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261207 - Antes se
hablaba de la espada de Damocles, ahora en realidad es el
sistema el que nos tiene entre la incertidumbre e inseguridad,
es una opresión de la cual ningún ciudadano de Perú puede
escapar, quizá esto suceda en cualquier parte del mundo, ya que
“en todo lugar se cuecen habas”.
Estos días de Navidad han sido para mi, quizá la oportunidad en
la cual tuve que hacer acopio de un histrionismo innato,
esforzarme para no causar pena ni estropear la alegría de la
familia, a la cual veía disfrutar de los encantos que emanaban,
de un nacimiento armado por todos, y un arbolito navideño que
hospedó momentáneamente regalos, que después pasaron a formar
parte de las emociones de cada quien.
Durante 35 años vengo soportando el peso de una paraplejía, lo
cual va cada día sumando secuelas. Conforme pasan los años,
estas secuelas van adicionándose una tras otra, las cuales si no
son atendidas de manera precisa, se convierten en una carga
enorme, pero es también la más persistente causa de sufrimiento,
el dolor que cada día resulta mas insoportable.
Estos dolores y barreras ocasionadas por las secuelas pudieron
retrasarse o quizá disminuirse, hasta probablemente eludirlas,
si es que oportunamente hubiera tenido la orientación precisa de
profesionales que me hubieran preparado para estas situaciones,
labor que se denomina profilaxis o prevención, pero
lamentablemente esto se omitió. De allí que se dice que muchos
médicos actúan con “curitas”, es decir colocan parches como
soluciones rápidas.
Las veces que acudí a profesionales de la salud para ser
atendido, simplemente se vio lo concerniente a la emergencia,
nunca se detuvieron a darme consejos o directivas para evitar lo
que con seguridad aparecería más tarde y ellos lo sabían, para
eso estudiaron.
Por ejemplo, en la especialidad de urología, la primera
urodinamia que me hicieron, o prueba parecida fue el año 1973,
la siguiente recién cuando tuve el divertículo uretro escrotal
que ahora me aqueja, el año 2007. Es en este año 2007 cuando
recién se me dice lo que debí haber hecho durante años, para
evitar aparecieran estos problemas; el año 1994 fui atendido por
un traumatólogo, nunca se me hizo un despistaje de osteoporosis,
ni menos la posibilidad de una osteomielitis, desde el año 1972
en que me accidenté y por esa lesión vertebro medular a nivel D8
tengo la paraplejia que me acompaña por 35 largos años. Hace
unos días estuve observando cómo reparaban el monitor de una
computadora, al cual se le había quemado el fusible, el técnico
solo lo reemplazó con un hilo metálico, un fino alambre, dijo
que era suficiente, cuando lo que debió ir allí es otro fusible
e investigar qué es lo que había causado tal percance. Así es
como actúan muchos médicos hoy, te colocan un parche y allí
quedó todo, solo les interesa salir del paso para luego decir:
“el siguiente….”
Hoy, tengo una carga dura a cuestas, el año 2001 se me extrajo
parte del fémur derecho, se que la pelvis está muy maltratada y
los dolores a ese nivel son indecibles.
Hoy, estamos finalizando el 2007, espero un 17 de Enero del 2008
para ser atendido por un médico urólogo del Hospital Almenara de
EsSalud, luego de un reclamo a diversas instancias, vienen
fechas diversas en las que seguiré haciendo acopio de fuerzas e
histrionismo para acortar esa fecha de la cita médica. Dentro de
4 días viene el 31 de Diciembre, en medio de petardos y
aplausos, la procesión irá por dentro; luego la fiesta de Reyes,
en donde la sonrisa tendrá que aparecer a flor de fiel y seguir
resistiendo, esperando se cumpla el plazo asignado por EsSalud
para ser atendido, y luego cuando todos estén preparando la
serenata, para celebrar un aniversario mas de Lima la capital de
Perú, por fin seré atendido, sin tener la seguridad de lo que
allí se decida, si tendré que seguir esperando, pasar nuevas
pruebas, las cuales se iniciaron ya hace mas de un año y se
reiteran sin tener solución mi problema de salud, lo que podría
desencadenar en una sepsis y acabar mi vida. Sin embargo dos
médicos especialistas persisten en decir: “si no tienes fiebre,
pues no hay necesidad de operar”, esas son palabras de personas
promocionadas a nivel internacional, por medio de programas
televisivos reiterados, que dicen ser especialistas en urología.
Quizá sea cierto, pero perdieron sensibilidad, perdieron
criterios humanistas, y la vida de un ser humano es para ellos
solo un número, una cita, una historia, nada más, quizá el medio
por el cual puedan agenciarse fajos de billetes en la consulta
particular, pero no la solución que debe dar una persona que
hizo el juramento hipocrático y que debe anteponer a todo
interés, el salvar una vida y mediante el ejercicio de su
profesión dar una vida digna a todo ser humano.
