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050108 -
El día 6 de enero del 2008 Mollendo estará celebrando un
aniversario más, que recuerda la fecha en la que arribó a la
presencia nacional como ciudad y como centro comercial, que hoy
está a punto de recuperar después de años de olvido.
A Mollendo, capital de la provincia de Islay (Arequipa - Perú),
se le puede ver desde diferentes ángulos analíticos, los cuales
desarrollaré después, ahora lo veremos desde las clásicas Lomas,
otrora lugar de esparcimiento obligado en invierno y primavera o
desde el aire, con predominancia de las playas su gran atractivo
turístico en los primeros meses de cada año, época de verano.
No pretendo hacer de esta pagina un relato de todo cuanto
pudiera decirse de llevaría quizá una obra completa de muchas
paginas, solo quiero glosar, apenas darle un raspetón a la
historia que me tocó apreciar u oír de mi familia y compartirla
con quienes no la conocen, es solo eso... es buscar identidad
para todos cuantos nos sentimos mollendinos. Sin embargo,
conforme desarrolle este tema aparecerán temas conexos, ya que
Mollendo no es una ciudad aislada en el mundo, está en un gran
contexto, incluso en años anteriores estaba en las agendas de
importantes comerciantes en el mundo, empresas navieras, bancos
y oficinas consulares, hoy volverá a renacer, por ello no puedo
evitar tener que mencionar ciertos asuntos, que en su momento
convergieron en la historia de Mollendo y persiste la realidad
en permanecer enlazada.
Pronto Mollendo pasará a formar parte de un gran circuito
de comunicaciones y comercio mundial, me refiero a APEC "Asia Pacific
Economic Cooperation" (Cooperación Económica del Asia Pacífico). Son
veintiún países que vienen reuniéndose desde hace años y equivale al 56%
de la producción mundial o al 46% del comercio global. Probablemente
todavía no se ha tomado conciencia de lo que esto significa y la
importancia que tiene Mollendo y Matarani en esto, que si lo visualizó y
estuvo enterado desde hace mucho tiempo el Grupo Romero por ejemplo, de
allí su interés en puertos como Ilo y Matarani, incluso un muelle del
Callao, que Romero no llegó a adjudicarse al perder las elecciones
Lourdes Flores, pero que en estos días nuevamente se vuelve a hablar de
la concesión de puertos peruanos, entre ellos Ilo y el propio Callao
entre otros. El muelle sur del Callao, podría absorber el 100% del
movimiento
Nuestros líderes deben obtener información para poder contrarrestar los
intentos de quienes desean apoderarse de nuestros recursos, tal como
sucedió con Matarani, esa información estaba ya en poder del Grupo
Romero, mucho antes que se empezara a hablar de la transoceánica y Asia
- Pacífico, solo quienes tienen información predominan en la sociedad,
de toda forma subsiste una gran pregunta: ¿Qué extraño poder tiene
Arturo Woodman, para no obstante haber perdido las elecciones tener
entre manos ahora el tema deportivo en Perú? Misterios de la política...
Mollendo sabe perfectamente quién es Arturo Woodman(**).
(*)
El consorcio Terminal Internacional de Contenedores,
formado por la empresa P & O Dover del Reino Unido y Uniport de España,
ganó la concesión para la construcción y operación del Muelle Sur del
puerto peruano del Callao. El consorcio Terminal Internacional de
Contenedores del Callao
se impuso a las ofertas
de Dragados Ransa, formado por Dragados de España y el Grupo Romero de
Perú, de IIHC Limited, filial del Grupo Hutchinson Port Holdings de Hong
Kong y el International Container Terminal Services de Filipinas.
(19.6.2006)
(**) El 31 de mayo de 1999, se realizó la licitación de ambos puertos.
Sin embargo, Ilo fue declarado desierto y Matarani fue adjudicado a
Santa Sofía Puertos (Grupo Romero) que se había presentado como único
postor para ambos. El monto base para la concesión de Matarani fue de
apenas $9’500,000 (menos de 1/5 de las inversiones efectuadas por el
Estado). Santa Sofía Puertos superó apenas en $180,000 ese precio. El
contrato suscrito otorga la concesión del Terminal por un plazo de 30
años, prorrogable a sola solicitud del operador privado.
