Cargando


 

Avizora Atajo Publicaciones

Biografías críticas

Biografías

Estados Unidos
Irak: Crimen y Petróleo
Perfiles Guerreros: Corporación de la muerte

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Irak: Guerra y Negocios del poder
- Paul Bremer: Experto en negocios sucios
-
Discursos de políticos norteamericanos
-
Al Qaeda no existe, según Adam Curtis
-
La pobreza en Estados Unidos

 

Condoleezza Rice - Condoleezza Rice y Colin Powell - Donald Rumsfeld - Bernard Lewis El "intelectual" - Paúl Wolfowitz El Velocirraptor

Donald Rumsfeld: El Malo de la Guerra - Carlos Fresneda Nueva York

Es agresivo, rápido, colérico... Donald Rumsfeld, secretario de Defensa de EEUU, es comparado con «Darth Vader» por su propensión a amenazar y a «cortar» cabezas. En otro tiempo conoció a Sadam Husein y vendió material nuclear a Corea del Norte

Sus contactos empresariales son: G.D. Searle/Pharmacia, General Instrument/Motorola, Gulfstream Aerospace, General Dynamics, Tribune Company, Gilead Sciences, Amylin Pharmaceuticals, Sears, Roebuck&Co, Allstate, Kellogg y Asea Brown Boveri.

Después de desempeñar el cargo de Secretario de Defensa durante el mandato de Gerald Ford en 1977, se unió al sector privado como Director General de G.D. Searle, compañía farmacéutica, que en la actualidad es una filial de Pharmacia. Fue también Director General de General Instrument, empresa proveedora de componentes de telecomunicaciones que sería comprada por Motorola.

En los últimos años, Rumsfeld ha sido miembro del Consejo de Administración de varias compañías: Gilead Sciences, novel compañía biotecnológica; el gigante de la prensa Tribune, dueña de Los Angeles Times y Chicago Tribune; de Amylin Pharmaceuticals, la firma suiza Asea Brown Boveri, Kellogg, Sears y Allstate. Como director de Gulfstream Aerospace, sus acciones de la compañía estaban valoradas en 11 millones de dólares cuando ésta fue absorbida por General Dynamics

¿Quién diablos es este Donald Rumsfeld? ¿De dónde ha sacado esas ínfulas de matón del mundo? ¿Por qué estrechó la mano de Sadam en 1981? ¿Por qué le odia tanto ahora? ¿Qué tiene contra la vieja Europa? ¿Qué tenemos contra él, que tanto nos altera y nos provoca?
No ha comenzado la guerra y ya despunta el gran favorito a malo de la película. Las bravatas de Bush son balas de fogueo en comparación con la artillería mayor de Rumsfeld, que un día habla de matar a Sadam, otro amenaza con apuntar a Corea del Norte y otro advierte de que soltará armas nucleares si le atacan.
«La lucha agresiva por una causa justa es el deporte más noble del mundo», dice su cita favorita de Teddy Roosevelt, grabada en bronce en el despacho del Pentágono. Aunque su frase predilecta y secreta, la que mejor le define, pertenece a su paisano Al Capone: «Consigues muchas más cosas con buenas palabras y una pistola que con buenas palabras sólo».



De Rumsfeld sabemos que nació en Chicago, hijo de un piloto de la Armada que le inculcó, sin duda, la fascinación por lo militar y le adiestró en los combates de la vida. Fue campeón juvenil de lucha libre, capitán de fútbol americano, estudiante en Princeton y aguerrido aviador de la US Navy. Se casó con Joyce Pierson; tuvieron tres hijos.
Por su carácter lo conoceréis. «Más que la fuerza de las armas importa la fuerza del carácter», celebérrima frase suya. Podría haber sido general, pero prefirió la corbata de civil y la auténtica vara de mando: secretario de Defensa (el más joven y el más veterano en la historia de Norteamérica) por partida doble.
 

Setenta años tiene ahora el señor de la guerra, aunque no los aparenta. Se siente comodísimo en su piel y en sus gafas de montura ligera. La cámara le quiere, y prefiere prodigarse en sonrisas y en sarcasmos antes que exhibir esa cólera que le caracteriza de muros hacia dentro.
«Donde quiera que vaya se produce una tormenta», apunta su delfín, Paul Wolfowitz. «Yo no me enfado; me pongo enérgico», se defiende el jefe. Aunque sus aires huracanados le han servido para ganarse no pocos enemigos con galones en el Pentágono, donde lo comparan con Darth Vader, el malo de La guerra de las galaxias, por su propensión a proferir amenazas y cortar cabezas.
Una cosa parece cierta: su agilidad mental y su dominio de la escena se han refinado desde que volvió al cabo de 27 años, dando un portazo, a su garita del Pentágono. El estilo Rumsfeld ha dado incluso título a un libro (The Rumsfeld Way) que arrasa como manual de instrucciones para el liderazgo y la dirección de empresas.

