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Gran ansiedad ante las primeras
medidas del nuevo Primer Ministro |
160909 - El turno de Hatoyama
En una votación insólita en más de medio siglo, el parlamento
japonés no eligió a un liberal como primer ministro. Este
miércoles, Yukio Hatoyama, ganador de las
últimas
elecciones niponas, se convirtió oficialmente en el nuevo
líder de un país lleno de desafíos.
El gabinete de Taro Aso, del Partido Liberal Democrático,
renunció para dar paso a un nuevo gobierno, esta vez de centro
izquierda. Los liberales se habían mantenido en el poder desde
1955, salvo en un breve lapso de 11 meses en 1993.
Hatoyama dijo estar listo para asumir el poder en un país que
sufre un rápido envejecimiento de la población y pelea por salir
de una brutal recesión: "Estoy emocionado por la posibilidad de
cambiar la Historia", dijo el futuro primer ministro.
De hecho, su mera elección ya puede considerarse un hito en la
tradición japonesa. Su holgada victoria electoral expulsó del
poder a los burócratas del Partido Liberal, que dominaron la
arena política desde la
Segunda Guerra Mundial, dijo el corresponsal de la BBC en
Tokio, Roland Buerk.
¿Efectivo, pero agotado?
"La gente se había cansado del antiguo sistema, que fue muy
efectivo a la hora de convertir a Japón en un país muy rico, en
una nación muy importante", dijo Phil Deans, profesor de la
Universidad de Temple, en Tokio.
"Pero este gobierno había llegado al límite, se había llegado al
fin del desarrollo lógico que apuntaló el Japón de la
posguerra", añadió.
"El problema ahora es que es tiempo de reformas, todo el mundo
está de acuerdo en que el cambio será bueno... ¿Pero hacia dónde
va Japón luego? ¿Cuál será el siguiente modelo?", se preguntó
Deans.
Hatoyama asumió como primer ministro con la promesa de
incrementar la seguridad social, aunque no dio detalles de cómo
lo hará.
A lo largo de la campaña, dijo que prestaría más atención a los
problemas de los trabajadores y los consumidores.
También pretende ser más firme ante el principal aliado del
país: Estados Unidos.
Sin embargo, las encuestas sugieren que mucha gente no votó a
los demócratas por sus promesas electorales, sino por ansias de
cambio.
Nuevo rumbo
A Keisuke Kurihara, un estudiante a punto de graduarse en la
elitista Universidad de Tokio, ya le espera un trabajo como
diplomático para cuando termine sus estudios. Pero incluso él
sentía la necesidad de un nuevo rumbo.
"Quiero que (los gobernantes del Partido Democrático) nos
enseñen cuál es su visión de Japón lo antes posible. Nos
enfrentamos a grandes problemas, como el envejecimiento más
rápido de todo el mundo y una creciente deuda nacional", contó.
"Son problemas con los que habrá que lidiar en las próximas
décadas", advirtió. Y, como explicó nuestro corresponsal, a
Hatoyama le llegó la hora de ocuparse de ellos. - BBC
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