Existen indicios que deben ser investigados fehacientemente para
establecer si, en el caso de la privatización de Matarani, eventualmente
se habría cometido tráfico de influencias para beneficiar al operador
privado. Estos indicios están vinculados a las reuniones sostenidas
entre el Sr. Dionisio Romero y Vladimiro Montesinos, las cuales se
dieron hasta en cinco oportunidades de acuerdo a su propia declaración,
aunque sólo existen dos videos de ello.
Por lo menos tres de esas reuniones ocurridas en 1998 y 1999, tienen una
coincidencia temporal con el proceso de concesión de Matarani. Además,
por propia declaración del Sr. Romero, se ha establecido que quien
propició dichas reuniones, fue el Ing. Arturo Woodman, miembro del
Directorio de Transportes Marítimos S.A., empresa del mismo Grupo
Romero; quien se desempañó en numerosos cargos en el gobierno anterior,
en especial la Cepri Tierras y la Cepri Azucareras.
FUENTE: informe CIDEF 17.6.2002
Pero volvamos a Mollendo el motivo de este ensayo, este Mollendo del
siglo XIX en la que predominaron las estructuras de madera, casas,
veredas y embarcaciones, edificios devastados por frecuentes incendios
que se llevaban en un santiamén fortunas y vidas que no se volverían a
recuperar, manzanas enteras fueron devoradas por el fuego, en un lugar
donde el agua era escasa y la madera el material para edificar., incluso
para hacer aceras peatonales, posteriormente serian reemplazadas por las
de piedra.
Recuerdo los relatos de mi abuelo Mariano A. Paredes Suárez., esposo de
Josefa Bernedo, relatos que mis oídos disfrutaron en las noches
veraniegas, cuando ambos sentados en el umbral de la puerta de la casa
familiar en la calle Comercio 752, alternábamos preguntas y respuestas,
que siempre tenían abundante comentario y que se prolongaban por largas
horas de tertulia. Un incendio destruyó lo que era su fuente de ingresos
y lo mismo sucedió con muchas familias mollendinas, que de la noche a la
mañana quedaron en la ruina absoluta. Aun hoy día tenemos una casa
construida en madera, la hemos conservado, mas en el interior hay
edificaciones de concreto. Trajinar por aquellas habitaciones de madera
crujiente, nos trae recuerdos imborrables, si, porque son imposibles de
borrar.
Me contaba el abuelo Mariano, relatos en los que no incluía los galeones
ni corsarios, porque no los había visto, pero si oído hablar de ellos,
de boca de sus antepasados en Islay, la vieja e histórica Islay, pero si
me contaba de reminiscencias cercanas a la guerra del Pacífico. Mi
abuelo nació el año 1870, de modo que en los años de la guerra, él tenía
suficiente edad para darse cuenta lo que hicieron los ambiciosos
saqueadores que vinieron del sur, aquellos que desmantelaron la estación
y destruyeron patrimonios que los mollendinos construyeron durante años,
con altos costos que eran propios de tiempos de bonanza y desarrollo,
pero la mano depredadora, con el brillo malévolo en la mirada, estuvo
presta a destruirlo, a saquearlo, lo que hizo en todo el país, se
llevaron barcos cargados, del cual se apropiaron como "botín de guerra",
usurpado con el uso de las armas, corsarios de los que si recibí
información fidedigna. Ellos mismos
lo registran en sus paginas "épicas",
que su misión era "destrucción" y que se embriagaron con el licor robado
de los almacenes aduaneros, para luego incendiar y saquear todo cuanto
encontraban a su paso.
