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020112
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Christiane Schulz -
Quetzal - "La
guerra contra el narcotráfico ha servido para el despliegue del
ejército en todo el territorio nacional"
(Entrevista
á Gilberto López y Rivas, antropólogo y ensayista)
¿Cómo se desarrolla la estrategia de la izquierda mexicana
con perspectiva a las elecciones del año entrante?
La estrategia ha seguido un curso muy similar al que se siguió
en el proceso de 2006; no hay una diferencia notable. (…)
AMLO (Andrés
Manuel López Obrador) es la persona que se vislumbra como el
candidato natural después de casi cinco años continuos de
campaña; es decir, él está haciendo campaña electoral desde el
momento en que denunció el fraude del 2006. Estoy hablando de la
izquierda institucionalizada, porque básicamente es la única que
está haciendo campaña. No veo un acompañamiento de la izquierda
social en las elecciones. El tema de las elecciones está
causando mucho “ruido” en los espacios de la izquierda social,
en las ONG (Organizaciones No Gubernamentales) y en los
movimientos indígenas; es decir, está ocurriendo un proceso muy
similar al del 2006, a partir del cual la cuestión electoral
fracciona, fragmenta y repercute mucho en el accionar diario de
la izquierda social; además es la única actividad que está
llevando a cabo esa izquierda institucionalizada.
Entonces ellos van integrándose a partir del fenómeno de MORENA
(Movimiento de Regeneración Nacional) en torno a AMLO, pero
evidentemente que hay otros candidatos; el más fuerte es el
actual jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard.
(…) Ebrard ha hecho muchas declaraciones de que la izquierda
institucional tiene que “ir unida” y de que “aceptará los
resultados de una encuesta que se haga en su momento”, pero
claro que lo más probable es que haya una ruptura alrededor de
quién va a ser el candidato.
(Ver:
Calderón es un petrolero entreguista)
Es decir, si no hay una ruptura abierta, si habrá una solapada.
De hecho la ruptura ya se dio dentro del PRD: la forma como han
estado actuando particularmente los senadores y una fracción
importante de los diputados es en oposición a la candidatura de
AMLO. Han estado coqueteando con el poder, con el PAN, con el
presidente Calderón, de tal manera que se vislumbra una lucha
para ver quién va a ser el candidato.
Claro, lo mismo está ocurriendo en el PAN (Partido Acción
Nacional) con el “delfín” de Calderón, que es su antiguo
Secretario de Hacienda. En el PRI (Partido de la Revolución
Institucional) está más consolidada la candidatura de Peña
Nieto, aunque Beltrones como decimos aquí va hacer “pagar caro
su amor”, pero lo más probable es que tengamos, por el lado del
PRI, a Peña Nieto, quien está muy consolidado por las dos
principales televisora del país y por todo el grupo gobernante
en el PAN. (…) Por el lado de la izquierda institucionalizada,
lo más probable es que si se da un fractura habrá dos
candidatos, Andrés Manuel, que ira amarrado a MORENA y el PT
(Partido del Trabajo), si hay una ruptura con el PRD, y Ebrard
que irá con el PRD. Si no se da esa ruptura lo más probable es
que sea AMLO el candidato de la izquierda institucionalizada.
Eso es en cuanto a quién va a ser el candidato.
Ahora, un punto de vista muy personal es que creo que han estado
cometiendo los mismos errores que cometieron en el 2006; no
obstante que la figura de AMLO ha ido a todos los rincones del
país, han estado insistiendo en una estructura ligada a lo
electoral con poca presencia social y con poca presencia en las
realidades que está habiendo en el país, que es la realidad de
una guerra. La consistencia de la estructura que se está
levantando, particularmente en el caso de AMLO con MORENA, es
una estructura poco confiable en cuanto a la posibilidad de
responder al fraude que ya se está preparando, a la carga de las
televisoras que ya está en marcha desde hace mucho tiempo (que
nunca ha cesado), a los poderes fácticos, el narcotráfico, los
empresarios legales. Yo distingo entre los empresarios
clandestinos del narcotráfico y los empresarios abiertos del
empresariado nacional, que son una y la misma cosa. Todo nos
muestra que de ser hoy las elecciones, lo más probable es que
Peña Nieto se haga con la presidencia de la República, con el
apoyo, también, del aparato más delincuencial, del propio
Partido Acción Nacional, o sea en realidad, podríamos hablar de
que Calderón tiene dos candidatos: el candidato formal y el
candidato informal, con el cual podría arreglarse perfectamente:
Peña Nieto, es decir, aquí básicamente vemos dos contendientes:
por un lado Peña Nieto y por el otro AMLO. (…)
(Ver:
70 años del petróleo nacional en México)
La izquierda social tampoco vislumbra alguna posibilidad de
cambio real en el 2012, y por lo tanto no hay una convicción de
que ir a las elecciones nos traiga algún resultado posible o
plausible, de tal forma que cada vez que surge el tema
electoral, la gente se empieza a mover en los asientos inquieta,
porque esto está enturbiando todos los movimientos. Las ONG y
los movimientos sociales, como el de Javier Sicilia, por
ejemplo, de pronto ven la presencia de la izquierda
institucionalizada en las reuniones, y esto empieza a causar
algún ruido, empieza a haber molestias, porque se pretenda
utilizar a estos movimientos desde la perspectiva electorera.
