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Moody’s, Standard & Poor’s y Fitch: ¿A qué juegan las agencias de calificación?

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160611 -Jean Quatremer - Liberation - PressEurop

Aunque no habían vaticinado las crisis anteriores, se sospecha que Moody’s,
Standard & Poor's y Fitch pretenden desestabilizar la eurozona, amenazando ahora a los países más sólidos.

¿Pretenden acabar con el euro las agencias de calificación? Éstas, tras haber degradado a diestro y siniestro desde hace dieciocho meses las deudas públicas de los países periféricos de la eurozona, algunas de las cuales se han reducido a bonos basura, amenazan ahora con declarar a Grecia en bancarrota. ¿Por qué? Porque los Estados europeos se han atrevido a contemplar una participación voluntaria de las instituciones financieras privadas (bancos, aseguradoras, fondos de gestión) en el rescate de este país. Se trata de una forma de impedir una solución que permitiría salvar a Grecia de una quiebra que estiman, qué casualidad, casi segura.

Por si los mercados no estaban suficientemente nerviosos, las agencias la emprenden ahora también con el exclusivo club de los 14 Estados calificados como AAA, la nota más alta. De este modo, han anunciado a lo largo de estas últimas semanas que Francia e incluso Austria podrían perder, en un plazo más o menos largo, la triple A que les permite financiarse en los mercados a un menor coste.

(Ver:
Entender la economía como crimen organizado)

Responsables de la inestabilidad financiera

Pero la eurozona no es el único objetivo de este frenesí: inmediatamente después, amenazaron con bajar la calificación de Estados Unidos y Gran Bretaña. Muchos economistas se preguntan a qué juegan las agencias. "Si la deuda estadounidense, el activo más seguro, ya no está exento de riesgo, el mundo cambia", estima Laurence Boone, profesora de Economía en la École Normale Supérieure de Cachan (Val-de-Marne, Francia).

Las agencias corren el riesgo de desestabilizar el planeta financiero, al que se privará de inversiones seguras, lo que podría desencadenar una nueva crisis mundial. Aunque las agencias contestan que hacen el trabajo por el que se les paga y que el mercado no las necesita para que se forje una opinión sobre el mismo, dos estudios demuestran su responsabilidad directa en la inestabilidad financiera actual. Uno de ellos, con fecha de febrero, procede del
Fondo Monetario Internacional o del Banco Central Europeo (BCE), fue publicado hace unos días.

En ambos casos, la conclusión es la misma: las rebajas de las calificaciones, que ratifican los temores del mercado y también los suscitan, tienen un efecto directo en los inversores, que exigen automáticamente tipos de interés más elevados para cubrirse ante el riesgo adicional. Para un mercado de la deuda tan integrado como el de la eurozona, una mala calificación tienen un efecto desestabilizador en el conjunto de los demás países, incluso para los que cuentan con la mejor calificación. En particular porque sus establecimientos financieros poseen deudas de todos los países de la eurozona, por lo que una rebaja afecta automáticamente a su solvencia.

(Ver:
Atraco a Grecia)

Frenesí de rebajas

Las agencias no sólo fueron incapaces de prever la crisis estadounidense de las subprimes en julio de 2007, productos calificados con la triple A hasta el día de su hundimiento, sino que tampoco pudieron predecir la crisis de la deuda soberana de la eurozona, como señala el FMI. Un error que desde entonces intentan hacer olvidar mediante un frenesí de rebajas en las calificaciones.

El historial es abrumador: durante diez años y de forma sistemática, las agencias, en especial los tres gigantes del sector, Moody’s,
Standard & Poor's y Fitch, han hecho caso omiso de los problemas estructurales de las economías periféricas. No fue hasta diciembre de 2009, es decir, después de que el Gobierno griego reconociera haber mentido sobre la magnitud de su déficit público, cuando comenzó la sucesión de devaluaciones. Entonces, Grecia poseía una calificación de A, es decir, la quinta mejor nota en una escala que incluye a una veintena de países.

Dieciocho meses más tarde, se encuentra en la clasificación de bono basura: el 9 de mayo,
Standard & Poor's bajó la nota griega a obligaciones especulativas, seguida el 31 de mayo por Fitch, y el 2 de junio por Moody’s. El descenso a los infiernos de Irlanda y Portugal fue idéntico, aunque su deuda se encuentre todavía justo por encima del nivel especulativo.

(Ver:
Europa 2020: Un horizonte neoliberal)

¿Al resguardo de un impago?

Cual patos salvajes, las agencias vuelan en grupo. En todas las ocasiones, bajan la calificación de un país con un intervalo de unos días y revelan casi los mismos análisis. A menudo siguen los temores del mercado pero también se anticipan a ellos, con lo que se generan predicciones que llegan a hacerse realidad. La degradación obliga a los inversores a vender al guiarse por la prudencia, lo que produce un descenso en el valor de las obligaciones y confirma al mercado su temor de un hundimiento de la deuda…

La eurozona y el FMI, mediante la movilización de varias decenas de miles de millones euros, han puesto a Grecia, Irlanda y Portugal al resguardo de un impago que eliminan políticamente. "Pero, para las agencias, la ayuda garantiza únicamente una liquidez durante un año y no la solvencia", explica Laurence Boone. Por este motivo especialmente, las agencias estiman que la probabilidad de impago de Grecia es "de al menos el 50%" de aquí a tres o cinco años, con el riesgo que implica de desestabilizar toda la eurozona. La Comisión Europea no está dispuesta a dejar que ocurra.


 

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