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Tengo en casa la visita de alguien que viene de
Venezuela y me da sus impresiones acerca de cómo se desarrolla
el régimen allá, no deseo ingresar al análisis de algo que tiene
sus propios detractores y también quienes le apoyan, pero si
decir algo que corresponde a mi país: Perú.
En Perú está Alan García, en Colombia Álvaro Uribe, pero en
nuestro país estuvo a punto de instaurarse un sistema cercano a
Hugo Chávez y por ende
a
Fidel Castro Con Chávez
en Venezuela,
Evo Morales en Bolivia,
quien simpatiza abiertamente con los dos políticos antes
nombrados, en Ecuador recientemente triunfó Rafael Correa con
Alianza País, también simpatizante de Chávez.
Pero en Perú, estamos apreciando desde hace muchos años y me
refiero desde 1980, en que se restauró la democracia en este
país, cuando volvió a la presidencia por segunda vez el
Arquitecto
Fernando Belaúnde Terry,
la presencia de un movimiento revolucionario, para otros
terrorista, el cual ha quedado confinado a ciertas zonas de
selva, desde donde persiste en su accionar, pero que en alguna
manera refleja de parte de un sector, un fuerte resentimiento,
que dio lugar a una respuesta del sistema llamada “terror de
estado” y en este momento se juzga a una serie de personas como
Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos y un numeroso entorno,
que ocupó por diez años el poder. Todo ello dio lugar a una
guerra interna que ha cobrado miles de víctimas directas, pero
considero que millones han quedado marcados con las secuelas de
esta guerra fraticida, que amenaza con renacer en cualquier
momento.
Tampoco es mi intención analizar ese tema en particular, deseo
llegar más a fondo, antes y después de todo aquello, llegar de
ser posible a plantear alternativas para mejorar la calidad de
vida de nuestros compatriotas y dejar un legado aceptable para
nuestros hijos.
Desde el 3 de Octubre de 1968 hasta 1980, en Perú gobernó por
enésima vez la casta militar, desde la toma de Talara y la
recuperación de La Brea y Pariñas (9 de Octubre), hasta la
Constituyente de 1979 (12 de Julio de 1979), en que ya se
vislumbraba un nueva era, dizque democrática. Empezó una carrera
nacionalista que en algún momento dio que pensar en una guerra
con Chile, lo cual fue en alguna manera trastocado por el
encumbramiento de Francisco Morales Bermúdez Cerruti, quien
encabezó el Tacnazo, el 29 de agosto de 1975, un golpe de estado
contra el Presidente Juan Velasco Alvarado y al día siguiente se
autoproclamó Presidente Constitucional de la República del Perú.
Fueron dos etapas distintas de la presencia militarista en Perú,
Juan Velasco Alvarado revolucionario nacionalista y Morales
Bermúdez, con un quinquenio militar, sin espíritu político,
simplemente personalista y de transición, que tuvo que convocar
una Asamblea Constituyente en la que brilló la presencia de
Víctor Raúl Haya de La Torre, como un patriarca, filósofo y
político de pensamiento latinoamericanista.
Todo logro realizado por Velasco Alvarado fue posteriormente
revertido por el ahora enjuiciado presidente
Alberto Fujimori,
en una historia obscura de diez años de gobierno muy confuso,
hoy todas las empresas están en manos privadas y los dineros
también y ciertamente no todo es visto con buenos ojos,
especialmente aquellas que brindan servicios públicos como:
Electrolima, Telefónica o las estratégicas como Petroperu.
Hoy se está dando un gran debate a nivel nacional y es lo
referente a la explotación minera en nuestro territorio, hay
muchas preguntas alrededor del tema, por ejemplo sobre si es la
única alternativa que salvará a Perú, sobre si al realizarse
esta explotación se hace bajo las estrictas normas de protección
al trabajador y al medio ambiente y por ende a la población, si
es que el daño ecológico (tierra, aire, aguas) podría ser
minimizado utilizando tecnología de punta para tal fin
-inversión que omiten las empresas explotadoras para levantar
mayores utilidades-, no importándole para nada los efectos que
dejan en las tierras, aguas y seres humanos (trabajadores ,
familiares, etc.) habitantes de las zonas aledañas a los centros
mineros explotados. A mi juicio, la actividad minera ha sido
también un factor que ha desplazado la actividad agrícola, por
los efectos contaminantes de agua y subsuelo, otros factores son
la fuerte corriente emigratoria de provincianos a las capitales
como Lima, Arequipa, Trujillo y a países del extranjero a donde
tenemos millones de peruanos trabajando, que si bien es cierto
giran moneda extranjera, el país se encuentra sin esa población
joven, fuerte y capaz que deja sus energías y conocimientos en
el exterior.