No puede borrarse de mi mente la imagen de estas personas que viven al
sur, que están a la espera del momento propicio para echar mano de
aquello que no les corresponde, ni por historia ni por derecho, reiterar
lo que ya hicieron a finales del siglo XIX, con el apoyo de los
ingleses, muy interesados en la explotación del salitre bajo condiciones
propicias, a quienes devolvieron el favor durante a Guerra por Las
Malvinas, al proporcionar información de inteligencia y permitir pistas
de aterrizaje en territorio chileno, tal como lo dejó entrever en su
momento la ex ministra Margaret Tatcher. Sin embargo siguen invadiendo
con ingentes capitales producto del superávit que tienen de la
explotación entre otros del cobre y esos miles de millones de dólares
los han invertido en Brasil, Argentina y Perú. Cuando se apoderaron de
Antofagasta y Tarapacá tenían ya información de las riquezas que esos
territorios almacenaban en sus entrañas. Basta ver en los mapas de abajo
donde están las minas que le proporcionan a Chile la riqueza que le
permite hoy inmiscuirse en las economías de países vecinos, en su
avanzada por lo iniciado en 1879, esos territorios son los usurpados a
Bolivia y Perú, de modo que su riqueza es lo que hegemónicamente
lograron con el uso de la fuerza.
Hoy, Mollendo debe estar atento al accionar de los vecinos del sur, ya
que cuatro o cinco regiones están en las miras de ellos, Arequipa,
Moquegua, Tacna, Puno y Cusco, los del sur están listos para dar el
zarpazo. Sus objetivos en 1879 estaban hasta Arequipa y Puno incluidos.
Ahora ellos requieren agua y energía urgentemente para la zona norte de
su país. Ellos tuvieron que retroceder en sus ambiciones, ya que en esos
años tuvieron una guerra interna que enfrentar (1881-1883), algo que les
hubiera traído enormes problemas de perderla. Una guerra permanente con
los Mapuches, que por muchísimos años permanece latente en el país del
sur. No hay que olvidar que los Mapuches son un pueblo aguerrido, en el
tiempo de la conquista fue Lautaro el único jefe indígena, quienes no
obstante estar en una era tribal, lograron vencer al español Pedro de
Valdivia y ejecutarlo, siendo el único caso de aquel entonces, razón por
la cual los propósitos ibéricos hacia el sur de Chile fueron abandonados
por mucho tiempo. A ese pueblo Mapuche ahora el estado de Chile sigue
hostigando y busca su destrucción Vea esta pagina
De modo que Mollendo conoció de cerca lo que significó la Guerra del
Pacífico, vio a Grau y el Huáscar, sintió los tacos militares de los
chilenos, el Valle de Tambo se resintió al sufrir los desmanes de una
soldadesca ebria y algunos desertores que hicieron de las suyas en
aquellas hermosas tierras de límpidas aguas y hermosas mujeres. El
pillaje, la violación y el desenfreno fue la imagen de la guerra que vio
Mollendo y el Valle de Tambo.
Muchos años después es cuando conocí Mollendo, eran los años cincuenta,
aún se sufría por el agua y la energía eléctrica, no había teléfonos,
pero la vida era placentera y plena de trabajo y sanas diversiones.
Tiempos de playas pobladas, veranos inigualables y parques que se
alegraban con las risas infantiles de nuestros amigos y familiares que
llegaban de Arequipa y Lima. Todo el año teníamos a donde ir, sea a Las
Lomas, al Valle de Tambo por diferentes echas a disfrutar de los
encantos de su gente , de sus exquisitas comidas y dulces y de las
noches sin fin en épocas veraniegas con la música de los Bocardo. Esos
años cuando aún se disfrutaba de albacora, buen cau cau, machas y
almejas, cuando era común disfrutar de una buena chicharronada en las
cuales los Bejarano eran campeones, del fútbol recio del Marítimo,
América, Nacional, Alfonso Ugarte, Inclán y el Boca Juniors del barrio
Baca Flor, en partidos memorables en el viejo estadio de madera,
rememorado por Bernardino Rodríguez en uno de sus escritos. Tiempos de
Nicoli, Lanchipa, Marín, Perea, Longhi, los menciono a ellos por que
fueron compañeros de estudios, pero son cientos para recordar, eran
tiempos cuando se jugaba la "Polla del fútbol".
