161108 -
Gara -
Washington -
La Cumbre de Washington acuerda aplazar lo único que tenía que
debatir
Los participantes en la cumbre de Washington pasaron de
puntillas sobre las discrepancias existentes sobre el alcance de
la intervención de los Estados y la regularización de los
mercados y se comprometieron a una reforma basada en una mayor
transparencia y regulación, sin más concreción. Acordaron
celebrar nuevas cumbres, la primera antes del 30 de abril,
probablemente en Londres, mientras que la siguiente tendrá lugar
en Italia en julio del mismo año.
Pese a que líderes europeos como el presidente de la Comisión
Europea, José Manuel Durao Barroso, defendieran la celebración
de la cumbre bajo la tutela de la interina Administración
Bush -Barack
Obama
toma posesión del cargo el 20 de enero- porque «el mundo no
podía esperar», la cita dejó sin resolver las diferencias sobre
la intervención estatal y la regularización de los mercados. «El
camino más seguro para solucionar los problemas es el
capitalismo de libre mercado», volvió a insistir el presidente
saliente de Estados Unidos, George Bush, quien aseguró que «el
mundo debe rechazar el proteccionismo».
Los líderes del G-20
pasaron de puntillas sobre las discrepancias existentes para
fortalecer la regulación de los mercados y trataron de cumplir
con el acuerdo de dar un mayor peso en las instituciones
financieras a los países emergentes y en desarrollo y la
convocatoria de una nueva reunión antes del 30 de abril su
anuncio de que la cita de Washington no sería sólo para hablar,
sino una «reunión concluyente».
La Unión Europea propone que se endurezca la regulación,
especialmente en cuanto al funcionamiento de los fondos de alto
riesgo y a las indemnizaciones de los directivos, algo a lo que
Estados Unidos se opone. Por ello, se deja en manos de cada
estado la opción de elegir sus propias medidas, pero fijan como
plazo máximo el 31 de marzo para que cada gobierno extienda la
vigilancia de esos fondos y ejerza un mayor control sobre las
firmas de calificación de riesgo.
La cumbre, presentada por algunos como un nuevo
Bretton Woods, terminó casi tres cuartos de hora antes
de lo previsto con una declaración oficial de Bush, tras que la
que no admitieron preguntas.
El presidente interino de
Estados Unidos y anfitrión
de la cumbre dijo que la crisis económica y financiera actual
podría haberse convertido en algo peor que la
Gran Depresión de 1929 sin las medidas ya adoptadas en su
país.
Aunque no las enumeró en detalle, aludió al plan de rescate
financiero valorado en unos 700.000 millones de dólares y
aprobado en octubre.
Agregó que la cumbre de las principales economías del mundo y de
países emergentes ha representado «un éxito» y que los líderes
mundiales se han comprometido a modernizar la regulación del
sistema y acometer una reforma de los mercados financieros que
descanse sobre los principios de una mayor transparencia y
regulación. Acordaron, además, trabajar juntos para restaurar el
crecimiento mundial y conseguir las reformas que necesita el
sistema financiero, algo que debe estar delineado antes del 31
de marzo con el fin de «restablecer la confianza en el sistema
financiero». Esos esfuerzos estarán guiados por la «fe
compartida en los principios del libre mercado, el libre
comercio y la regulación efectiva».
Comunicó que los gobernantes también se mostraron de acuerdo en
la necesidad de reformar las instituciones financieras, como el
Fondo Monetario
Internacional y el
Banco Mundial, y de mejorar la integridad de los
mercados financieros.
«Vamos a revisar de nuevo las normas sobre la regulación del
mercado y el fraude», sostuvo.
La declaración final reconoce los «serios desafíos» a los que se
enfrentan la economía mundial y los mercados financieros, y
destaca la decisión de los líderes de «trabajar juntos» para
restaurar el crecimiento económico. «Ante el deterioro de las
condiciones económicas a escala mundial, estamos de acuerdo en
la necesidad de una respuesta política más amplia, basada en una
cooperación macroeconómica más estrecha para restaurar el
crecimiento».
El único camino para ello, indican, es la reforma de los
sistemas financieros, aspecto en el que existen discrepancias a
un lado y otro del Atlántico, aunque el comunicado refleja sólo
los puntos de consenso sobre los que debe descansar la reforma.
