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280208 - Perú: Necesitamos
recuperar la esperanza, es responsabilidad de gobernantes,
educadores, empresarios y padres de familia.
Cada día se me
hace más difícil comprender hasta dónde puede llegar la falta de tino de
la humanidad, para entre otras cosas convivir en armonía, buscando la
forma de hacer de este planeta un lugar solidario y de esperanza. Desde
donde Ud. se encuentre, podrá apreciar noticias que nos hace pensar que
el ser humano ha perdido el juicio, que los padres, maestros y líderes
han perdido la capacidad de enrumbar a su familia y a las masas hacia
conceptos y valores positivos, que procuren sana convivencia a la gente
de todos los países, razas y lenguas.
Nos llena de
profunda tristeza saber que cada tres segundos muere de hambre un niño
en el mundo, que en Europa los inmigrantes latinos son maltratados; que
en Rusia los estudiantes latinos son torturados hasta la muerte; que en
EE.UU. existe una corriente xenófoba hacia los hispanos, más aún en
estos momentos de crisis económica en dicho país; que a cada instante
muchos ancianos son despreciados por jóvenes insensibles, aún por su
propia familia; que muchos enfermos son maltratados, al negárseles
condiciones dignas de vida.
Nos entristece
saber que muchísimos jóvenes y señoritas irresponsables, acepten ser
burriers, por ello son encarcelados al encontrárseles droga en su cuerpo
o valija; que los niños de diversos países latinos son educados bajo
falsos criterios programáticos y por maestros que carecen de
profesionalismo y ética; es doloroso saber que muchos niños, incluso
recién nacidos, son abandonados en basurales; que los sistemas de salud
de algunos países son obsoletos para atender las necesidades de diversos
sectores sociales que lo requieren, que los sistemas de seguridad social
de otros países se burlan de sus aportantes y que dichas instituciones
sirven solo para proveer empleos a personajes ligados a la política pero
son ajenos a brindar seguridad y salud a quienes lo necesitan: que
muchas jóvenes, niñas y niños son prostituidos, aún por sus propios
familiares.
Es doloroso esto u
mucho más y saber que cada día muchos personajes se postulan para ocupar
cargos importantes en diversos países, ahora mismo en EE.UU. están en
las primarias de siempre, para decidir quien los representará en la
vuelta final por la presidencia de ese país, que no hace sino
entrometerse en la vida de los demás y sostener su economía en base a
devaluaciones y hecatombes financieras en los demás países.
Pero ¿hacia dónde
vamos? ¿Hacia dónde orientamos las rutas de nuestros hijos? ¿Qué mundo
les espera? No se trata solo de lo que tú como padre puedas hacer por
ellos, sino también lo que esta sociedad expone delante de sus ojos y
oídos, delante de su apreciación intelectual, para que ellos tomen sus
propias decisiones. Las sociedades de hoy, mercantilistas, consumistas,
utilitarias y competitivas solo les enseñan a ser eso mismo,
deshumanizándolos, quitándoles la esencia de la humanidad que es la
solidaridad, contentamiento, naturalidad y sana convivencia.
Hoy las naciones
están contendiendo por límites terrestres, marinos o de espacio aéreo,
desarrollan proyectos industriales que contaminan cursos hídricos, que
perjudican al vecino; elaboran proyectos de guerra como si fuera un
estudio de Hollywood, por hidrocarburos que les resultan vitales para
sus necesidades energéticas; grandes mercados comerciales son disputados
con medios nada éticos y los mercaderes de la guerra, los traficantes de
armas son los que se enriquecen de estas conductas, siendo ellos los
guionistas de estos montajes, en los que mueren miles de personas,
incluyendo niños y madres que nada tienen que ver con esas guerras, solo
porque les tocó nacer en un país donde existe petróleo o algún mineral
que es requerido por las transnacionales.
Todo es válido
para estos señores, la diplomacia es un remedo y los organismos
internacionales se transforman en tribunas manipuladas por ellos mismos,
en donde ejercen el “zapatazo”, para dejar sentado que son ellos los
amos de la situación y que nadie podrá oponérseles. ¡Aquí mando yo, tú
te callas…! Son ellos los que se han aglomerado en grupos de poder que
lo deciden todo en la faz de la tierra, los demás solo son los llamados
a obedecer a la buena o a la mala.
