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100806 -
Sin vergüenza alguna, con el mismo estilo
vendepatria de su predecesor, Alfredo Ferrero, la actual titular de
Comercio Exterior, Mercedes Aráoz, que hereda con honores el marchamo de
ministra del TLC, anuncia que el jefe de Estado, Alan García Pérez,
viajará en setiembre a Estados Unidos.
Ni corto y tampoco perezozo, Mr. TLC, James Curtis Strubble, embajador
de Gringolandia, dice que García Pérez no sólo tocará el tema del TLC en
su próximo periplo al norte.
¿Es el presidente Alan García, el primer funcionario del Estado o es un
vulgar implorador del TLC con Estados Unidos? ¿Se pretende repetir el
abyecto espectáculo de un “mandatario”, desesperado por tomarse de las
manos con las autoridades norteamericanas que le concedían la limosna de
unos minutos de su tiempo, para aparentar un ejercicio que antes que la
presidencia parecía la de un servil y despreciable vasallo implorando la
buena pro del amo poderoso? ¿Desde cuándo el representante oficial de
los 26 millones de peruanos tiene que hacer el ridículo porque así lo
anuncia una ministra servil y un embajador lenguaraz e incontinente?
Dice la ministra del TLC, Mercedes Aráoz, que va a mantener al equipo
“negociador”. Hay derecho a preguntarse qué ha ocurrido en el país
porque el fujimorismo entreguista cuyo segundo piso fue el toledismo,
aderezado con lamentables espectáculos, parece que continúa
impertérrito, con gran alborozo de las empresas transnacionales que
matan impunemente a un campesino en Combayo, Cajamarca y Minera
Yanacocha gasta decenas de miles de dólares para comunicar el monto de
sus inversiones. ¿Cuánto vale la vida de un peruano humilde abatido a
balazos, los balazos que Yanacocha hizo disparar contra el pueblo? El
ministro del sector, el aprista Juan Valdivia, parece que ya está de
vacaciones.
¿Va a dejar el señor García que zarandeen la majestad de su puesto que
ocupa por segunda vez, sólo porque así lo mandan los apetitos y las
fauces golosas que los poderosos a través de sus representantes dicen a
la prensa? ¿Qué clase de gobierno es el suyo, cuando su ministro de
Relaciones Exteriores, afirma que hay que estudiar mejor sus propuestas
porque se dañaría la imagen del Perú si se impusiese la pena de muerte
para los violadores de niños? Y es una discusión ociosa porque discurre
por el ataque a los vectores pero no a los cánceres que infectan a la
sociedad violenta.
Más aún. Cuando el general en jefe, máximo dirigente de la Fuerza Armada
de Chile, Izurieta, dice, y no lo hace porque sí o ante sí, sino en muy
coordinada coordinación, que su país rozará o colisionará con Perú y el
ministro de Defensa, Allan Wagner, expresa con majestuosa inocencia que
aplicará la seguridad cooperativa y un concepto de gerencia por
resultados en Defensa, bien vale la pena inquirir si no hemos pisado el
firmamento de la más desagradable estupidez institucional. Queremos, con
pañuelazos, perfumes, afeites y cosméticas de vulgares ONGs vendepatrias
y traficantes de los derechos humanos, responder a quienes nos ganaron,
nos invadieron, humillaron en 1836 y 1879, en una guerra de muy dudosa
conclusión hasta los días de hoy.
Nótese que el presidente impulsa el respeto al Mar de Grau, el eje
Perú-Brasil con la construcción de megapuertos para convertirnos en la
puerta hacia el Asia, pero unos torpes con miope discurso “propio” dicen
lo que les viene en gana y proclaman lo que les procura la satisfacción
de sus agendas particulares, reñidas ¡totalmente! con el destino
patriótico constructor de una gran nación.
Preguntemos nuevamente: ¿Es el presidente Alan García, el primer
funcionario del Estado o es un vulgar implorador del TLC con Estados
Unidos? El ciudadano García Pérez tiene la respuesta.
¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!
¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!
¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!
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