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290706 -
Si el anuncio presidencial príncipe es el marco de su
gobierno, no puede dejar de subrayarse que nunca habrá unanimidad
en los auditorios respecto de los mensajes y las lecturas que de
ellos se extraigan.
Pero, tampoco, debe pasarse por alto la grita estridente, el reclamo
pasajero o la bilis desbocada. En las crónicas en torno a lo dicho por
García Pérez, raramente se subraya lo más importante que ha sido la
afirmación de la soberanía peruana en su designio de conquistar el
Asia a través de la repotenciación de sus mega puertos; la defensa de
las 200 millas del Mar de Grau, patrimonio patriótico irrenunciable;
la unidad latino y sudamericana y la reivindicación, desde abajo y
como elementos disuasivos de la Fuerza Armada. Una diplomacia al
servicio de los intereses nacionales, un Estado dispuesto a ganar las
guerras comerciales y a sentar la cátedra del desarrollo, constituyen
acaso las líneas más trascendentales vertidas por el señor García
Pérez.
Es decir, el planteamiento geopolítico nacional del Estado peruano
para el próximo lustro, privilegiará objetivos concretos que pasan por
la alianza estratégica con Brasil. A nadie escapa que un alineamiento
natural y dinámico entrambos países, elimina, de saque y para siempre,
cualquier clase de conflictos o problemas al norte y al sur del Perú.
Si los mega puertos peruanos son la puerta natural del Brasil hacia el
Asia, en poco tiempo más, otras naciones se verán constreñidas por la
fuerza geográfica, los buenos costos y el excelente servicio, a usar
¡también! nuestras instalaciones. Y en el Pacífico Sur, en las aguas
testigos de las proezas de los marinos de Grau, ondeará, firme y
valiente, inalcanzable hasta la gloria, la bandera rojiblanca del
Perú. La presidenta Michelle Bachellet fue testigo de la simpatía
mostrada por García hacia Lula y correspondida por éste en una
sinergia que debe encontrarnos listos para los retos vienen.
Cuando García Pérez ratifica el designio patriótico de defender el Mar
de Grau y sus 200 millas, descoloca, inutiliza, convierte en
entelequias ambulantes a todos los vende patria que dentro del
gabinete, en el Congreso, en la Cancillería y en todas partes,
hicieron de la adhesión peruana a la Convención del Mar, con
detrimento de las 200 millas de nuestro mar territorial, una de las
más grandes y desvergonzadas traiciones aviesas que mereció hasta
millones de soles en propaganda. ¿Qué dirán ahora los Wagners,
GarcíaBelaundes, Giampietris? La vergüenza y raza no es patrimonio de
los acomodaticios que no tienen empacho en servir a unos como a otros,
aún a pesar de saberse partidarios de la profanación de nuestro
territorio.
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