Por otro lado, vemos que permanentemente los precios de los
productos alimenticios suben, los combustibles también lo hacen
de manera sistemática y notable, mientras los ingresos
permanecen congelados desde hace varios años, en que se dieron
aumentos minúsculos, idénticos a los recientes de apenas 50
nuevos soles o lo que equivale a US$ 16.50, algo que gasta un
congresista en los aperitivos del día.
Uno de los productos que sufre mas el asedio de la suba de
precios es el combustible y el pan, y Perú lamentablemente no es
productor de trigo, lamentablemente su frontera agrícola ha
quedado reducida a pan llevar, que apenas cubre las una mínima
parte de las necesidades nacionales, de allí que tenemos que
importar trigo y una serie de alimentos. El 2007 importaremos
del extranjero mil millones de dólares en alimentos como: trigo,
maíz amarillo, arroz, azúcar, lácteos, soya y carnes. Sucede que
algunos de estos productos son utilizados para producir etanol,
por ello sus precios han encarecido. El bioetanol es un alcohol
producido a partir de la fermentación de los azucares que se
encuentran en la remolacha, maíz, cebada, trigo, caña de azúcar,
sorgo u otros cultivos energéticos, que mezclado con la Gasolina
produce un biocombustible de alto poder energético con
características muy similares a la gasolina pero con una
importante reducción de las emisiones contaminantes en los
motores tradicionales de combustión. La pregunta del millón:
¿Por qué Perú no produce estos insumos alimenticios y que a su
vez podrían ser exportados a quienes lo requieren?
Lamentablemente Perú tendrá que seguir importando estos
alimentos.
En nuestro país hay una entidad que tiene el privilegio de
hacerlo bajo condiciones favorables, tiene un puerto a
disposición, es distribuidor de productos alimenticios y otorga
créditos a nivel nacional, me refiero al Grupo Romero,
concesionario del Puerto de Matarani, dueño de Alicorp, Banco de
Crédito y empresas crediticias a nivel nacional. De allí que
tendríamos que preguntarnos cómo es posible que estos señores
hayan estado presentes siempre en cualquier gobierno y con
permanente interés en colocar a sus representantes en el
gobierno, nos referimos al Sr. Woodman por ejemplo o los amigos
de siempre como el Sr.
Kucinsky.
Pero vamos más allá, a las incongruencias y paradojas que se dan
en nuestro país. ¿Cómo es posible que Perú, siendo uno de los
mayores productores de oro, plata, cobre y zinc, con recursos
energéticos como gas y petróleo, con un enorme superficie de
tierras agrícolas, una riquísima zona amazónica con innumerables
especies en flora y fauna, es increíblemente uno de los países
más empobrecidos de la zona latinoamericana? y el término
coincide, ya que Perú no es pobre, es un país empobrecido por
interventores foráneos, con la complicidad de políticos y
administradores aborígenes, quienes facilitan el acceso a
nuestras riquezas y su explotación bajo condiciones favorables
para sus protectores, firmando contratos que permiten que estas
empresas exploten nuestras riquezas sin la debidas medidas de
protección al subsuelo y las aguas subterráneas, sin medir las
consecuencias de los gases emitidos y los daños al ecosistema y
por ende a la salud de todos los peruanos, sin controlar de
manera precisa la salud de los trabajadores y los familiares de
estos que viven en las zonas de explotación, pero lo que es más
grave sin medir las consecuencias a largo plazo, de los residuos
que estas empresas vierten a pozas que filtran deshechos
venenosos al subsuelo y de allí a las rumbos subterráneos de
aguas, que tarde o temprano desembocan en ríos o al mar, para de
allí mediante el ciclo del agua ser vertidas en sembríos y
discurrir por los caños de agua en cada casa de los peruanos.
