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>>Líbano: Elecciones 2009: Gana Hariri y pierde Hezbolá>>

. Líbano entre la espada y la pared

070609 - ¿Quiénes se enfrentan?

Dos grandes y heterodoxos bloques se disputan los escaños.

Por un lado está el 14 de marzo, nacido tras el magnicidio de Rafic Hariri, en 2005, y la posterior retirada de las tropas sirias tras 29 años de ocupación del Líbano. Se trata de un bloque antisirio de fuerzas suníes, drusas y cristianas apoyado por Occidente -principalmente
Estados Unidos y la UE-, por Egipto y por Arabia Saudí. y por el otro está el 8 de marzo.

14 de marzo: Está liderado por el suní Movimiento del Futuro, de
Saad Hariri [hijo del primer ministro asesinado] e integrado por el Partido Socialista Progresista del líder druso Walid Jumblatt y las facciones cristianas Kataeb y Fuerzas Libanesas, ambas de extrema derecha, así como por independientes y facciones minoritarias. En el 2005, este bloque ganó las legislativas tras el asesinato de Rafic Hariri.

8 de marzo: Es una coalición de partidos liderada por
Hezbolá, apoyada por Siria e Irán y unida por la resistencia contra Israel. Sus principales integrantes, además del Partido de Dios, son el grupo chií Amal de Nabih Berri, la Corriente Patriótica Libre del general cristiano Michel Aoun, el movimiento Marada del también maronita Sleiman Frangié y el Partido Nacionalista Sirio.

>>El tenebroso "Club Welch" y Saad Hariri
>>

070609
-
Natalia Antelava - Líbano decide el futuro en las urnas

Todos los vuelos a Beirut están copados y la mayoría de los hoteles en la ciudad están reservados debido a que decenas de miles de libaneses que viven en el extranjero han regresado a su país para participar en las elecciones legislativas del próximo domingo.


A lo largo de la campaña, los partidos políticos han sido objeto de críticas y se han acusado mutuamente de gastar millones ofreciendo viajes gratis a Beirut a cambio de votos.

"Yo creo que aquí se ha gastado una enorme cantidad de dinero, ha sido un gasto por habitante mayor que en cualquier parte para cualquier elección en el mundo", dice Karim Makdisi, un analista político de la Universidad Americana de Beirut.

Pero a pesar de esa afirmación, Rima, una estudiante de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, aseguró que ella había pagado por su boleto para regresar a casa.

"Yo tenía que ser parte de este momento histórico, nuestro futuro va a ser decidido", agregó la joven a su llegada al abarrotado Aeropuerto Internacional Rafik Hariri.

Rima ve este viaje de regreso como un deber moral para votar por la coalición llamada "14 de Marzo", respaldada por Estados Unidos -la misma gente que le concedió una beca para realizar sus estudios en Harvard.

"Voy a votar por la gente que apoya a los jóvenes, por quienes creo que nos ofrecerán un mejor futuro", dijo.

En los suburbios del sur de Beirut, a unos 15 minutos de distancia del aeropuerto, Ayman, quien estudia informática en la Universidad Americana-Libanesa, dio razones similares para votar por el bloque opositor liderado por el grupo chiita Hezbolá y respaldado por Irán y Siria.

"Ellos se interesan por la gente joven, ellos nos dan becas que podemos usar para estudiar donde queramos, ellos quieren asegurarse de que tengamos una buena educación", dijo. "Lo menos que puedo hacer es darles mi voto".
 

Datos


3,2 millones de libaneses están están en condiciones de votar en unas elecciones legislativas consideradas decisivas, dado el empate virtual y el respaldo internacional a las fuerzas en pugna

Los electores elegirán 128 diputados entre 587 candidatos, si bien el sistema político confesional, que atribuye a 11 de las 18 comunidades religiosas del país un número determinado de escaños por cada circunscripción en función de su peso demográfico, hace que un centenar de escaños ya esté técnicamente asignado.

Más de 50.000 policías y soldados velarán porque la jornada sea pacífica y no se produzcan incidentes en ninguna de las 26 circunscripciones electorales en las que ha sido dividido el país con los Acuerdos de Doha y la ley electoral de 2008. Unos 250 observadores internacionales y 2.200 locales vigilarán la limpieza de un proceso que, de ser contestado por alguno de los dos bloques en liza, amenazaría la paz civil.

La victoria depende del electorado cristiano. El sistema confesional libanés da la mitad de la cámara baja a cristianos y la otra mitad a musulmanes, obedeciendo a la composición demográfica de hace décadas pero no a la actual distribución del país, donde se estima que el 35% de la población es cristiana y el 64% musulmana.

Un aliado poderoso

El grito de guerra de
Hezbolá es la resistencia contra Israel, lo que sigue siendo uno de los más importantes atractivos del grupo para los habitantes del sur del Líbano, de mayoría chiita.

