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Paraguay, paraíso militar yanqui

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Tropas norteamericanas ocupan un sector clave de la región  - Ver La Guerra del Agua - Estados Unidos y la apropiación del acuífero guaraní de suramérica -

0905 - Alerta regional por la presencia de soldados estadounidenses en Paraguay y ciertas versiones que hablan de la posible instalación de una base de Estados Unidos en territorio paraguayo.¨

 

Queda más en claro, entonces, el motivo de la reciente visita de Ronald Rumsfeld a Duarte Frutos, hace pocos días

Un periódico argentino publicó un artículo en el que señala que la base militar paraguaya de Mariscal Estigarribia, cerca de la frontera con Bolivia, sería el lugar ideal para el asentamiento de tropas yanquis

Lo único que es cierto es que Paraguay y Estados Unidos firmaron un convenio militar que permite la entrada, en tanda, de 400 marines durante los próximos 18 meses.

Pero lo que, sin dudas llama la atención, es la cantidad de tiempo que abarca el convenio firmado, que además puede ser prorrogado.

Lo que ha despertado sospecha de que esto no es un inocente acuerdo de cooperación es que el Congreso paraguayo le concedió inmunidad a los soldados estadounidenses, algo que Argentina y Brasil no están dispuestos a hacer, por ahora

¿Una apuesta a largo plazo?

"Tenemos entendido que hay unos 50 efectivos de manera permanente en el país, que van rotando según las tareas que vayan teniendo. Este mes se está desarrollando el ejercicio Medrete, que consiste en entrenamiento médico y en la atención médica a la población paraguaya", señaló a la BBC Orlando Castillo, miembro del Servicio de Paz y Justicia de Paraguay, una organización no gubernamental a nivel latinoamericano.

De la asistencia médica al establecimiento de una base militar hay un largo camino, y tanto el gobierno de Asunción como Washington han negado en reiteradas oportunidades que el convenio firmado tenga ese objetivo.

Pero según Castillo, la apuesta de Estados Unidos es a largo plazo y no hay que dejarse engañar por el presente:

"Nosotros creemos que recién de aquí a ocho años veremos la instalación de una base militar. De hecho hoy en día, lo que ya se encuentra funcionado en nuestro país son las oficinas de seguridad del gobierno estadounidense, como el FBI y la CIA".

Objetivos del gobierno de EEUU

La presencia de los ejércitos estadounidenses en la región, de hecho una ocupación consentida, y en este caso por el presidente Duarte de Paraguay, de ninguna manera es inocente. Obedece a peligrosos propósitos que no sólo ponen en peligro la paz de la región, en lo inmediato, sino que atentan contra el ya deficiente bienestar de los latinoamericanos de la región

El principal objetivo tiene que ver con la zona de la Triple Frontera, donde Washington dice que operan células islámicas extremistas. Y esto no es más que una excusa para desarrollar estrategias tendientes a controlar la inmensa reserva de agua del Acuífero Guaraní

Otra objetivo es Bolivia, que pronto podría tener un nuevo gobierno de izquierda, si el líder cocalero Evo Morales gana las elecciones de diciembre.

Lo de la amenaza de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que según algunos intenta desde hace tiempo expandir su presencia en el Cono Sur, es el más débil argumento de Bush

Los socios regionales

Los cancilleres de Brasil y de Argentina han señalado, cada uno por su parte, que una base de Estados Unidos en Paraguay es "innecesaria". Nótese el suave y diplomático vocablo utilizado. Lo que no explican es "Cuándo podría ser necesaria"

El canciller de Brasil, Celso Amorim pidió "más transparencia" a Paraguay sobre el acuerdo. Se le puede contestar a Amorim con una frase popular: "Más claro, échele agua"

Durante su visita a Estados Unidos para participar de la cumbre anual de Naciones Unidas, el presidente de Paraguay, Nicanor Duarte Frutos, defendió el acuerdo firmado con Washington y sostuvo que Paraguay es un país "pequeño, pero digno e independiente".

"Paraguay tiene relaciones militares desde hace muchos años con Brasil, con Estados Unidos, inclusive con Argentina. Buscamos priorizar los intereses de la nación con acciones que de ningún modo impliquen una limitación de la soberanía nacional, de nuestra dignidad", agregó Duarte Frutos.

Intereses comerciales

Pero estos roces entre los socios del Mercosur también obedecen a motivos comerciales, que tienen que ver con los planes de Paraguay de sellar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, similar al que Chile firmó con ese país.

Esto también causó malestar en Brasil: "Un acuerdo comercial a solas no es compatible con los demás socios del bloque", señaló Celso Amorim.

Duarte Frutos no tardó en responderle: "Queremos oportunidades en el mundo, no solamente en el Mercosur. También tenemos que mirar el mundo, explorar otras posibilidades".

Habrá que ver si, como muchos señalan, éste sería el comienzo del final de Paraguay en el Mercosur, o si solamente se trata de otro cortocircuito más de los muchos que ha tenido el bloque en sus quince años de existencia.

En Santa Fe, Argentina, crecen las exportaciones y crece la pobreza - En Argentina 1 de cada 4 niños debe trabajar para poder comer - El negocio del Hambre en la Argentina

Estados Unidos en Paraguay. Una cuña en el MERCOSUR - Raúl Zibechi

ALAI-AMLATINA 22/09/2005, Montevideo.-  El misterio sobre la instalación de una base militar estadounidense en Paraguay comienza a develarse: se trata de instalar una cuña en el Mercosur y controlar la región, objetivos que contrastan con la pasividad de gobiernos que deberían haber reaccionado hace tiempo.


