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010310 - Eugenio Benetazzo - Hoy intentaré enmarcar una de las teorías monetarias más discutidas relativa a la materialización de eso que llaman euro 2, una fractura monetaria en el seno del área cambiaria europea que podría conducir a la emisión de una segunda divisa que consienta un tenor de doble circulación dentro de ciertos países.

Quienes hayan leído mi primer ensayo económico (2006): “Puros y duros, esperando el nuevo 1929”, recordará que en la cubierta había una moneda de un euro que se rompía en dos. Muchos lectores me preguntaron entonces: “Pero ¿por qué no pusiste el dólar en lugar del euro? ¿No habría sido más oportuno visto lo que ha pasado después?”. Pues no, porque la idea original era precisamente que dentro de la Zona Euro se pudiera formar un euro 2, una especie de moneda bebé, secundaria, que se usara dentro de algunos países. ¿Qué países? Los llamados PIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España), a los que añadiría Malta y Chipre. ¿Por qué razón un euro 2? Pues porque diez años después del nacimiento del euro nos damos cuenta de que la Unión Europea nació por presiones y forzamientos insensatos, casi descabellados, ya que algunos países, entre los cuales figura el nuestro, tuvieron que afrontar deficiencias estructurales difíciles de resolver a largo plazo.

Los famosos parámetros de Maastricht actualmente han entrado a formar parte de los libros de historia: en los últimos dos años casi todo el mundo, desde Alemania hasta Grecia, se los han saltado. ¿Para qué sirve una Europa donde los procesos de armonización económica deberían pretender un alineamiento en términos de deuda pública vinculado al

PIB, y luego de recurso al déficit de presupuesto para mantener en pie los países, cuando nos encontramos ante un gran punto interrogativo por Grecia? “¿Grecia se salvará sola con una nueva definición de la fiscalidad, o la salvará Alemania en combinación con otros países?” Esta es la verdadera preocupación de los mercados financieros; es más, si a Grecia la salvaran, entonces se crearía un precedente; se debería salvar más adelante a España, tal vez a Irlanda, sin olvidarnos de Italia. Grecia pesa de modo insignificante desde el punto de vista económico; Italia y España plantean una gran interrogante, pues no habría recursos para intervenir y parchear el agujero. He aquí el porqué del nerviosismo de los mercados financieros, tanto en la negociación de los títulos de Estado como en la propia trayectoria de la relación euro-dólar, que es la que verdaderamente está tirando de los motores financieros.

Ese pequeño remonte que hemos observado hasta hace un mes se debe a que esa relación euro-dólar había hecho que las exportaciones estadounidenses resultaran atrayentes, y ello había impulsado la economía durante algunos meses. Después de lo ocurrido (en Grecia), el cambio euro-dólar se ha contraído muy seriamente: ha pasado a 1,50 y su proyección tiende a 1,30, o incluso a 1,25. Los mercados financieros viven con mayor ansiedad el futuro de Europa respecto a los EE.UU. Debido a la heterogeneidad estructural en términos de déficit, crecimiento y credibilidad de los países europeos.

El euro es un marco disfrazado, una moneda que pretendieron y desearon los alemanes porque Alemania era un país cuya potencialidad en términos de exportación se centraba sobre todo en los países europeos, de ahí que necesitara una divisa fuerte y de un cambio fijo que diera estabilidad a los intercambios comerciales.
Países como Italia, España y Grecia tienen capacidades distintas de las de Alemania: pensemos que Italia exporta mucho más que Alemania fuera de las fronteras europeas, por lo que necesitaría una divisa competitiva, al estilo de lo que hace China en relación con las otras divisas, manteniendo un yuan devaluado para que las exportaciones chinas resulten apetecibles.

En estos términos deberíamos repensar en la política monetaria para algunos países europeos, y es por ello por lo que comienza a cobrar fuerza la hipótesis del euro 2, esa fractura dentro del euro que provocará el nacimiento de una nueva divisa. Recordemos, no obstante, que precisamente por esta razón uno de los primeros países que se opondría sería Alemania, que se encontraría con socios con potencialidades y atractivo cambiario que le pondrían en aprietos.
La creación del euro aportó muchos más beneficios a ciertos países que a otros, a cuya divisa sometió a dura prueba.

De ahí las dudas actuales de los mercados acerca de Europa y del euro.
Grecia con 0,3 billones de euros da risa: podrían salvarla mediante una intervención concertada entre varios estados; ahora bien; ¿quién salvará a un país como España o Italia? - Chaos economy - Beppegrillo - Traducido para Rebelión por Gorka Larrabeiti
 


 

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