Todo esto nos hace ver que la cuestión electoral va a
enfrentarse a un escenario a veces más grave y difícil que lo
que se enfrentó en el 2006, cuando todavía había la posibilidad
de la sorpresa que dio Andrés Manuel ganando las elecciones,
como lo hizo Cuauhtémoc Cárdenas en su momento, pero con la gran
diferencia de que estamos en medio de una guerra social de
grandes profundidades, que hace que el acontecimiento electoral
ocurra con el ejército en las calles, con el ejército
posesionado de grandes extensiones del territorio, con el otro
ejército que es el ejército de los narcos, que están muy al
servicio del candidato que les de la posibilidad de seguir
lucrando con sus mercancías, que no son sólo la cuestión de las
drogas, sino las armas, la trata de personas, la extorsión, el
secuestro, el juego legal o ilegal, o sea, en otras palabras,
que si nosotros vemos el poderío de los poderes fácticos
actuales que son: los grandes medios de comunicación y todas las
estructuras del narco (financieras, militares, entre comillas,
pero militares finalmente) pues la izquierda institucionalizada
se va a enfrentar a un escenario de gran violencia.
Yo me pregunto cómo va a ser la elección en el norte de la
república o en estados como Guerrero, como Morelos, como
Veracruz donde las plazas están absolutamente, totalmente en
pugna de un grupo por el otro, y donde hay decenas de muertos
diarios y en donde… yo me pregunto si van a poder instalarse
casillas en esos territorios, si va a haber posibilidades para
las campañas, si van a haber campañas que no tengan ¡el
financiamiento del narco!, es decir que… lo cual es
verdaderamente algo, ¿vamos a presenciar la “narcoelección” del
2012? Que no fue la del 2006, cuando el narco no jugó un papel
importante, ahora por su presencia, por su actividad, por el
nivel de la acumulación de capital de lo que representa el
negocio del crimen organizado, pues ellos van a decidir en cada
distrito al personaje más cercano a sus intereses.
(…) En nuestro caso, son elecciones marcadas por una situación
de guerra social de amplias proporciones, por lo que será muy
difícil vislumbrar elecciones limpias en donde haya
posibilidades de un triunfo de la izquierda institucionalizada
que a su vez está fragmentada en su aparato partidista, y que
evidentemente, si hubo pocas posibilidades de defender el
triunfo ante el gran fraude electoral de 2006, pocas
posibilidades van a haber de realmente, primero triunfar en las
elecciones, y en el caso remoto de que nuevamente volviera a
ganar las elecciones AMLO, de defender su triunfo con todos
estos elementos en contra.
(Ver: México lindo y querido)
¿Qué opina de la propuesta de Sicilia de que también personas
particulares deberían tener la posibilidad de irse a las
candidaturas presidenciales?
Todos los partidos están pensando en eso, no solamente la gente
de la izquierda institucionalizada, todos los partidos están
pensando en eso ¿por qué? Porque es tal el descrédito de la
clase política de todos los colores, rojo, amarillo, azul o
verde, es tal el descrédito que todos están pensando en la
fórmula de poner a un actriz, de poner a un académico a alguien
distinto a ellos, como si eso pudiera suplir la falta de
credibilidad que tiene la clase política en su conjunto. Va a
haber una guerra terrible para evitar las candidaturas externas.
¿Qué postura tiene en cuanto a la política de Calderón frente
a la guerra contra el narco?
