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¿A qué se debe la mudez inexplicable de Ollanta Humala?
¿O cree que
sólo hay que hablar cuando hay comicios? Mal hace si así lo entiende.
Las elecciones se ganan o se pierden. Hay que ser firme en la defensa
de los fueros populares y estos se comprueban en las fragorosas
fracturas que atenazan el cuerpo social peruano. Ganar justas sólo
para el deleite onanista de tener ujieres y prensa, no es más que la
demostración pueril que la estupidez se enseñorea en todos los que
están en la cosa pública.
¿No sabe la diplomacia nacional cómo se comportan los bloques
parlamentarios en Gringolandia? Decir ahora que no hay ninguna
seguridad, no la hubo nunca, que ese cuerpo legislativo ratifique el
TLC con Perú, suena a ridícula excusa, maniobra pobrísima digna de
quien o quienes tienen el ridículo como norma fundamental de sus
tristes vidas. Nótese que en los resúmenes y agendas que publican los
principales diarios norteamericanos no hubo ¡ni una línea! dedicada al
mandatario peruano o a sus propósitos. Además, el TLC para Estados
Unidos con Perú, tiene una importancia cuasi deleznable en guarismos
fríos y puntuales. Entonces, ¿qué ha sido esta gira tan costosa como
pintoresca pero de muy dudoso éxito?
¿Qué han aprendido los "políticos" noveles? ¡Todo lo malo de los
tradicionales! Engolan la voz, disimulan con toneladas de estupideces
las barbaridades cotidianas y enfundan los despropósitos en graves
declaraciones de naderías extraordinarias! Pero ¡eso sí! son firmes y
devotos como convictos cobradores de la ubre del Estado. ¡Y qué
sueldos! ¿Cómo puede decirse, sin pecar de tarado ilustre, que US$ 13
millones de dólares para maquillar la imagen presidencial, es un
asunto normal o entendible? ¡Hay que ser sumamente infeliz y
descastado para espetar un insulto de estos decibeles a un pueblo que
padece pobreza extrema!
La imbecilización de un pueblo como el peruano tiene en los medios de
comunicación a su vector más característico y abominable. La verdad no
es lo que ocurre realmente; la verdad es aquella que los grupos de
poder quieren que se asuma como legítima. Es decir, si hay que
"luchar" por la vida de un perro Rottweiler y olvidar el experimento
que se hace con bebes en los hospitales nacionales, con ministra de
Salud justificando a los cobayos humanos, o que hay que evitar que la
opinión pública se preocupe por 3 mil galones de petróleo derramados
en un río de Cajamarca, todo vale. Y como los políticos no dicen nada
porque su mundo de tranquila paz y cobranza mensual, no debe ser
alterado, entonces, la miseria y pobreza del pueblo es mucho más letal
y desgarradora.
¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!
¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!
¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz! |