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ESPÍRITU GUERRERO
«Rumsfeld es agresivo, determinado y pragmático», apunta el autor,
Jeffrey Krames. Pero lo cierto es que los episodios que jalonan el libro
nos dibujan a un hombre cruel, colérico e insolente, con la violencia a
flor de piel.
Según Krames, el «espíritu guerrero» anidó en Rumsfeld de joven y
está seguramente muy relacionado con su condición de hijo putativo de la
Guerra Fría. «Rumsfeld siempre está pensando el próximo movimiento del
ajedrez, planeando sus futuras batallas», escribe Krames.
Otra de sus señas de identidad, como si llevara a mano un cronómetro en
permanente cuenta atrás, es el «sentido de la urgencia». Cuando Bush
dice que «el tiempo se acaba», es que Rumsfeld le está apremiando con
su taquicárdico tictac.
Si por él fuera, las primeras 3.000 bombas de precisión habrían caído
ya sobre Irak hace meses. A la vuelta del verano pasado.En plan preventivo
y unilateral. Sin las pamplinas de la ONU y demás subterfugios de su
antagonista, y sin embargo amigo, Colin Powell.
A Rumsfeld le puede la impaciencia, y en el Pentágono se cuenta la
anécdota de una vez que le pidió a un funcionario que le entregara
urgentemente el informe que le pidió hace dos meses. «Señor secretario,
me lo encargó hace dos días», replicó el subordinado. Y se la tuvo que
tragar.
Todo fue rápido, demasiado rápido, en la vida intrépida de Donald
Rumsfeld, Rummy para sus amigos y enemigos. A los 30 años le teníamos ya
como congresista republicano, simpatizante del ala ultraconservadora del
partido. Y en el 69, cuando otros se dejaban melena, se enroló con
Richard Nixon, que le mandó de embajador a la OTAN.
La distancia le salvó del naufragio del Watergate. Le rescató para la
posteridad Gerald Ford, que primero le nombró jefe de su gabinete y
después, con 43 bisoños años, le ascendió a secretario de Defensa.
Eran otros tiempos, y su misión no era salir a conquistar mundo, sino
replegar al Ejército norteamericano e inyectarle pólvora y moral
después de la debacle de Vietnam.
Su reto ahora es dejar encarrilada la papeleta de Irak antes de cumplir
los 71, allá por el mes de julio. Sus planes iniciales de guerra eran
siete días de bombardeos intensos y algunos más de invasión. Ahora,
calmada la urgencia, se conforma con seis semanas.
Su ganas de resolver la guerra por las bravas quedaron ya bien patentes en
Afganistán: 12 días después del 11-S, los comandos especiales estaban
allanando el terreno. La guerra la resolvió en poco tiempo el general
Tomy Franks, pero Rummy perdió los estribos en más de una ocasión
durante la ofensiva área, ante la «falta de resultados».
Frente a las cámaras, sin embargo, todo discurrió según el guión.A
Rummy Superstar lo compararon con Reagan por sus dotes de gran
comunicador. Los partes diarios de guerra se convirtieron en un éxito de
audiencia en las televisiones matinales, que decidieron trasmitir sus
cuerpo a cuerpo con la canallesca.
De la guerra contra los talibán, a las páginas del Vanity Fair...Donald
Rumsfeld disfrutó apenas unos meses de su recién conquistada
popularidad. En la trastienda, meses antes del 11-S, llevaba ya tiempo
cociéndose la madre de todas sus batallas. Objetivo: Sadam.
Rumsfeld no ha querido volver a hablar en público de aquel lejano
encuentro, 12 de octubre de 1981, cuando tuvo ocasión de estrechar la
mano del entonces amigo y aliado, Sadam Husein.
Rumsfeld había decidido volver a la política después de 15 años al
frente de la farmacéutica G.D. Searle & Co. La revista Fortune le
eligió como uno de los 10 jefes más duros de América, y con ese
prestigio recién ganado ingresó en las filas de Ronald Reagan, que le
hizo miembro del Comité Asesor del Control de Armamento y, más tarde, le
nombró enviado especial a Oriente Medio.
El eje del mal estaba encabezado entonces por Irán, y Sadam era
precisamente el dique de contención del fundamentalismo islámico.Con la
ayuda impagable del amigo americano, el dictador iraquí pudo poner en
marcha sus programas de armas químicas y emplearlas contra el enemigo
durante la sangrienta guerra que duró de 1980 a 1988 y que se cobró más
de un millón de víctimas.
AYUDA A IRAK
La visita de Rumsfeld a Sadam, con ese testimonio gráfico imborrable que
rarísima vez se atreven a airear los medios americanos, se produjo en los
primeros lances de la guerra entre Irán e Irak.Por las mismas fechas, la
Agencia de Inteligencia de Defensa llegó a destinar 60 oficiales a un
programa secreto de ayuda militar a Sadam.
Los oficiales iraquíes y americanos trabajaron juntos en la preparación
de las tácticas de ataque y de las ofensivas aéreas. Según el New York
Times, varios miembros de los servicios de inteligencia se pasearon por
los campos de batalla para certificar e incluso marcar sobre el terreno
las zonas en las que se habían empleado armas químicas.
Colin Powell, que también se curtió en la Administración Reagan, fue de
los pocos en condenar el uso de gas mostaza, sarín y VX por parte del
Ejército iraquí. Todos los demás, incluido Rumsfeld, callaron. El
programa secreto de ayuda a Sadam Husein siguió adelante.
Durante la década Reagan, Rumsfeld contribuyó a la puesta en órbita de
la Guerra de las Galaxias. Ya por entonces comenzó también a dinamitar
desde dentro los tratados de no proliferación de armamento y a rumiar el
cambio a la estrategia del ataque preventivo.
En el ocaso de la era Reagan tuvo un fugaz destello y decidió anunciar su
candidatura a las presidenciales de 1988, en liza con George Bush, padre,
y con el jugador de fútbol americano Jack Kemp. Durante unos meses, el
nombre de Rumsfeld sonó fuerte en las apuestas, e incluso viejos rivales
como Henry Kissinger le dieron su voto de confianza.
«Donald Rumsfeld tiene lo que hay que tener para ser un presidente
fuerte», escribió Kissinger, que alabó su genio y figura. Pero Rummy no
tardó en renunciar por razones estrictamente prácticas, atribuibles a la
pésima herencia económica de Ronald Reagan: «El déficit público de
miles de millones de dólares es una plaga.No estoy dispuesto a
presentarme a la presidencia para llevar las riendas del país con un
déficit tan gigantesco».
A modo de despedida, y con un deje de despecho, Rumsfeld envió un cheque
de 100 dólares a George Bush, padre: «No es que apueste por usted; les
he enviado el mismo dinero a los otros candidatos».
De modo que el guerrillero se cubrió en retaguardia, precisamente en
vísperas de la Guerra del Golfo, y pese a la presencia en primera línea
de fuego de su viejo amigo Dick Cheney, a la sazón secretario de Defensa.
Poco imaginaban entonces que volverían a estar juntos al cabo de una
década, combatiendo en el mismo frente y en el nombre del hijo del padre.
Pero antes, el paréntesis Clinton, con Rumsfeld subido a la burbuja
económica y explotando astutamente sus influencias políticas.En el 94
arrima el ascua a Newt Gingrich, fugacísima estrella de los republicanos.
Y dos años después está a punto de probar suerte como vicepresidente en
el carro perdedor de Bob Dole, del que se baja a tiempo.
