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El acuerdo entre Hamas y Al Fatah, esperanzador resultado de la sublevación árabe

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080511 - Ernesto Gómez Abascal - La suscripción de un acuerdo en El Cairo el pasado día 4 para poner fin a la confrontación entre las dos principales organizaciones palestinas, Hamas y AL Fatah, abre nuevas esperanzas para que la justa lucha del sufrido pueblo palestino pueda avanzar en sus legítimos propósitos de recuperar su territorio y constituir su propio Estado independiente.

(Ver: ¿Qué es el Sionismo?)

El significativo hecho, podría ser apreciado como uno de los resultados concretos de la sublevación del pueblo egipcio, que puso fin al gobierno entreguista y corrupto del ex presidente H. Mubarak, quien mientras aparecía como mediador en negociaciones anteriores, en realidad las saboteaba obedeciendo intereses de Washington y Tel Aviv. Ya desde estas capitales se están oyendo no solo voces de preocupación, sino también amenazas, ante los cambios en la política egipcia, cuyo canciller anunció se trabajaba para abrir la frontera con Gaza y terminar el criminal bloqueo que junto a
Israel, mantiene en deplorables condiciones de sobrevivencia a un millón y medio de palestinos.

(Ver: Hamas Harakat al-mugawama al-islamiya (Movimiento de Resistencia Islámica)

El camino de la unidad palestina, sin embargo, requerirá mucho esfuerzo, paciencia y buena voluntad para consolidarse y producir frutos. El pueblo palestino parece estar listo para exigir, como están haciendo otros árabes, que sus dirigentes respondan incondicionalmente a sus intereses patrióticos y nacionales. Lo alcanzado en El Cairo solo es un primer paso y tanto
Israel como los Estados Unidos y sus aliados occidentales, harán como ya lo han hecho en el pasado, todo lo posible para frustrar este avance y dividirlos. Su carta de triunfo es la división.

En el año 2006 se celebraron elecciones legislativas supervisadas por numerosas instituciones e impulsadas por el gobierno norteamericano y algunos europeos bajo la consigna de impulsar la democracia. Sorpresivamente para ellos, las ganó Hamasy hasta ahí llegó la tan proclamada democracia. A partir de entonces se dedicaron, con buenos resultados, a desconocer al gobierno de Hamas y a alentar la división palestina, propiciando de hecho un golpe de estado que provocó lamentables enfrentamientos armados. Hamas quedó controlando la Franja de Gaza, bloqueada y hostilizada, sometida al terrorismo de estado sionista, cuyos bombardeos produjeron solo a principios del 2009, más de 1,400 muertos, la inmensa mayoría civiles.

Mientras, la Autoridad Nacional Palestina quedó con el control parcial de Cisjordania y recibiendo el aliento y la generosa ayuda económica de
Estados Unidos y la Unión Europea, así como el asesoramiento militar y de seguridad, que incluía la colaboración en esas esferas con Israel. Esta política provocó no pocos problemas internos en Fatah. Fue muy lamentable observar como se desarrollaban esos contactos mientras el pueblo palestino sufría genocidas bombardeos en Gaza ante la indiferencia de Occidente y de la propia reacción árabe, confabulada para tratar de aniquilar a Hamas. Pocas veces se puso tan de manifiesto la hipocresía de los llamados defensores de los derechos humanos.

(Ver: “Reconciliación Hamás-Fatah”: Algunas preguntas)

Los palestinos parecen dispuestos a evitar que esto suceda de nuevo. Van a intentar dividirlos por todos los medios posibles. La unidad de organizaciones patrióticas como AL
Fatah, con otras de la izquierda palestina, y organizaciones islámicas como Hamas, pueden incluso ser un ejemplo para forjar una unión antiimperialista en otros pueblos árabes.

En las revueltas que sacuden al mundo árabe, cada una con sus propias características, la unidad de las fuerzas populares juega un papel decisivo para frenar la agresión y el hegemonismo imperialista sionista, poner fin a gobiernos corruptos y entreguistas, y constituir verdaderos Estados independientes cuyos gobiernos respondan a los intereses de sus pueblos. Para lograr esa unidad indispensable, habrá que cambiar mentalidades y ganar flexibilidad. Tanto la izquierda como los movimientos islámicos progresistas están llamados a jugar un importante papel y deben tomar rápida conciencia de ello.

Estados Unidos pretende continuar dominando sobre el mundo árabe e islámico y su cruzada es permanente. En ese mundo, donde la religión es casi generalizada cultura, esta debe jugar un decisivo papel de liberación. Una Teología Islámica de Liberación también es posible…y por qué no, necesaria.

Ernesto Gómez Abascal. Periodista y escritor. Ex embajador en varios países del Oriente Próximo.


 

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