Transcurrieron tiempos de música de vitrola a manivela, después
refrigeradores a kerosén hasta que aparecieron los primeros radios y
tocadiscos que vendía Zuzunaga, Zavala o Montufar, tiempos de circos y
ranchos en las playas, como la Santos, Tadeo Moscoso o "Fory Fai", de
bailes y whisky donde Revilla y "La Cabaña" donde se bailaba al son de
la Orquesta Internacional o el Maestro Ballón y en la fiestas no
faltaban las Orquestas Centty, Yalan o los Hermanos Contreras, después
vendrían los Hermanos Linarez y otros. Eran mis años juveniles y estuve
en más de una orquesta, incluso en las nombradas anteriormente o
alternando con ellas.
Tiempos en los que el Colegio Nacional "Deán Valdivia" funcionaba aún en
la calle Comercio, apenas a seis metros de nuestra casa, pero que
lamentablemente nunca llegué a ingresar a sus aulas como estudiante, me
correspondió ir al nuevo edificio inaugurado el año 1956, mas arriba del
Estadio Municipal. Las compras de útiles escolares donde en la Librería
"El Faro", o quizá donde Camargo, zapatos donde Don Marcelino Pacheco o
Luna, las medicinas donde Vargas, Bellido o Briceño y la infaltable
raspadilla en cualquier esquina donde la preferida era la de limón, sin
olvidarse del queso helado en el mercado San José ni del buen churrasco
en "San Martín".
Eran tiempos en los que los Santas y los Marus llegaban a la bahía y era
todo una acontecimiento verlos fondear. Con quien conversábamos de ello
era con mi tío Juan Najarro Revollar, el popular "Gato Najarro", quien
trabajaba en la Compañía de Lanchas o la PSNC , Pacific Steam Navegation
Company. Épocas doradas para los estibadores que se permitían tener a
galleros, estos a los puntos, los contrapuntos, etc., etc.
Para recordar esos tiempos tenemos que nombrar a Don Marcelo Delgado
Lacroix insigne maestro mollendino, a Jorge Noé Pérez Rodríguez, solo
por rememorar a dos de ellos, pero habrán quienes recuerden a la
Profesora Manrique, a don Carlos Cuba, Madre María Rosa, al Profesor
Arce, la Profesora Julia Pío, al Profesor Basurco, me dirán como me
olvido mencionar al Teacher Salas, a la Sra. Olga, a Galindo personaje
pintoresco en Mollendo, al Regente Olivare o al auxiliar Valdivia y
muchos otros más que sería largo enumerar. Colegios como Maria
Auxiliadora que funcionaba entonces en la calle Alfonso Ugarte, San
Vicente de Paúl, Colegio Barranco, Iquitos, Centro Escolar y ellos
profesores Guzmán y Napoleón Bernedo, es decir personajes que hicieron
historia en Mollendo.
Muchas de las ocurrencias de Mollendo son cantadas por el
insigne Salvador Quintana, y de eso nos lo recuerda su sobrina Rosa
Quintana de Lebbe desde Francia, esa hermosa canción "Puerto Bravo" que
le da un honroso segundo nombre a Mollendo, donde degustamos exquisitos
manjares como los barquillos, los tallarines con miel, un riquísimo
perol, o el refrescante "Chiflay" que lo comprabas en la esquina de
Oviedo.
Hoy se ha embellecido la hermosa estación del ferrocarril, que otrora
fue testigo de nuestros viajes a la ciudad de Arequipa, o simplemente
espectar la partida de trenes cargados de mercaderías a distintas
ciudades del sur del país y Bolivia o desde las carreteras, las
interminables columnas de vehículos en transito a Bolivia, que llegaban
de lejanos puertos para nuestro hermano país.