Los republicanos le dan nueva vida y le ponen al frente de la Comisión de
Evaluación del Riesgo de los Misiles Balísticos, rebautizada como
Comisión Rumsfeld. De allí saldrá la secuela de la Guerra de las
Galaxias que Clinton decidió guardar en el cajón hasta que llegara su
sucesor.
VUELTA AL
PENTÁGONO
Entretanto, Donald Rumsfeld cierra filas con sus colegas Paul Wolfowitz y
James Woolsey y escribe en 1998 una carta premonitoria a Bill Clinton,
sugiriendo una «estrategia para derrocar del poder a Sadam Husein,
aunando esfuerzos diplomáticos, políticos y militares».
Esa carta sería el embrión del Programa para un Nuevo Siglo XXI
Americano, urdido por Wolfowitz y por el propio Rumsfeld, y en el que se
habla a las claras del neoimperialismo en ciernes y de la doctrina del
ataque preventivo.
En plena campaña, cuando Bush anunciaba un repliegue y hablaba de la
«humildad» a la americana, las águilas imperiales del viejo
establishment afilaban ya sus garras y desplegaban sus alas a la conquista
del mundo. «EEUU ha sido muy blando y es hoy por hoy un objetivo muy
vulnerable», le confiaba Rumsfeld al presidenciable Bush, antes de
consumarse la carambola que le llevó hasta la Casa Blanca.
Con 68 años, y ganas de guerra, Donald Rumsfeld volvía al puesto de
mando del Pentágono con dos misiones urgentes: elevar la moral y los
salarios de la tropa y modernizar el Ejército más poderoso del mundo.
Pero los asuntos de intendencia no impidieron que su credo unilateralista
empapara las primeras y polémicas decisiones de la Administración Bush:
escudo antimisiles, renuncia al tratado ABM, renuncia al tratado de
prohibición de ensayos nucleares...
La presencia de su viejo amigo Dick Cheney como eterna sombra de George W.
Bush fue la mejor garantía de línea directa con el presidente. La
entrada de Condoleezza Rice como consejera de Seguridad sirvió para
completar la terna de halcones, malamente compensada por la paloma Colin
Powell en el otro extremo de la rama.
Y en esto llegó el 11-S. Donald Rumsfeld estaba como de costumbre en su
despacho a las 6.30 de la mañana e interrumpió sus quehaceres
tempraneros para celebrar un desayuno de trabajo. Eran poco más de las
8.30 cuando el secretario de Defensa tomó la palabra y advirtió a los
presentes: «En los próximo dos, cuatro, seis, ocho, 10 o 12 meses
ocurrirá algún incidente lo suficientemente impactante para hacernos
recordar lo importante que es tener un fuerte Departamento de Defensa».
Minutos después, el impacto que hizo temblar las paredes del Pentágono.
Rumsfeld se levantó sobresaltado y preguntó qué había pasado. Alguien
abrió la puerta y empezó a entrar humo. Se había estrellado un avión.
A Rumsfeld se le cayeron los galones que no tiene y corrió a socorrer a
sus compañeros. Murieron 180, y 3.000 más en las torres.
El secretario de Defensa, que tan sólo tres días antes había tenido que
desmentir los rumores sobre su prematura dimisión, se armó del coraje y
de la determinación que tanto tiempo llevaba predicando y se puso a
pergeñar la guerra, mano a mano con el general Tommy Franks. Juntos
concibieron la operación Justicia Infinita (idea original de Rumsfeld),
que sobre la marcha fue rebautizada con el nombre menos vengativo Libertad
Duradera.
Rumsfeld hizo coro a Bush y pidió la cabeza de Osama Bin Laden, vivo o
muerto, y prometió sacar a los terroristas con humo de sus cavernas. El
presidente y el secretario de Defensa interpretaron a partir de entonces
el mismo guión con ligeras variaciones. Arrancaba la «primera gran
guerra del siglo XXI», la guerra contra el terror.
El impacto reciente del 11-S y la rápida derrota de los talibán no
permitieron calibrar en su momento el alcance de las palabras a dúo de
Bush-Rumsfeld, que pronto acuñaron aquello del eje del mal y se subieron
a la tanqueta del militarismo sin fronteras.
Con el tablero afgano aún abierto, y con Osama Bin Laden lejos del jaque
mate, Donald Rumsfeld decidió cambiar de partida. Hace un año que
empezó a planearse el ataque a Irak en el tank donde se reúnen las
mentes más privilegiadas del Pentágono. Pero el propio Rumsfeld decidió
prescindir de ellos, pasar por encima del jefe de la Junta de Estado
Mayor, Richard Myers, y echar directamente un pulso con el general Franks.
No es ningún secreto que cuando Tommy Franks vino al cabo de varias
semanas, con un mal remedo de la operación Tormenta del Desierto,
Rumsfeld le desbarató la jugada y le pidió que fuera más imaginativo.
Por su cuenta y riesgo diseñó su propio plan, decidió que con 100.000
hombres bastaba y comprimió al máximo los tiempos para que la guerra no
durara más de un mes.
A fuerza de tesón -todos los días despachan tres o cuatro veces- Franks
logró convencer a Rumsfeld y la estrategia final ha surgido de un
improbable matrimonio entre ambos. La suerte está echada en la mente del
secretario de Defensa, convencido de tener en sus manos una victoria mucho
más fácil de lo que sus estrategas pronostican.
COREA DEL NORTE
Tanto es así que Rummy aún saca tiempo estos días para desenterrar el
hacha de guerra contra Corea del Norte y recordar que EEUU y sus aliados
no pueden pasar mucho más tiempo cruzados de misiles y de brazos ante
«el mayor productor de armas de destrucción masiva del mundo».
Lo que Rumsfeld tendrá que explicar algún día será su implicación,
hace cuatro años, en la venta de dos reactores nucleares por 200 millones
de dólares a Corea del Norte, cuando formaba parte del panel de
directores de tecnología del gigante ABB. La venta fue posible gracias al
acuerdo de 1994 que permitía a Corea del Norte poner en marcha dos
reactores para fines civiles a cambio de congelar sus programas de armas
nucleares. Los expertos americanos aseguran ahora que el material
radiactivo generado por esos reactores puede servir para fabricar bombas y
acabar en manos de los terroristas...
«Debemos atacar», palabra de Rumsfeld, octubre de 2001. «La única
forma de tratar con los terroristas es ir a por ellos... Mucha gente
hablará de venganza o ira, pero yo no lo veo así, porque lo que ellos
han atacado es nuestra libertad. Y la única opción que tenemos es atacar».
FUENTE
El Mundo
Bernard Lewis El
"intelectual" - Al Servicio del Imperio
-
Lamis Andonis
"Lewis
proporciona una cobertura 'académica' a un lobby que ha estado
defendiendo abiertamente la remodelación del mapa regional [de Oriente
Medio] para eliminar 'la amenaza árabe a Israel'. Considera que Israel y
Turquía son los únicos verdaderos Estados-naciones de la región y ha
estado pronosticando el fallecimiento y la desintegración de algunos
Estados árabes desde la Guerra del Golfo".
"Bernard
Lewis ha situado brillantemente las relaciones y las cuestiones de Oriente
Medio en su más amplio contexto, con un pensamiento verdaderamente
objetivo, original y siempre independiente. Bernard nos ha enseñado a
comprender la compleja e importante historia de Oriente Medio y a
utilizarla para guiarnos en nuestros pasos futuros para construir un mundo
mejor para las generaciones venideras".
