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La derecha reaccionaria integrada por los testaferros, los serviles
orgánicos, los elementos funcionales y correas de transmisión del poder,
no consideran siquiera la mínima posibilidad de cuestionar porqué han
perdido con su candidata Lourdes Flores Nano y apenas si llegan al 24%
del conteo electoral. Ensoberbecidos hasta la médula, clima en que viven
orondos desde hace muchos años, hoy se dan el lujo de hacer notorios sus
odios hacia quienes votaron por otras preferencias. ¡Ni una demostración
humilde de comprensión al repudio popular. Mucho menos un mea culpa! En
cambio, prefieren discurrir por caminos que atizan el odio. Si los
derechistas reaccionarios que viven en el culto al individualismo, al
exitismo fabricado en escuelas económicas de muy dudosa proyección
social hacia las mayorías se creen con el deber de menospreciar y hacer
pública su patanería con el resto del país, es un asunto de ellos. ¿No
se han preguntado acaso que quien siembra vientos, cosecha tempestades?
¿O creen que la gente los quiere o ama? Cada acto del poderoso
constituye una bofetada para los más pobres.
¿Quién o quiénes dijeron de todo y en mil y un variadas formas
apostrofaron a Humala desde los medios de comunicación? Todos los que
integran, sin saberlo de repente, la derecha reaccionaria y antipopular.
Se equivocaron cabalmente. Pueden llamarle fascista, generalote, bruto o
lo que su imaginación (que no es muy fértil que digamos) dicte, pero
Ollanta no sólo ganó la primera vuelta sino que puede triunfar, en
dificilísima lid, en la segunda, contra el señor García Pérez. De
repente hasta hay que agradecer esta clase de burradas porque siempre
logra todo al revés de lo que se propone.
El escritor español de origen peruano, Mario Vargas Llosa, a quien todos
reconocemos un talento político excepcional como perdedor, implora
porque se entiendan Lourdes Flores y Alan García para armar un frente
contra Ollanta Humala. Curioso razonamiento porque la semana pasada el
aprista dijo bien claro que no se debe hacer amalgamas en contra de
nadie. ¿No lee Vargas o está perdiendo facultades? Pedir lo que alguien
ha negado expresamente, sólo puede ser un frívolo ejercicio de la más
cabal estupidez. Y hasta los escritores padecen de estas fiebre de
cuando en vez.
Si ganara Ollanta Humala, acaso resultara un ejercicio interesante que
ofreciera la presidencia del consejo de ministros a García Pérez, así
las dos fuerzas electorales mayoritarias, aliarían poder social desde
las bases y una custodia permanente de lealtad a las promesas. Como
también ocurriría alguna fórmula de mejor protestar ante cualquier
desviación que sus ministros, burócratas o congresistas pretendieran
inocular en su acción pública. Si ganara García, algo similar a la
inversa con Humala. Y que la derecha reaccionaria asuma su papel de
oposición con Unidad Nacional. En un juego democrático debe respetarse
el aporte de todos. El fujimorismo también tiene grupo parlamentario, de
modo que tendrán tribuna en el Congreso que allá por 1992 fue cerrado
por el delincuente japonés Kenya Fujimori.
Mientras que una derecha miope, racista, frívola hasta la médula,
persista en esta clase de demostraciones aberrantes, más se alejará de
cualquier camino de entendimiento y avivará el fuego de un odio que ella
misma ha sembrado desde siempre y que ningún mohín cortesano aplacará
cuando el volcán social lance, primero sus fumarolas, y después sus ríos
de lava. Aún estamos a tiempo de enfriar calenturas ociosas e
improductivas para el país. Es hora de asumir retos.
¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!
¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!
¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz! |