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180308 - Lima - Perú - Hoy, en
el ocaso de mi vida, después de haber sufrido el embate del
“establishment” (lo establecido) o lo que comúnmente llamamos
“el sistema” y es aquello que ha quedado acordado por un grupo
de personas, lo cual en forma piramidal se va definiendo a gran
escala, en forma del poder económico, ejercido en primera
instancia en una nación, para después extenderse a regiones y
por último a todo el orbe, quiero dedicar unas palabras a este
tema, ya que muchos nos dedicamos a luchar contra este monstruo
de 7 cabezas.
Podríamos decir que esto
nace en la oscuridad de los tiempos, probablemente en la época de las
cavernas, en donde se empiezan a construir escalas de valores, reglas y
normas que se reconocen como únicas. Cada época, cada siglo tuvo sus
propios representantes, lo fueron en su momento los imperios y hoy es
asumido por el imperialismo, los conglomerados industriales de oriente,
los banqueros mundiales. En otro momento fue Asia, luego Europa el eje
alrededor del cual giraba las decisiones políticas y finanzas en el
planeta, posteriormente, quizá a partir de la guerra de Secesión en
EE.UU., empieza este país a asumir dicho liderazgo con personas que aún
hoy son representativos, como Morgan y Rockefeller, supervivientes de
aquellos tiempos, incluso a este último se le asocia como el “gestor“ de
las dos guerras mundiales. Este sistema se establecerá pronto en Asia
nuevamente, permitiendo que América del Sur asuma responsabilidades y
disfrute beneficios.
Hoy se están dando los
grandes movimientos comerciales continentales, que orientan la
producción a determinados insumos, que unido a la mano de obra barata,
define los precios a nivel internacional de ciertos elementos como los
hidrocarburos, el oro, el cobre y los alimentos. Perú no está ajeno a
esto y tiene su propia cúpula, que a su vez es dirigida y manipulada por
el sistema universal, todo se mueve en el gran tablero como piezas de
ajedrez, la complejidad del mismo es solamente entendible para
especialistas en macro economía, de allí que los estudiosos de esta
ciencia, siguen reglas de juego que se han convertido en una especie de
decálogo para ellos.
Nosotros, el pueblo, no
somos más que los espectadores del “big game” o el gran juego, que a
cada minuto debe mover una pieza en el gran tablero y a partir de allí
sacrificar lo necesario y suficiente para dar paso al establishment.
Nada ni nadie podrá detener la inexorable marcha de lo establecido, ni
siquiera la destrucción de pueblos enteros, de naciones o disolver lo
que en un tiempo se aglomeró. Somos testigos de la caída del Muro de
Berlín, de la desintegración de la U.R.S.S., la fragmentación de países
como por ejemplo Yugoslavia y podríamos citar más muestras de los
grandes cambios mundiales, ahora estamos frente a la decadencia gradual
de los Estados Unidos de Norteamérica y la debacle del dólar como moneda
tipo en el mundo, el fortalecimiento del Euro y la inminente creación de
una moneda latinoamericana y por ende otras monedas que puedan surgir
en oriente y otra región del globo terráqueo. Es normal que ello suceda,
mientras tanto deben acomodarse las piezas sufrientes en el gran
rompecabezas mundial para darse en su momento todo esto que como reitero
es inminente.
A mediados del 2007 el
dólar se cotizaba en Perú a 3.55 nuevos soles, hoy en Marzo del 2008
está a 2.75 nuevos soles. La libra esterlina fue en su momento una
moneda determinante y fuerte en la economía mundial, hoy permanece con
cierta fortaleza mas no es determinante como lo fue en su momento, hoy
asistimos a la lucha de dos grandes monedas, el euro y el dólar, con la
obvia caída de la segunda y surgimiento de una nueva moneda tipo.
Las grandes guerras
acabaron, para dar paso a las guerras de tipo regional y de corte
colonialista e intervencionista, con la finalidad de lograr hegemonía en
centros productores de hidrocarburos, lo cual no ha sido suficiente para
estabilizar a un precio razonable el crudo, este tiende a subir de
manera desproporcionada, en lo cual tiene mucho que ver la desesperación
del dólar por encontrar equilibrio, lo cual como ya sabemos, su suerte
está echada.