(Paul Wolfowitz, Vicesecretario de Defensa, en
su intervención vía video en la ceremonia especial de homenaje al
conocido orientalista celebrada en Tel Aviv en marzo pasado)
El vicesecretario de Defensa Paul
Wolfowitz y el resto de los halcones de la guerra de EEUU están
sin duda en deuda con el historiador de Princeton: a la edad de 86 años,
Bernard Lewis no solo ha proporcionado una justificación histórica para
la "guerra contra el terrorismo" de Washington sino que ha
emergido como el principal ideólogo para la recolonización del mundo árabe
a través de la guerra contra Iraq
La obra de Lewis, especialmente su
libro What Went Wrong: Western Impact and Middle Eastern Response,
ha sido la principal fuente de lo que es prácticamente un manifiesto para
quienes abogan por la intervención militar de EEUU para "establecer
la democracia en Oriente Medio". Al declarar que los pueblos de
Oriente Medio (es decir, los árabes y los persas) han fracasado en
alcanzar la modernidad y han caído en "una espiral de odio y
rabia", Lewis exculpa de un plumazo a las políticas imperiales
estadounidenses y proporciona un imperativo moral a las doctrinas de los
"ataques preventivos" y del "cambio de régimen" del
presidente Bush.
Pero el papel de este hombre, que hace
doce años acuñó el término "Choque de Civilizaciones"
adoptado posteriormente por Samuel Huntington, ha ido más allá del de
ser "un apologista del colonialismo", como Edward Said -su más
reconocido crítico- le describe. De hecho, Lewis, de acuerdo con informes
publicados y con sus propias declaraciones, ha tenido mucho que ver con el
fomento, el diseño y la promoción de las políticas más duras de la
Administración Bush en su apoyo a Israel contra los palestinos y del uso
agresivo de la fuerza militar de EEUU en esa región.
Su influencia no es solo resultado de
su altura académica y de su prolífica obra sobre el Islam, sino
fundamentalmente de su condición de miembro en una alianza de
neo-conservadores y sionistas de línea dura que han alcanzado puestos
claves en la Administración Bush. Dirigidos por el secretario de Defensa
Donald Rumself y Wolfowitz, la poderosa alianza ha estado intentando poner
en práctica una visión que han estado defendiendo desde los años 90
para garantizar la supremacía sin rival de EEUU mediante la eliminación
de todas las amenazas potenciales.
Justificar la guerra
contra Iraq
El 19 de febrero de 2001, algunos
representantes de esta alianza, incluidos Lewis, Rumsfeld, Wolfowitz y
otros, firmaron una carta en la que urgían al presidente Bill Clinton a
lanzar una ofensiva militar que hubiera incluido bombardeos generalizados,
para destruir al régimen de Iraq. Desde que llegaron al poder, Rumself y
Wolfowitz han reclamado a influyentes amigos como Lewis y a una multitud
de eruditos de la línea dura, que presionen a favor de una guerra de EEUU
contra Iraq.
En calidad de tal, Lewis ha asumido un
papel de aparato mayor que el de algunos representantes de la
Administración que no fueron incluidos en la toma de decisiones sobre
Iraq. Según un informe del USA Today, Lewis participó en una
reunión especial de la Junta de Asesores de Defensa, presidida por el líder
de los belicistas, Richard Perle, el 19 de septiembre de 2001. En la reunión,
que había sido programada antes de que se produjeran los ataques del 11
de septiembre, también participó el amigo de Lewis, Ahmed Chalabi,
dirigente del Congreso Nacional Iraquí (CNI) [1]. Según varias
informaciones, las reuniones de Lewis, tanto con el presidente Bush, como,
especialmente, en una cena con el vicepresidente Dick Cheney, durante los
días de reclusión inmediatamente después de los sucesos del 11 de
septiembre, fueron cruciales para promover la agenda de Wolfowitz para
reenfocar las atenciones de la Administración hacia una guerra contra
Iraq.
Es esas reuniones, y en muchas otras
que vendrían después, Lewis mantuvo que el 11 de septiembre demostraba
el peligro al que Occidente hacia frente, especialmente si Iraq, Siria o
Irán proveían de armas de destrucción masiva a "los terroristas
musulmanes". Su mensaje a la Administración fue que EEUU no podía
permitirse mostrar debilidad ante los árabes y musulmanes. Un
representante oficial estadounidense declaró a la revista The New
Yorker el pasado mes de abril que Lewis les aconsejó que no tuvieran
en consideración las alarmas incendiarias de la denominada calle árabe
porque "en esa parte del mundo, nada preocupa más que la voluntad de
resolución y la fuerza".
Lewis cita con frecuencia la retirada
de Israel del sur de Líbano (que el critica por "muy
precipitada") como un ejemplo de los signos de debilidad, que inspiró
a los palestinos a emular la "percibida victoria" de Hizbullah
para lanzar la Intifada.
Pero por lo que Lewis es inestimable
para el lobby de la guerra es por su extensa definición de la relación
entre el Islam y Occidente. Las quejas de los árabes y musulmanes contra
Occidente, desde el punto de vista de Lewis, son infundadas y no
constituyen sino intentos desesperados de sociedades fracasadas de culpar
a poderes externos, especialmente a EEUU e Israel, por su auto inflingida
miseria. Lewis proporciona una cobertura académica a un lobby que
ha estado defendiendo abiertamente la remodelación del mapa regional para
eliminar "la amenaza árabe a Israel"[2]. Incluso, Lewis
considera que Israel y Turquía son los únicos verdaderos
Estados-naciones de la región y ha estado pronosticando el fallecimiento
y la desintegración de algunos Estados árabes desde la Guerra del Golfo
[de 1991]. "La mayoría de los Estados de Oriente Medio [...] son de
reciente y artificial construcción y son vulnerables a estos procesos. Si
se debilita suficientemente al poder central, no hay sociedad civil real
para mantener al Estado, (ni) un sentido real de la identidad nacional común
o una lealtad decisiva al Estado-nación. El Estado, entonces, se
desintegra -como ocurrió en Líbano- en un caos de disputas, feudos,
luchas sectarias, tribus, regiones y partidos", escribía Lewis en Foreign
Affairs en 1992.
El Islam fanático y
la 'visión democratizadora'
Lewis ha citado reiteradamente el
ascenso del islamismo, tras el declive del panarabismo y del socialismo,
como una evidencia de que todas las respuestas árabes y musulmanas a la
hegemonía de Occidente -desde la resistencia palestina al discurso
antiimperialista intelectual- son el resultado del irracional fanatismo
religioso.
Lewis parece saborear el ascenso de
Osama Bin Laden -a quien retrató en un artículo en 1998 como la voz
elocuente y poética de la ira musulmana- tomando el ascendente del
islamismo como una justificación de su propia falta de atención hacia
las fuerzas laicas y democráticas de la región que se oponen a la
dominación occidental. En la visión del mundo de Lewis, que ha sido
adoptada por incontables lumbreras de los medios de comunicación, solo
los tiranos, los opresores y los fanáticos se resisten a los planes de
EEUU para un cambio radical en la región, mientras que los
"verdaderos demócratas", como ciertas figuras de la oposición
iraquí, están esperando la liberación militar de las manos de
Washington.
En la inauguración de una conferencia
titulada "El día después: planes para una era post Sadam",
organizada por el derechista American Enterprise Institute (AEI),
Lewis expuso sus opiniones en relación al contexto actual.