«Primera línea de defensa»
La declaración final indica que es «muy necesario» fortalecer la
regulación, pero aclara que esto «debe ser la responsabilidad
última» de cada estado, pues constituyen «la primera línea de
defensa contra la inestabilidad de los mercados».
Los participantes en el encuentro instan a «intensificar la
cooperación internacional entre los reguladores y a fortalecer
los estándares internacionales».
El documento consensuado recoge que toda reforma adoptada por un
estados debe descansar sobre cinco principios, entre ellos
mejorar la transparencia de los mercados, especialmente en lo
que se refiere a los productos financieros más sofisticados.
Además, debe intensificarse la vigilancia, y destaca sobre todo
a las agencias de calificación de riesgo, que fallaron en la
última crisis.
Otro de los puntos acordados es promover la integridad ética de
los mercados financieros y proteger a los consumidores, evitando
los conflictos de intereses y previniendo la manipulación
ilegal, las actividades fraudulentas y los abusos.
Cada estado, según el acuerdo, deberá, además, poner su grano de
arena para reforzar la cooperación internacional en materia de
regulación y de vigilancia.
En la declaración final, los mandatarios reunidos en Washington
alzan la voz en contra del proteccionismo comercial, e instan a
una conclusión de la Ronda de Doha, de la Organización Mundial
de Comercio (OMC), atascadas desde hace años. Además, piden que
no se levanten barreras comerciales en los próximos doce meses.
La «cumbre del pueblo» pide medidas para los trabajadores
De forma paralela a la cumbre del G-20, activistas de todo
Estados Unidos celebraron en Washington la «cumbre del pueblo»
para para exigir medidas económicas que beneficien a los
trabajadores en todo el mundo. Los actos comenzaron el viernes,
con un «banquete del pueblo» que ofrecieron a personas con pocos
recursos frente a la Casa Blanca.
«Pedimos cambios estructurales reales que antepongan las
necesidades del pueblo a las ganancias, en el contexto de una
verdadera democracia», explicó David Thurston, de Casa de
Maryland, uno de los organizadores de la protesta.
Agregó en un comunicado que exigen políticas que creen empleos
para la clase trabajadora, tanto inmigrantes como nacidos en
EEUU, y que ayuden a construir comunidades sostenibles en
materia social y medio ambiental.
Esa exigencia se convirtió en el motor de la manifestación
realizada ayer para «celebrar el fin de una economía global
desigual». Acompañados de músicos que entonaban canciones
protesta, los manifestantes denunciaron el «gran perjuicio» del
sistema capitalista, que «permite la avaricia corporativa en
detrimento de los países pobres».
«¡Un funeral para el capitalismo. Finalmente ha muerto!», rezaba
una vistosa pancarta, adornada con dos calaveras en blanco y
negro en ambos lados. «¿Para quién estás salvando al
capitalismo? Para los ricos y los poderosos», indicaba otra.
Algunos manifestantes gritaron consignas y portaron carteles con
mensajes como «resistencia contra el imperio estadounidense» y
«alto a la avaricia corporativa, trabajos con justicia!» y a
favor de medidas para «la necesidad humana y no para la avaricia
corporativa».
El «desfile fúnebre», encabezado por dos mujeres ataviadas con
el sombrero emblemático del «Tío Sam», partió de un parque
cercano a la sede del Fondo Monetario Internacional y marchó
hacia una iglesia luterana, donde celebraron un foro popular.
«Nuestro mensaje es que el sistema económico necesita un cambio
fundamental. El fundamentalismo del libre mercado ha estado
perjudicando a las familias trabajadoras durante décadas», dijo
Ruth Castel Branco, del grupo Trabajos con Justicia. Bush «ha
estado presionando por más desregulación y sus políticas han
provocado la pérdida de miles de empleos», agregó la activista.
Subrayó que los trabajadores han sido los más golpeados por la
crisis, «pero sólo cuando se viene abajo Wall Street se pone
atención».
Los actos de protesta desarrollados en Estados Unidos
coincidieron con otros realizados en Europa. En Euskal Herria,
LAB protagonizó una concentración a mediodía de ayer ante el
BBVA en Bilbo. Denunció que las medidas adoptadas ante la crisis
«generada por la especulación y el descontrol intrínseco que
promueve el neoliberalismo» están suponiendo despidos y
perjuicios para la clase trabajadora.