Cargando


 

Avizora Atajo Publicaciones Noticias Biografías

Uruguay
Elegir cuando morir en Uruguay

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- G Brown apoya desarrollo nuclear de Irán
-
Método para hablar como Cristina de Kirchner
- Cristina de Kirchner y el petróleo argentino
-
Historia de la URSS
- Haití: El botín del Caribe

 

 

 

 

 

. El "bien morir" en Uruguay

180309 - Ricardo Portela - La República - El Parlamento uruguayo sancionó la ley de voluntad anticipada para pacientes terminales. Dos legisladores tuvieron ayer la voluntad de, anticipadamente, agarrarse a golpes de puño cuando se debatía la ley de "voluntad anticipada", una norma que concederá amparo legal a la suspensión de tratamientos médicos a pacientes terminales. Por dos veces el Parlamento fue un ring-side.

Casi pugilato. Dos legisladores, en dos incidentes, intercambiaron manotazos que no llegaron a destino
Fue una sesión en la que derecha e izquierda fueron protagonistas. Pero no en el sentido que la jerga política le suele atribuir a ciertas corrientes filosóficas que en tiempos electorales reverdecen sino en el uso que en materia de pugilato se le da a ambos términos.

Faltaron algunos upper cut pero después hubo de todo: insultos, salivazos, corridas, manotazos, promesas de futuros encuentros del tipo "te agarro a la vuelta de la esquina, te agarro". La augusta sala de la Cámara de Diputados volvió a transformarse en un descampado de barrio. Los diputados Alvaro Vega (MPP) y Sergio Botana (Alianza Nacional) protagonizaron no una, sino dos escenas de efervescencia boxística.

Faltó esto para que ambos legisladores se enroscaran en una pelea a golpes de puño que, a decir verdad, no estaba previsto ni por las tapas que se desencadenara en momento alguno. La ley, que por esos instantes se debatía, no contenía conceptos políticos ni tampoco aludía a la historia reciente, pero sin embargo, la discusión generó la riña entre frentistas y nacionalistas.

La Cámara baja tenía en su agenda, como tema fundamental, aprobar la tantas veces postergada ley de voluntad anticipada (ver recuadro), un proyecto que ya había sido sancionado por los Diputados, luego modificado y también sancionado por el Senado y que por esas alteraciones en su contenido debía retornar a manos de los representantes para su definitiva sanción.

El diputado Luis Gallo (Asamblea Uruguay) fue quien informó de los cambios en la redacción del proyecto y argumentó el por qué debía votarse tal como provenía del Senado. Seguidamente, Alvaro Vega reforzó el argumento pero ya con cierto agregado médico en su discurso, ya que, debido a su condición de cirujano, ilustró con ejemplos por los cuales un paciente con una enfermedad terminal tiene derecho a un pasaje desde la vida a la muerte, digamos, digno.

El diputado Botana, que en ese momento escuchaba muy atentamente a Vega pidió la palabra: "después de escuchar estas afirmaciones, me doy cuenta por qué no se puede dejar la vida a manos de ciertos médicos" dijo. "Ah, eso sí que no" gritó Vega y saltó de su banca con un solo movimiento y tomó rumbo con destino casi seguro a la cara de Botana. Varias manos lo sujetaron en su trayecto. Parecía que Vega quería hacerle a Botana una cirugía plástica pero con sus puños. Desde la mesa de la presidencia, ocupada por primera vez por el diputado Alberto Casas, que no tuvo el mejor bautismo, gritaba "¿qué hago?". "Apriete el timbre nomás" le recomendó uno. Al cabo de algunos minutos, la calma volvió al recinto pero se olfateaba que era la calma que precede a la tormenta. Washington Abdala, Luis Rosadilla y Darío Pérez intentaron encaminar el debate con cierto perfil civilizado pero eso duró lo que un lirio.

Cuando le tocó el turno al nacionalista Pablo Iturralde subió el voltaje nuevamente: "acá hay 52 votos que no escuchan muchas veces a las minorías y nadie se levanta a pegarle un piñazo a nadie. Por eso en octubre las cosas van a cambiar". Gamou no tardó en responderle.

"Estamos haciendo política con los tipos que están a punto de morir y para decir verdad, a ellos les importa un rábano las elecciones de junio y octubre". Casi en un ping-pong dialéctico, Iturralde le dijo a Gamou que "si se nos acusa de currar o hacer política no me voy a levantar a pegarle una piña". Pero en ese instante casi fatal Vega murmuró por lo bajo: "no te vas a levantar porque sos cagón. Vos y vos" dijo, mirando a Iturralde y a Botana. Y allí sobrevino el segundo round. Botana saltó de su banca y recorrió los 20 metros que lo separaban de Vega en un segundo y fracción.

En esta oportunidad casi se tocaron. Los demás legisladores evitaron que los manotazos llegaran a destino. "Dale guapo" "vení Vega, dale" incitaba a lo lejos la diputada Sandra Etcheverry con el mismo tono de voz que si estuviera alentando al "rápido cisterna" del Paso de la Arena. Con votos del FA y del Partido Colorado, la ley de voluntad anticipada se votó afirmativamente. Diego Cánepa se ausentó de sala y Andrés Roballo objetó uno de sus artículos.