Según Lewis ve las cosas, la campaña
militar es en realidad una "visión democratizadora" que provoca
dos tipos de respuesta. "La primera podría sintetizarse así: los árabes
son incapaces de [tener] gobiernos democráticos. Los árabes son
diferentes de nosotros, y nosotros debemos ser más -podríamos decir-
razonables tanto en lo que esperamos de ellos y en lo que ellos podrían
esperar de nosotros. Hagamos lo que hagamos, esos países estarán
gobernados por tiranos corruptos. El objetivo de la política exterior,
por ello, debe ser asegurar que sean tiranos amigos en lugar de
hostiles", mantuvo Lewis en la sesión inaugural de la conferencia
del 3 de octubre.
El otro punto de vista es algo
diferente. Arranca más o menos de la misma posición, que los países árabes
no son democracias y que el establecimiento de las democracias dentro de
las sociedades árabes será difícil. Sin embrago, los árabes son
educables y el gobierno democrático tiene que ser posible para ellos,
siempre que les vigilemos y les pongamos en nuestro camino, o debería
decir, en su camino".
"Esta punto de vista es conocido
como imperialismo. Fue el método adoptado por los imperios británico y
francés en sus territorios mandatados y en algunas otras colonias donde
crearon gobiernos a su semejanza. En Iraq, en Siria y en todas partes, los
británicos crearon monarquías constitucionales y los franceses crearon
repúblicas inestables [3]. Ninguna de ellas funcionaron muy bien. Pero la
esperanza permanece", dice Lewis, mientras argumenta a favor de las
virtudes de la intervención militar de EEUU como una oportunidad para que
Occidente modernice el mundo árabe.
Lewis, quien trabajó para [los
servicios de] inteligencia británica durante la Segunda Guerra Mundial,
no solo siente una considerable nostalgia por el pasado sino que se pone a
si mismo al servicio del nuevo Imperio de EEUU, esperando que alce donde
los británicos y los franceses lo dejaron.
FUENTE:
Al-Ahram Weekly, núm. 616, 12/18 diciembre de 2002
Traducción: Loles Oliván, CSCAweb
Paúl Wolfowitz, el
Velocirraptor -
Ver:
¿Cómo se construye una guerra? -
Andrés Freire
Recientemente, la revista The
Economist, al trazar un perfil
sobre la figura del subsecretario de defensa americano, Paúl Wolfowitz,
considerando que el acostumbrado término de halcón no le hacía
justicia, le denominó el velocirraptor. Wolfowitz, que, como el saurio
de la película de Spielberg, ataca siempre y ataca al cuello,
seguramente gustó de la comparación.
La imagen señala bien la audacia y agresividad con la que actúan los neoconservadores
americanos. Éstos, un grupo reducido y cohesionado de gentes afines,
nacieron para la política en la izquierda intelectual de los demócratas,
partido del que se alejaron progresivamente a causa de su derrotismo en
Vietnam, su apaciguamiento de la URSS en la guerra fría, y su inclinación
pro-Palestina en los 70. Con Reagan, se pasaron en masa a los
republicanos, que les aceptaron por el rigor y la tenacidad que traían
consigo.
Derrotado el comunismo, la coexistencia pacífica entre ambas facciones
del conservadurismo se rompió. Los tradicionales (ahora paleo
conservadores)
propugnaban la reducción de los compromisos internacionales de Estados
Unidos para aprovechar, tal como enseñaban los padres fundadores, el
espléndido aislamiento que les otorga su posición central en el
continente-isla, con una frontera sólo amenazada por las legiones de
pobres centroamericanos. Tal como afirmaba el best-seller del paleo
Pat Buchanan, Estados Unidos debía ser “A
Republic, Not an Empire”, ya que el Imperio requiere un poder
centralizado, altos impuestos y la movilización permanente. Es decir,
el fin del sueño americano.
Los neocons no querían saber nada de eso. En un estudio
auspiciado por el Pentágono para trazar la gran estrategia americana en
la posguerra fría, Paul Wolfowitz afirmaba que Estados Unidos debería
consolidar su predominio en el mundo e impedir “que las naciones
industriales avanzadas desafíen su liderazgo, e incluso aspiren a un
papel mundial o regional más importante”. Con ese fin, Estados Unidos
debería mantener su protectorado militar en Europa y Asia Oriental, y
evitar que en aquellas regiones del planeta con importantes recursos
tecnológicos, humanos e industriales surgiera un poder unificado que
pudiera desafiar a América. Ello requería conservar lo que la jerga
militar americana denomina Full-spectrum
Dominance. Columnistas afines lo argumentaron diciendo que
Estados Unidos tenía el deber moral de ejercer ante el mundo la hegemonía
benevolente.
George Bush Jr., que había hecho una campaña electoral en la línea paleo,
prometiendo una política exterior humilde y poco intrusiva,
incluyó a varios neoconservadores en su administración. Tras el
11-S, el viento sopla a su favor, y pretenden aprovechar el momento para
llevar la Fuerza
Aérea al espacio, la OTAN
a Lituania y la guerra a Irak. Según ellos, se sentarán así las
bases de un nuevo siglo americano. Según los críticos,
precipitarán el colapso de un Imperio ya demasiado extenso. Y nosotros
que lo veremos, pues la prudencia no es un valor en alza hoy en
Washington
FUENTE
Libertad Digital
Condoleezza Rice
Asesora de Seguridad Nacional,
selecta, de Estados Unidos
"Uno de los cambios más
importantes y de los más inmediatos", dijo, "es el renovado
aprecio por el poderío nacional norteamericano. Específicamente, la
importancia de una fuerza militar poderosa utilizada responsablemente al
servicio de nuestros valores". Condoleezza
Rice (DEPARTAMENTO
DE ESTADO. USA)
|
• Sus contactos empresariales son:
Chevron, Charles Schwab y Transamerica Corp. La
Junta Directiva de Chevron le puso su nombre a uno de los petroleros
de 130.000 toneladas, en gratitud por los servicios prestados.
Además de ser vocal del Consejo de Administración de Chevron, Rice
fue también directora de otras
dos multinacionales: la agencia de inversión en Bolsa
Charles Schwab y la compañía de seguros
Transamerica Corp.
• Condoleezza Rice, ex-directora de
Chevron-Texaco, de la cual era
accionista y administradora. Chevron es la
nueva denominación de la empresa fundada por J.D. Rockefeller,
Standard Oil of California, llamada Esso
Standard. Chevron y Texaco se fusionaron el 9 de octubre de
2001y es hoy la tercera multinacional del petróleo (124 mil
millones de dólares), siendo la primera Exxon-Mobil (242 mil
millones de dólares). Exxon es una escisión de la Standar Oil of
California en 1932 |
Experiencia en política de
gobierno: Miembro del personal del Consejo de Seguridad Nacional,
1989-1991, directora y luego directora principal de Asuntos Soviéticos
y de Europa Oriental; posteriormente fue nombrada ayudante especial del
asesor de asuntos de seguridad nacional.
Otra experiencia de trabajo: Catedrática
y administradora en la Universidad de Stanford; becaria del Instituto
Hoover.
Educación: Bachillerato
universitario y doctorado en ciencias políticas en la Universidad de
Denver; licenciatura en la Universidad Notre Dame.
Comentarios del presidente electo
Bush acerca de Condoleezza Rice: "La doctora Rice no sólo es una
persona brillante; es una persona experimentada. Es una buena
administradora. Confío en su juicio. Norteamérica encontrará que ella
es una persona sabia, y yo me siento tan honrado de que usted forme
parte de la administración".
