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060609 -
Paul Craig Roberts
- Los políticos han creado una tormenta perfecta -
Traducido del inglés para Rebelión por
Germán Leyens
Las noticias económicas se siguen concentrando en los bancos y
la vivienda, mientras aumenta la amenaza para el dólar de
Estados Unidos
resultante de masivos déficits presupuestarios federales en los
años fiscales 2009 y 2010.
Previamente en este año el valor de cambio del dólar subió
respecto a otras divisas, como ser el
euro, la libra del Reino
Unido y el franco suizo, ante las cuales el dólar había estado
bajando continuamente. El alza del dólar aumentó la complacencia
de los responsables políticos de
Estados Unidos, a pesar de que el alza
se debía a la huída de instrumentos financieros demasiado
apalancados y mercados bursátiles en caída hacia valores
“seguros”del Tesoro. Desde abril, sin embargo, el dólar ha caído
continuamente a medida que inversionistas y bancos centrales
extranjeros se daban cuenta de que es probable que se moneticen
los masivos déficits presupuestarios federales.
Lo que suceda con el dólar será el motor crucial de lo que nos
espera. El escenario más probable será desagradable.
Los socios comerciales de
Estados Unidos
no tienen excedentes de
comercio suficientemente grandes como para financiar un déficit
presupuestario federal crecido a 2 billones de dólares por
guerras innecesarias, recesión, rescates, y programas de
estímulo. Además, la preocupación por el futuro del dólar ha
llevado a que los acreedores extranjeros de
Estados Unidos
busquen
alternativas a la deuda de
Estados Unidos
en las cuales tener sus
reservas extranjeras.
Según un reciente informe en la edición en línea de Pravda, el
banco central de Rusia tiene ahora una mayor parte de sus
reservas en euros que en dólares de EE.UU. El 18 de mayo
Financial Times informó que China y
Brasil consideran la
posibilidad de dejar de lado el dólar y realizar su comercio
mutuo en sus propias divisas. Otros informes dicen que
China
ha
aumentado sus reservas de oro en un 75% en los últimos años.
El primer ministro chino, Wen Jiabao, ha expresado públicamente
su preocupación por el futuro del dólar. Responsables
estadounidenses, arrogantes, llenos de orgullo y sus economistas
serviles ignoran las advertencias chinas, argumentando que los
chinos no tienen otra alternativa que apoyar el dólar comprando
tinta roja de Washington. De otra manera, dicen,
China
puede
perder el valor de su gran cartera en dólares.
China
lo ve de otra manera. Para los funcionarios chinos es
obvio que ni China ni todo el mundo tienen suficiente dinero
sobrante para comprar 4 billones de dólares en valores del
Tesoro en los próximos dos años. Según el Telegraph de Londres
del 27 de mayo, el presidente de del Banco de la Reserva Federal
de Dallas, Richard Fisher, fue repetidamente interrogado por
altos responsables del gobierno chino durante su reciente visita
sobre si la Reserva Federal va a financiar el déficit
presupuestario de EE.UU. imprimiendo moneda. Según Fisher: “Me
deben haber preguntado más de cien veces en
China. Me
preguntaron en cada reunión por nuestras compras de valores del
Tesoro. Parecía ser la principal preocupación de los que han
invertido sus excedentes sobre todo en EE.UU.”
El secretario del Tesoro de EE.UU.,
Timothy Geithner, fue a
China
a calmar los ánimos. Sin embargo, antes de su llegada, un
portavoz del banco central chino transmitió a
Geithner
el
mensaje de que EE.UU. no debe asumir que China seguirá
financiando los extravagantes presupuestos de Washington. El
gobernador del banco central de China llama a abandonar el dólar
como moneda de reserva, y que se utilicen los Derechos
Especiales de Giro del
Fondo Monetario Internacional en su
lugar.
La política de “cañones y mantequilla” del presidente Lyndon
Johnson durante los años sesenta obligó al presidente
Richard
Nixon a eliminar el respaldo en oro que el dólar tenía como
moneda mundial de reserva, colocando a los bancos centrales
extranjeros en el mismo estándar de dinero sin cobertura como la
economía de EE.UU. En sus primeros cuatro meses, el gobierno de
Barack Obama
ha superado al presidente Johnson. En lugar de terminar la
guerra, Obama ha expandido la guerra de agresión de EE.UU. en
Afganistán y la ha extendido a
Pakistán. La guerra, los
rescates, y los planes de estímulo han impulsado un 50% del
presupuesto operativo anual del gobierno hacia las cifras rojas.
La irresponsabilidad financiera de Washington presiona al dólar
y al mercado de bonos de EE.UU. El presidente de la Reserva
Federal, Bernanke, pensó que podía reducir los tipos de interés
sobre valores del Tesoro comprando 300.000 millones de dólares
de esos valores. Sin embargo, el resultado fue una aguda caída
en los precios de los bonos del Tesoro y un aumento en las tasas
de interés.
Mientras sigue la monetización de la deuda federal, las tasas de
interés de EE.UU. seguirán subiendo, empeorando los problemas en
el sector de bienes raíces. El dólar seguirá perdiendo valor,
haciendo que sea más difícil que EE.UU. financie su déficit
presupuestario y comercial. La inflación interior asomará su fea
cara a pesar del alto desempleo.
Los incompetentes que dirigen la política económica de
Estados Unidos
han creado una tormenta perfecta.
El plan de
Barack Obama, la
Reserva Federal y
Wall Street para que
Estados Unidos
salga de sus problemas gastando dinero se está
desintegrando. Los gastos imprudentes hacen bajar el dólar y
subir los tipos de interés.
Todos los sectores de la economía de EE.UU. tienen problemas.
Antiguas compañías manufactureras se han convertido en compañías
de mercadeo que tratan de vender sus bienes hechos en el
extranjero a consumidores del interior cuyos puestos de trabajo
han sido enviados al extranjero. Gran parte de lo que queda de
la manufactura de EE.UU. – la industria automotriz – está en
bancarrota. Más decadencia vendrá en la vivienda y en los bienes
raíces comerciales. El dólar va cayendo y las tasas de interés
en aumento, a pesar de los intentos de la Reserva Federal de
mantener bajas las tasas de interés.
Cuando el gobierno de Reagan curó la estagflación, el resultado
fue un mercado al alza en bonos del Tesoro de
Estados Unidos
que duró 28
años. Ese mercado al alza se acabó. Los estándares de vida de
los estadounidenses bajan. El estándar de vida estadounidense ha
sido destruido por las guerras, por la exportación de puestos de
trabajo, por la desregulación financiera, por regalos de
billones de dólares a gángsteres financieros que hasta ahora han
destruido la mitad de los ahorros de jubilación de los
estadounidenses, y por la monetización de la deuda.
Lo siguiente será la pérdida del rol del dólar como moneda de
reserva. Entonces,
Estados Unidos., un país dependientes de las
importaciones, ya no podrá pagarlas. La escasez empeorará la
inflación de los precios e interrumpirá las entregas.
La vida de la mayoría de los estadounidenses será verdaderamente
estresante. -
CounterPunch
Paul Craig Roberts fue secretario adjunto del tesoro en el
gobierno de Reagan. Es co-autor de “The Tyranny of Good
Intentions.” Para contactos, escriba a:
PaulCraigRoberts@yahoo.com
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