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240706 -
¿No es común ver, para cualquier fenómeno u ocurrencia que demanda una
sola explicación, mil o más conjeturas, revestidas de palabras
bonitas, mucha nadería y soberbia estupidez la que emiten nuestros
políticos de juguete? No dudan en agenciarse cursos de gobernabilidad
en el extranjero y aunque el seso les acompañe casi nunca, orondos,
muestran sus diplomas que los nominan como "facilitadores, gestores,
estrategas" del tan manido arte de "gobernar". Pero más allá de la voz
"profunda", los lentes que intelectualizan cerebros congénitamente
idiotas, hay poco, tan solo palabras, palabras, palabras.
Nuestros políticos de juguete lo son ¡precisamente! porque de cada mil
términos que emiten, 998 son ejercicio hueco o habilísima destreza
para confundir más, no proponer nada y ¡mucho menos! impulsar un
mensaje orgánico pensando en los más y en el horizonte de cinco o
siete décadas. Inmediatistas, gárrulos en la forma y palurdos
categorizan que la aparición en cualquier medio, radio, periódico o
televisión, llena el objetivo de sus casi ciegas y torpes ambiciones.
Tomemos un ejemplo muy fácil. Muchos payasos saben que el sillón
edilicio de Lima es inalcanzable. No sólo porque los convenios de un
sistema demandan mantener el status quo en el que hay una danza de
millones de dólares, vía contratos con nombre propio, licitaciones
amañadas e iniciativas con dedicatoria antelada, sino también porque
tradicionalmente el elector ha sido bombardeado, noche, mañana y
tarde, para "comprender" que lo que tienen hoy es lo mejor y más
sensato. Un parlamentario como Rafael Rey, que no suele hablar sin
bases, polémicas muchas veces, ha denunciado a Castañeda Lossio por
irregularidades que tendrán que ser exhaustivamente esclarecidas ante
la opinión pública. Pero hay quienes saben sí, que las carreras
políticas de juguete, se "construyen" apareciendo en los medios porque
nadie exige sino regurgitaciones coyunturales, muecas y enojos,
mohines y pañuelazos ¡pero nada de ciencia o conciencia!
¿Por causa de qué el ciudadano nacional es tan poco exigente? No le
extraña que el político sea de juguete, al contrario, se solaza en
cuál escándalo fue de mayor estrépito o intimidad, como si ello
procurara una luz de esperanza para el habitante común y corriente.
¡Para nada! En cambio, los medios han fabricado a un elector acrítico,
bobo, profundamente mecanizado. Es asesinado un juez, presuntamente
por el narcotráfico internacional y eso ya no lacera las fibras
nacionales porque aquí hemos tenido decenas de miles de muertos a
bombazos y crímenes masivos en todas direcciones, desde el terrorismo
dinamitero hasta el Estado nocturnino y alevoso que cohonestó matanzas
en nombre de la "democracia". Hay una conclusión irrebatible: el peruano
de hoy, es genio y figura, diseñada por los medios de
comunicación. No extraña, por tanto, que estos mismos medios, no sean
criticados ni emplazados.
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