ESPÍRITU GUERRERO

«Rumsfeld es agresivo, determinado y pragmático», apunta el autor, Jeffrey Krames. Pero lo cierto es que los episodios que jalonan el libro nos dibujan a un hombre cruel, colérico e insolente, con la violencia a flor de piel.
Según Krames, el «espíritu guerrero» anidó en Rumsfeld de joven y está seguramente muy relacionado con su condición de hijo putativo de la Guerra Fría. «Rumsfeld siempre está pensando el próximo movimiento del ajedrez, planeando sus futuras batallas», escribe Krames.
Otra de sus señas de identidad, como si llevara a mano un cronómetro en permanente cuenta atrás, es el «sentido de la urgencia». Cuando Bush dice que «el tiempo se acaba», es que Rumsfeld le está apremiando con su taquicárdico tictac.
Si por él fuera, las primeras 3.000 bombas de precisión habrían caído ya sobre Irak hace meses. A la vuelta del verano pasado.En plan preventivo y unilateral. Sin las pamplinas de la ONU y demás subterfugios de su antagonista, y sin embargo amigo, Colin Powell.
A Rumsfeld le puede la impaciencia, y en el Pentágono se cuenta la anécdota de una vez que le pidió a un funcionario que le entregara urgentemente el informe que le pidió hace dos meses. «Señor secretario, me lo encargó hace dos días», replicó el subordinado. Y se la tuvo que tragar.
Todo fue rápido, demasiado rápido, en la vida intrépida de Donald Rumsfeld, Rummy para sus amigos y enemigos. A los 30 años le teníamos ya como congresista republicano, simpatizante del ala ultraconservadora del partido. Y en el 69, cuando otros se dejaban melena, se enroló con Richard Nixon, que le mandó de embajador a la OTAN.
La distancia le salvó del naufragio del Watergate. Le rescató para la posteridad Gerald Ford, que primero le nombró jefe de su gabinete y después, con 43 bisoños años, le ascendió a secretario de Defensa. Eran otros tiempos, y su misión no era salir a conquistar mundo, sino replegar al Ejército norteamericano e inyectarle pólvora y moral después de la debacle de Vietnam.
Su reto ahora es dejar encarrilada la papeleta de Irak antes de cumplir los 71, allá por el mes de julio. Sus planes iniciales de guerra eran siete días de bombardeos intensos y algunos más de invasión. Ahora, calmada la urgencia, se conforma con seis semanas.
Su ganas de resolver la guerra por las bravas quedaron ya bien patentes en Afganistán: 12 días después del 11-S, los comandos especiales estaban allanando el terreno. La guerra la resolvió en poco tiempo el general Tomy Franks, pero Rummy perdió los estribos en más de una ocasión durante la ofensiva área, ante la «falta de resultados».
Frente a las cámaras, sin embargo, todo discurrió según el guión.A Rummy Superstar lo compararon con Reagan por sus dotes de gran comunicador. Los partes diarios de guerra se convirtieron en un éxito de audiencia en las televisiones matinales, que decidieron trasmitir sus cuerpo a cuerpo con la canallesca.
De la guerra contra los talibán, a las páginas del Vanity Fair...Donald Rumsfeld disfrutó apenas unos meses de su recién conquistada popularidad. En la trastienda, meses antes del 11-S, llevaba ya tiempo cociéndose la madre de todas sus batallas. Objetivo: Sadam.
Rumsfeld no ha querido volver a hablar en público de aquel lejano encuentro, 12 de octubre de 1981, cuando tuvo ocasión de estrechar la mano del entonces amigo y aliado, Sadam Husein.
Rumsfeld había decidido volver a la política después de 15 años al frente de la farmacéutica G.D. Searle & Co. La revista Fortune le eligió como uno de los 10 jefes más duros de América, y con ese prestigio recién ganado ingresó en las filas de Ronald Reagan, que le hizo miembro del Comité Asesor del Control de Armamento y, más tarde, le nombró enviado especial a Oriente Medio.
El eje del mal estaba encabezado entonces por Irán, y Sadam era precisamente el dique de contención del fundamentalismo islámico.Con la ayuda impagable del amigo americano, el dictador iraquí pudo poner en marcha sus programas de armas químicas y emplearlas contra el enemigo durante la sangrienta guerra que duró de 1980 a 1988 y que se cobró más de un millón de víctimas.