Estos países,
compran materia prima a precios irrisorios, contratan mano de obra
barata y luego esa misma materia transformada, con valor agregado, es
vendida a los países de origen, con utilidades obtenidas en base a una
moderna esclavitud que escapa al discernimiento de la legalidad, para
ellos es trabajo bien remunerado, para nosotros es explotación. Se
establecen líneas comerciales llamadas “tratados de libre comercio”,
cuando no son más que la canalización obligada de compra venta de
ciertos productos, que deben ser vendidos y comprados porque así lo
dispusieron ellos. Saben perfectamente lo que hacen, a donde dirigir sus
esfuerzos de convencimiento y los pueblos vendidos por sus líderes no
hacen sino facilitar la entrega de riquezas agrícolas, mineras, marinas,
a precios irrisorios. Libre comercio es como su nombre lo dice, el
ejercicio de compra y venta de bienes e insumos a precios
internacionales y los impuestos son regulados por cada país, conforme
sus necesidades de hacerlo, no es correcto imponer un ad valorem
altísimo a productos necesarios para la región, ni mucho menos liberar
de esos pagos a quienes hacen daño a la industria nacional, sin embargo
sucede. No es lógico dejar ingresar máquinas y vehículos que van a
causar daño a la ecología y que podrían ocasionar accidentes por lo
vulnerable de sus estructuras, sin embargo se hace y muchas cosas
ilógicas que no deberían suceder ni hacerse se permiten ¿para beneficio
de quien o quiénes?, pues de muchos funcionarios y políticos, que están
incursos en las rutas de permisividad, vía dispositivos legales o
autoridades y funcionarios que otorgan la autorización pertinente, a
espaldas de la ley, creando condiciones legislativas o distorsionando el
principio establecido.
Esos políticos,
permiten instalación de empresas de servicios, que lejos de ser tales se
transforman en contratos leoninos perjudiciales para los usuarios, con
tecnología que ha sido declarada obsoleta en sus países de origen, pero
en América son aceptados; lo mismo sucede con los vehículos siniestrados
de Asia, que son traídos y desembarcados en puertos del Pacífico, donde
mediante los CETICOS son transformados y vendidos, puestos en
circulación en ciudades donde el parque automotor está que revienta y
contamina de manera alarmante. Lo que debería concretarse es el
transporte masivo, trenes, metro, solo buses de gran capacidad y
desaparecer los microbuses, combis y moto taxis o deducirles el ámbito
de cobertura.
Todo esto
transforma a ciertos países americanos en basureros del resto del mundo,
aquí llegan maquinarias, vehículos, barcos, aviones usados, como si
fueran de última generación, todo avalado por políticos y empresarios
que se unen o asocian con estos personajes siniestros del resto del
mundo, para seguir entregando el país en manos extranjeras.
Para hacer todas
estas transacciones y acuerdos buscan la preferencia electoral y
obtienen votos conquistados con fuertes sumas de dinero invertidas en
publicidad, dineros provenientes muchas veces del narcotráfico y los
negocios turbios, con esos dineros se levantan escenarios y compran
disfraces para presentar a los pueblos a “seudo líderes” que se
enmascaran como demócratas y en nombre de ello proclaman a los cuatro
vientos que son nacidos para salvar el país, que erradicarán la pobreza
y que solucionarán todos los problemas habidos y por haber, que todos
tendrán casa, trabajo, salud, que las escuelas serán verdaderos
crisoles, que habrá trabajo para todos, sueldos dignos, es decir pintan
cuadros realmente prometedores, son expertos en la palabra, los
demagogos de siempre, que una vez terminadas las campañas electorales
callan y se ponen al servicio del ganador, por eso a los “perdedores” no
es raro verlos ocupando cargos o dando discursos de “apoyo” al gobierno
de turno, porque solo así accederán a las migajas de aquello que
persiguieron obtener pero que les fue denegado. “Dios los cría, ellos se
juntan”.