"Hay miles de personas en Líbano que están bajo una amenaza directa de
Israel y el Estado nunca ha hecho nada para proteger a esas personas. Mientras tanto, a lo largo de los años Hezbolá ha demostrado que sí puede hacerlo", dice el analista Karim Makdisi.

Pero lo que le da al bloque liderado por
Hezbolá un chance real para ganar las elecciones parlamentarias es la alianza del grupo con otros partidos, incluyendo el poderoso partido cristiano, Movimiento Libre Patriótico.

"Yo soy cristiano y no me relaciono con
Hezbolá a nivel religioso o ideológico, pero votaría por ellos porque comparto otros aspectos, como la resistencia, la lucha contra Israel así como los asuntos sociales que ellos afrontan mejor", dice Antoine, un estudiante de arquitectura.

La división en
Líbano ha cobrado tales magnitudes que ni el bloque encabezado por Hezbolá ni la alianza 14 de Marzo, respaldada por Estados Unidos, puede asegurar una aplastante victoria en estos comicios.

El voto tiene pocas probabilidades de generar un cambio dramático en la composición del actual gobierno libanés en el que
Hezbolá ya forma parte.

Sin embargo, esto podría fortalecer la posición de
Hezbolá, darle más poder en la formación del gabinete y poner a prueba las relaciones del Líbano con Occidente, especialmente con Estados Unidos que consideran a Hezbolá como una organización terrorista.

"Lo que todo el mundo quiere saber es qué hará EE.UU. si la oposición gana", dice Karim Makdisi.

"¿Simplemente dejarán de hablar con el gobierno, o serán lo suficientemente maduros para tratar con él? Yo creo que eso es lo que revelará las cartas de
Barack Obama", agrega.

Las preguntas evitadas

En su discurso en El Cairo, que atrajo la atención de todo el mundo, el presidente de Estados Unidos,
Barack Obama, enfatizó su compromiso con cualquier gobierno que reflejara la voluntad de su pueblo.

Pero aquí esta retórica positiva estuvo eclipsada por una declaración anterior en la que las relaciones de Washington con Beirut dependerían del resultado de las votaciones de este domingo.

En su reciente visita, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, dijo que dependiendo de los resultados de las elecciones Washington podría reconsiderar la ayuda que actualmente proporciona al ejército libanés.

En respuesta a estas declaraciones, el líder de
Hezbolá, Hassan Nasrallah, anunció que Irán felizmente ayudaría al ejército libanés en su lugar.

"No quiero a Irán en este país, no quiero al Líbano regido por
Hezbolá", dijo uno de los seguidores del bloque 14 de Marzo, en un mitin reciente en Beirut.

Nadie aquí parece estar prestando mucha atención a los problemas de salud, educación o a temas como la corrupción y la pobreza, que son los puntos que dominan por lo general las campañas electorales en cualquier parte del mundo.

"Ha habido demasiada atención en torno a la importancia de la elección, pero no se han producido debates políticos profundos. Nadie pregunta por qué estamos fallando en las políticas económicas y sociales, por qué la pobreza está creciendo dramáticamente, por qué los ciudadanos comunes no tienen agua ni electricidad. Todas estas preguntas han sido simplemente evitadas", dice Makdisi.

En
Líbano no hay escasez de problemas, pero en este momento todo el mundo parece estar demasiado preocupado en decidir qué dirección debería tomar el país. - BBC

050609 -
Líbano entre la espada y la pared - Manuel Toledo

Carteles y elecciones


Si uno viaja por carretera de Damasco a Beirut, una de las primeras cosas que sorprenden al cruzar la frontera libanesa son las vallas publicitarias.

En Siria, como en muchos otros países predominantemente musulmanes, es muy común ver a las mujeres cubiertas de pies a cabeza, no sólo en las calles sino también en la televisión y en las revistas.

En
Líbano, sin embargo, en estos días a uno lo recibe un enorme cartel en el que aparecen las piernas de una mujer que se acaba de desnudar y tiene los calzones sobre los pies.

Unos kilómetros más adelante, otro afiche muestra a otra joven en una posición francamente erótica, con un letrero que dice "¿Y crees que estoy pensando en las elecciones?", en referencia a los comicios clave que tendrán lugar el 7 de junio.

No sé qué trataban de vender, pero las imágenes de ambas vallas me volvieron a la mente cuando, horas después, en una calle de Beirut, vi pasar dos autos descapotados, cada uno con dos o tres chicas encima, que bailaban con gran sensualidad, como parte de otra campaña publicitaria, con toda probabilidad también organizada por hombres.

"Acá quieren proyectar la idea de que somos muy liberales", me dijo al otro día una amiga libanesa, Naila, a quien yo no veía desde hacía ocho años.