Rice se refiere a la seguridad
nacional: "George W. Bush nunca permitirá que a Norteamérica y a
nuestros aliados se los chantajee. Y sin duda alguna: chantaje es lo que
tienen en la mente los estados al margen de la ley que buscan misiles
balísticos de largo alcance. Es hora de avanzar más allá de la Guerra
Fría. Es hora de tener un presidente dedicado a una nueva estrategia
nuclear y al despliegue de defensas efectivas contra misiles en fecha más
pronto posible. George W. Bush sabe que Norteamérica tiene aliados y
amigos que comparten nuestros valores. Como lo ha dicho, el presidente
debería llamar a nuestros aliados cuando no se los necesita, para que
pueda llamarlos cuando ellos se los necesita".
Antecedentes: Rice, que tiene 46 años,
es conocida por su especialización en asuntos rusos y de control de
armas. Apoya una defensa contra misiles balísticos para Estados Unidos
y ha planteado preguntas acerca las despliegues militares actuales de
Estados Unidos, al decir que los líderes de Estados Unidos deberían
examinar los recursos y a veces considerar la organización de
coaliciones que se hagan cargo de las tareas militares con apoyo de
Estados Unidos.
Con respecto a la posibilidad de
negociar niveles nucleares más inferiores de estadounidenses y rusos,
Rice ha dicho que el concepto estratégico bilateral actual se remonta a
la Guerra Fría y que "es hora de un nuevo concepto estratégico".
Ha indicado que el número de armas nucleares que Estados Unidos
necesita para el debería determinarse mediante una revisión interna.
Rice ha escrito o colaborado en
varios libros, incluyendo " Alemania Unificada y Europa
Transformada" (1995), " La Era de Gorbachev" (1986), y
"Lealtad Incierta: La Unión Soviética y el Ejército
Checoslovaco" (1984). A su llegada a Washington en 1986, trabajó
en planificación estratégica nuclear en Estado Mayor Conjunto como
parte de una beca del Consejo de Relaciones Extranjeras.
FUENTE:
Departamento de
Estado. USA.
Condoleezza
Rice Y Colin Powell - El Dream Team de Bush Jr.
- Carlos Ramirez
México
La decisión del presidente George
W. Bush sobre Irak tuvo que optar entre las dos posturas excluyentes: la
línea de los halcones encabezada por la consejera de seguridad nacional
Condoleezza Rice y la propuesta de las palomas del secretario de Estado
Colin Powell, las dos con enfoques diferentes respecto a Irak, los dos
personas de color, los dos con posibilidades electorales que miran hacia
la Casa Blanca.
Así, la política exterior de Bush pasa justamente por dos personas disímbolas
en enfoques pero orientadas hacia un mismo objetivo: saldar la cuenta
Irakí pendiente. Los dos, Rice y Powell, tuvieron relación directa con
el gobierno de George Bush en 1992 y con la Operación Tormenta del
Desierto: Rice como analista de asuntos soviéticos y Powell como jefe
del Estado Mayor conjunto.
En sendas entregas, la revista Newyorker hizo perfiles completos sobre
cada uno de ellos. En esos retratos se presenta, a su vez, la percepción
del presidente Bush Jr. hacia cada uno de ellos. Los perfiles muestran
el carácter de los dos. Y en los textos se revela que hay corrientes
que impulsan a Rice como candidata a vicepresidente de Bush en el 2004 y
a la presidencia en el 2008, en tanto que Powell insiste en seguir su
carrera hacia la Presidencia de EU.
1.- Rice, una Kissinger
En su retrato de Rice, Nicholas
Lemann indaga la historia de una mujer ajena a los conflictos del color
y de las luchas por los derechos civiles. Estudiosa de música, Rice
resultó una niña prodigio que hizo su primer concierto de cello cuando
tenía cuatro años de edad, además de haber destacado en la danza.
Cuando se siente presionada por los conflictos, Rice se distrae tocando
el piano.
Mujer endurecida de carácter, no vacila en optar por la línea dura.
Rice está convencida del poderío norteamericano. “De su oficina salió
un importante documento sobre la estrategia de seguridad nacional donde
dice que hay un modelo sustentable para el éxito de las naciones:
Estados Unidos. Saluda el poder sin precedentes de Washington y dice que
somos lo suficientemente fuertes como para disuadir a nuestros
adversarios de construir o sobrepasar a EU”.
Rice opina que Estados Unidos “no dudará en actuar solo ni en ejercer
el derecho de la autodefensa prioritaria si es necesario”. A partir de
este criterio ha sustentado su línea de ataque sobre Irak, a quien
considera una “nación pilla, tunante”. Y su criterio es directo:
las naciones que apoyan el terrorismo no son democráticas.
Para Rice, Irak es un régimen brutal por sus ataques y atentados. Y
dentro de la Casa Blanca ha sido partidaria de la tesis de no dejar que
“los peligros se junten”. Se refiere a la posibilidad de una alianza
entre Saddam Hussein y los dirigentes de Al Qaeda.
La consejera de seguridad nacional de la Casa Blanca forma parte del
primer equipo de Bush Jr. Rice fue reclutada en 1984, en una cena en
Washington, por Brent Scowcroft, quien sería consejero de seguridad
nacional del gobierno de Bush padre. Scowcroft la introdujo en el
ambiente social de la política de Washington. Y en 1989 Rice se
incorporó al CSN como encargada de los asuntos soviéticos.
Más tarde, Rice fue impulsada por George Shultz, secretario del Tesoro
y luego secretario de Estado de Reagan. De ahí se ligó a los equipos
de George W. Bush. “Condi tiene mucho qué decir”, le dijo Shultz a
Bush Jr. y en 1999 se convirtió en la jefa del equipo exterior del
entonces candidato presidencial.
Rice, escribe Lemann, tiene un don para hablar, exponer con detalle, es
sólida en sus argumentos, impecablemente preparada y organizada, expone
de manera sencilla y clara. Comienza sus presentaciones con la misma
frase: “¿cuáles son los intereses de Estados Unidos?”.
El papel de Rice en el equipo de Bush
Jr. va más allá de cualquier otro consejero. Algunos analistas la
equiparan con Henry Kissinger en el primer gobierno de Nixon, sólo que
“no se exhibe ni alardea”. Se reúne con el presidente todos los días,
habla con él a lo largo de la jornada de trabajo, comparte la pasión
por el fútbol y pasa con Bush mucho tiempo fuera de las horas de trabajo
y cuando nadie ve al presidente. “¿qué tanto hablan?”, se
preguntan intrigados en los pasillos de la Casa Blanca.
Nacida en 1954 en una población de derechos restringidos a la población
de color, Rice no quedó marcada. Le gusta defender sus espacios pero en
función de capacidad intelectual. Lemann revela uno de los principios
de Rice: “el individuo puede triunfar sobre todas las limitaciones y
no hay que pedir nada sobre criterios raciales o quejarse del
racismo”. El mundo, para ella, es de lucha.
Especialista en relaciones internacionales, sus aprendizajes vienen de
anécdotas del poder. Y gusta aplicar la táctica Stalin: “se va a la
derecha aislando a la izquierda, luego a la inversa, para después
regresar a la derecha sin tener enemigos al frente”. Rice se formó
como analista en el CSN justo en los años del desmoronamiento de la Unión
Soviética.
Rice es una luchadora. En la academia destacó en Stanford aunque se
sintió subestimada. Pero llegó a ser la número 2 de la Universidad.
De mano dura, cortó
el presupuesto en 10 millones de dólares y no se
conmovió ante ninguna de las protestas ni ante las huelgas de hambre.