De mucho de esto nos relata Bernardino Rodríguez en su
libro "Un capricho llamado Mollendo" y don Guillermo W. Coloma Elías en
"Mollendo Histórico", de esas historias como la del Obelisco que es
emblemático en la avenida Mariscal Castilla, que otrora era Las Huertas,
por la gran cantidad de huertas que existían en esa calle, donde ibas a
degustar frutas y comprar flores para las ocasiones que lo ameritaban,
ya que la mayor parte de casas mollendinas contaban con un espacio
dedicado a la huerta donde encontrabas hortalizas y frutas, en casas
solariegas.
Y así como su gente es su mar, inquieto, que saluda cada
año la presencia de nueva gente que le visita y que da testimonio de la
belleza de sus playas, donde rompen las olas en un sonido
característico, que los mollendinos saben distinguir con amor y respeto.
Pero volvamos un poco atrás, aquellos años en los que
Islay, el viejo puerto que causó admiración a mucha gente, que no era lo
que realmente se vislumbró para el desarrollo del sur del país, pero que
tuvo su momento de gloria, quizá avistado por galeones y filibusteros
que se abrigaron alguna vez en sus ensenadas, o bajaron a proveerse de
vituallas, esos tiempos en que el gran Deán Valdivia, que nació en 1796,
terminado el siglo XVIII y murió acabada la guerra del Pacífico. Esa
decir este personaje fue espectador de memorables momentos de la
república, desde sus albores, hasta esta infausta guerra. Siempre
subsiste una pregunta: ¿Qué hubiera sucedido si la Confederación Perú
Bolivia hubiera continuado? Hay quienes dicen que hubiera sido nefasta,
ya que Santa Cruz tenía otras intenciones, lo cierto es que quizá Chile
no hubiera tenido la oportunidad que se le presentó y que buscó por
largos años y que fue postergando por diferentes motivos como la guerra
con España en 1866, luego los hechos de la Confederación que se apuró en
disolver, con la ayuda de Gamarra y Ramón Castilla, militares peruanos
que estaban en Chile por entonces, pero son hechos de análisis histórico
más exhaustivo.
Justamente es de Chile que es convocado Henry Meiggs,
para construir el ferrocarril del sur de Perú, que parte de Mollendo y
llega hasta Machupicchu. Este detalle debería ser explotado para
organizar eventos turísticos, cruceros que lleguen a Matarani y por vía
férrea lleguen estos turistas a Machupicchu, en un tour que recorra
diversas regiones y que podría durar un mes entero.
Es a partir de 1871 en que Mollendo empieza a florecer
para posteriormente recién ser reconocida como ciudad y luego capital de
Islay, las fechas deben revisarse para a partir de ello concretar quién
fue en realidad el primer Alcalde de la Provincia de Islay, incluso cuál
es la fecha real que debería celebrarse el aniversario de Mollendo. Hay
datos que debemos revisar con esmero, quizá hayan documentos en archivos
del estado que podrán darnos fechas precisas y así tener una historia
precisa de Islay, Mollendo, sus distritos como también los personajes
preclaros del lugar, para dales homenaje nombrando calles, parques,
centros educativos, etc. Eso es adquirir identidad y crecer ante los
ojos del mundo que es un espectador crítico de lo que publicamos , mas
aun tratándose de Mollendo, un lugar que ahora está en la mira de mucha
gente: estudiosos, comerciantes, banqueros, etc...
Es el tiempo cuando las estaciones tanto de Mollendo como
de Arequipa, bullen de gente, en toda época, ya que el comercio era
continuo y la gente requería trasladarse a Mollendo y viceversa, para
arreglar negocios, realizar visitas, por viaje de estudios y sobre todo
en verano, cuando bajaban trenes llenos de gente, deseosa de sumergirse
en las aguas de nuestro mar. Las casas se poblaban de niños y damas para
los fines de semana aumentar esa población que alborozada disfrutaba de
los meses veraniegos, que también eran motivo de ingresos extras para
muchas personas que tenían casas amplias y rentaban departamentos a
familias enteras que llegaban de otros lares.