Pero ese es apenas un tema, tenemos que dar un vistazo acerca de
cómo anda la educación, la
atención de la salud, el acceso a los nutrientes, al trabajo
formal y a la vivienda decorosa, ya que estos temas siendo tan
primordiales para la calidad de vida de todo ser humano, están
siendo desatendidos de manera escandalosa.
Veamos, la educación tiene soportes varios, la infraestructura,
las ayudas didácticas, los maestros y los propios educandos.
Sabemos perfectamente que la infraestructura educativa en Perú
es paupérrima, frágil y descuidada, edificios obsoletos y mal
construidos, con instalaciones sanitarias deficientes, aulas no
equipadas y anexos deportivos y de recreo inadecuados; las
ayudas didácticas son anacrónicas, muchos de ellos han sido
proporcionadas por los mismos alumnos, no son de calidad ni
actualidad, menos con fondo didáctico; los maestros,
lamentablemente con una formación deficiente, aún hay muchos sin
título académico y con serias deficiencias que se apreciaron al
ser evaluados, proceso que fue cuestionado y obstruido por una
dirigencia altamente politizada y belicosa; por último una
población educativa mal alimentada, peor vestida y enfermiza,
que requiere estar en condiciones adecuadas para recibir
información y procesarla, en condiciones mas adecuadas. En estas
condiciones la educación resulta entorpecida y descuidada,
situación que resulta apropiada para quienes desean tener masas
de jóvenes mediocres y manipulables, que posteriormente se
transformaran en adultos irresponsables y sin autoestima.
La salud, con tantas instituciones que supuestamente atienden,
como son EsSalud, Minsa, el SIS y los seguros rentados, sin
embargo todo resulta caótico, ya que por ejemplo es increíble,
como es posible que una madre asista a una centro de salud del
estado y al ser dada de alta resulta que su bebé esté infectada
con VIH, y esto no es un solo caso, es reiterativo en diversas
zonas del país; personas que son vacunadas y terminan en un
nicho del cementerio, a todo ello el Ministro de Salud
simplemente dice que se procederá a investigar.
De modo que tenemos un sistema de salud vulnerable, que lejos de
procurar protección y salud se ve involucrada en una enfermedad
de muerte, quizá los casos de negligencia y descuidos quedaron
atrás frente a esta problemática, que resulta ser realmente
escandaloso. Pero en general la diversificación de esfuerzos
orientados a la salud hace que la atención sea deficiente, creo
que debería instituirse un solo sistema, que de una autentica
“seguridad social”, a la que puedan acceder todos los habitantes
del país que requieran atención y quienes puedan tener acceso a
seguros privados pues lo hagan, solo así la salud del peruano
estará asegurada. Debe tomarse atención en lo referente a
vacunación y cuidar los proveedores para evitar efectos adversos
después de las campañas de vacunación, especialmente con los
elementos de mercurio como elemento de conservación y sobre todo
tener cuidado con los vencimientos y las pruebas de calidad al
ser adquiridas..
Otro de los problemas con los que se enfrenta el poblador
peruano es la incipiente nutrición a la que accede desde sus
primeros años de vida en que justamente debería ser atendida de
manera excelente, para proveerle defensas y desarrollo físico
aceptable, sin embargo tenemos altas tasas de raquitismo y la
tuberculosis aún está vigente, a determinada edad la
osteoporosis está presente justamente por las carencias de
proteínas, vitaminas y calcio en los primeros años de vida,
partos prematuros o mal llevados y atendidos tienen como
consecuencia niños con deficiencias. No existe una política
nutricional de parte del estado, que protege fuertemente a
ciertas industrias y empresas importadoras de un serie de
envasados que nos llegan de diferentes países y que en Perú son
distribuidos en almacenes, tiendas y puestos cercanos a centros
educativos, los niños rechazan la quinua, la quiwicha o el
consumo de leche y huevos, prefiriendo los envasados de los
supermercados, lo cual les aleja de una base nutricional
temprana. El estado debería tener una política informativa capaz
de fortalecer la producción nacional de nutrientes, extender los
campos de cereales, trigo, cebada, avena. Elaborar pan a base de
estos cereales, que resultan mas beneficiosos que del trigo
importado, un pan de cebada es mucho mejor, y sobre todo
incentivar el consumo de maíz en sus diferentes formas, con el
beneficio de ser mas rico en nutrientes “integrales” que
cualquier pan blanco (trigo importado que deviene en harina
refinada) o un “corn flakes” (a base de maíz). Muchos
consumidores creen que éstos son un gran alimento, sin embargo
se ha descubierto que hasta el 50% de su contenido es
simplemente azúcar, que en vez de contribuir a la buena
nutrición, podrían fomentar sobrepeso y obesidad. En la selva se
tiene alternativas como plátano, yuca por ejemplo, no dependen
del pan. El maíz cancha chulpe es una delicia, Perú tiene una
amplia variedad de maíz, que incluso podría reemplazar al arroz
en la variedad de platos en los que el blanco cereal resulta
imprescindible, pero que afecta la economía al ser importado,
otra cosa sería si el país cambia a rutinas nutricionales
considerando producción y beneficio alimentario, para
ello se requiere una política informativa y transparente en la
que se deje de proteger a ciertos empresas que viven de estos
movimientos portuarios y graneleros.