Pero, ¿qué tiene que ver
esto con nuestro país, con la situación en la que nos encontramos todos,
nuestros niños, los jóvenes, los trabajadores y productores, nuestras
madres de familia, etc., etc.? Pues sencillamente que como dice el
título de este artículo hay algunos que se preguntan: ¿Es inútil luchar
contra el sistema? Hay quienes dicen que si es inútil, que está demás
gastar energías en contradecir lo que se establece de arriba, esos son
los conformistas, hay otros que se aglomeran al entorno de líderes y se
enfrentan abiertamente contra el sistema, les decimos revolucionarios,
hay otro grupo que tiende al anarquismo en su afán de destruir al
sistema, pero una pregunta surge: ¿Cuál es el camino más acertado?
No podemos desligarnos de
nuestros pensamientos en la época estudiantil, en la que casi todos nos
sentíamos revolucionarios, y es que al conocer la política en sus
aspectos histórico y dialéctico y al confrontarlo a nuestra realidad,
decidimos que esto debe cambiar. Somos concientes de la explotación del
obrero, del robo del arca fiscal, del devaneo de ciertos políticos con
el poder, de la creciente inmoralidad en el manejo de la cosa pública,
de la desvergüenza en el ejercicio del poder y el descaro con que los
políticos asumen posturas mesiánicas en cada contienda electoral.
Somos espectadores del
avance de la delincuencia y el crimen a nivel mundial, donde la demanda
de droga, la venta de armas, la corrupción generalizada, corren paralelo
con la abulia en el ejercicio administrativo de los gobiernos, el
favoritismo a quienes practican la dádiva y las grandes comisiones, de
allí que la política es al decir de muchos, un gran negocio. El rol de
la misma iglesia es la de una acordada convivencia con el poder, para en
medio de escándalos financieros salir de perdedores con un seguro de por
vida. Es decir los llamados a frenar la inmoralidad se asocian en un
claro contubernio, como el callado rol de la iglesia a lo largo de la
historia universal, sabemos desde la primera guerra mundial en adelante,
en que nunca dijeron “esta boca es mía”, para frenar la innecesaria
mortandad y crímenes que se cometieron con muchos pueblos, desde los
armenios hasta los judíos y los que ahora se ven en pueblos como Irak y
los mismos árabes.
Pero volvamos a Perú, es
aquí donde se ven los estragos inhumanos que son consecuencia del
imperio de lo establecido. Son determinados pueblos los que deben
sobrevivir, no importa quienes tienen que morir, lo que importa es lo
que se debe conservar. Esto dijo John Rockefeller, uno de los 10 hombres
más ricos de todos los tiempos:
“El crecimiento de un gran
negocio es simplemente la supervivencia del más apto... La rosa American
Beauty sólo puede alcanzar el máximo de su hermosura y el perfume que
nos encantan, si sacrificamos otros capullos que crecen en su alrededor.
Esto no es una tendencia malsana del mundo de los negocios. Es,
meramente, el resultado de una combinación de una ley de la naturaleza
con una ley de Dios.”
Esto, a mi manera de ver,
es el pensamiento prototipo que tiene todo americano respecto a su razón
de vivir Es la característica que tiene primacía en el proceder del
imperialismo en la historia de su existencia, solo así pudo lograr su
hegemonía a lo largo de 230 años, desde aquel 4 de Julio de 1776 hasta
el año 2006 en que se apreció de manera ostensible la decadencia del
imperio, en su accionar en la economía mundial, ellos persistirán,
seguirán haciendo prevalecer pero con enormes dificultades lo cual
acelerará cada vez más su caída, la cual será estrepitosa. Veinte años
más le quedan de vida a este imperio, lo cual totalizara un cuarto de
milenio de poder, doscientos cincuenta años del ejercicio de poder, como
un lobo disfrazado de cordero, pero que en el fondo su fin era destruir
todo aquello que se opusiese a sus ansias de predominio.