La inmunidad diplomática concedida por el parlamento paraguayo a las tropas estadounidenses encendió la señal de alarma. De
forma inmediata comenzó a especularse con la posibilidad de que Washington instalara una base militar en Mariscal Estigarribia, donde en los años 80 técnicos estadounidenses construyeron un
enorme aeropuerto con una pista de 3.800 metros en la que pueden operar aviones B-52, C-5 Galaxy y C-130 Hercules y es capaz de albergar a 16.000 soldados a sólo 200 kilómetros de la frontera con Bolivia. Pese a los desmentidos de Washington y Asunción, los objetivos de la superpotencia fueron quedando en claro con el paso de los meses.

Uno de los hechos que más llamó la atención, ya que mostraba que toda la operación formaba parte de una "agenda oculta", fue la forma cómo se conoció la decisión del parlamento paraguayo de conceder inmunidad a las tropas de Estados Unidos. El 26 de mayo el Congreso votó la inmunidad, pero el hecho recién se conoció a mediados de junio cuando el diario argentino Clarín difundió la noticia(1). Ciertamente, la noticia no fue difundida por ningún parlamentario paraguayo, ni por los medios de ese país ni
por otros medios de Brasil (país que cuenta con fuertes intereses en Paraguay). Algo importante comenzaba a suceder sin que nadie pareciera inmutarse.

Viraje diplomático y militar

Según todos los indicios la administración de George W. Bush decidió imprimir un giro a su política sudamericana al comenzar el año 2005. ¿Qué sucedió en esas fechas? En febrero el gobierno de Néstor Kirchner negoció una quita del 60 por ciento de la deuda externa argentina, pero la decisión contó con el apoyo del gobierno Bush y, en todo caso, más allá de alguna tirantez con el FMI no generó mayores problemas. Tampoco parece haber jugado un papel decisivo en el viraje de Washington la separación "amistosa" de Brasil del FMI ni la derrota de la Casa Blanca a la hora de imponer un secretario general de la OEA a su medida, sucedida en abril.

Por el contrario, la Cumbre de Guayana, celebrada a fines de marzo en Venezuela, no podía pasar desapercibida para la administración Bush. La reunión entre los presidentes de Brasil (Luiz Inacio Lula da Silva), Colombia (Alvaro Uribe), España (José Luis Rodríguez Zapatero) y Venezuela (Hugo Chávez), irritó a la administración estadounidense, que optó por criticar frontalmente la venta de armas españolas a Caracas por valor de 1.300 millones de dólares. Venezuela ya había comprado a Rusia 100 mil fusiles de asalto y 40 helicópteros de combate, y ahora España le proporcionaba diez aviones de carga, cuatro corbetas y otros tantos guardacostas. "Estoy preocupado", dijo el secretario de Defensa Donald Rumsfeld, y agregó que "no será bueno para el hemisferio". Pero no fue esa la principal preocupación de los Estados Unidos. La Declaración de Guayana, firmada por los cuatro mandatarios el 29 de marzo, significaba en los hechos un respaldo tanto a la creación de la Comunidad Sudamericana de Naciones -que une al Mercosur con la Comunidad Andina-, como un apoyo a las iniciativas chavistas de Petroamérica y Petrosur, que propician la integración energética de la región.
Una mayor coordinación política y además iniciativas de integración económica, en las que participan los dos mayores países sudamericanos (Brasil y Argentina), suponían un verdadero aislamiento de Washington en la región que resulta clave para su hegemonía mundial, que tendía a consolidarse por un largo período.

La respuesta fue fulminante. En menos de un mes la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, realizaba una gira por la región que la llevó a visitar Brasil, Chile, Colombia y El Salvador. En esas fechas la prensa europea informaba que Estados Unidos "vuelven a dirigir su atención a Brasil", para procurar el apoyo de ese país "en la estabilización de una región cada vez más volátil"(2). El mismo día The New York Times señalaba que el gobierno de Bush estudiaba "una estrategia a largo plazo que podría significar un endurecimiento de su posición frente al presidente venezolano Hugo Chávez, después de concluir que mantener una posición pragmática con él es imposible". El endurecimiento con Caracas formaba parte -y era también la excusa- del viraje que busca involucrar a toda la región.

Según otros analistas, al precipitarse la crisis política en Brasil, el gobierno Bush dejó de lado sus dudas acerca de la capacidad de ese país para cumplir el "mandato" estabilizador de la región encomendado por Washington, y optó por tomar directamente cartas en el asunto. En esa misma dirección, sectores de las elites regionales consideran que "se equivocan quienes sostienen que el gobierno de George W. Bush no tiene una política con respecto a América Latina. En realidad esa política existe, goza de buena salud y prosigue sumando nuevos escalones a su proyecto"(3). El proyecto consiste en "comercio más seguridad", y ante el fracaso del ALCA busca arreglos particulares que cumplan el mismo objetivo. El analista sostiene que la incapacidad de Argentina y Brasil -demasiado volcados hacia sus problemas domésticos- para instaurar una "zona de seguridad democrática" en el Cono Sur, genera un vacío que será ocupado por Estados Unidos al elegir a Paraguay, "un país clave, como eje de un planteo de seguridad".


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