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1107 - Muchos
pensamos que a partir del 28 de Julio de 1821 la libertad llegó
a nuestro territorio y a sus ciudadanos, eso es lo que siempre
tuvimos en mente, lo que se nos inculcó en las aulas escolares y
lo que se nos dice en las plazas públicas, cada vez que los
políticos buscan el apoyo del pueblo para lograr escalar el
poder, cuando la realidad es otra.
La esclavitud y la dependencia continúan, quizá con la
diferencia de ciertos tonalidades o matices que le han
maquillado, dando la apariencia a lo que en su momento se
planificó hacernos creer.
Hoy la dependencia es más cruel y dura, en la forma se nos hace
creer que la libertad va de la mano con la “democracia” y que
somos independientes y dueños de nuestro propio destino, cuando
esa no es la verdad, en el fondo la situación es la misma que
hace cientos de años.
Cuando leemos libros sobre la esclavitud, la época colonial o el
virreinato, sabemos que en esos momentos existían los
encomenderos, los virreyes y los amos criollos, por otro lado
estaban los esclavos, los indígenas, es decir la plebe, la masa
trabajadora, sean aborígenes, negros o chinos. Esta gente no
podía acceder a los lugares donde los amos compartían las
exquisiteces, de las que gozaban gracias a sus prerrogativas,
los esclavos tenían que conformarse con las menudencias,
sangrecitas y lo despreciado por los aristócratas dueños del
ganado, la plebe no podía acudir a centros educativos, o si es
que podía hacerlo con desventaja, de otra manera se quedaba en
la ignorancia; los esclavos y libertos vivían en barrios o
reservas, apartheid establecido para sus viles humanidades.
Nada de eso ha cambiado, hoy la masa empobrecida sigue
consumiendo las menudencias, come patas de pollo o tripas de
gallina, ya que los muslos y las pechugas van a los Kentucky, al
pobre se le inculca a comer “sangrecita” y anchoveta, mientras
que los ricos tienen acceso a la corvina y al caviar, se impide
el ingreso a discotecas, clubes o eventos donde solo ellos van y
en el supuesto caso que desees hacerlo pues deberás tener medios
económicos, los cuales nunca llegan a nuestros bolsillos; los
centros educativos ingleses, alemanes, franceses o
norteamericanos que hay en la capital, son accesibles a quienes
pueden pagar 500 dólares mensuales, el pueblo debe conformarse a
la paupérrima educación que se imparte en los colegios fiscales;
las universidades de paga son para quienes pueden pagarla, las
estatales para los menos favorecidos; las masas trabajadoras
viven en barrios apartados para ellos, los conos, los ghetos o
reservas; ellos, los ricos, viven en San Borja, Surco y
Monterrico; si vamos a las playas podremos ir a las que no
pudieron privatizar y así podríamos seguir en una relación de
situaciones, que verdaderamente nos hacen ver que la segregación
persiste. Ya no se nos dice esclavos, ahora somos “el pueblo”,
aquel que tiene que conformarse con 160 dólares mensuales en el
mejor de los casos, si tiene el privilegio de acceder a un
trabajo y figurar en planilla, de ellos solo un mínimo
porcentaje de trabajadores en Perú, el resto está sub empleado o
simplemente son desempleados que tienen que vivir como los
cubanos, del invento, del “cachuelo”.
El virrey sigue vigente, ya no es solamente ibérico, pero está
presente y de muchos otros países, es el representante de los
sistemas de poder, los encomenderos que están a cargo de las
minas, las industrias y las empresas, en donde el peruano
trabaja exponiendo su vida, siempre con el riesgo de
enfermedades “profesionales”, desde aquel que trabaja en cemento
o eternit y expuesto a la silicosis, hasta el que trabaja en las
minas expuesto a la toxicidad y al envenenamiento de sus
pulmones y organismo, arrastrando a su triste destino, a los
familiares que conviven con él en los campamentos, y lo que es
peor, las tierras y la ecología siguen en la pendiente de su
condena. El trabajador con sus exiguas entradas, debe ir a
comprar comestibles a los supermercados de los amos, allí compra
ropas, artefactos, si puede, donde los amos verán si le dan o no
crédito.
