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El estancamiento político y la corrupción arañarán votos a Putin
081211 -
Natalia Boronat
- Público / EFE
- Rusia Unida sufre un fuerte descenso de votos
pero roza la mayoría absoluta
El partido de Putin se hunde y cae por debajo de la mitad de los
votos
El partido Rusia Unida, cuyas listas encabezaba el presidente
Dmitry Medvedev, es el claro vencedor de las elecciones
legislativas en la Federación Rusa pese a sufrir un fuerte
descenso en unos comicios que son un test al curso político
actual tras el anuncio del primer ministro,
Vladimir Putin, de
volver a presentarse a los comicios presidenciales del próximo
marzo.
(Ver:
Seis sorprendentes revelaciones sobe el “gobierno secreto” de Wall
Street)
Con el 93,2% escrutado, el partido de
Putin roza la mayoría
absoluta, según la Comisión Electoral Central (CEC), que otorga
un 49,7% de los sufragios . El Partido Comunista de Rusia se
convierte en la segunda fuerza más votada con el 19,15% de los
votos, mientras que los socialdemócratas de Rusia Justa obtienen
un 13,16%. El Partido Liberal Democrático logra un 11,67% de los
votos.
Medvédev argumentó que el 50% de los votos es un buen resultado
que “refuerza la democracia” y que refleja el apoyo real que
tienen los partidos políticos en Rusia. Pero el presidente
reconoció que, a partir de ahora, Rusia Unida tendrá que pactar
y tener buenas relaciones con el resto de formaciones, cuando
antes dominaba dos tercios de la Cámara.
Putin calificó el
resultado de “óptimo” y aseveró que el electorado ha conservado
la confianza en la formación gobernante.
En cambio, para Borís Nemtsov, ex viceprimer ministro y
actualmente uno de los líderes del Partido de Libertad Popular (Parnas),
que no pudo ser registrado ante el Ministerio de Justicia, los
resultados son una “demoledora derrota para Putin”, porque está
convencido de que el apoyo real de la población al partido
gobernante sin los fraudes ni abusos del recurso administrativo
no alcanza el 30%.
(Ver:
Medvedev y Putin cumplen un año)
Mijaíl Kassiánov, ex primer ministro y también líder de Parnas,
declaró que cree que “a partir del 5 de diciembre empieza el
final del régimen actual” , porque la gente que tenía la
esperanza de que participando en las elecciones podía influir en
algo quedará totalmente decepcionada.
Rusia se despertó ayer con los ciberataques contra varios medios
de comunicación que se caracterizan por dar voz a opiniones
críticas con el Kremlin, como la emisora Ekh Moskvy, el
periódico Kommersant, la revista New Times, y también Live
Journal, el portal más popular entre los blogueros rusos que
tienen en la red una plataforma de libertad de expresión, y la
web del proyecto Antikarusel.ru, con el que se quería informar
sobre los intentos de grupos de electores organizados para votar
varias veces en distintas mesas.
(Ver:
La CELAC
ya es una realidad)
“Silenciar las infracciones”
Durante buena parte del día fue imposible acceder a estas
páginas y Aleksei Venedíktov, el director de Ekh, emisora
financiada por el monopolio estatal Gazprom, ya declaró a
primera hora de la mañana que estaba claro que era “un intento
de silenciar las informaciones de las infracciones electorales”.
Además, Venedíktov responsabilizó a los que cometen las
irregularidades “de organizar los ataques de denegación de
servicio para que su actividad ilegal no sea muy conocida”. Ekh
envió una petición a la Comisión Electoral Central y a la
Fiscalía para que investiguen los ataques informáticos.
Ayer tampoco funcionaba la web de la asociación independiente de
defensa de los electores, Golos, que denuncia las infracciones
electorales y en los últimos días ha sido víctima de un acoso
judicial e informativo tras publicar en Internet un mapa
detallado de más de 5.000 irregularidades . Los observadores de
Golos, que pudieron pasar informaciones a través de Twitter,
denunciaron durante todo el día que habían tenido muchas
dificultades para llevar a cabo su trabajo.
Entre las irregularidades, los observadores independientes y de
partidos destacaban el lanzamiento masivo de papeletas a las
urnas, infracciones en el voto a domicilio, problemas en el
censo electoral, el llamado karusel (la atracción del tiovivo,
cuando el mismo elector vota varias veces) y las irregularidades
con los votos de los electores que por estar fuera de su ciudad
disponen de un certificado que les permite votar en cualquier
sitio.
El líder comunista, el veterano Guenadi Ziugánov, había alertado
de que en caso de fraude sacaría a sus partidarios a la calle.
Ayer declaró que “a pesar de las infracciones masivas” no lo
haría, pero que defenderían sus votos y que los comunistas están
“dispuestos a dialogar con cualquier fuerza política saludable
del país”.
(Ver:
La OTAN, el único superbloque militar existente, indulta al
mundo a diario)
Ola de ciberataques contra los medios independientes durante la
jornada
Ekaterina Kalátskaya, candidata a diputada del Partido demócrata
ruso Yábloko, que según todos los sondeos no entrará en la Duma,
denunció que sólo en el centro de Moscú su equipo pudo registrar
cinco casos de mesas electorales en las que ya se habían lanzado
a las urnas centenares de papeletas antes de que los colegios
abrieran al público. Kalátskaya explicó que los ciberataques y
las dificultades que estaban experimentando muchos observadores
son un ejemplo más de que “la libertad de voto y de expresión
está censurada” y que Rusia “es un estado policial, al que
intentamos combatir. A ver si el desencanto desemboca en una
revolución, porque hay muchos jóvenes activos”.