Henry Meiggs Williams fallece el 30 de Septiembre de
1877, era un hombre poderoso pero manirroto, podemos apreciar como se
giraban billetes firmados por él y una foto de colección donde se
aprecia su funeral. Meiggs tiene una historia muy movida y plena de
avatares de índole económico, político y aventurero, ya que él era así,
muchas veces incomprendido, pero que pudo haber sido la solución para
muchos de los problemas que hoy tiene el país. Si su visión
ferrocarrilera hubiera sido debidamente explotada y se hubieran
encaminado capitales para lograr esas redes ferroviarias truncadas, hoy
Perú sería otro su panorama. Los pocos ferrocarriles construidos son
apenas esfuerzos locales de terratenientes y empresas que necesitaron
esa vía, pero el gobierno debió haber tendido mayores redes ferroviarias
y ello hubiera sido el despegue a una ruta al desarrollo en aquellos
tiempos, lo cual si fue hecho en EE.UU.., Europa y otros países
progresistas.
Los años 50 hasta 1960 en que Mollendo brilló y a partir
de allí empieza su decadencia económica y es cuando los jóvenes empiezan
a mirar Norteamérica como punto de destino, aprender inglés se convierte
en un camino para emprender luego viaje al país del norte donde hoy hay
una numerosa colonia mollendina, posteriormente ya empiezan ir a España,
Alemania, y otros países. Pero mientras tanto el bullir de gente de
muchas nacionalidades inunda Mollendo, mercaderías de todo tipo,
vehículos en tránsito a Bolivia, ganado, productos para Gloria la
empresa láctea como la hojalata, lo cual recuerdo muy bien ya que por
entonces trabajaba en la empresa Donnelly. Los dólares de esa época
estaban a S/. 26.82 y un sueldo mínimo S/. 500.00 soles, pero una
pesquera podía pagar mínimo S/. 1,200.00 soles y la empresa minera de
Toquepala aún más.
Es allí cuando pude apreciar el malecón Ratti construido
por el insigne comerciante italo peruano Augusto L. Ratti que llegó a
ser congresista de la república y alcalde de Mollendo. Diputado por
Islay - Arequipa en 1929 - 1930.
Esos tiempos en que La Aguadita lucía como vemos en a
fotografía, ahora ha sido remodelada, del mismo modo la Piscina
Municipal que era alimentada por agua de mar, que es lo que realmente
busca la gente cuando viene a Mollendo, no agua dulce, para ello se
quedan en las piscinas de Arequipa, pero en fin... Ya para esos años
Daniel Carpio, quien era de Sicuani pero siempre representó a Mollendo,
brillaba en costas europeas, después de haberlo hecho en Argentina,
siempre dejando en alto el nombre de Perú.
Es hasta esa época en que las lomas aun tenían ese verdor que apreciamos
en la foto y cuando las cruces eran motivo de peregrinación y devoción,
cuando aun existía la Plaza Leoncio Prado (hoy San Francisco), donde
estaba el Cine Mundial, el Asilo de Ancianos y era punto obligado para
los juegos nocturnos de los niños que vivían por los alrededores. Cerca
estaba la tienda de los Oviedo, donde se disfrutaba del Chiflay o más
abajo Forifay a refrescarse con una rica cerveza, aún no existía el
Colegio San Francisco, mas si la Capilla de San Francisco de Asís y los
recordados sacerdotes Caselli y Zapater, como no recordarlos. Justamente
el Padre Caselli es autor del Himno de Mollendo y Víctor Ponce el autor
del escudo de la ciudad, me alegro haber conocido y estrechado las manos
de ambos personajes.
Hoy, podemos apreciar incólumes, dos plazas que son iconos de
convocatoria en Mollendo, la plaza Bolognesi y la Plaza Grau, ambas
nombran a dos héroes innegables de Perú, ambos patronos de sendas armas
de guerra, el ejército y la marina, ambas plazas son motivo de júbilo en
diversas efemérides patrióticas mollendinas, donde se congregan
numerosas multitudes para rememorar eventos pasados o vitorear eventos
futuros.