A lo largo de estos años he sistematizado lo que fue primero una
hipótesis, que cada vez se confirma más, sobre el aspecto
instrumental de la guerra contra el narcotráfico como una
estrategia estadounidense y, digamos, oligárquica a nivel global
para posesionarse de los países y establecer un dominio y un
control absoluto de esos países; es decir, no se trata de una
hipótesis de carácter conspirativo, sino de una razón
estructural. Yo creo que a nivel mundial, la economía, el
capitalismo sufre tal nivel de crisis que cada vez las
estructuras delincuenciales tienen una presencia mayor en todo
el sector financiero, y cada vez el narcotráfico y las
actividades económicas relacionadas con el mismo ocupan un lugar
más importante en las estructuras del capitalismo mundial. De
tal manera que la ocupación militar o no militar de los países
–que también la no militar es militar, por lo que voy a explicar
más tarde- es inherente a la actual forma de desarrollo del
capitalismo; es decir, el capitalismo requiere no sólo de lo que
es el comercio ilegal de estupefacientes, requiere del comercio
legal e ilegal de armas, que es el negocio más redituable en el
planeta. Está comprobado que el ingreso en efectivo a todo el
sector financiero de los bancos es, en primer lugar, la venta de
armas, en segundo lugar el petróleo y en tercer lugar los
estupefacientes. Cada zona de influencia del capitalismo tiene
su centro de acumulación, que controla militarmente, para poder
garantizar que sigan llegando los grandes flujos de dinero del
crimen organizado, ya no vamos a hablar del narcotráfico.
(…) La distribución por todos los canales controlados,
evidentemente, por las mismas mafias gubernamentales y de
carácter mafioso-clandestino, nos señalan que el papel que ha
jugado, por ejemplo, Afganistán y muchas de las repúblicas
asiáticas en la economía europea, por un lado, y el papel que
juega México, Colombia, Centroamérica… como abastecedores de
todas las mercancías que requiere el capital europeo, por un
lado, y el capital estadounidense, por el otro, para funcionar.
(…) De tal manera que los cárteles son administrados por estas
fuerzas político-militares que controlan la economía mundial. De
tal manera que la “lucha contra el narcotráfico” es una guerra
que se despliega con un objetivo preciso de carácter económico,
pero también de carácter político y militar.
Si uno analiza a quién beneficia el narcotráfico uno encontrará
quién es el más interesado en que el narcotráfico siga en su
carácter ilegal y que la guerra siga. Se calcula que de los 800
000 millones de dólares que anualmente significan el
narcotráfico, el 1 % va a los productores. Sin embargo la guerra
contra el narcotráfico se despliega mucho contra los
productores, contra los pequeños distribuidores y en todo el
aparato del sicariato en esos niveles, pero nunca toca los
estratos financieros y de lavado del dinero de “arriba”, tanto
en Europa como en Estados Unidos; es decir, no hay redadas de
banqueros, no hay investigaciones de bancos. Mientras Europa y
EEUU
reciben cuantiosas cantidades de este negocio, encubren también,
al nivel ideológico y en los grandes medios de comunicación, lo
que representa el negocio de las armas, donde el principal
comerciante, productor y beneficiado del negocio de las armas es
Estados Unidos, Israel, Rusia, Alemania… de tal manera que las
armas van, las armas vienen, y este es el principal negocio, más
lucrativo que el otro. Entonces le venden a unos y a otros:
arman a los ejércitos locales para que hagan la guerra contra el
narcotráfico, y , al mismo tiempo, venden las armas a los
narcotraficantes: casi el 90 % de las armas en México son
estadounidenses: es un negocio redondo; es decir, crece el
consumo, nunca se hace ninguna campaña efectiva para que el
consumo decrezca. Además, el consumo se induce de manera clara
en sectores potencialmente peligrosos para el status quo:
jóvenes, universitarios, negros, minorías, chicanos… a quienes
no solamente se les controla a través de incrementar el uso de
los narcóticos, sino también a partir de la criminalización de
sus barrios. Se introducen como fuerza para controlar ese
supuesto crimen inducido, más policías y más dinero para armas y
para todos los aparatos de seguridad. Entonces cuanto más se
analizan los beneficiarios de todo este comercio ilegal o legal
de armas, el narcotráfico, trata de personas, prostitución,
trabajadores indocumentados, etc. más llegamos a la conclusión
de que la “guerra del narcotráfico” es una guerra impuesta por
Estados Unidos. (…) Entonces México se ve ocupado, literalmente,
por todos estos aparatos militares y de inteligencia, que a su
vez son controlados por la misma mafia.