AYUDA A IRAK
La visita de Rumsfeld a Sadam, con ese testimonio gráfico imborrable que rarísima vez se atreven a airear los medios americanos, se produjo en los primeros lances de la guerra entre Irán e Irak.Por las mismas fechas, la Agencia de Inteligencia de Defensa llegó a destinar 60 oficiales a un programa secreto de ayuda militar a Sadam.
Los oficiales iraquíes y americanos trabajaron juntos en la preparación de las tácticas de ataque y de las ofensivas aéreas. Según el New York Times, varios miembros de los servicios de inteligencia se pasearon por los campos de batalla para certificar e incluso marcar sobre el terreno las zonas en las que se habían empleado armas químicas.
Colin Powell, que también se curtió en la Administración Reagan, fue de los pocos en condenar el uso de gas mostaza, sarín y VX por parte del Ejército iraquí. Todos los demás, incluido Rumsfeld, callaron. El programa secreto de ayuda a Sadam Husein siguió adelante.
Durante la década Reagan, Rumsfeld contribuyó a la puesta en órbita de la Guerra de las Galaxias. Ya por entonces comenzó también a dinamitar desde dentro los tratados de no proliferación de armamento y a rumiar el cambio a la estrategia del ataque preventivo.
En el ocaso de la era Reagan tuvo un fugaz destello y decidió anunciar su candidatura a las presidenciales de 1988, en liza con George Bush, padre, y con el jugador de fútbol americano Jack Kemp. Durante unos meses, el nombre de Rumsfeld sonó fuerte en las apuestas, e incluso viejos rivales como Henry Kissinger le dieron su voto de confianza.
«Donald Rumsfeld tiene lo que hay que tener para ser un presidente fuerte», escribió Kissinger, que alabó su genio y figura. Pero Rummy no tardó en renunciar por razones estrictamente prácticas, atribuibles a la pésima herencia económica de Ronald Reagan: «El déficit público de miles de millones de dólares es una plaga.No estoy dispuesto a presentarme a la presidencia para llevar las riendas del país con un déficit tan gigantesco».
A modo de despedida, y con un deje de despecho, Rumsfeld envió un cheque de 100 dólares a George Bush, padre: «No es que apueste por usted; les he enviado el mismo dinero a los otros candidatos».
De modo que el guerrillero se cubrió en retaguardia, precisamente en vísperas de la Guerra del Golfo, y pese a la presencia en primera línea de fuego de su viejo amigo Dick Cheney, a la sazón secretario de Defensa. Poco imaginaban entonces que volverían a estar juntos al cabo de una década, combatiendo en el mismo frente y en el nombre del hijo del padre.
Pero antes, el paréntesis Clinton, con Rumsfeld subido a la burbuja económica y explotando astutamente sus influencias políticas.En el 94 arrima el ascua a Newt Gingrich, fugacísima estrella de los republicanos. Y dos años después está a punto de probar suerte como vicepresidente en el carro perdedor de Bob Dole, del que se baja a tiempo.
Los republicanos le dan nueva vida y le ponen al frente de la Comisión de Evaluación del Riesgo de los Misiles Balísticos, rebautizada como Comisión Rumsfeld. De allí saldrá la secuela de la Guerra de las Galaxias que Clinton decidió guardar en el cajón hasta que llegara su sucesor.