La desesperanza de
la gente mayor es mas notoria y es resultado de ver durante muchos años
promesas incumplidas, son los jóvenes los que creen por ahora, pero a la
larga se transformarán en los incrédulos obligados que al final votarán
por quien haga mejor uso del verbo “chamullero”, o utilicen otros
métodos de convencimiento que rayan con el morbo. Y es que en ese tipo
de guerras todo vale, ya vimos hace años a una Ciciolina que ganó en
Italia y a otra Susy que en Perú se puso un 13 en el derriere, hasta hay
quienes prometen lo indecible, siempre morbo, con tal de ganar las
elecciones.
¿Qué es lo que
motiva estas conductas? ¿Qué empujan a ciertos personajes a la mitomanía
y a otros a la cándida y reiterativa credulidad? ¿Qué motiva a que
madres se agrupen en obras sociales como “vasos de leche”, “comedores
populares” para apoyar a quienes consideran “mesías políticos” del siglo
XXI? ¿Qué impulsa a los maestros a ser irresponsables, a los policías a
delinquir, a los jueces a prevaricar y congresistas a mentir, a
gobernantes a usurpar el poder y hacer mal uso de ello? ¿Qué remite la
moral a los más bajos escalones y permite aflorar múltiples vicios y
delitos en las agendas de quienes son los llamados a cautelar los bienes
de una nación?
Debe haber una
explicación para esta degradación en aumento, que ha venido apreciándose
durante los últimos sesenta años, no queremos decir con esto que antes
no hubo corruptela y delincuencia de “cuello blanco”, pero la medida
comparativa nos da una enorme diferencia, lo que debió remitirse ha sido
aumentado, lo que supuestamente debió menguar, gracias a la tarea de
educadores, legisladores y juristas ha ido en un crecimiento monstruoso,
que rebasa ya la línea de la tolerancia y enerva aún a quienes son
concientes de la maldad. He conversado con delincuentes y gente que ha
transgredido la ley y aún ellos se asustan de lo que ven en las altas
esferas y en círculos donde antes la ética y la moral eran su
característica, hoy es difícil confiar en alguien, ya resulta casi
imposible encontrar una persona digna de crédito y confiabilidad.
Pareciera que la
desvergüenza y la frialdad se hayan enseñoreado de mucha gente y
resultan lejanos aquellos tiempos de paradigmas, hoy la manera fácil de
conseguir bienes es la primera idea que cruza por la mente de nuestros
niños, el facilismo y las “malas artes”, todo porque quienes fueron
llamados a ser modelos se transformaron en los primeros ejecutores de
maldad. Un Alcalde da consejos contra la ley, creyendo así favorecer a
una amiga de infancia; un abogado recurre al falso testimonio pagado con
monedas calientes con tal de ganar un litigio; un empresario burlado
recurre a un sicario para saldar cuentas con un antiguo amigo que le
dejó en ridículo, el narcotraficante de gran vuelo elimina a quienes
pueden comprometerlo, como si fuera un simple contrato de alquiler, ni
se le arruga la nariz…
¿Entonces de qué
futuro estamos hablando para nuestros hijos? ¿Por qué mentimos a los
niños diciéndoles que son el futuro de nuestro país? ¿Por qué no les
decimos la verdad y los preparamos mejor para un mundo de sobre vivencia
de tipo selva, porque eso es lo que veremos en nuestra ancianidad, ver a
los jóvenes dirimir diferencias de la forma más primitiva y a la vez
sofisticada. Hoy asistimos a hermanos que se matan, una madre que mata a
sus recién nacidos o hijas que apuñalan a sus padres.
Mientras ello
sucede seguimos espectando el abandono del deber de parte de los
organismos llamados a velar por la sociedad, la policía se cuida a si
misma o estando de servicio cometen secuestros o robos; somos testigos
de la compra y venta de sentencias a favor del que tiene poder
económico; que se atiende en los hospitales de la seguridad social a
quienes son parientes de colegas en el servicio, pero se abandona a
quien no tiene padrino; sabemos de niños y madres que mueren por haber
sido atendidos fuera de tiempo por un sistema de salud indolente e
irresponsable, aun con la intervención de un congresista, pero
lamentablemente era demasiado tarde.