“Yo no tengo hambre. Y no soy la que no está comiendo”.
Luego entró al ámbito de la iniciativa privada. Shultz la sentó en la
mesa directiva de la Chevron -empresa petrolera, hoy que el conflicto de
Irak huele a petróleo- y de ahí se conectó a Schawb y Transamerica.
Por eso se siente una triunfadora. Y aunque no alardea, le gusta señalarlo.
Lemann cuenta una anécdota de Rice en una joyería en la que la
trataron mal por ser de color. “Pero yo estoy de este lado porque pude
hacer más y usted está detrás del mostrador ganando 6 dólares la
hora”, le dijo al dependiente.
Bush y Rice se refuerzan, dice Lemann. Y tiene futuro. Hay un fuerte
rumor en Stanford, dice el biógrafo, que dice que Rice podría ser
vicepresidente de Bush Jr. en el 2004 y buscar la nominación
presidencial en el 2008. Pero Rice dice que no, que el vicepresidente
será Dick Chenney. Sin embargo, su papel en el equipo presidencial no
se agotará pronto.
2.- Powell, el blando
A diferencia de la dura Rice que
viene de la academia, Colin Powell es una paloma que viste uniforme
militar. “La fuerza militar debe usarse para lograr un objetivo
militar específico, ligado al logro de un propósito político o alguna
meta”, dice la doctrina Powell que el secretario de Estado de Bush Jr.
ha popularizado.
Formado en el ejército, con una maestría de la Universidad George
Washington, Powell se benefició con una beca en la Casa Blanca y ahí
se relacionó con el equipo de los duros de Reagan: Caspar Weinberger y
Frank Carlucci. Ahí, dice Henry Louis Gates en su texto de Newyorker,
Powell aprendió dos máximas: “no sabes lo que puedes obtener hasta
que tratas” y “nunca te pelees con la gente que compra tinta del
mismo barril”.
El escándalo Irán-Contras despedazó al consejo de seguridad nacional
de Reagan pero facilitó los ascensos de Powell. Estratega militar, ha
sabido aplicar las tácticas castrenses a la lucha burocrática por el
poder. “La clave está en no tomar decisiones rápidas sino
oportunas”.
Powell dice que aplica su fórmula sobre el timing para la toma de
decisiones: “P=40 a 70”, donde P es la probabilidad del éxito y los
números indican el porcentaje de información adquirida. “No actúo
si no tengo suficiente información para darme un 40 por ciento de
posibilidades de estar en lo correcto. Y no espero hasta que tengo
suficientes hechos para estar 100 por ciento seguro de estar bien porque
para ese momento ya sería demasiado tarde”. Así, Powell toma las
decisiones en el rango de 40 a 70 por ciento de las posibilidades de éxito.
En 1989, el hoy vicepresidente Dick Cheney proyectó a Powell hacia la
junta de jefes de estado mayor, la jefatura operativa máxima del poder
militar de EU. “Nunca lo lamentaron”. Powell era entonces demócrata
pero le fue leal a Reagan.
Powell parecería a veces más marcado que Rice sobre el color de su
piel, aunque en Washington lo consideran “el negro bueno de los
blancos”. El reverendo Jesse Jackson, que mantiene una rivalidad con
él, dice que “la derecha blanca puede confiar en Powell”. “Para
los líderes blancos, Powell está bien porque es un militar negro, con
el pelo bien cortado y se convierte en algo muy bueno para vender y
promover”.
Formado militarmente en la guerra de Vietnam, Powell combatió ahí en
1968 -el año de las protestas contra esa guerra absurda- y llegó a ser
jefe de operaciones. Reagan le autografió una fotografía presidencial
con la siguiente dedicatoria: “si tú lo dices, Colin, debe ser
correcto”.
Colin, dice un ex secretario de Defensa, no es un hombre excepcional.
“Hay muchos negros generales como él, pero Powell es listo y
competente. Es visible para los republicanos y ahora los republicanos
están en el poder”.
Powell se enfrenta por segunda vez a Hussein e Irak. Pero lo culpan de
haberlo dejado políticamente vivo en la Guerra del Golfo y el Irakí se
pudo sobreponer a la derrota militar por la invasión de Kuwait y se
volvió a convertir en una amenaza para EU.
A diferencia de una Rice dura y de iniciativas, Powell se presenta como
un negociador que opera en función de una máxima propia: no tomar
decisiones ni muy temprano ni muy tarde
FUENTE:
Correo México
La Prensa Árabe Reacciona a las
Declaraciones Sobre Democracia y Libertad de la Consejera en Seguridad
Nacional Condoleezza
Rice
En una reciente entrevista con el
Financial Times,[1] la Consejera de Seguridad
Nacional para el Presidente Bush,
Condoleezza
Rice, declaró que los
Estados Unidos desea traer democracia y libertad al mundo árabe
En respuesta, algunos periódicos árabes han criticado a la
Consejera en Seguridad Nacional Rice, enfocándose a menudo en sus raíces
afro-americanas. A continuación, extractos de esos artículos:
Perspectivas Egipcias
En el diario controlado por el gobierno, The Egyptian Gazette,
el columnista Ramadan Abd Al-Qader escribió en Octubre 10 del 2002,
que el artículo de la Consejera de Seguridad Nacional Rice
"tiene un tono de arrogancia protectora que ha establecido
firmemente la creencia entre muchos musulmanes, de que ellos son el
blanco de la Cruzada de los Ultimos Días.[2]
Autoridades en los aeropuertos de E.U.A. han tomado recientemente
medidas de seguridad, que según reportes, tienen que ver con el
perfil racial. Reportes de los medios dijeron que [pasajeros]
musulmanes, tenían que pasar revisiones extraordinarias, incluyendo
toma de huellas digitales y dar informes sobre sus familiares. Si es
cierto, estos pasos deben de ser el producto de una percepción
torcida en los Estados Unidos, de que los musulmanes son sinónimo de
terroristas. Estados Unidos necesitan hacer mucho más que transmitir
programas para un auditorio musulmán, si realmente estuvieran
interesados en reparar su imagen en esta parte del mundo y mostrando
que su campaña antiterrorista esta dirigida en contra de todos los
terroristas, sin contar sus raíces religiosas."
En el semanario de oposición
egipcio Al-Usbu', la Consejera de Seguridad Nacional Rice es sujeto de
ruines ataques por parte del columnista Hani Zaid, quien escribió
bajo el título de: "Condoleezza Rice- La Consejera de Seguridad
Nacional en la posición de una pequeña prostituta "[3]:
"La Sra. Rice persiste en tratar a los árabes como los amos
trataban a los esclavos o a los estudiantes que aún no han alcanzado
la edad de la madurez en alguna de las escuelas norteamericanas…
Rice habla acerca de enseñarnos democracia y libertad. Ella ignora el
racismo que prevalecía cuando era una niña en Alabama, donde asistía
a escuelas segregadas para negros, porque ella era una negra de orígenes
africanos. Ella pasaba sus días de fiesta en parques especialmente
diseñados para negros, y no se le permitía entrar a restaurantes
exclusivos para gente blanca. Cuando tenía 9 años, participó en los
funerales de cuatro de sus amigos negros que fueron asesinados en un
ataque racial en una iglesia Bautista en Westminster. Se le olvidó
todo ésto. Lo que recuerda son sus estudios de Zionismo por parte de
Joseph Corwell,[4] el padre de Madeleine Albright,
la ex-Secretaria de Estado, en la Facultad de Ciencias Políticas en
Stanford (sic)[5] … Todo esto me permite
decirle a esta dama y a su administración… no necesitamos lecciones
de nadie." Una Perspectiva Siria
Escribiendo para el sitio de Internet "Akhbar Al-Sharq,"[6]
que es el portavoz de la oposición Siria, el Dr. Muhammad Bassam
Yusuf, un autor sirio viviendo en el exilio, atacó a los preparativos
norteamericanos para una campaña militar en Irak y
se refirió a las raíces afro-americanas de la Consejera
en Seguridad Nacional Rice:
Quizás a la negra, la asesora de
seguridad norteamericana, ya se le olvidaron sus orígenes africanos,
y porqué está en América y no en África, su lugar de origen. Debe
recordársele que ella es descendiente de esclavos africanos y que los
norteamericanos esclavizaron millones de ellos y los guiaron a Estados
Unidos encadenados, desde su lugar de origen en África. [Los
americanos] mataron millones de indios, los verdaderos dueños del
suelo norteamericano."