En medio de esta contienda
social, política y económica, incluso religiosa, los países
latinoamericanos en especial, ya que también se involucraron otros
países de otros continentes, pero dirigimos nuestro comentario a Perú,
nuestro país ha sido por muchos años proveedor de mano de obra barata;
insumos a precios de pérdida, minerales a discreción, dejando veneno y
enfermedad en nuestros pueblos; hidrocarburos con cuotas de sangre
añadidas, todo a precios de remate, sin oportunidad de tener la franja
transformadora de la industrialización de nuestro país, para darle valor
agregado a nuestra producción con metalurgia, agroindustria, fabricas,
con el sacrificio de nuestro agro, llegando a tener que pagar precios
prohibitivos por el trigo que necesitamos para el pan de nuestros hijos,
llegando a importar maíz, siendo el país cuna de dicho grano,
dolarizando nuestra economía hasta el mínimo detalle, de modo que desde
antaño se fueron creando las condiciones aquí y en todos los países de
América, para la sujeción necesaria que impediría el gran salto al
desarrollo, que hubiera permitido que nuestra gente tuviera acceso a
salud, educación, vivienda y trabajo. Ayer fue con el oro y la plata,
luego el guano, el salitre, cuya posesión atrajo la codicia del Chile,
quienes ayudados por Inglaterra se desplegaron cual vándalos por
nuestro territorio; hoy el cobre, oro y el gas, mañana el etanol y sabe
Dios qué tiene en mente el sistema opresor, expoliador y sus sirvientes.
Esto mismo sucedió con
México y Cuba en su momento y hoy este país vive atenazado por las
imposiciones del imperialismo asociado en todo el mundo. Sucedió con
Bolivia, que tarda en desprenderse de ese yugo y fue claro y notorio con
el resto de América Latina, siendo cada vez más difícil para Brasil.
Argentina y Chile, que hoy viven casi liberados de esas imposiciones y
son justamente los países que con ciertas limitaciones van emergiendo en
la economía continental junto con México. El resto sobrevive bajo la
hegemonía sujetadora del imperio, que no suelta la presa fácilmente y se
entromete sin límites como lo hizo en su momento en Chile y después de
manera reiterativa en Perú, lo hace en Colombia, pero el resto de países
del caribe siguen atenazados y con escasas posibilidades de emprender
rumbo a su desarrollo, con la holgura que podrían, si dispusieran de sus
riquezas a discreción y con precios reales, es más con la oportunidad de
industrializar su economía, liberándola del dólar que se sostiene
gracias a las continuas devaluaciones de las monedas latinoamericanas, a
la quiebra de economías y al permanente atraso de países como el Perú,
que tiene que renunciar a sus mejores estudiantes, obreros y técnicos,
que enrumban hacia Patterson, California o New Cork, en busca de mejores
oportunidades, empezando como pastores, lavaplatos o de obreros de
construcción, para luego transformar sus vidas, después de un largo
proceso de servilismo y miedo.
Hoy en Marzo del 2008
tenemos los resultados de la evaluación a 183,118 maestros, de los
cuales solo 151 obtuvo nota aprobatoria por encima de 14, esto
representa exactamente el 0.08% del total de examinados, el 4.69% o sea
8,593 maestros obtuvieron nota de 11 hasta 13 y el 95.23% o sea 174,374
obtuvieron menos de 11 es decir fueron desaprobados. Los maestros de
escuelas privadas no podrán eximirse de lo que significa esta
evaluación, ya que una muestra de cerca de 200,000 personas a nivel
nacional, es mas que suficiente para obtener un dato estadístico de
mínimo margen de error. Concluimos que la educación en Perú está en
manos de personas con deficiente preparación, los resultados lo dicen.
Esto refleja la realidad educativa en nuestro país y no es casual, es
algo fríamente calculado desde las más altas esferas políticas de
nuestro país, desde hace muchísimos años, es algo que pinta de cuerpo
entero a lo que fraguó desde siempre el sistema, que desea tenernos
mediocres, porque solo así somos mas manipulables y dependientes.
