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Fujimori confesó, finalmente, sus gravísimos delitos

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Los cómplices Fujimori y Montesinos

. Las condenas de Fujimori
. Fujimori y Montesinos eran la misma persona

280909 - El ex presidente de Perú, Alberto Fujimori, se declaró este lunes culpable de los cargos de espionaje telefónico, soborno de congresistas y compra ilegal de medios de comunicación.

El tribunal que lo juzga anunció que dictará sentencia el próximo miércoles.


Fujimori acudió nuevamente ante los tribunales de su país en el que será el cuarto y último juicio desde que fuera extraditado desde Chile en 2007.


Esta vez se trata de un proceso en el que el ex mandatario está acusado, entre otras cosas, de peculado y corrupción de funcionarios públicos durante su gobierno (1990-2000).

Esta causa podría aumentar la condenas acumuladas de 39 años de cárcel que ya está cumpliendo.

El juicio se inició este lunes, luego de que la Corte Suprema de Justicia de Perú rechazara una recusación de los jueces presentada por la defensa del ex mandatario.

La defensa aludía a una supuesta parcialidad de dichos jueces, que tienen dedicación exclusiva a los casos de Fujimori.

El supremo tribunal peruano también rechazó el aplazamiento del proceso oral solicitado por la Fiscalía, que deseaba incluir a más afectados por las acciones del ex gobernante.
 


Los cómplices Fujimori y Montesinos

Delitos varios

Los presuntos delitos de los que está acusado Fujimori son peculado (mal uso de fondos públicos), corrupción de funcionarios mediante soborno y violación del secreto de las comunicaciones e interceptación telefónica.

El soborno de funcionarios se refiere a lo que se conoce en Perú como el caso de los "congresistas tránsfugas", es decir, el caso de un grupo de parlamentarios que fueron sobornados por el entonces asesor de Fujimori, Vladimiro Montesinos, para que se integraran al oficialismo y el gobierno pudiera así recuperar la mayoría en el parlamento.

En cuanto a la acusación de violación del secreto de las comunicaciones, la Fiscalía solicitó una condena de ocho años de prisión y una compensación económica equivalente a US$1,6 millones para el Estado peruano y un millón de dólares para distribuir entre las personas agraviadas.

El abogado defensor del ex mandatario, César Nakasaki, dijo que el juicio se dará "en un ambiente adverso". "Estamos convencidos de que la Corte Suprema ha decidido no hacerle justicia al señor Fujimori, sino destruirlo", declaró al diario local El Comercio.

La Fiscalía señala que el ex presidente ordenó y planificó durante su régimen la interceptación telefónica contra políticos, periodistas y empresarios.

"Hay 60 testigos, así como videos, audios y documentos que acreditan la responsabilidad del ex mandatario", afirmó el fiscal José Peláez Bardales.

También le atribuye responsabilidad en la compra de un canal del cable local y de la línea editorial del diario Expreso en 1999. - BBC

200709 - Las condenas de Fujimori

El ex presidente del Perú, Alberto Fujimori, fue condenado a siete años y seis meses de prisión tras un nuevo juicio que enfrentó por por un delito de corrupción donde se le acusaba de pagar US$15 millones a su asesor de seguridad Vladimiro Montesinos en el año 2000.

Fujimori ya se encuentra en prisión cumpliendo una condena de 25 años después de que fue declarado culpable de haber sido el autor intelectual de las matanzas de Barrios Altos, en 1991, y La Cantuta, en 1992, cometidas por un escuadrón del ejército conocido como el grupo Colina, y del secuestro de un empresario y un periodista.

Además de la sentencia por corrupción, recibió una inhabilitación de dos años y diez meses para ejercer un cargo público y además tendrá que pagar cerca de US$1 millón por concepto de
reparaciones al Estado peruano.

Los delitos establecidos en la sentencia de este lunes son "peculado doloso, apropiación de fondos y falsedad ideológica en agravio del Estado".

Montesinos también está en la cárcel, condenado por un número de crímenes que incluyen soborno, conspiración y corrupción.

El proceso, retrasado casi dos meses, se desarrolló en la misma base policial donde fue condenado el ex presidente peruano el pasado 7 de abril.

"Compensación"

El corresponsal de la BBC en Lima, Dan Collyns, explicó que según la fiscalía, Fujimori entregó los US$15 millones a Montesinos en septiembre del 2000 como “compensación por tiempo de servicios”.

El pago lo hizo el ex mandatario dos meses antes de que un escándalo de corrupción puso fin, abruptamente, a su gobierno de 10 años.

El corresponsal de la BBC recordó que Montesinos figuró al centro del escándalo de corrupción que terminó con el gobierno de Fujimori después que se divulgara una serie de videos donde se le veía sobornando a políticos de la oposición y ejecutivos de medios de comunicación.