Mollendo se distingue por tener muchos edificios de madera, que han
perdurado por los años y que teniendo mantenimiento suficiente son
capaces de seguir deslumbrando por la belleza de su arquitectura, tal es
el caso de numerosas viviendas, su sistema de techos, ventanales y
balcones, como la remozada estación del ferrocarril que tiene larga data
y fue testigo de numerosas partidas y llegadas de personajes y familias
enteras, de despedidas y bienvenidas, de alegrías y tristezas. Estar
allí podría traer a la imaginación el sonido inconfundible de las
máquinas carboneras y a vapor, de los chirridos metálicos de las ruedas
del tren o los quejidos del hierro ante el accionar de un brequero que
conocía perfectamente su trabajo, las campanadas de aviso de la partida
o los gritos de familiares que tardaban en despedirse de los que
viajaban a la ciudad de Arequipa.
Hace mas de cuarenta años fue inaugurado el Hospital "Manuel de Torres
Muñoz" y apenas unos años que fue remodelado el mercado "San José", la
popular recoba, son dos épocas distantes que sin embargo para muchos nos
parecen cercanas, como si fuera ayer. Otros conocimos el viejo hospital
de madera, al que alguna vez acudimos, donde el Dr. Montoya, quizá
fuimos atendidos por Melchor o Antonio Basurco, a donde íbamos por la
consabida placa radiográfica que nos pedían para ser matriculados.
El mercado "San José" con sus secciones debidamente remarcadas, donde
cotidianamente hacíamos compras para el almuerzo de cada día o la
exquisita fruta al mediodía, quizás saboreábamos el refrescante queso
helado o la cuajada, mientras escuchábamos los anuncios del León Barboza
que con su vozarrón propalaba por los parlantes estratégicamente
instalados.
Como les dije anteriormente, los puertos de Matarani e Ilo son ahora
puntos intermedios en el gran corredor comercial que se ha establecido
desde Brasil y Bolivia para Asia Pacífico, esto nos coloca como
privilegiados en la gran red tejida desde hace años y que viene
culminándose con la construcción de carreteras y puentes a lo largo de
miles de kilómetros atravesando selva, sierra , desiertos y quebradas,
para poder cumplir con el propósito de proveer mercaderías en un sentido
y en el otro, a los países que requieren estos productos. Mollendo es
por ello una ciudad que seguirá con su tarea de ser un eslabón más en
esta gran cadena comercial y empresarial, por ello debemos prepararnos,
para conseguir beneficios de este gran movimiento económico.
Pero también debemos preocuparnos por embellecer lo que ya tenemos, por
ejemplo el Castillo Forga que ha venido a convertirse en un icono de
identidad de estas costas y playas, cuya foto figura en muchos
almanaques y vistas de playa a nivel mundial, sin embargo sus interiores
están siendo destruidos por vándalos y el accionar del pasar de los
años. Allí podrían instalarse quizá unos baños o servicios de
talasoterapia, quizá otro servicio de terapias alternativas, lo se por
experiencia, ya una de las profesiones que estudié me permite hablar
sobre ello, este lugar resulta privilegiado para poder trabajar en toda
época del año, no solo en verano, de modo que debemos prestar atención a
este edificio, no solo por su prestancia figurativa sino por su
localización y que podría ser una fuente de ingresos de considerable
magnitud.
La isla Ponce y el puente de madera son otros iconos que tienen historia
y pertenecen a la de Mollendo, están fuertes y resisten con un buen
mantenimiento, una larga vida aun, para ello necesitamos creatividad y
así poder extraer de ello la ventaja de transformarlas en imágenes
paradigmáticas y así armar un inmenso cuadro que presentaremos a la
comunidad internacional, para de esa manera lograr atraer mayor cantidad
de turistas y visitantes a lo largo del año, más aún con un muelle
artesanal debidamente pertrechado, para actividades pesqueras, no solo
de consumo sino también de aventura y deportiva de invierno, con naves o
pequeños yates que sabemos han llegado ya a Mollendo con un empresario
que pertenece a estas tierras.
