una
disculpa de este hombre, dijo. No podemos, claro, porque lord
Blair hablaba de su propio juicio, de ser franco, absoluta y
completamente honesto y absolutamente claro. Debíamos quedarnos
ahí y solucionarlo. Así que de eso se trataron todos los
muertos, heridos, bombardeos, cuerpos despedazados, las
violaciones y las torturas en Abu Ghraib.
Era un recinto demasiado pequeño para escuchar todo esto. No
sorprende que no pudieron retacar ahí dentro a todos los deudos
británicos. Casi 200 soldados ingleses no tuvieron
representación en el acto. Esto llevó a que me preguntara cómo
retacar las almas en el Centro de Convenciones Reina Isabel II
de 100 mil iraquíes muertos - © The Independent - Traducción
para La
Jornada: Gabriela Fonseca
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