Mientras
escribimos estas líneas hay gente que esta muriendo de hambre, que no
tiene trabajo no obstante que estudió una carrera, que falto de atención
médica y medicinas está agonizando, solo por no tener la suerte de ser
atendido con humanismo y sentido social; incluso hay quien pide el
derecho a la eutanasia, lo vimos en la televisión, porque no tiene
esperanzas de una mejor atención de un sistema de salud quebrado y
colapsado. Estamos en un país con mucha gente enferma, sin educación,
trabajo ni vivienda decorosa, con gente aun honrada, que tiene que
recurrir al invento o al cachuelo para vivir, pero hay también gente sin
principios ni valores, que escapa ya al control del sistema, que mata
por un pasaje de autobús o simplemente por que se encuentra en un estado
de angustia tal que pierde la noción de la vida y el respeto por ella.
Tenemos que hacer
algo para superar este estado calamitoso, debemos llamar a la puerta de
la conciencia de esta gente que tiene cargos, responsabilidades y
dinero, para que revierta esta situación, en ellos está parte de la
responsabilidad, no toda, pero si ellos dan el primer paso con toda
seguridad que muchos se unirán y empezarán a trabajar por un mundo
mejor, con esperanzas y entonces arrancaremos niños, mujeres, madres,
jóvenes de la muerte, del delito y la desazón. Presionemos a los medios
de comunicación para que dejen de torpedear nuestros hogares con
noveluchas, series “choliwudenses”, programas cómicos ridículos con
travestis y personas que viven del escándalo, da pena ver a jóvenes que
estudiaron arte para hacer papeles ridículos en la televisión, ese tipo
de conductas son percibidas por nuestros niños como prototipos, basta ya
de enviarnos basura vía la pantalla chica y diarios de contenido
sensacionalista con la única finalidad de vender elaboran primeras
planas de tono rojo y noticias morbosas.
Pero veamos
también aquellas películas, algunas de ellas premiadas con rimbombantes
oscares, en donde se proclama a los cuatro vientos que la solución de
los problemas es la violencia descarnada, las carnicerías a cargo de
rambos, vengadores o supermanes de pacotilla. Llenar las cabecitas de
nuestros niños con héroes y hazañas ilusorias, que les hace soñar
fantasías, quimeras y aventuras interestelares, es hacerles daño, poner
en sus manos juegos destructivos, en donde solo aprenden que el hacer
uso de la violencia y las armas es la única forma de vencer.
¿Hasta dónde
existe libertad para destruir? ¿Acaso esas personas no tienen hijos que
aprehenden estos conceptos y pueden volverlos contra ellos mimos o sus
propios padres? ¿No vemos en las noticias y de manera reiterativa,
jóvenes que arma en mano disparan contra sus compañeros de estudios en
las universidades norteamericanas? ¿No es suficiente eso para frenar la
escalada de violencia informática que se ha desencadenado? ¿Y qué de los
alimentos transgénicos que ahora pululan por todo el orbe, no será eso
lo que está causando degeneración genética en nuestra especie? ¿La
maquiavélica cultura de nuestro siglo se está adueñando de la humanidad?
El rol de la
prensa, televisión, cine, Internet y revistas, debe ser formadora,
informadora y educadora no todo lo contrario. El papel de la televisión
debe ser enriquecedora de la cultura, con la fuerza de la imagen revelar
contenidos de nivel y no optar por la chabacanería y ridiculez, mucho de
la que sucede en el país es culpa de estos medios de comunicación que
deberían convertirse en formadores de opinión y no en deformantes de la
misma. ¡Es una pena! ¡Y dónde están las autoridades?
Esperamos que
retorne la esperanza a nuestro país, a nuestras familias a nuestros
jóvenes que tienen mucho que decir al respecto y quienes nos convertimos
en oidores de su protesta somos los que escribimos como portavoces de
lo que ellos gritan pero no son escuchados, porque el ruido estridente
de la inmoralidad y la injusticia es más fuerte y mas rentable.
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