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La masacre de Karachi
211007 -
La masacre en Karachi era
de todo punto previsible. La misma Benazir Bhutto ha dicho que
era consciente de los peligros. El
gobierno le pidió aplazar su regreso. Los dirigentes de
la Jihad, indignados por el servil apoyo de Bhutto a la política
exterior de EEUU, la habían amenazado públicamente de muerte.
Sobrevivió, pero unos cuantos centenares fueron asesinados sin
motivo. Su marido, que decidió no acompañarla, ha acusado a los
servicios de inteligencia de Pakistán de complicidad en los
ataques. Ella misma ha preferido atacar a los secuaces de un
dictador militar muerto.
Una vez resultó obvio que algo se estaba planeando, mejor habría
sido un regreso discreto, pero Bhuto insistió en una
demostración de fuerza. Se planificó durante un mes largo. Unas
130.000 personas fueron a recibirla transportadas en camiones y
autobuses desde todos los rincones de la provincia; cuántos a
cambio de dinero, todavía se desconoce.
Además, 20.000 policías y personal paramilitar para su
protección. Todo inútil. Acabó en un baño de sangre,
recordándonos la volátil naturaleza de la política en Pakistán.
No faltan motivos de inquietud de cara al futuro. Benazir podrá
ser la política preferida de Washington y de la UE, pero la
Corte Suprema de Pakistán está considerando cinco peticiones
distintas para rechazar el decreto de perdón de los políticos
corruptos. Si la Corte aceptara esas peticiones, la señora
Bhutto tendría que ingresar en prisión. Lo que no disgustaría al
gobierno. Ya dan señales prepósteras de acatamiento antes de la
resolución judicial.
La tragedia de Pakistán es que ni el Partido del Pueblo de
Bhutto ni sus rivales ofrecen alternativas reales a las
políticas actualmente en curso. El plan del Departamento de
Estado de una Bhutto encaramada a las espaldas de Musharraf
soltando como un loro homilías pro-Washington ha sido siempre
ridículo. Ahora se duda hasta de que sea capaz de subirse a las
espaldas del general.
La masacre de Karachi
El atentado territorista en Karachi fue cometido mediante dos
explosiones suicidas el 18 de octubre de 2007 en la ciudad
pakistaní de Karachi, al paso de una caravana en que se
trasladaba Benazir Bhutto, ex primera ministra del país, que
retornaba tras ocho años de exilio. Las explosiones causaron por
lo menos 139 muertos y cerca de 500 heridos entre los miles de
asistentes a la bienvenida de la ex primera ministra. La gran
mayoría de las víctimas son miembros del Partido Popular de
Pakistán, que lidera Bhutto. El atentado es considerado como el
mas mortífero que ha experimentado Pakistán.
Benazir Bhutto retornó de un exilio de ocho años. Había residido
en Dubai, Emiratos Árabes Unidos y en Londres, Reino Unido; sin
embargo, ninguna de las dos explosiones causó heridas a la ex
primera ministra, que se encontraba en la parte inferior del
vehículo, siendo protegida por el blindaje. Las explosiones
tuvieron lugar a la mitad del recorrido que llevaba a Benazir
Bhutto del Aeropuerto Internacional de Karachi al Mausoleo de
Muhammad Ali Jinnah, el fundador de Pakistán, justo antes de que
la comitiva cruzara un puente vehicular.
Luego del atentado, Benazir Bhutto fue escoltada a la Casa
Bilawal, antigua residencia de su familia, mientras que los
cientos de heridos fueron conducidos a los hospitales de
Karachi.
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