En las calles de Moscú y de San Petersburgo hubo varios intentos
de manifestaciones contra las elecciones por parte de
partidarios de la oposición extraparlamentaria que terminaron en
detenciones masivas. Paralelamente, los grupos juveniles
proKremlin ayer realizaron varias campañas en la capital rusa.
Elecciones 2011 en Rusia
Pablo González -
Gara -
El estancamiento político y la corrupción arañarán votos a Putin
Tras una campaña electoral dominada por los mensajes del
Kremlin, y pese a la debilidad de la oposición, todo apunta a
que el partido del tándem
Putin-Dmitry Medvedev
perderá votos y
diputados en el Parlamento ruso (Duma). El estancamiento
político tras un decenio de reinado de
Putin y la corrupción
parecen estar detrás de este anunciado desgaste.
La campaña electoral ha transcurrido sin grandes subidas de tono
por parte de ningún candidato y, en líneas generales, ha sido
homologable a las de cualquier país occidental.
Inicialmente todos los partidos tienen el mismo tiempo de
asignado para la propaganda electoral. Otra cosa muy diferente
es el tiempo real disponible para los candidatos.
(Ver: A 20 años de la destrucción de la URSS)
Tanto el primer ministro,
Vladimir Putin,
como el presidente,
Dmitry Medvedev, no han dudado en hacer campaña en cualquier
acto público en las últimas semanas. Y han protagonizado muchos.
Encuentros con representantes femeninas, militares y jóvenes de
diferentes regiones, y apariciones en actos públicos o eventos
deportivos han sido habituales. No sin sustos. Así en un combate
de lucha libre, Putin fue abucheado al pronunciar unas palabras.
Los líderes opositores se han tenido que contentar con aparecer
en debates televisados a horas con menor audiencia. Debates en
los que se han enfrentado a diferentes miembros de la formación
gubernamental, Rusia Unida, pero nunca a
Putin o a
Medvedev.
Los ocupantes actuales del Kremlin volverán a obtener la
victoria, pero el cansancio de la población por su política es
cada vez más evidente.
Ocurre que la oposición política real es muy débil y no tiene
perspectivas reales de disputar el poder. El mínimo necesario
para entrar en el Parlamento se ha rebajado levemente desde el
7% que era necesario hasta ahora. Así, el partido que obtenga un
5% obtendrá un diputado, y el que obtenga el 6% tendrá dos
representantes.
A pesar de estas medidas, los sondeos indican que el Parlamento
lo volverán a formar prácticamente los mismos grupos que en la
última legislatura, aunque con variaciones en el número de
diputados. Otro cambio es que la legislatura se amplia en un
año, pasando de cuatro a cinco.
Diez años y el mismo discurso
Rusia Unida es la formación dominante en la política rusa de los
últimos años. Pero ese dominio le empieza a pasar cierta
factura. Los casos de corrupción y la repetición continua e
inalterable del mismo discurso político desde hace más de diez
años empieza a cansar a la sociedad rusa. El partido sigue
siendo el favorito en el país, pero su popularidad disminuye.
Este efecto sería incluso mayor sí no fuera por la presencia de
la figura de
Putin, que ha anunciado su candidatura para
regresar al Kremlin en marzo del año próximo. Es bastante
significativo también que
Putin, a pesar de tener una
popularidad superior al resto de sus compañeros de partido,
también ha perdido apoyo popular en los últimos años.
Junto a los representantes de Rusia Unida deberían formar parte
de la Duma lo de los partidos Comunista, Liberal-Demócratas y
Rusia Justa. Las tres formaciones aspiran a ampliar su
representación parlamentaria a costa de Rusia Unida. Los
comunistas volverán a ser, con toda seguridad, la segunda fuerza
política de la Duma, y es posible que mejoren sus 57 diputados
de hace cuatro años. Los liberal-demócratas, un partido
nacionalista ruso, del a partes iguales polémico y populista
Vladimir Zhirinovski, se disputará la tercera fuerza política
con Rusia Justa.
Los otros tres partidos políticos registrados para participar en
las elecciones tienen realmente difícil entrar en la Duma.
Patriotas de Rusia, formación socialdemócrata con fuertes
influencias patrióticas, se presenta por segunda vez. En las
anteriores elecciones no llegó al 1% de votos y va camino de
repetir resultados.
Yabloko, un partido que se auto define como de centroizquierda,
llegó a tener una presencia notable en la Duma de los años 90,
pero ha ido perdiendo apoyo paulatinamente hasta quedarse fuera
del Parlamento en las elecciones de hace cuatro años. Parece que
volverá a quedarse fuera al no llegar al 5% de los votos.
La última de estas formaciones es Causa Justa, que durante meses
generó grandes expectativas en algunos medios opositores cuando
Mijail Projorov, un empresario multimillonario que goza de
popularidad, accedió a liderarlo. Su vida política fue fugaz, y
bajo presuntas presiones del Kremlin contra sus intereses, el
líder abandonó el partido y toda aspiración política. Sin él
Causa Justa lo tiene realmente difícil para pasar el corte.
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