¿Para qué ha servido la guerra contra el narcotráfico en México
durante estos cinco años? Para el despliegue del ejército en
todo el territorio nacional, el control de la seguridad pública
por los militares, la penetración de todas las agencias de
espionaje estadounidense que controlan los aeropuertos, las
aduanas y las entradas y salidas de personas en el país, la
criminalización de todos los movimientos y la inclinación del
país a la órbita de la estrategia de la lucha contra el
narcotráfico y el terrorismo, que es el otro elemento que está
presente, es el hermano gemelo de esta guerra. De tal manera que
de pronto comienza a surgir el “narcoterrorismo”, y entonces ya
está completo el cuadro. Si así todas las organizaciones pueden,
de alguna manera, compaginar con esto pues mejor, porque así no
sólo controlo todo el aparato contra los supuestos criminales
que finalmente están al servicio del empresariado nacional, sino
que al mismo tiempo golpeo todo movimiento social que se oponga
a estas fuerzas del mercado.
Si a eso añadimos la otra invasión: la invasión minera; el 26 %
del territorio mexicano está en manos de las mineras canadienses
e inglesas, y si a eso añadimos la invasión maderera, la
invasión hotelera-turística y si luego hacemos una proyección de
cómo se están ligando, de cómo el dinero del narco está
penetrando: hoteles en todas las cadenas del turismo
internacional, ligadas también a la prostitución… ¿qué es lo que
vemos nosotros?, que sería absurdo pensar en que la guerra
contra el narcotráfico es contra el narcotráfico, y que sería
absurdo pensar que de lo que se trata aquí es de una ocupación
del país por
EEUU
y la mafia local a través de la llamada lucha contra el
narcotráfico. (…)
¿La izquierda social o los movimientos indígenas o el
campesinado tienen procesos de organización, están tratando de
resistir, de construir alternativas?
No es por deformación profesional, porque espero no ser injusto
con otros movimientos, pero ante esta debacle la única
perspectiva que me parece la más coherente, tal vez por sus
antecedentes de organización colectiva; la única que se ve con
algún tipo de resultados concretos son los pueblos indígenas. En
este caso, las autonomías resultan muy efectivas o eficientes
para combatir el narcotráfico y el crimen organizado; como
tienen una base territorial y como existe una gran cohesión,
entonces pues vemos que en los lugares donde la presencia de las
autonomías es muy fuerte, como el caso de la zona Zapatista, el
caso de la Policía Comunitaria en Guerrero, el caso en Michoacán
con las rondas o guardias indígenas, el caso colombiano con los
nasa, etc. se da la posibilidad de fortalecer esos lazos y de
responder a la situación incluso haciendo experimentos tan
notables en sectores actualmente en una crisis total, como la
educación o la salud. El movimiento obrero no da pie con bola
[1], no hay posibilidad de enfrentar lo que
está pasando. Estamos al borde de una reforma laboral,
completamente neoliberal, que va a desregularizar, precarizar,
que va a quitar todo el vestigio de las conquistas sociales de
épocas pasadas, si llega a aplicarse. Estamos ante la
posibilidad de una ley de seguridad pública de carácter casi de
Gestapo, la ley Gestapo; actualmente
Calderón
mandó unas reformas a los códigos penales que establecerían un
estado terrorista, muy parecido a las reformas que hizo
EEUU, que de hecho, constituyen un
Estado terrorista, en el que la constitución estadounidense no
aplica…, con todas las reformas que se hicieron después del 11
de septiembre; han reducido las libertades ciudadanas al máximo.
Estas son las grandes repercusiones de lo que estamos viviendo.
Nota:
[1] Expresión mexicana que quiere decir que se
equivocan sistemáticamente.
Gilberto López y Rivas
(1943) es profesor-investigador del Instituto Nacional de
Antropología e Historia.
Fuente: http://www.quetzal-leipzig.de/spanische-literatur/entrevista-a-gilberto-lopez-y-rivas-antropologo-y-ensayista-mexicano-primera-parte-19093.html
http://www.quetzal-leipzig.de/spanische-literatur/entrevista-a-gilberto-lopez-y-rivas-antropologo-y-ensayista-mexicano-%E2%80%93-segunda-parte-19093.html
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