Perspectivas Jordanas
El diario jordano Al-Dustour[7] escribió
que la Consejera de Seguridad Nacional Rice asegura que "'los
Estados Unidos quieren ser una fuerza liberadora, y dedicarse a
liberar al mundo islámico, comenzando con Irak y establecer democracia
y libertad.' Está ignorando a más de 1500 millones de musulmanes que
sufren por la avaricia y la opresión norteamericana y de su guerra
cruel y visible en contra del Islam y los musulmanes."
"Es una guerra que tiene
muchas características -culturales, ideológicas, políticas y económicas.
Ellos [Estados Unidos] asesinaron hombres, mujeres y niños musulmanes
y robaron sus recursos naturales; sus naves han ocupado sus aguas
territoriales; han actuado en su contra con racismo y terror; han
congelado su dinero y han provocado a los cruzados sionistas a atacar
la religión del Islam, su moral y sus valores, a su sagrado Corán y
a su mensajero [el Profeta Mahoma]. [Estados Unidos] a presionado a
los regímenes aliados con ellos en los países musulmanes a perseguir
a los movimientos islámicos, a los pensadores religiosos y a los jóvenes
musulmanes en nombre de la guerra contra el terrorismo."
"¿Liberará Estados Unidos
el mundo musulmán [para actuar] de la forma en que lo hace su aliado
Ariel Sharon, el criminal y sediento de sangre… conduciendo toda
clase de actos criminales en una de las tierras más puras y sagradas
del Islam...?"
"La Negra Rice"[N.T.]
"¿Liberará la negra Rice nuestro mundo musulmán con el mismo método
que los norteamericanos han utilizado en contra de los prisioneros del
Fuerte Giangi en Afghanistan? ¿¡O, el método que [Estados Unidos]
utilizó en Irak, Palestina, Sudán, Libiaa, Somalia, Argelia y otros
estados musulmanes en donde han matado a millones, expulsado y
torturado a muchos y violando sus derechos humanos
fundamentales?!"
"¿Liberará la negra
Condoleezza nuetra tierra con llamados destructivos para la degradación
moral, a través de las drogas, el sexo, el SIDA y el crimen que se
ha esparcido a través de todo Estados Unidos?! ¿O por medio de la
destrucción de hogares pacíficos, la explotación de piedra y árboles
y la destrucción de la agricultura, como lo ha hecho en el Afganistán
musulmán? ¡Ni una sola mezquita, casa de adobe, villa o ciudad,
ninguna clínica o institución, niños, mujeres o ancianos se han
salvado de los crímenes de los Estados Unidos! ¿O por la erección
de estatuas de Buda en cada ciudad y villa de cada país musulmán?"
"Oh musulmanes, aquí esta
Estados Unidos invadiéndolos con su acero, su fuego y su opresión.
Sus individuos sedientos de sangre, como Bush, Cheney, Rumsfeld,
Powell, Rice y Sharon, te están llevando a la muerte, a la destrucción,
la devastación, la esclavitud y el mal que comenzará en Irak después
de que hayan oprimido a Afganistán y Palestina, y terminará, si nos
nos protegemos, en el último trozo de tierra de nuestro extenso mundo
musulmán, que será convertido en un gigantesco Guantánamo, extendiéndose
de un océano al otro."
"¿Serán ustedes
-musulmanes, la gran nación libre; la mejor nación jamás creada por
la humanidad [en referencia a un verso coránico] o permitirás a los
bárbaros vaqueros secuestrarte? Es tu oportunidad de enseñarles a
los molestos arrogantes una clara lección de islamismo por medio del
Yihad y la defensa de la fe, la religión, los lugares sagrados, la
tierra y el honor!"
"¿No Te Han Enseñado Tus
Amos Vaqueros? "
"Y para ti, negra Condoleezza Rice, trágate la lengua, recuerda
tus orígenes y deja de hablar de liberación y de libertad. ¿No te
han enseñado tus amos vaqueros que los esclavos no pueden liberarse a
sí mismos, que no son capaces de atrapar el inmenso mundo islámico,
cuyas raíces culturales están sembradas en las profundidades de la
historia? Los esclavos que son felices con su esclavitud, ¡oh
Condoleezza!, continuarán siendo esclavizados. Nunca serán libres y
nunca liberarán a otros."
Escribiendo una semana después en
el mismo periódico, Batir Muhammad Ali Wardam[8]
declaró que nadie podía imaginar que "la bella Condoleezza
Rice, la Consejera de Seguridad para la administración de George Bush
-el hijo- ¡Qué Alá no nos mande después al nieto!!, quiera liberar
al mundo islámico de las alas de los bombarderos
norteamericanos."
Columnista en el Diario Arabe-londinense
"Ayatola Condoleezza"
Dalal al Bizri, un columnista para el diario londinense Al-Hayat,
escribió bajo el título: "La Ayatola Condoleezza y la exportación
de la democracia."[9]
"El lenguaje aplicado
recientemente por Condoleezza Rice, la Consejera de Seguridad Nacional
hacia Irak, me recuerda a uno de los Mullahs quién hizo un llamado a
la exportación de la Revolución Islámica a todos los rincones del
mundo. La democracia norteamericana, como se revela en el sermón de
Condoleezza Rice, incrementa el cuestionamiento de su relatividad
…"
"Democracia es la idea de un
medio de poder, que es hoy el mas poderoso para sus pueblos y sus
culturas, y nada más... Es la ideología del más grande poder en la
Tierra, y como hemos aprendido de la historia, es el país más
entusiasta buscando controlar la menos importante y menos fuerte de
las naciones …"
Un Diaro del Gobierno Iraquí:
"La Aborrecida Rice"
Finalmente, un editorial titulado "Los Valores Norteamericanos (y
Rice la Libertadora)" en el portavoz del régimen Iraquí, Al-Thawra,[10]
respondió a la entrevista a la Consejera en Seguridad Nacional Rice.
"¿¡Qué sabe Rice acerca de la verdadera religión islámica
que pueda otorgarle el derecho de atacar sus principios y cambiar sus
valores y fundamentos!? ¿Cree ella que los musulmanes, que llevaron
la bandera de la religión y la luz a las naciones del mundo,
abandonaran sus creencias, sus símbolos y su historia a causa de los
así llamados valores norteamericanos o de misiles y armas de
destrucción norteamericanas?"
"Acerca de que valores habla
Rice? ¿De aquéllos antes o después del 11 de Septiembre? Si se
refiere a los anteriores, entrarían los crímenes norteamericanos de
Hiroshima, Nagasaki, Vietnam, Cuba, Nicaragua, Chile, Yugoslavia,
Palestina e Irak dentro de ésos valores?"