180309 - El "bien morir" en Uruguay - Verónica Psetizki - BBC - Tras ocho años de discusión en el Congreso, la Cámara de Diputados sancionó una ley que permite a un paciente pedir que no se prolongue su vida si en el futuro sufriera una enfermedad terminal.

El polémico proyecto fue aprobado en medio de una trifulca entre dos diputados, que dejó en evidencia las divisiones que existen en la sociedad sobre el tema.


La ley establece que cualquier persona podrá expresar de forma anticipada y por escrito su oposición a los tratamientos que "prolonguen la vida en detrimento de la calidad de la misma" si sufriera una enfermedad terminal, incurable e irreversible.

"Esto no es eutanasia", explicó a BBC Mundo el diputado del opositor Partido Colorado, Washington Abdala, uno de los impulsores de la ley. "Eutanasia es cuando se precipita el proceso de la muerte. Acá no se precipita nada. Si el paciente está en una situación terminal y no tiene chance de sobrevivir, tendrá la posibilidad de morir con dignidad y no prolongar la agonía", aseguró.

Todo aquél que desee que los tratamientos médicos sigan hasta el último día de su vida también podrá solicitarlo.

Última voluntad

Se trata de una suerte de "testamento médico" que debe realizarse ante un escribano o incluir dos testigos, y que se incorporará en la historia clínica del paciente. Éste, de todas formas, tendrá derecho a cambiar su decisión más adelante.

Si una persona no hace la solicitud anticipada, y es víctima de una enfermedad terminal y no tiene capacidad de expresar su voluntad, su pareja, hijos o padres serán los que podrán tomar la decisión. La norma requiere la unanimidad de los familiares, algo que en algunos casos quizás no sea fácil de lograr.

El procedimiento para suspender el tratamiento no será sencillo. El médico deberá certificar que el paciente sufre una enfermedad "incurable e irreversible", lo que deberá ser ratificado por un segundo médico. La última palabra la tendrá la Comisión de Bioética de la institución médica en la que esté internado el paciente, que tendrá un plazo de 48 horas para expedirse. Si no se pronuncia se considerará aprobada la suspensión.

Por otra parte, el médico tratante puede manifestar su "objeción de conciencia" y podrá ser sustituido por un colega que sí quiera cumplir con la voluntad del paciente.

Oposición y riñas

El también opositor diputado del Partido Nacional Miguel Asqueta, que es médico, dijo que respaldó el proyecto de ley porque éste "da garantías al ciudadano de que en el tramo final de su vida se le respetarán sus derechos".

Aunque el paciente no quiera que se prolongue su vida, la norma establece que se mantendrán los cuidados paliativos para evitar que la persona sufra. "A esto se le llama el bien morir", indicó.

Sin embargo, otros diputados de esa misma bancada se opusieron al proyecto, algunos con tanta intensidad que hasta llegaron a enfrentarse con duras palabras y casi a golpes.

El diputado oficialista Álvaro Vega, también médico de profesión, criticó la postura de algunos legisladores del Partido Nacional y dijo que si fuera por ellos "el mundo podría seguir viviendo como en la época de los dinosaurios".

El diputado Sergio Botana respondió con un ataque a la profesión médica diciendo que "con declaraciones como ésas es comprensible que haya gente que no quiera dejar su vida en manos de algunos médicos", lo que enfureció a Vega, quien intentó golpear a su colega pero fue detenido por otros legisladores.

Avergonzado

En diálogo con BBC Mundo, Botana lamentó los incidentes. "Ocurrió lo que no debía ocurrir nunca en el Parlamento". Dijo que sintió de parte de Vega una agresión personal hacia su partido y hacia la Iglesia "que hieren a las personas en los más profundo". "Que esto sirva para mejorar el respeto en el trabajo hacia los compañeros y que nos permita que estas cuestiones no vuelvan a suceder", expresó.

Botana señaló que se opuso al proyecto de ley por entender que "hay una inexistencia de un límite objetivo que marque un momento de no retorno respecto a la vida, por una cuestión religiosa, y para evitar cualquier situación de interés de una empresa médica sobre el derecho a la vida".

Sobre este último punto, aclaró: "un centro de tratamiento intensivo (CTI) cuesta entre US$3.000 y US$4.000 por día y no debe ser menor la tentación (de un centro hospitalario) de quitarle aparatos a un paciente o suspender tratamientos".

Los redactores del proyecto entendieron que era necesario dar garantías a los médicos de que no caerían en omisión de asistencia si suspendían los tratamientos a pedido del paciente o sus familiares.

"La idea era poder suspender los tratamientos agresivos, lo que se llama 'ensañamiento terapéutico', realizados fundamentalmente en los CTIs, que hasta ahora el médico por un tema ético y legal tenía que seguir haciendo", explicó Abdala a BBC Mundo.

Se estima que el Poder Ejecutivo promulgará la ley en las próximas semanas.

 


 

 

 

 

AVIZORA.COM
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com