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161006 - Desde Perú - Codalco - Toda sociedad está conformada por colectivos de jóvenes, adultos, ancianos, mujeres, niños, personas con discapacidad, y estos son estudiantes, trabajadores, profesionales, jubilados, etc., etc. Pues bien, si estos colectivos estuvieran bien atendidos, entonces hablaríamos de bienestar social, pero en la medida que estos grupos sociales carecen de la satisfacción de sus necesidades primarias, entonces nos encontraremos frente a patologías sociales, que se hacen notorias en su interactuar y en la ausencia de bienestar y paz social. Me referiré a Perú, ya que otros países, me imagino, tienen sus propios análisis y conclusiones. En Perú, como en muchos otros países del tercer mundo, podemos ver reflejado en el clima social, los efectos de la desatención del sistema hacia estos sectores, que han venido a constituirse en grupos marginados y excluidos, lo que al mismo tiempo que provoca infelicidad, tiene como consecuencia el malestar social que deviene en conflictos y voces que surgen en determinadas épocas. Hoy es 16 de Octubre y no diré que celebramos, sino que recordamos a la PcD en Perú, personas que tienen una presencia estadística notoria, ya que bordea el 30% de la población peruana, lo que refleja el desatino, la abulia y la incapacidad de sucesivos gobiernos, en atender aspectos de prevención, tratamiento y seguridad, para que esas estadísticas disminuyan y reviertan en mínimas cifras. Justamente, la desidia gubernamental en atender las dos necesidades primarias, que son salud y educación, provoca la alta presencia estadística de PcD en nuestro país. Una persona desatendida en salud es potencialmente una futura PcD y si no tiene la suficiente preparación para enfrentarse a la vida, hará de esta persona presa fácil de una sociedad en donde priman la competitividad y eficiencia personal. Una persona sin salud, es vulnerable ante la acechanza de las múltiples patologías y es débil ante las secuelas de accidentes y traumatismos laborales o de otra índole. Una vez quebrada su anatomía, sea en lo intelectual, sensorial o motricidad, sin preparación adecuada, es incapaz de asumir roles que podrían compensar sus limitaciones y se convierte en una carga social. La sociedad lo excluye. lo margina, pero si esta misma sociedad se hubiera preocupado para darle fortaleza sanitaria y educativa a su debido tiempo, entonces la realidad sería otra. Por otro lado, el incumplimiento de las leyes, como la No. 27050 por ejemplo, provoca desazón en un colectivo notorio, otro era el discurso, cuando esa ley el año 1999, trajo tantas expectativas, pero solo quedó allí, en puras expectativas, alegrías temporales, garúas políticas, una simple pasada de nube, que recogió dividendos políticos en su momento, solo quedó allí, en un susurro al oído del sector con limitaciones en el país. Términos como inválido, minusválido, quedaron atrás, ahora debemos pensar en superar este termino discapacidad, porque no es el reflejo de una verdad, en todo caso quien si está discapacitado es el sistema, los sucesivos gobiernos, que si hubieran desarrollado una mejor administración y manejo político, hubieran remediado un tema que causa mucho dolor a millones de personas en el país. De toda forma, saludamos a las organizaciones que tienen que ver con el tema, como ADIPRIS y CODAL en Mollendo y rescatamos los esfuerzos de quienes como la Señora Gabriela Pastor, dirige hoy una institución que tiene años de existencia y frutos rescatables en su desarrollo. Felicitamos a las diversas personas que se han preocupado en constituirse, organizarse y agruparse en asociaciones, etc., para hacer sentir su voz no solo de protesta sino también de presencia, en un tema que debe ser mejor atendido por este gobierno o los que vengan adelante Un abrazo a Uds. Como un hermano que convive con el problema desde hace 34 años y conoce a profundidad el tema. |
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AVIZORA |