VUELTA AL PENTÁGONO
Entretanto, Donald Rumsfeld cierra filas con sus colegas Paul Wolfowitz y James Woolsey y escribe en 1998 una carta premonitoria a Bill Clinton, sugiriendo una «estrategia para derrocar del poder a Sadam Husein, aunando esfuerzos diplomáticos, políticos y militares».
Esa carta sería el embrión del Programa para un Nuevo Siglo XXI Americano, urdido por Wolfowitz y por el propio Rumsfeld, y en el que se habla a las claras del neoimperialismo en ciernes y de la doctrina del ataque preventivo.
En plena campaña, cuando Bush anunciaba un repliegue y hablaba de la «humildad» a la americana, las águilas imperiales del viejo establishment afilaban ya sus garras y desplegaban sus alas a la conquista del mundo. «EEUU ha sido muy blando y es hoy por hoy un objetivo muy vulnerable», le confiaba Rumsfeld al presidenciable Bush, antes de consumarse la carambola que le llevó hasta la Casa Blanca.
Con 68 años, y ganas de guerra, Donald Rumsfeld volvía al puesto de mando del Pentágono con dos misiones urgentes: elevar la moral y los salarios de la tropa y modernizar el Ejército más poderoso del mundo. Pero los asuntos de intendencia no impidieron que su credo unilateralista empapara las primeras y polémicas decisiones de la Administración Bush: escudo antimisiles, renuncia al tratado ABM, renuncia al tratado de prohibición de ensayos nucleares...
La presencia de su viejo amigo Dick Cheney como eterna sombra de George W. Bush fue la mejor garantía de línea directa con el presidente. La entrada de Condoleezza Rice como consejera de Seguridad sirvió para completar la terna de halcones, malamente compensada por la paloma Colin Powell en el otro extremo de la rama.
Y en esto llegó el 11-S. Donald Rumsfeld estaba como de costumbre en su despacho a las 6.30 de la mañana e interrumpió sus quehaceres tempraneros para celebrar un desayuno de trabajo. Eran poco más de las 8.30 cuando el secretario de Defensa tomó la palabra y advirtió a los presentes: «En los próximo dos, cuatro, seis, ocho, 10 o 12 meses ocurrirá algún incidente lo suficientemente impactante para hacernos recordar lo importante que es tener un fuerte Departamento de Defensa».
Minutos después, el impacto que hizo temblar las paredes del Pentágono. Rumsfeld se levantó sobresaltado y preguntó qué había pasado. Alguien abrió la puerta y empezó a entrar humo. Se había estrellado un avión. A Rumsfeld se le cayeron los galones que no tiene y corrió a socorrer a sus compañeros. Murieron 180, y 3.000 más en las torres.
El secretario de Defensa, que tan sólo tres días antes había tenido que desmentir los rumores sobre su prematura dimisión, se armó del coraje y de la determinación que tanto tiempo llevaba predicando y se puso a pergeñar la guerra, mano a mano con el general Tommy Franks. Juntos concibieron la operación Justicia Infinita (idea original de Rumsfeld), que sobre la marcha fue rebautizada con el nombre menos vengativo Libertad Duradera.
Rumsfeld hizo coro a Bush y pidió la cabeza de Osama Bin Laden, vivo o muerto, y prometió sacar a los terroristas con humo de sus cavernas. El presidente y el secretario de Defensa interpretaron a partir de entonces el mismo guión con ligeras variaciones. Arrancaba la «primera gran guerra del siglo XXI», la guerra contra el terror.
El impacto reciente del 11-S y la rápida derrota de los talibán no permitieron calibrar en su momento el alcance de las palabras a dúo de Bush-Rumsfeld, que pronto acuñaron aquello del eje del mal y se subieron a la tanqueta del militarismo sin fronteras.
Con el tablero afgano aún abierto, y con Osama Bin Laden lejos del jaque mate, Donald Rumsfeld decidió cambiar de partida. Hace un año que empezó a planearse el ataque a Irak en el tank donde se reúnen las mentes más privilegiadas del Pentágono. Pero el propio Rumsfeld decidió prescindir de ellos, pasar por encima del jefe de la Junta de Estado Mayor, Richard Myers, y echar directamente un pulso con el general Franks.
No es ningún secreto que cuando Tommy Franks vino al cabo de varias semanas, con un mal remedo de la operación Tormenta del Desierto, Rumsfeld le desbarató la jugada y le pidió que fuera más imaginativo. Por su cuenta y riesgo diseñó su propio plan, decidió que con 100.000 hombres bastaba y comprimió al máximo los tiempos para que la guerra no durara más de un mes.
A fuerza de tesón -todos los días despachan tres o cuatro veces- Franks logró convencer a Rumsfeld y la estrategia final ha surgido de un improbable matrimonio entre ambos. La suerte está echada en la mente del secretario de Defensa, convencido de tener en sus manos una victoria mucho más fácil de lo que sus estrategas pronostican.

COREA DEL NORTE
Tanto es así que Rummy aún saca tiempo estos días para desenterrar el hacha de guerra contra Corea del Norte y recordar que EEUU y sus aliados no pueden pasar mucho más tiempo cruzados de misiles y de brazos ante «el mayor productor de armas de destrucción masiva del mundo».
Lo que Rumsfeld tendrá que explicar algún día será su implicación, hace cuatro años, en la venta de dos reactores nucleares por 200 millones de dólares a Corea del Norte, cuando formaba parte del panel de directores de tecnología del gigante ABB. La venta fue posible gracias al acuerdo de 1994 que permitía a Corea del Norte poner en marcha dos reactores para fines civiles a cambio de congelar sus programas de armas nucleares. Los expertos americanos aseguran ahora que el material radiactivo generado por esos reactores puede servir para fabricar bombas y acabar en manos de los terroristas...
«Debemos atacar», palabra de Rumsfeld, octubre de 2001. «La única forma de tratar con los terroristas es ir a por ellos... Mucha gente hablará de venganza o ira, pero yo no lo veo así, porque lo que ellos han atacado es nuestra libertad. Y la única opción que tenemos es atacar».