Hay edificios que tienen larga data, como la Parroquia de la Inmaculada
y el Cine Teatro, ambos edificios convocan hasta hoy innumerables
personas, mas es la parroquia la que lleva la ventaja por ser un
edificio de carácter religioso y tradicional, el cual sabemos fue
también remodelado hace poco.
Sabemos que en Mollendo hay resistencia por derruir edificios que
pertenecen a su historia, pero deberían tener el mantenimiento adecuado,
tanto en el exterior como en sus interiores, para de esa manara lograr
una mayor permanencia en la historia mollendina, de no ser así, pasarán
unos años y solo nos quedarán las fotografías y los relatos de aquellos
sitios, de otra manera debería darse una decisión por alguna alternativa
arquitectónica.
Mientras tanto recordamos, allí teníamos eventos cinematográficos de
renombre que sería largo enumerar, desde seriales, artistas, cantantes
famosos, películas de muchas horas, era el escenario obligado para
disfrutar un estreno, que convocaba a gente del valle y distritos
lejanos, que venían para tal ocasión y familias enteras se acicalaban
como para ir a una fiesta. El negro Valdivia era al anfitrión de siempre
con Sebastián a la puerta y las ventanillas de tickets abarrotados de
personas que pugnaban por ingresar y obtener buena situación como
espectadores.
Con una primera vista de las vetustas calaminas de edificios antiguos,
que en su tiempo fueron testigos del boato y las visitas de personas de
tierras lejanas, se divisa la belleza de la playa y el litoral del
Pacífico, también podemos apreciar una vista de las playas, la cual
sabemos que para el 2008 no será igual, ya que será cruzada por unas
veredas y allí habrán unos negocios para acudir a las personas que
vienen a veranear, esperamos todo sea para beneficio del turista, pero
al mismo tiempo tengamos la prevención para las sorpresas que suelen
darnos la naturaleza.
Estas vistas playeras con el fondo del Castillo Forga, que ha sido un
impertérrito espectador de muchos eventos allí realizados, de salidas de
mar, de barcos encallados, de varadas de almejas, de miles de barcos
petroleros que llegaron a su cercanía y de bañistas intrépidos que
alguna vez perdieron la vida y muchísimos otros que fueron salvados por
los brigadistas, que año tras año están allí dispuestos a salvar vidas y
lo logran.
Esas playas que vieron por años desfilar millones de bañistas y que
quizá se sonrojó ante una venusina figura que descuidadamente dejó caer
sus ropas para dar lugar a un brevísimo bikini y hasta probablemente vio
muchísimas escenas de amor y pasión juvenil. Es un testigo de muchos
años, de haber visto a personajes y gente humilde, de haber escuchado
los reclamos del "Campa", ante algún distraído veraneante que alquilaba
sus carpas o del chino Lem que también hacía lo propio, alternando con
su negocio del almacén que tenía en la esquina de Puno camino al
cementerio.
Quizá para muchos quien se lleva el premio es el Malecón Ratti,
construido en la parte alta de un peñón que domina una vista
privilegiada a la costanera, hasta divisar Mejía, lugar de obligada
reunión de muchos para jugar, estudiar o desde allí dirigirse a la playa
o a otros menesteres. Ha tenido varias remodelaciones y hoy tiene una
aspecto muy apropiado para reuniones de tipo social, aunque a veces es
ocupado por personas que se dedican a beber u otras actividades y hasta
termina de letrina pública, pero que quizá haya sido ya superada esa
insana manera de tratar nuestro patrimonio cultural.
Desde el lado norte de este maravilloso mirador, se divisa el muelle que
otrora bullía por el comercio, lanchones, donques y trenes que por allí
circulaban, el el "toro" es otro testigo de innumerables acontecimientos
suscitados en dicho lugar, en los años 30, del fondeo del abusivo
subprefecto Abel Salazar, pero quizá "El toro" no sabía a donde dirigir
la mirada., si a la Reina del Pacífico que estaba fondeada en la bahía o
al muelle donde era fondeado el mencionado Salazar.
Lo pueden leer en este enlace con bastantes imágenes
incluidas.
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