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Eduardo Bajo -
Kiev- Admirada por unos y criticada por otros, Yulia Timoshenko posee la
cualidad de no dejar a nadie indiferente. Calificada como la mujer del año
en Ucrania, esta mujer de 44 años y rostro angelical es la auténtica
artífice de la «revolución naranja» que ha supuesto un antes y un después en
la historia de Ucrania. Compañera de coalición desde su propio partido,
Bloque Timoshenko, y brazo derecho del presidente, Victor Yuschenko, está
llamada a ocupar un puesto relevante en el nuevo Gobierno. A
continuación, la entrevista a la que puede convertirse en Primer Ministro de
Ucrania
–Tanto usted como el presidente Yuschenko han insistido en la idea de abrir
una nueva etapa en la historia de Ucrania. ¿Tan grande es el cambio que
pretenden hacer?
–Ucrania necesita cambiar radicalmente el rumbo de su política y de su
economía. El período soviético terminó en el momento que Yuschenko,
representando al bloque de la oposición, ganó las elecciones. Con esta
victoria queremos poner fin a 12 años de dependencia de Moscú y dar por
concluido un sistema heredado de la época soviética que en nada estaba
beneficiando al país. Vamos a cortar muchos lastres al mismo tiempo que
vamos a empezar el período de la Ucrania civilizada.
–¿Quiere decir que Ucrania no era un país
civilizado?
–En política, no. Los gobernantes que se han perpetuado en el poder desde la
independencia han seguido el sistema soviético. Podemos decir que Ucrania
era un país independiente pero no cien por cien libre. No había libertad de
Prensa, el sistema judicial no era independiente y buena parte del país
estaba dominado por «clanes» que acaparaban el poder económico y político.
Algo así como un sistema feudal beneficiado por el presidente Kuchma y del
que sacaba provecho.
–Sobre Leonid Kuchma, el presidente saliente, Yuschenko declaró hace pocos
días que le perseguirá hasta juzgarle como un ciudadano más. ¿Es una
venganza o una demostración de que todos los ucranianos van a ser iguales
ante la ley?
–No es ninguna venganza. Todo el mundo sabe que Kuchma es el padre de todos
los males de Ucrania. Él y sus colaboradores han violado la ley
sistemáticamente construyendo un sistema que privaba de libertad a
periodistas y políticos independientes. Los casos de corrupción auspiciados
por él merecen mención aparte. Podría pasarme horas y horas hablando de
ello. Sólo queremos demostrar que la amnistía en política no puede existir y
que nadie merece inmunidad, mucho menos Kuchma, que será investigado y
procesado como cualquier ciudadano que comete un delito. No se puede meter
en la cárcel a una persona que roba pan para comer y dejar libre a este
señor.
–¿No tiene miedo de que en un grupo tan numeroso como el que representan
pueda haber gente interesada en sacarle partido al poder?
–Sí, desde luego. Es algo que nos preocupa. Tanto que vamos a perseguir,
juzgar y aplicar un castigo ejemplar a cualquiera que a partir de ahora
quiera hacer de la política un negocio. Desde luego, en este Gobierno vamos
a hacer todo para que nadie se aproveche de la confianza que la gente ha
puesto en nosotros. Si hemos criticado lo pasado es porque vamos a
cambiarlo.
–Yuschenko ha manifestado su deseo de ser nombrado presidente en la plaza de
la Independencia de Kiev, escenario de las movilizaciones. ¿Son conscientes
de que sin esas protestas no estarían en el poder?
–Por supuesto. Ellos son nuestra razón de ser. Y si hemos llegado al poder
es porque el pueblo lo ha querido. Nuestra victoria ha dependido en un 90
por ciento del pueblo.
–¿Qué es la «revolución naranja?
–La «revolución naranja» no es un acto espontáneo. En junio tuvo lugar una
reunión entre todos los miembros de la coalición opositora y empezamos a
trabajar preparando un programa que supusiera una alternativa. Nos esmeramos
en darlo a conocer hasta en la ciudad más pequeña de Ucrania. Tras lo
ocurrido en la primera vuelta de las elecciones, con tanta irregularidad
denunciada por electores y observadores, empezó a crecer la indignación
entre la gente. Personas que no dudaron en hacer las maletas y venir a Kiev
para hacerse oír. No fue una protesta solamente del pueblo de Kiev, sino de
gran parte de Ucrania.
El naranja es el color que usaron los opositores desde
el principio de las manifestaciones
–Pero sabe que no cuentan con el apoyo de las regiones del este, que
hablaron de independencia.
–Las regiones orientales están gobernadas por esos «clanes» que tienen miedo
de perder su poder. No existe un deseo real de independencia y la gente de
allí lo está demostrando. Yuschenko ha sido elegido como el presidente de
Ucrania, como un solo país.
–¿Cuál será su papel en este ejecutivo? Hay gente que habla de usted como la
futura primer ministro.
–Todo está en manos de Yuschenko, aunque puedo decir hoy que el presidente
ya me lo ha propuesto.
–¿Cuáles son sus prioridades?
–En política exterior, hacer todo lo posible por agilizar la entrada de
Ucrania en la UE. En temas internos la cosa se prevé más difícil porque
nuestro principal objetivo es acabar con los clanes internos, arraigados en
algunas regiones desde la caída de la Unión Soviética. Será un camino largo,
pero no imposible.
–¿Y la entrada en la OTAN?
–Hasta ahora, el país ha mirado demasiado a Rusia. Es el momento de hacer
las cosas por nosotros mismos |
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Yulia Timoshenko
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