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José Mujica

. José "Pepe" Mujica, un ex guerrillero en la “chacra”
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Entrevista a José "Pepe" Mujica

291109 - El candidato del oficialista Frente Amplio, José Mujica, fue elegido como presidente de Uruguay, indican las primeras proyecciones oficiales.

Las mesas de votación cerraron a las 19:30 hora local (21:30 GMT).

El candidato Luis Alberto Lacalle reconoció su derrota.

A pesar de las lluvias y lloviznas intermitentes, miles de personas han salido a las calles con banderas del Frente Amplio, del Partido Nacional y con la bandera uruguaya. Algunos a pie, otros en sus coches, tocando bocina, están dando ruido y color a esta fiesta cívica que se repite cada cinco años.

José "Pepe" Mujica, un ex guerrillero en la “chacra”
- Carmen de Carlos

En 35 hectáreas un uruguayo de 74 años cultiva flores y hortalizas. La noticia no tendría importancia si no fuera porque el hombre es José “Pepe” Mujica, ex guerrillero del Movimiento de Liberación Nacional Tupamaro (MLN-T). Socialista declarado y favorito a la Presidencia de Uruguay en la segunda vuelta electoral del 29 de noviembre, Mujica se lleva las manos a la cabeza con el daño de la sequía. Ha perdido la cosecha de acelgas y otras verduras.

Su vivienda, una chacra (finca) en el Rincón del Cerro, a unos quince kilómetros del centro de Montevideo, esta rodeada de media docena de perros sin raza. En el interior de la casa, una construcción digna pero modesta, el candidato comparte techo con su mujer, la senadora y también ex guerrillera, Lucía Topolansky. Un tiempo atrás ampliaron la familia: Abrieron las puertas a un matrimonio que atravesaba apuros económicos y se quedaron todos juntos. De eso hace más de una década.

“No, ellos no tienen hijos”, observa la muchacha, de 40 años. Ella, su marido y sus hijos se sienten allí como en su propia casa. El Pepe, como se refiere todo Uruguay y parte del extranjero al antiguo guerrillero, dice que no concede entrevistas a la prensa internacional antes de las elecciones, “porque hay que tratar a todos por igual. Ya habrá tiempo después. Además, ustedes no votan y en España tampoco”, advierte. Con la condición de respetar que se muerda la lengua, accede a posar para las fotografías y muestra los campos de cultivo de la finca.

 


Lucía Topolansky y José Mujica en su chacra de Uruguay

El calentamiento global y el delirio climático son una preocupación permanente para él. Mujica, que ofrece a la oposición un pacto de Estado en materia energética si llega al poder, ha construido un depósito de agua para autoabastecerse. Todo lo que sea trabajar en la tierra le hace feliz. Tanto si se trata de flores, afición compartida por su mujer, como de subirse en el viejo tractor que enseña orgulloso. Es su único vehículo conocido junto con una vespa, -que debe haber pasado a mejor vida- y un viejo Woskvagen escarabajo de reciente adquisición.

La austeridad es la principal bandera en la vida del candidato que roza el 50 por ciento de intención de voto, según todos los sondeos. Quizás esa sobriedad sea herencia de sus quince años de prisión clandestina. De estos, pasó dos en un pozo. Formaba parte del grupo de dirigentes armados que la dictadura cívico militar (1973-85) mantuvo sin juicio en sus mazmorras para evitar un resurgir de asaltos, secuestros y atracos de los tupamaros. De esa época conserva las cicatrices de seis balazos y algunos restos de proyectiles bajo su piel.

En una conversación con el historiador Lucho Soria, recordaba que estuvo “siete años sin leer nada, salvo unos pedazos de diarios”. Los primeros meses de cautiverio permaneció con “las manos atadas a la espalda con alambres” pero a todo se hace el ser humano. Una definición suya se acerca al resumen de su vida: “El hombre no es él, es hijo de las peripecias, de las adversidades… Algunos tuvimos la suerte de que la vida nos apretara pero no nos fulminara”.

En 1985 Uruguay recuperó la democracia y a los presos que seguían con vida. Entre ellos a José Mujica. Ha sido diputado, senador y ministro de Agricultura con Tabaré Vázquez. “La causa principal por la que vamos a ganar –repite en las entrevistas- es por la gestión de este Gobierno. Lo que ha hecho está en la memoria“. También en la memoria reciente está su matrimonio. En el 2005 se casó con su eterno amor, Lucía Topolansky, por lo civil. “Somos ateos”, confiesa ella.Saboreando las mieles de la libertad, un día confesó: "El Parlamento es la Cenicienta de la democracia pero es lo más auténtico que tenemos”. Humilde, suele decir, “Nunca se es demasiado viejo para aprender”. Su perra favorita, Manuela, es testigo eterna de ello. Coja y sin antepasados de raza, le acompaña a los actos de campaña y le sigue como su sombra. A ella se le puede aplicar una frase habitual de Mujica: “estoy acostumbrado a que me vigilen. Lo han hecho toda la vida”.

Entrevista a José "Pepe" Mujica (Tupamaro) - Lucho Soria - Brecha, Montevideo.

José "Pepe" Mujica, actual legislador por el Frente Amplio, junto con los principales dirigentes del MLN Tupamaros, sufrió por más de doce años su detención en cuarteles militares, sometidos a un régimen de destrucción que incluyó dos años en un pozo. Mújica vindica toda su militancia, que tuvo una impronta campesina como él lo destaca, lo mismo que apostar a una lucha por una sociedad más justa y fraternal.

