|
191111 -
Valentina Rushnikova
- La escasez se creó de un modo artificial - Pravda -
Traducido del ruso por Josafat S. Comín
Hace 20 años los destructores del
País de los Soviets consiguieron culminar el golpe de estado
y comenzar la restauración del
capitalismo en nuestro país. Mucho antes de 1991 ya se había
creado y estaba en pleno funcionamiento la “quinta columna”,
inculcando progresivamente en la conciencia de la gente el
irrespeto por el modo de vida socialista, a menudo originando
problemas de un modo artificial. No solo operaba la propaganda
antisoviética, que se servía de determinadas dificultades del
sistema socialista, también estaba en marcha la actividad
saboteadora, oculta hasta ese momento.
(Ver:
Europa, la
desaparición de la democracia)
Una de las direcciones fundamentales para
exacerbar la tensión en la sociedad fue la creación artificial
de problemas relacionados con el suministro de bienes de
consumo, en primer lugar con productos de alimentación. Desde
mediados de los 80, en muchas ciudades y núcleos urbanos
comenzaron a escasear los productos de alimentación en muchos
aparadores de las tiendas, y no solo las exquisiteces, sino
también los productos de consumo diario. Era un proceso que iba
en aumento de año en año, con la única excepción de la capital,
donde la variedad de productos de alimentación se mantenía a un
nivel decente.
(Ver: Rusia: Elecciones 2011)
Ese sesgo a favor de Moscú en cuanto al abastecimiento de
artículos de alimentación, generaba otros muchos problemas.
Comenzaron a llegar a la capital flujos de gentes venidas de las
regiones cercanas a la capital, e incluso de regiones del país
más alejadas. Los viajes por sistema a la capital para conseguir
embutido, las interminables colas en las tiendas, agotaban a la
gente y motivaban el descontento con la situación, tanto entre
los moscovitas, como entre los que venían de fuera. Eso era lo
que buscaban los “jefes de obra de la perestroika”.
Así, para los actuales detractores del periodo soviético, el
principal argumento contra el socialismo ─después de la
“represión estalinista”─ fue la supuesta escasez generalizada de
productos de alimentación y otros bienes de consumo. Sin embargo
esos mismos detractores olvidan mencionar, de manera
premeditada, la verdadera causa de esa escasez.
(Ver:
¿A cuántas personas matarán los políticos con
sus recortes?)
Intentemos arrojar algo de luz en esta cuestión, echando mano de
la estadística.
Es bien sabido, que desde finales de los 60 y hasta mediados de
los 80, no se produjo en el país nada parecido a esa escasez
generalizada de comestibles, ni tampoco esos desplazamientos
masivos de la población en busca de productos de alimentación.
La estadística certifica que año tras año, la producción de esos
productos no hacía más que crecer. En el país se garantizaban
elevados tiempos de crecimiento del volumen de producción en la
industria alimentaria. Una tendencia que se mantuvo también a
mediados de los 80.
Así por ejemplo, en 1987 el volumen de producción de la
industria alimentaria, en comparación con los indicadores de
1980, había crecido en un 130%. En el sector cárnico, ese
crecimiento ─en comparación con 1980─ había sido de un 135%, en
el sector de lácteos fue de un 131%, en el de pescado de un 132%
y en el de derivados de la harina, de un 123%. En ese mismo
periodo de tiempo, el crecimiento de la población fue de un
6,7%, mientras que el salario medio en la economía creció de
media un 19%. En consecuencia, la producción de productos de
alimentación en nuestro país iba muy por delante del incremento
de población y del poder adquisitivo.
Todas las empresas de la industria alimentaria trabajaban a
plena capacidad, estaban garantizados los suministros de
productos agrícolas y de otros tipos de materias primas
necesarios para su funcionamiento, así como la mano de obra.
Significa esto que el desarrollo de la industria alimentaria en
modo alguno pudo ser el causante de la escasez de género en las
tiendas de comestibles.
(Ver:
El plan de la élite para un nuevo orden social mundial)
Por eso solo cabe hacer una deducción: la escasez fue generada
de modo consciente, artificial, pero no en la etapa de la
producción, sino en la esfera de la distribución. El objetivo
era crear tensión social en el país. Por cierto, que nuestra
generación recuerda bien el programa “600 segundos”. En él, en
1990, se mostraron reportajes bastante elocuentes de cómo se
destruía embutido, mantequilla, aceite y otros productos que ya
eran deficitarios en ese momento. En una de las publicaciones de
la época, el entonces alcalde de Moscú y hoy consejero del
alcalde (!?), Gabril Popov, reconocía esos casos en que se
destruían productos de alimentación con el objetivo de generar
escasez en la ciudad. En la prensa se informaba de cómo se
habían detenido al unísono, para ser reparadas, todas las
empresas que producían tabaco y detergente.
En general seguimos sin conocer sus nombres, siguen en la
sombra, los instigadores, organizadores y ejecutores de aquel
sabotaje económico. Sigue siendo un misterio de qué modo y en
qué dirección desapareció esa enorme cantidad de productos de
alimentación. Las escasas publicaciones que hay sobre el tema,
solo dan pie a presuponer cómo se generó la escasez.
El sabotaje tuvo éxito y el modo capitalista vino a sustituir al
modo socialista de producción. La propaganda burguesa delibera
permanentemente sobre los aparadores repletos de productos en
las tiendas y sobre la abundancia de productos de alimentación.
Podría pensarse que los problemas de escasez están resueltos.
¿Pero cómo? Desde luego no ha sido gracias al desarrollo del
sector agroindustrial, sino mediante la importación del
extranjero de productos de alimentación, así como ─y esto es lo
principal─ gracias a la baja capacidad de compra de la
población. La escasez permanece, solo que de un modo oculto.
(Ver:
Gadafi y la putrefacción moral del imperio)
Además las importaciones que se hacen del exterior (a excepción
de las provenientes de Bielorrusia), son de una calidad más que
dudosa, que nunca se hubiera admitido en la
URSS. En comparación con el periodo soviético, ha empeorado
notablemente la calidad de la producción nacional. Para
sustituir a la materia prima natural, llegaron los sucedáneos,
los agregados y los equivalentes. Como resultado ha descendido
la calidad del producto en lo gustativo. A menudo la producción
alimentaria no es del todo segura para la salud del consumidor.
El número de productos que cumplen los requerimientos de calidad
del estado ha descendido sensiblemente. Han sido sustituidos por
condiciones técnicas.
(Ver:
El Capitalismo europeo mendiga al Comunismo chino)
El sector agroalimentario ha sido destruido, la seguridad
(autosuficiencia) alimentaria se ha perdido.
El PCFR en su programa electoral se fija como prioridad el
renacimiento del campo ruso y el incremento de la producción
agraria. Eso sería un potentísimo impulso para el desarrollo de
la industria de transformación.
Tras llegar al poder, el gobierno garantizará que la población
tenga acceso a productos de calidad de fabricación nacional. La
seguridad alimentaria será restituida.
V. Rushnikova es una antigua
trabajadora del Comité estatal agroindustrial.
http://gazeta-pravda.ru/content/view/9491/70/
|