"Pero Líbano es todavía un país muy conservador hasta el punto que yo, que vivo sola, no puedo invitarte a mi casa porque los vecinos lo interpretarían de otra manera. Vivimos en un mundo de apariencias", me advirtió.

"Un mundo de apariencias"

Su advertencia la escuché una y otra vez, en diferentes contextos pero casi siempre con el mismo tono, en conversaciones que tuve con otras personas en los días siguientes.

"Disfrutamos de una paz relativa", me dijo el dueño de un hotel en una zona céntrica de Beirut, "pero las apariencias engañan".

"En realidad, todavía hay muchas tensiones y a veces temo que pueda estallar otro conflicto", añadió, aludiendo a la guerra civil que devastó a
Líbano de 1975 a 1990.

"Estamos entre la espada y la pared o, mejor dicho, entre
Israel y Siria, y nuestro futuro dependerá, a corto plazo, de la presión que pongan los países occidentales para que Siria no intervenga en las elecciones de junio, y a largo plazo, de cómo se resuelva la situación de los palestinos", señaló.

Detrás de él había una foto del líder musulmán sunita Saad Hariri, quien encabeza el Movimiento del Futuro, el miembro principal de la coalición gobernante 14 de Marzo, que ahora tiene una estrecha mayoría parlamentaria y que cuenta con el apoyo de Occidente.

Fue la muerte de su padre, el ex primer ministro Rafik Hariri, en un atentado con explosivos en 2005, lo que conllevó a que
Siria pusiera fin a su presencia militar en Líbano, después de 29 años.

Hezbolá y Aoun

El gobierno sirio ha negado repetidamente cualquier responsabilidad en el asesinato de Hariri, que ahora investiga un tribunal internacional en La Haya, Holanda.

Sin embargo, muchos libaneses aseguran que Damasco todavía tiene una gran influencia en la política de
Líbano y temen que ésta podría aumentar si los grupos apoyados por Siria, como los movimientos musulmanes chiítas Hezbolá y Amal, obtienen una mayor presencia en el parlamento en junio.

"Es muy posible que eso ocurra porque la popularidad de
Hezbolá ha crecido desde 2006, cuando se enfrentó a Israel después de capturar a dos soldados de ese país. Mucha gente aquí cree que Hezbolá ganó esa guerra y salió fortalecido", me dijo Bashir, un comerciante de Trípoli.

A muchos libaneses también les asombró que un ex enemigo jurado de Siria, el ex general Michel Aoun, decidiera visitar Damasco, hace pocos meses.

Aoun, quien encabeza el Movimiento Libre Patriótico, un partido predominantemente cristiano que desde 2006 tiene vínculos estrechos con
Hezbolá, dijo que ya era hora de hacer borrón y cuenta nueva con Siria y señaló que el presidente del país vecino, Bashar al-Assad, le prometió que no intervendrá en las elecciones libanesas.

"Un joven que yo conozco, educado en París, de padre sunita y madre cristiana, me dijo que él y sus amigos ahora se sienten más atraídos por el partido de Aoun, no porque lo quieran mucho sino por la idea de Líbano que ellos quieren promover, de instituciones, de justicia social, del fin de la corrupción y del fin del reino de las dinastías políticas", me contó mi amiga Naila.

"Pero agregó que está seguro de que la actual coalición gobernante, 14 de Marzo, también defiende sus ideas de Líbano como un país próspero y neoliberal. Así de divididos están los amigos, los vecinos y las familias", añadió mi amiga.

Estados Unidos

A todo esto, hay que sumarle la preocupación que sienten muchos por un posible aumento de la influencia de Siria como resultado del acercamiento diplomático que está impulsando hacia ese país la administración de
Barack Obama.

Hasta el punto que la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, quien se encontraba en la región, realizó una breve visita a Beirut este domingo y aseguró que su gobierno "continuará apoyando las voces de la moderación en Líbano".

"Estamos totalmente convencidos de que los libaneses deben poder elegir a sus representantes en unas elecciones abiertas y justas, libres de intimidación y de interferencia extranjera", dijo, luego de reunirse con el presidente de
Líbano, Michel Suleiman, y de poner una ofrenda floral en la tumba de Hariri.

"No haremos nada que pueda socavar la soberanía de
Líbano".

"Quiero asegurarles a los ciudadanos libaneses que
Estados Unidos nunca entrará en ningún tipo de arreglo con Siria que traicione a Líbano o al pueblo libanés", concluyó.

Pero, en "un mundo de apariencias", es posible que no todos tomen estas garantías al pie de la letra y que algunos se pregunten cómo reaccionará
Estados Unidos si Hezbolá, a la que Washington considera una organización terrorista, saca una ventaja decisiva en las elecciones de junio. - BBC

 


 

 

 

 

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