Pero lo mas grave de todo es que ahora nuestros hermanos son
utilizados para ejercer esa manipulación y explotación, los dan
cargos en los bancos, oficinas y empresas, son los que hablan
con nosotros, nuestro idioma, conocen nuestras costumbres y han
sido aleccionados para ejercer su acción coercitiva y mediadora,
a fin de conseguir que nosotros estemos mas tranquilos. Esos
hermanos están en Telefónica, en las ventanillas de los bancos,
en las cajas o pagadurías de las minas, y empresas textiles y
manufactureras, donde trabaja la gran masa y algunos de ellos
son elegidos para ser nuestros representantes y así hacernos
creer que seremos defendidos, pero todo es falso, esos
“representantes” se dedican a defender sus propios interés, ya
que son empresarios, o tienen ya una agenda de quienes les
ayudaron a llegar al poder.
Ahora hay personajes que se han encumbrado hasta posiciones muy
privilegiadas, han conformado medianos grupos de poder, que les
permite hablar de tu a tu con el sistema y así obtener
prerrogativas y tomar parte en la repartija de la riqueza, son
los diversos grupos como Romero, Rodríguez Banda, Graña, etc.,
etc.
Pero las grandes masas siguen empobrecidas, esclavizadas,
manipuladas, recibiendo las sobras de aquello que los amos
desechan y que no llega a los centros de consumo de privilegio,
porque fue desechado en la selección de calidad. Es cuestión de
asistir a los mercadillos de los diferentes barrios de la gran
capital, en los grandes conos y ver la calidad de los productos
a los que accede el pueblo, comprarlos con los que están en los
supermercados, esa es la diferencia. Allí no se vende patitas de
pollo ni bofe, eso lo encontrarán en los mercadillos.
El acceso a la información y a la tecnología depende del poder
adquisitivo de cada quien, y ello es fácilmente deducible,
¿quiénes son los que tienen cuentas bancarias, giran cheques y
poseen ominosas tarjetas de débito?
Es muy diferente al pueblo que debe conformarse con asistir a
sus polladas de barrio en donde se embrutece hasta el extremo y
termina en riñas y peleas a botellazos, para ser la noticia del
día siguiente en los diarios y medios televisivos, esas noticias
que el amo no ve, ellos tienen acceso al cable o simplemente lo
ignoran.
Lamentablemente nuestro país está al mejor postor para ser
concesionado, sería bueno poder ejecutar lo que el Dr. Alan
García propone en su artículo “El síndrome del perro del
hortelano” pero ¿qué hacer con los que tienen ya más de medio
país concesionado?
Hasta cuándo soportar las lacras que se desprenden de nuestra
buena coca, ¿cómo evitar que se produzca la droga? ¿Lo que
sucedió en Ocobamba es realmente lo que dicen algunos críticos,
que es el resultado de haber incumplido el contrato de ciertos
policías, que dejan pasar insumos para la producción de la droga
a partir de aloja de coca? De ser así entonces ¿estamos en un
sistema caótico, donde quienes deben velar por nuestra seguridad
son quienes constituyen el lado más débil del sistema, y por
allí se rompe la cuerda...?
Si el sistema educativo sigue la línea del colapso que ya se ha
detectado, si el sistema de salud prosigue en las condiciones
que ya se ha denunciado, en donde los médicos están informando
sobre las deficiencias de infraestructura, instrumental, calidad
de medicinas, etc., si la desnutrición es una de las
deficiencias mas notorias en un país que debería tener un
estándar alimenticio óptimo, entonces de ser la despensa de
América y del mundo pasaremos a ser los últimos en la escala de
producción.
Algo debe hacerse, nuestros técnicos, profesionales y políticos
deberían asumir su rol con honestidad y lealtad, con solidaridad
y ser honestos consigo mismos, con su familia y la sociedad,
entonces las masas recobrarán la fe en ellos y podremos
elegirlos con la certeza que administrarán el país de manera
óptima y sincera.
Esperamos se recobre esos valores por quienes tienen la
responsabilidad de gobernarnos ahora y por quienes se preparan
para el 2011, solo así tendremos la certeza que enrumbaremos
hacia el desarrollo, sobre todo hacia una vida digna y
saludable, con paz y seguridad.
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