Demás publicitaron tantas
reformas educativas, se gastaron billones de soles en centurias de
despilfarro y dramatización de una falsa preocupación, cuando ellos lo
que mas desean es tenernos subyugados, para ello es necesaria la
mediocridad en la formación educativa a todo nivel, pre escolar
primaria, secundaria y profesional, lo refleja esta evaluación
magisterial. No hay discusión, la mediocridad en los guías dará como
resultado mediocridad en los discípulos. Hay regiones en Perú que desde
hace muchos años se han ido desprendiendo de sus hijos, sus juventudes
son preparadas para en su momento emprender viaje al exterior, ahora con
probabilidades de Europa, Asia y Australia, pero que dejan a nuestro
país sin la posibilidad de disfrutar de esos jóvenes, que se
profesionalizaron en nuestras universidades, pero viajan al exterior a
ejercer y crecer en conocimiento porque aquí le está vedado ese logro.
En el sector salud, la
frustración de médicos y enfermeras es una patología generalizada, de
nada les sirve aprender a curar, cuando a la hora de ejercer, carecen de
los elementos para concretar su profesión. Salvo honrosas excepciones,
en los que muchas veces deben recurrir al ingenio, sino recuerden al Dr.
Taladro, ¿lo recuerdan? Me refiero al
Dr. César Venero quien en Andahuaylas ejerce su profesión con
instrumental que él mismo fabrica o ingenia.
La noticia dice así:
“Un médico peruano se
valió de un taladro y unos alicates para operar a un paciente de una
hemorragia intracraneana.
César Venero, médico
cirujano, acudió por quinta vez a su taladro y alicate para intervenir
quirúrgicamente a Centeno Quispe, quien llegó al hospital grave a raíz
de un fuerte golpe en la cabeza.
"Ya son cinco veces las
que opero con estas herramientas y esta última fue a fines de junio",
dijo el doctor Venero, citado por Panamericana Televisión.
El médico explicó que no
lo hace para llamar la atención, sino porque "el hospital no tiene los
suficientes equipos".
Al no contar con el
instrumental adecuado, el médico esterilizó el taladro y los alicates
para cortar el cráneo y extrajo unos 150 gramos de coágulos que
amenazaban la vida del paciente“
No es invento nuestro,
pero nuestros hospitales carecen de médicos y enfermeras idóneos, salvo
este tipo de médicos creativos; por otro lado nuestro sector educación
es mediocre, que no puede soportar una evaluación; nuestros obreros no
son calificados, salvo quienes están en sectores que tienen capitales
extranjeros. Nuestra gente muere, aquella que debilitada va agonizando y
resistiendo durante años, pero que ante la desidia e irresponsabilidad
del sistema, perece inexorablemente, lo cual no significa nada para el
sistema, simplemente estadísticas.
Este sistema ha
institucionalizado aquello de que “el hombre es lobo del hombre” y
utiliza a nuestros propios compatriotas para proceder al exterminio de
nuestra gente, enfrentándonos en oficinas, escuelas y hospitales,
asalariados con magros sueldos, pero que les permite sobrevivir y
ejercer tiranía sobre los otros, los que no merecieron la oportunidad de
vivir decorosamente ni de morir con dignidad.
Nuestro país se ha
lumpenizado, existe un gran sector de gente que vive del cachuelo y el
invento, las cárceles rebozan de carteristas y arrebatadores, los
institutos de menores de pirañas y chaveteros, también hay los
secuestradores y burriers, violadores y asesinos, toda esta población
ha surgido como consecuencia del empobrecimiento, enfermedad y la pobre
educación que se imparte en escuelas semiderruidas, un gran sector de
gente resentida, cuya escala de valores está trastocada por efecto de
los propios modelos que se muestran en los estratos políticos y de
gobierno, desde un presidente sometido a juicio por crímenes de lesa
humanidad, hasta ministros y congresistas en las cárceles por delitos
contra el patrimonio nacional, maestros violadores, curas pederastas,
jueces corruptos, programas de televisión de contenido dudoso y
circense, es decir la moral ha caído a su mínima expresión, de tal forma
que el solo decir que eres peruano te descalifica para ser considerado
amigo de alguien de otro continente, y si te aceptan te miran con
desconfianza.