El editorial concluye: "La
aborrecida Rice y los miembros de su administración deberían de
pensar mil veces antes de pronunciar palabras vacías y viejos moldes
sobre los valores de democracia y liberación porque su nación está
más necesitada de ellos que ninguna otra nación en al Tierra. Los
musulmanes no serían tacaños en enseñarles esos principios, que
caracterizan la gran religión del Islam y su honorable
historia."
[1] "E.U.A.
Construirá a Irak Como Democracia," The Financial Times,
Septiembre 23, 2002.
[2] Egyptian
Gazette, Octubre 10, según lo reporta el Cairo Press Review.
[3] Al-Usbu',
Septiembre 30, 2002. Los ataque por parte de la prensa egipcia sobre
la Consejera de Seguridad Nacional Rice son a menudo candentes>
Escribiendo una columna presuntamente humorística en el diario
patrocinado por el gobierno Al-Akhbar, (Mayo 13, 2002) el
columnista Isma'il Al-Naqib escribió: "Dice [la historia de] los
cuentos de hadas que el dios griego de las berenjenas había decidido
convertir a una niña negra de origen africano en ¡un chivo del color
de una berenjena! Cuando la niña se convirtió en chivo, se le
prohibió hablar porque los chivos no hablan. Su nombre cambió por 'Berenjeneezza'
y se le prohibió casarse. El dios de las berenjenas dijo desde la cima
del Olimpo: si el chivo habla, será una señal de que el Día del juicio
Final está llegando."
[4] El nombre
correcto es realmente Josef Korbel.
[5] De hecho,
fué la Universidad de Denver.
[6] Akhbar
Al-Sharq (en línea), Octubre 7, 2002.
[7] Al-Dustour
(Jordan), Septiembre 24, 2002.
[8] Al-Dustour,
Septiembre 30, 2002.
[9] Al-Hayat,
Octubre 6, 2002.
[10] Al-Thawra,
Septiembre 26, 2002. El diario Iraquí, Babil, propiedad del
hijo de Saddam Hussein, Uday, publicó un artículo en Diciembre 22,
2001, sobre la Consejera de Seguridad Nacional Rice con un viejo
proverbio árabe como prefacio: "No compres esclavos sin el
palito, porque los esclavos son bastardos inmundos."
[N.T.] El
original dice "The Black Rice", que significa también
"El arroz negro", haciendo quizás una alegoría con el
apellido de la Consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice.
FUENTE:
The Middle
East Media Research Institute MEMRI
Discursos
(Fragmentos de expresiones de políticos norteamericanos,
seleccionados por el periodista argentino Juan Gelman. Este oportuno
aporte, ayuda a reflexionar acerca de la política exterior de Estados
Unidos) -
Juan
Gelman
“Nos reunimos en un período crucial de la historia de
nuestro país y del mundo civilizado. Otros escribieron parte de esa
historia; el resto lo escribiremos nosotros.” (Bush hijo ante un
auditorio del Instituto Empresarial Estadounidense –AEI por sus
siglas en inglés– el 26-2-2003)
“No
renunciaremos a la parte que nos cabe en la misión de nuestra raza,
fideicomisaria, en el nombre de Dios, de la civilización del mundo. Y
avanzaremos en nuestra labor, sin lamentarnos como esclavos que portan
su carga a latigazos, sino agradecidos por una tarea digna de nuestra
fuerza y dando gracias a Dios Todopoderoso por habernos señalado como
Su pueblo elegido para impulsar en adelante la redención del
mundo.” (Senador republicano Albert J. Beveridge ante sus
colegas en la sesión del 9 de enero de 1900, en referencia a la
ocupación yanqui de las Filipinas.)
“Nuestro
país es el más poderoso, está habitado por la mejor gente.” (Bush
hijo, ibídem.)
“Es
elemental. Es racial. Dios no ha preparado a los pueblos anglófonos y
teutónicos durante mil años para una indolente y vana
autocontemplación y autoadmiración. ¡No! Nos ha hecho los amos
organizadores del mundo para establecer sistemas donde reina el
caos.” (Senador Beveridge, ibídem.)
“El
liderazgo de EE.UU. es bueno tanto para EE.UU. como para el resto del
mundo; ese liderazgo requiere poderío militar, energía diplomática
y compromiso moral.” (“Reconstruir la defensa de Estados
Unidos”, septiembre de 2000, documento del organismo Proyecto para
el nuevo siglo estadounidenses que fue preparado, entre otros, por
Paul Wolfowitz, actual subsecretario de Defensa de EE.UU., Lewis Libby,
jefe de asesores del vicepresidente Dick Cheney; John Bolton,
subsecretario de Estado para control de armamentos y seguridad
internacional, Dov Zekheim, subsecretario de Defensa y contralor de
finanzas del Pentágono; Eliot Cohen, consejero político del
secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.)
“La lucha
agresiva por lo que es justo es el deporte más noble que puede
practicar el mundo.” (Frase de Theodore Roosevelt que puede
leerse en una placa de bronce sobre el escritorio de Rumsfeld.)
“Hay que
elevar y civilizar a los nativos.” (William McKinley, vigésimo
quinto presidente de EE.UU. Aclaró que lo supo preguntando a Dios
qué hacer con los filipinos después de que las tropas de EE.UU.
expulsaran a los españoles y ocuparan el archipiélago.)
“Afganistán
y otros países convulsionados piden a gritos el tipo de
administración ilustrada que alguna vez ejercieron ingleses llenos de
confianza en sí mismos, embutidos en pantalones de montar y con
cascos de corcho.” (Max Boot, miembro del Consejo de Relaciones
Exteriores, 2002.)
“Un Irak
liberado puede demostrar el poder de la libertad que trae esperanza y
progreso a la vida de millones de personas.” (Bush hijo, ibídem.)
“Esta
guerra no puede limitarse a escenarios nacionales. Enfrentamos un
desafío regional y debemos responder en consecuencia. Somos el único
país verdaderamente revolucionario del planeta, y por esa razón
fuimos atacados y por esa razón transformaremos con éxito las vidas
de millones de personas en todo el Medio Oriente.” (Michael
Ledeen, miembro de la AEI, septiembre de 2002.)
“Un nuevo
régimen en Irak será un ejemplo dramático e inspirador de libertad
para otras naciones de la región.” (Bush hijo, ibídem.)
“(Dios) nos
ha dado la capacidad para administrar el gobierno de pueblos seniles y
salvajes. Si no fuera por ese poder, el mundo recaería en la barbarie
y la noche. Y El ha señalado al pueblo estadounidenses como Su pueblo
elegido... somos guardianes del progreso y de la paz justa en el
mundo.” (Senador Beveridge, ibídem.)
“Llevar la
estabilidad y la unidad a un Irak libre no será fácil.” (Bush
hijo, ibídem.)
“Los
árabes sólo respetan la fuerza. Aunque la Oficina Estatal para el
Cercano Oriente odie la idea, cuanto más duro se ponga Sharon, más
fuerza tendrá nuestra imagen en el Medio Oriente.” (Marc Reuel
Gerecht, miembro de la AEI y ex agente de la CIA, 2002.)
“La
Declaración de la Independencia no nos prohíbe cumplir con nuestro
papel de redimir al mundo. Si lo hiciera, la Declaración estaría
equivocada.” (Senador Beveridge, ibídem.)
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