Perú un país eminentemente agrícola al ser conquistado por los
hispanos, es hoy un país que importa cereales y alimentos con
valor a mil millones de dólares anuales, es inconcebible que un
país, que tenía como ocupación primordial la agricultura, sea
hoy un importador de insumos para preparar pan, compremos carne
y lácteos.
Hoy apenas un mínimo porcentaje de la masa laboral está inscrita
en planillas, la mayor parte lo hace de manera informal o
subempleada, sin acceso a beneficios sociales, y entre esa masa
se encuentran incluso trabajadores del sector público, pero una
inmensa mayoría se dedica a recoger basura, reciclar, vender
caramelos, limpiar parabrisas, otros a coser ropa o fabricar
zapatillas, que venden a precios baratos pero de manera
informal, muchísima gente se dedica a la construcción,
panificación, reparación de vehículos y muchas otras ocupaciones
de manera informal. La gente tiene que recurrir al “cachuelo”
para agenciarse unos soles y sumar a la canasta familiar exigua,
con lo que aportan otros miembros de la familia, dinero que
utilizan para comprar ropa, útiles escolares, de aseo, pagar
alquileres o servicios de agua y luz si tienen acceso a ello ya
que lo poco que ganan apenas les alcanza para mal alimentar a la
familia y comer en las carretillas cercanas a donde trabajan.
Los que tienen acceso al empleo formal es una reducida franja,
de allí que los aumentos que a su vez son ridículos, no llegan a
toda la población trabajadora y mas bien aumenta el subempleo ya
que hay quienes por menos dinero ocupan vacantes que formalmente
exigirían un mayor sueldo. En todo esto hay una gran evasión al
fisco, es decir todo es un gran circulo vicioso, que repercute
en la economía nacional que a su vez al ser mal administrada
resulta insuficiente para atender el gasto social. El estado es
un pésimo administrador de los recursos fiscales, los
integrantes del mismo fueron llamados justamente para
administrar eficientemente los ingresos a la caja fiscal, pero
son ellos los primeros malversadores, los que toman de la bolsa
para sus propios bolsillos y de paso a los monederos de sus
familiares y allegados, amantes y favorecidos, dejando con esto
exiguas sumas para el gasto social, de allí que los edificios
escolares, hospitales, puentes, carreteras, viviendas comunales,
etc., sean de ínfima calidad y colapsen a los pocos años de ser
entregados.
La mala administración resulta como consecuencia de la creación
y manutención del gran monstruo de asalariados por un sistema
que requiere desde planillas fantasmas en el congreso hasta
empleados obsoletos en los ministerios, gente que pulula en las
municipalidades y gobiernos regionales, por miles a lo largo de
todo el país, esa gente socava el erario nacional, privando de
esa economía a la atención de sectores como la salud y la
educación, fundamentales en el desarrollo de un pueblo.
La mala administración se aprecia en los robos sistemáticos de
combustible en diferentes instancias gubernamentales, en gastos
representativos de funcionarios que llevan consigo a familiares
y amantes en otros casos, en francachelas y agasajos, en
dotaciones de licores y contrata de bailarinas para encuentros
nada necesarios para el desarrollo de un país, Todo ello resulta
un insulto a la paciencia y a la pobreza que reina en el país.
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