Durante estos 35 años en EsSalud me he topado con muchos
profesionales, de los cuales quizá solo el 5% tenga respeto por
el juramento y tenga sensibilidad, el resto, el 95% han sido
personas que se contagiaron de la ideología del sistema, esa
ideología damocliana que persiste en tenernos entre la vida y la
muerte, en donde ellos se convierten en deidades, con la
posibilidad de decidir la vida o la muerte de una persona. Ahora
entiendo por qué mi esposa ha perdido la fe en EsSalud y
prefiere ir a un médico particular y comprar medicinas en la
farmacia, ella tuvo negativas experiencias, en donde se jugó con
su salud y también vio como reiteradas veces se burlaron de mi,
vio cuando se mediatizó la posibilidad de salvarme la vida,
cuando me dieron medicinas equivocadas, cuando un médico que
podría ser mas tarde un asesor de un ministro de salud, me
adjetivó como persona no productiva y por su sabia decisión se
me expulsó de un hospital de la seguridad social, cuando una
doctora titular en una ambulancia de STAE determinó que una
sepsis se controla con paracetamol, todas estas cosas suceden en
EsSalud y ahora la sala de espera de dos años ocasiona que el
sufrimiento sea mi compañía por todos estos días, que son fechas
de esperanza, alegría y jolgorio para todos, pero para mi son
solamente oportunidad de histrionismo y mucho valor.
Incluso ahora mismo, que escribo estas líneas, hago acopio de
valor y virilidad, para dirigirme al sistema, a EsSalud, a
personas que tienen en sus manos la decisión de la vida de
muchísimas personas. Tienen que hacer algo para dar a la
SEGURIDAD SOCIAL la identidad que le corresponde y no hacerla un
remedo de lo que corresponde a una auténtica solidaridad social.
La Seguridad Social es el proyecto social donde se hace más
nítida la solidaridad, en donde el sistema no es mas que un
administrador y esa administración debe ser con sabiduría y
sensibilidad, de otro modo se transforma en un ente
inmisericorde y delictuoso, en donde sus componentes se
contagian de esa fría mecánica de eludir responsabilidades y lo
que es peor transforma a sus profesionales en robots, que solo
podrán ufanarse de sus triunfos personales, pero nunca de logros
sociales, esa es la diferencia. La seguridad social debe ser,
como su nombre lo indica, la garantía que sus miembros puedan
sentirse protegidos, seguros y no desamparados ni abandonados,
menos catalogados en la medida de sus capacidades, de allí que
la segregación y el apartheid persista en estas latitudes y
tiempos, en donde el privilegiado mira por encima de los hombros
al segregado y eso es parte de la enseñanza que esta gente da a
sus hijos, multiplicando el crecimiento de una sociedad fría y
abúlica.
El sistema debe ser consecuente con los valores que preconiza,
si no de qué vale tener multitud de leyes, dicen que Perú tiene
abundancia de leyes y pocas de ellas son aplicadas o respetadas,
solo sirven para leerlas, reírse de ellas y botarlas al cesto.
Las leyes se utilizan con libre interpretación, de tal forma que
hoy puede ser tu bendición, mañana tu perdición, esa es la
condena de la ley, que dice ser una espada de doble filo, en
todo caso un instrumento damocliano, en donde permanentemente
estás entre la vida y la muerte, siempre bajo presión, siempre
en la oscuridad del miedo, de la antojadiza y libre
interpretación de las leyes.
Pero lo mas grave es cuando el sistema apaña la desfachatez de
muchas personas, que utilizan las conveniencias de muchas
entidades e instituciones estatales, para auparse a ellas y
servirse de lo que chorrea para quienes tienen privilegios y
desde esas posiciones negar al pueblo los beneficios que en
realidad a todos corresponde, no solamente a unos cuantos que
tienen gollerías propias de allegados al poder, desestimando a
otros que son tratados como estorbo, ni siquiera dignos a
servirse de las migajas que caen de las mesas de los hijos del
sistema. ¿Quiénes deciden por los demás? Pues los que por
argucias políticas o de amiguismo se encumbraron a cargos, desde
los cuales pueden tomar decisiones no siempre sabias, fungen de
jefes o administradores siendo pobres de espíritu, incapaces de
discernir entre lo que es noble y lo bestial, dejándose llevar
por el capricho y la veleidad del cargo, quizá acariciado desde
niño, cuando entre caprichos logró el apaño y el engreimiento de
quienes a su vez carecieron de capacidades paternales maduras y
permitieron el crecimiento de un “niño goyito” que mas tarde
tuvo que tomar decisiones y no siempre lo hizo con madurez.
Muchas de esas personas ostentan hoy cargos directivos, desde
ministros hasta jefes de servicio en un hospital, desde
congresistas hasta el gerente de una fábrica textil, y en manos
de ellos se encuentra Ud. y yo en la sala de espera de la
decisión de inmaduros en cargos donde la toma de una decisión
puede ser la vida de una persona o el destino de todo un pueblo;
la compra de patrulleros y ambulancias o la reforma educativa
para quienes ostentamos el último lugar en un mundo globalizado.
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