En otoño de 1984 usted recuperó la libertad. En el marco de la rigurosa incomunicación que sufrió, ¿cuales eran los síntomas de vida?
Formaba parte del grupo "los rehenes" que nos rotaban por las unidades militares y en una de ellas estuvimos cerca de dos años en un pozo subterráneo, sin movilidad. Aislados del mundo y de nuestros afectos. El síntoma más evidente de vida era siete ranitas a las cuales las alimentaba con miguitas de pan. ¿Sabés que las hormigas gritan? Lo descubrí al ponerlas en el oído para entretenerme. Y, por qué no admitirlo, ciertos gestos solidarios de algunos soldados tocados ante la siniestra represión que se animaban a intercambiar un par de palabras o darnos una manzana, un huevo. Tuve siete años sin leer nada, salvo unos pedazos de diarios.

Me imagino su mirada cuando volvió a mirar la luz del día.
(Silencio). Para nosotros el sol fue saliendo de poquito y la primera vez, lo sentí hasta las lágrimas. En el interín para comunicarnos apelamos al morse. También con voces, estornudos, nos pasábamos señales de vida. El sueño nuestro cuando nos sacaban al baño era encontrar en vez de papel higiénico pedazos de diarios viejos para saber que pasaba afuera. El "Ñato" Fernández Huidobro les hacía dibujo de los jugadores de fútbol famosos y se los canjeaba a los guardias por yerba o tabaco; otros le escribían cartas de amor para las novias de los soldados. Formas de sobrevivencias... En los primeros tiempos durante meses estuvimos con las manos atadas en la espalda con alambres.

Sigamos con esta síntesis histórica. Una resistencia y una dignidad que se vio coronada cuando miles de uruguayos lo fueron a esperar a la puerta de la cárcel.
La pucha que fue tremendo. Fue un abrazo fraternal interminable con todos. Aunque no puedo dejar de señalar que nunca deje de ser libre. En todos los años anteriores percibí esa sensación porque descontaba que mis compañeros de cautiverio estaban en la misma porque los conocía, lo mismo que sabía que íbamos a seguir en la lucha. Puede sentirse como una monstruosidad, aparente, lo que voy a decirle... le doy gracias a la vida porque lo que he vivido, porque si no hubiera pasado esos años, de aprender el oficio de galopar para adentro para no volverme loco de pensar, me hubiera perdido lo mejor de mí mismo. Me obligaron a remover mi suelo y por eso me hice mucho más socialista que antes.

Uno de los tantos desafíos en la larga marcha.
El hombre no es él, el hombre es hijo de las peripecias, de las adversidades. Algunos tuvimos la suerte de que la vida nos apretara, pero no nos fulminara. Nos diera licencia para seguir viviendo y en alguna medida recoger la miel que pudimos cosechar en el marco de las amarguras. Si no, nunca hubiéramos fabricado esa miel... En ese sentido es que le dije que yo nunca estuve preso, porque no me pudieron derrotar, al igual que los otros compañeros que no resignaron las ideas. Ellos triunfan cuando nos hacen bajar los brazos.

Por esos años, y por qué no decirlo ahora, persiste una polémica, no solamente en Uruguay sino en Argentina, Chile, entre otros países, sobre lucha armada y lucha democrática.
Piense que la cuestión por el poder se parece como el asalto a un cuartel de invierno. Y que ese asalto se puede dar obligatoriamente de acuerdo al contexto histórico con las armas en la mano o que se puede asaltar con el voto. Pero en el Palacio de Invierno no hay ningún poder, hay apenas un símbolo de poder y las cuestiones de método no merecen una polémica dado que los hechos son circunstanciales a la historia. Nos tenemos que preguntar en voz alta, ¿dónde está el poder de la sociedad que oprime? y ¿dónde eventualmente está el poder de la sociedad que intenta liberar? Estamos en el camino, recorriéndolo junto a la gente, como siempre. Aprendiendo cotidianamente las formas de lucha, sabiendo, tal vez, lo que no tenemos que hacer. La discusión, me parece, no es dónde se está, sino para qué se está. Atento, no es poca cosa... y en eso estamos, compañero y amigo, sin abdicaciones, como estarían los compañeros argentinos, chilenos y uruguayos que hoy no están físicamente con nosotros. Esta revista es una prueba de ello. Y me permito recomendarle mantener esta línea de no hacer historieta de lo que protagonizamos. Sino todo lo contrario.

A los lectores de la revista que no lo conocen, ¿cómo se presentaría?
Que "Pepe" Mujica es un veterano, un viejo que tiene unos cuantos años de cárcel, de tiros en el lomo, un tipo que se ha equivocado mucho, como su generación, medio terco, porfiado, y que trata hasta donde puede de ser coherente con lo que piensa, todos los días del año y todos los años de la vida. Y que se siente muy feliz, entre otras razones, por contribuir a representar humildemente a quienes no están, y deberían estar. Por ellos, estamos nosotros y están ustedes con la revista, entre tanta gente que no ha arriado las banderas. Yo discrepo con Bertolt Brecht porque no hay hombres imprescindibles, sino causas imprescindibles, caminos imprescindibles. La historia es una construcción tremendamente colectiva. Y en eso andamos, cada cual aporta su granito. Quienes no cultivan la memoria, no desafían al poder. Es una herramienta más para construir el futuro, que pese a quien le pese es nuestro, porque no nos pudieron derrotar.


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