Todo esto es consecuencia
del descuido del sistema, por la masa social que debe acceder a
programas sociales con presupuestos suficientes y no las migajas
otorgadas, mientras que sectores como las fuerzas armadas, el
legislativo y el propio ejecutivo, engordan y se protegen a costa del
mezquinar derechos a la ciudadanía, que por siempre esperó mejores
condiciones de vida. La carta constitucional es violada múltiples veces,
los derechos del pueblo son ignorados, solo los derechos de los
poderosos son respetados, ellos si tienen leyes claras, el pueblo sufre
de la miopía de sus gobernantes y la ley del embudo sigue su obra por
siglos, en un país en donde ya hasta la identidad nacional se va
perdiendo.
Los signos nacionales se
diluyen, como ciertos iconos que pierden importancia, Machupicchu con
presencia chilena, bancos, farmacias, supermercados, empresas de luz,
barcos, líneas aéreas, todo en manos chilenas; telefonía, puertos, banca
en poder de los ibéricos, las minas y los hidrocarburos con presencia
norteamericana y canadiense, es decir ya el país dejó de ser nuestro y
se gobierna para ellos, quedando nosotros a ser una especie de hijastros
o entenados, donde antes floreció un imperio que en su momento dio de
comer a Europa.
Por otro lado, la
desesperación por conseguir combustibles ha generado una carrera
alternativa por el etanol, esto ha ocasionado que la tierra se dedique a
sembrar con miras al etanol, que ciertos productos que se utilizan para
la alimentación se deriven ahora a la producción de bio combustibles,
encareciendo los alimentos y produciendo la hipoxia en los mares, las
llamadas zonas muertas en los océanos, perjudicando la pesca. Es decir,
las guerras por el combustible y las venideras por el agua y los
alimentos es ya un hecho desestabilizador.
Este sistema de cosas se
está cayendo para dar lugar a una especie de anarquía, lamentablemente
esto sucederá, los diversos sistemas que se han establecido en su
momento, han ido poco a poco creando una enorme masa de gente
descontenta, que al mismo tiempo que ha quedado postergada ha
interiorizado un enorme resentimiento y se ha cargado de violencia, la
misma que está contenida por una especie de auto protección, pero
llegará el momento en que esa gente perderá el miedo y en hordas
suicidas emprenderán una tarea destructiva, frente a la cual el sistema
tendrá que implementar una especie de fuerza militar muy identificada
con ellos. Mucho más de lo que hasta ahora lo está ya que
lamentablemente esta fuerzas militares y policiales actuales están en la
masa descontenta, en Perú vivimos hace años una huelga policial, la cual
muchas veces se anuncia nuevamente y los que conocieron de aquella
huelga del 5 de Febrero de 1975, temen se desencadene una nueva
avalancha de saqueo y crímenes, siendo esta vez mucho más peligrosa y
destructiva.
Entonces: ¿Debemos luchar contra este sistema de cosas? Creo que si ¿Es
inútil luchar contra el sistema? Creo que no. Esa lucha debe partir de
cada persona, somos nosotros los responsables de lo que suceda aquí a
partir de ahora, tenemos conciencia ya de lo que ha venido sucediendo
por siglos y es a nosotros y a nuestros hijos a quienes corresponde
cambiar esto, luchar para conseguirlo, hablemos con ellos a la hora de
la sobremesa, en los espacios de tiempo que nos permite cada domingo,
apaguemos la televisión y dediquemos mas tiempo a conversar con ellos,
no es inútil luchar contra el sistema, siempre podremos lograr algo, y
mejor si masificamos esta idea, de hacer de nuestro hogar un escenario
digno de la mejor escuela, si nuestros maestros no pueden hacerlo,
empecemos nosotros, y demos muestras que deseamos un cambio, que estamos
hartos de tanta desvergüenza y desfachatez de la clase gobernante y los
malos políticos que se erigen como líderes en nuestra sociedad.
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