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0805
- Cindy Sheehan es una nueva heroína de guerra norteamericana: quiere
que Bush retire las tropas de Irak, que ordene el retorno de los
soldados para que no mueran más jóvenes, como murió su propio hijo a los
24 años.
Pero Bush no quiere oírla. Tiene pánico de enfrentarse a esta madre dolida
que lo espera a la vuelta de su rancho de Texas. Y Bush, que no es
precisamente conocido por saber dar la cara, se oculta de Cindy.
Entretanto, la vigilia que está haciendo Cindy se está convirtiendo en un
tema noticioso nacional. Y, por momentos, ocupa más espacio en la media
que el propio Bush.
Es que Bush la recibió brevemente en la Casa Blanca el año pasado cuando
murió su hijo y no le respondió a una pregunta y mas bien cortó
abruptamente la reunión según explicó Cindy. Ella quería que el presidente
le explicara cuál era la noble causa por la cual su hijo dio su vida.
Después de varias gestiones rechazadas, Cindy, enterada de que Bush se
retiraba a su rancho de Crawford, en Texas, para una larga vacación, se
desplazó desde su vivienda en Vacaville, también en Texas. Se acercó a la
entrada del custodiado rancho, pero fue rechazada una vez más. Entonces
Cindy optó por establecer un pequeño campamento a la vera del camino que
lleva al rancho presidencial con la esperanza de poder ser vista o tal vez
conseguir que hable con ella. Ese pequeño campamento, pronto se convirtió
en punto de atención de público solidario, de curiosos y, por supuesto, de
la prensa que ha bautizado el sitio como Camp Casey. Casey era el nombre
del soldado muerto en Irak.
Mucha gente solidaria que también perdió seres queridos en Irak, tuvo la
idea de plantar pequeñas cruces blancas con los nombres de los soldados
fallecidos a la vera del camino y como continuidad del humilde Camp Casey
de Cindy. Vino un enorme camión - ¿de la escolta?- de Bush y arrolló
varias cruces. Pero han vuelto a aparecer otras, con los nombres de
recientes caídos en la guerra de Bush. Es más, la organización Move On,
vinculada al Partido Demócrata y muy activa en Internet, ya organizó en
una de estas calurosas noches de agosto, una vigilia de apoyo a Cindy. En
muchas ciudades del país se cumplió la vigilia, un fenómeno de opinión
pública que algunos medios interpretaron como el comienzo de un movimiento
antiguerra. Otros piensan que se trata de un fenómeno pasajero.
El comentarista conservador de televisión por cable, Joe Scarborough,
comentó la situación y dijo en tono especulativo que esta protesta llega
a extremos, como pensar que Bush es el "terrorista número uno del mundo".
Quizá Scarborough tiene razon./BIP
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"El poder de las pesadillas"
o Al Qaeda no existe
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