El abogado defensor del Fujimori, César Nakazaki, dijo que se trató de un juicio político, mientras que el propio ex mandatario afirmó el pasado viernes que el verdadero juicio ya se lo hizo el pueblo peruano, que -según dijo- lo absolvió hace mucho tiempo.

Fujimori reconoció el viernes pasado que entregó los US$15 millones a Montesinos argumentando que así se evitó un golpe de Estado.

"Tuvimos que recurrir a medidas extremas para garantizar la estabilidad y la transferencia del poder, pero con la entrega transitoria de esos 15 millones se logró que el ex asesor de inteligencia saliera del país", dijo el ex presidente. - BBC

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Fujimori y Montesinos eran la misma persona - César Hildebrandt

Hace meses, cuando LIBERACIÓN difundió lo de la cuenta de Vladimiro Montesinos en el Wiese, Alberto Fujimori tuvo una gran oportunidad para demostrar su decencia. Ese era el momento indicado para decir basta, hasta aquí hemos llegado, esto no tiene explicación.

En efecto, ¿cómo explicar que alguien que decía trabajar 14 horas diarias por la seguridad nacional y cuyo sueldo formal no llegaba a los siete mil soles pudiese tener, en una sola cuenta a su nombre, dos millones y setecientos mil dólares como saldo e ingresos mensuales de 222,000 dólares sistemáticos procedentes del extranjero?


¿Pero qué hizo Fujimori?

Defendió a su socio con ardor. Dijo, primero, que ese dinero era del estudio Montesinos -un bufete que él sabía muy bien que no existía porque Montesinos usaba el palacio de Gobierno y las instalaciones del SIN para sus sucios negocios-.

Cuando en este diario probamos, al día siguiente, el carácter personal de la cuenta, entonces Fujimori ensayó otra balbuceante explicación.

Dijo que ese dinero podía provenir perfectamente de sus trabajos como abogado y como asesor de empresas privadas. Y no quiso hablar más.

¿Cómo podía realizar asesorías privadas quien había dicho, en la célebre entrevista de Canal 4 a ambos personajes, que estaba al servicio del país "las 24 horas del día"?

¿Y cómo podía creer un mandatario honesto que esa cuantiosa suma no era digna, en todo caso, de alguna sospecha, de alguna incómoda pregunta, de alguna duda que implicase una cierta distancia moral?

¿Y por qué Fujimori, en vez de callarse (lo que ya hubiera sido incriminatorio), decidió defender lo indefendible (lo que resulta a estas horas absolutamente aplastante para él)?

No se calló el socio de Montesinos. Lo defendió como lo había hecho siempre, desde lo de Barrios Altos y La Cantuta, pasando por la interceptación telefónica, el asesinato de Mariella Barreto, la tortura de Leonor La Rosa, el despojo del Canal 2, la bomba contra Canal 13 en Juliaca y el contrabando de armas de Jordania hacia las FARC.

Si Fujimori hubiese roto con Montesinos en ese momento, tendría ahora relativa autoridad moral para fingirse sorprendido e iniciar la persecución paradójica de su proveedor.

Pero el pez por la boca muere.

Y allí están sus palabras de cómplice, sus defensas de compinche, sus pasadas de micro a sus ministros para no tener que condenar lo del vídeo de Beto Kouri.

Esa sociedad de las tinieblas es irrompible. Porque Montesinos, acosado como está y traicionado por el hombre al que sirvió sin dudas ni murmuraciones, sin escrúpulos y con harto lucro, está dispuesto también a contar lo suyo, a pedir una rebaja de la pena por su testimonio decisivo.

Fujimori y Montesinos eran la misma persona.

Uno dejaba robar, el otro robaba para sí mismo y para el otro.

Uno deshacía las instituciones, el otro ejecutaba los planes.

Uno inspiraba, el otro mandaba matar o quitar.

Uno se decía comandante supremo, el otro filtraba los ascensos.

Uno rompía las normas para perpetuarse. El otro construía el andamiaje del fraude.

Uno se preocupaba por Andrade. El otro mandaba enlodarlo en la prensa que financiaba con lo robado. Uno ganaba las elecciones a como diera lugar. El otro amenazaba a Portillo para que siguiera el libreto hasta las últimas consecuencias.

Uno prometía al diario El Mundo, de España, que tendría mayoría parlamentaria de todas maneras. El otro compraba basura congresal al peso.

Uno salía de presidente. El otro salía de experto en seguridad nacional (cuando su especialidad era el asalto armado y la traición).

Uno y el otro eran el mismo detritus de la política peruana, la misma emanación del país senderizado que ocuparon, la misma viruta del desaliento.

Uno y el otro eran lo que ha podrido a este país y de lo que nos estamos librando.

Y ahora el uno quiere tomar distancia del otro. Pero es tarde.

Montesinos está al descubierto. Fujimori, su socio, también.

Y si la oposición insiste en hacer la transición con Fujimori es que ya ha aceptado a Montesinos.

Así de claro.

* Publicado en el diario Liberación, Lima 4 de noviembre del 2000, página 5.


 

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