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110707 -
Desde Perú -
Codalco -Probablemente
este tema provoque mucho desasosiego, especialmente
Es probable que haya quienes se ufanan de ser muy cumplidores, otros se reconocen “demorones” pero aún así surgen otras preguntas en las que debemos poner cuidado. ¿Es realmente el varón conciente de sus urgencias eyaculatorias? ¿Siempre un varón presta atención al carácter tierno y afectivo de una relación de pareja? ¿Considera el varón que la mujer, tiene otra manera de apreciar una relación sexual diferente a la suya? ¿Agotan ambos todas las facetas que comprende una relación de pareja en el lecho conyugal? ¿Es sincera una mujer cuando refiere sobre lo exitoso de su sexualidad? ¿Qué partes del cuerpo comprende la sexualidad para un varón? ¿Qué partes del cuerpo comprende la sexualidad para una mujer? ¿Cómo se siente una mujer cuando el varón solo le utiliza para sus urgencias eyaculatorias? ¡Son las fijaciones del varón dirigidas solo a lo genital? ¿Qué busca una mujer cuando es requerida para una relación sexual? Y así tendríamos que hacer cientos de preguntas, en base a las cuales poder desarrollar este tema, pero trataremos de avanzar algo, en base a la experiencia de la consulta o de los innumerables counseling que tuvimos con personas en el Messenger. Muchas mujeres se consideran solo como objetos del desahogo varonil y ello les transforma en meros recipientes de esperma, así de cruda es la realidad que viven muchas mujeres en el mundo, ellas aspiran a mucho mas que eso, inclusive más allá de la posibilidad que ellos sean “demorones” o de prolongadas erecciones, eso no disminuye la apreciación errada que se tiene de la sexualidad desde el punto de vista varonil, que solo piensa en la genitalización de la misma. En todo caso, dirige sus embates a otras partes, como los senos, la zona rectal, más allá no avanza. La sexualidad debería comprender todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, sin necesidad de ser fetichista o caer en alguna parafilia, sencillamente es algo que muchas personas llaman como los preámbulos, los cuales resultan muchísimo mas satisfactorio que el mismo acto copulatorio, el cual debería ser solo el sello, el epílogo de una relación en si. Sin embargo el 90% de casos consultados sabemos que el varón exige que la mujer se recueste en la cama, abra las piernas y reciba a un varón que tiene la urgencia de penetrar y eyacular. Una vez satisfecha esa necesidad se acabó el encanto y el varón puede volver a sus actividades con la mayor naturalidad, dejando en casa a una mujer insatisfecha, decepcionada y con la angustia de solo haber sido utilizada para la satisfacción de “una urgencia” Muchísimas veces el varón no es conciente de ello, y hasta se atreve a preguntar ¿Qué tal? La mujer temerosa, complaciente solo atina a decir que todo estuvo bien… es incapaz de dar una opinión sincera que podría ser de mucha ayuda para los dos, que podría ser el punto de partida para una mejor comunicación, para mejores encuentros cargados de afecto, emociones y sensibilidad, para que todo ello redunde en el beneficio de la familia, en donde los hijos disfruten de la armonía y felicidad que reina en una pareja de esposos y lógicamente para beneficio de los dos protagonistas principales. El Tantra es una técnica que parte del proceso meditativo, de la comprensión personal para llegar a la comprensión del otro, del reconocimiento de mi cuerpo para llegar a comprender que el otro cuerpo es capaz de recibir y dar satisfacciones iguales o mejores, que ambos merecen disfrutar de caricias, pero sobre todo de buscar la verdadera unción mística, en un encuentro en procura de la unicidad. Es el Tantra el método perfecto para explicar ese deseo de fundirse en el otro, eso que muchos llaman “el no saber explicar qué es el amor”, es reitero, la unicidad en un solo ser que solo así podrá encontrar la explicación del por qué del amor y cada día podrá ser una nueva luna de miel, una nueva boda, una nueva experiencia. Ambos pueden agotar mil y un argumentos, para encontrar en cada uno de ellos el desarrollo de una fantasía, un anhelo y con la sinceridad que exige el vivir en pareja, poder expresar todo aquello que muchas veces lo expresa el varón en habitaciones extrañas, con mujeres también desconocidas, para una vez terminado el encuentro seguir con ese vacío que nada podrá llenar, porque nunca experimentaron el “verdadero amor tántrico” Todo el cuerpo es factible de ser objeto de disfrute, y no solo los genitales, de allí que el varón, que también sufre las consecuencias en ese aspecto, queda anulado cuando la erección desaparece, mientras la mujer sigue en el calor de querer continuar algo que el varón ya no puede hacer, ya que su único argumento fálico no funciona. Si tan solo los varones nos detuviéramos a pensar con mas calma todo aquello que podría ser tan maravilloso, si distraemos un poco la vista de los genitales, para dedicar atención al resto del cuerpo, a sabores, a música, a velas, incienso, palabras, todo esto tiene sentido en Tantra, donde incluso tiene otros nombres: Yoni, Lingam, Mantras, Yantras, etc. Dedíquense a leer sobre el tema y verán cuánto han perdido de tiempo sin saber amar con dedicación y esmero. |
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