Bernard Lewis El "intelectual" - Al Servicio del Imperio - Lamis Andonis

"Lewis proporciona una cobertura 'académica' a un lobby que ha estado defendiendo abiertamente la remodelación del mapa regional [de Oriente Medio] para eliminar 'la amenaza árabe a Israel'. Considera que Israel y Turquía son los únicos verdaderos Estados-naciones de la región y ha estado pronosticando el fallecimiento y la desintegración de algunos Estados árabes desde la Guerra del Golfo".

"Bernard Lewis ha situado brillantemente las relaciones y las cuestiones de Oriente Medio en su más amplio contexto, con un pensamiento verdaderamente objetivo, original y siempre independiente. Bernard nos ha enseñado a comprender la compleja e importante historia de Oriente Medio y a utilizarla para guiarnos en nuestros pasos futuros para construir un mundo mejor para las generaciones venideras".
(Paul Wolfowitz,
Vicesecretario de Defensa, en su intervención vía video en la ceremonia especial de homenaje al conocido orientalista celebrada en Tel Aviv en marzo pasado)

El vicesecretario de Defensa Paul Wolfowitz y el resto de los halcones de la guerra de EEUU están sin duda en deuda con el historiador de Princeton: a la edad de 86 años, Bernard Lewis no solo ha proporcionado una justificación histórica para la "guerra contra el terrorismo" de Washington sino que ha emergido como el principal ideólogo para la recolonización del mundo árabe a través de la guerra contra Iraq

La obra de Lewis, especialmente su libro What Went Wrong: Western Impact and Middle Eastern Response, ha sido la principal fuente de lo que es prácticamente un manifiesto para quienes abogan por la intervención militar de EEUU para "establecer la democracia en Oriente Medio". Al declarar que los pueblos de Oriente Medio (es decir, los árabes y los persas) han fracasado en alcanzar la modernidad y han caído en "una espiral de odio y rabia", Lewis exculpa de un plumazo a las políticas imperiales estadounidenses y proporciona un imperativo moral a las doctrinas de los "ataques preventivos" y del "cambio de régimen" del presidente Bush.

Pero el papel de este hombre, que hace doce años acuñó el término "Choque de Civilizaciones" adoptado posteriormente por Samuel Huntington, ha ido más allá del de ser "un apologista del colonialismo", como Edward Said -su más reconocido crítico- le describe. De hecho, Lewis, de acuerdo con informes publicados y con sus propias declaraciones, ha tenido mucho que ver con el fomento, el diseño y la promoción de las políticas más duras de la Administración Bush en su apoyo a Israel contra los palestinos y del uso agresivo de la fuerza militar de EEUU en esa región.

Su influencia no es solo resultado de su altura académica y de su prolífica obra sobre el Islam, sino fundamentalmente de su condición de miembro en una alianza de neo-conservadores y sionistas de línea dura que han alcanzado puestos claves en la Administración Bush. Dirigidos por el secretario de Defensa Donald Rumself y Wolfowitz, la poderosa alianza ha estado intentando poner en práctica una visión que han estado defendiendo desde los años 90 para garantizar la supremacía sin rival de EEUU mediante la eliminación de todas las amenazas potenciales.

Justificar la guerra contra Iraq

El 19 de febrero de 2001, algunos representantes de esta alianza, incluidos Lewis, Rumsfeld, Wolfowitz y otros, firmaron una carta en la que urgían al presidente Bill Clinton a lanzar una ofensiva militar que hubiera incluido bombardeos generalizados, para destruir al régimen de Iraq. Desde que llegaron al poder, Rumself y Wolfowitz han reclamado a influyentes amigos como Lewis y a una multitud de eruditos de la línea dura, que presionen a favor de una guerra de EEUU contra Iraq.

En calidad de tal, Lewis ha asumido un papel de aparato mayor que el de algunos representantes de la Administración que no fueron incluidos en la toma de decisiones sobre Iraq. Según un informe del USA Today, Lewis participó en una reunión especial de la Junta de Asesores de Defensa, presidida por el líder de los belicistas, Richard Perle, el 19 de septiembre de 2001. En la reunión, que había sido programada antes de que se produjeran los ataques del 11 de septiembre, también participó el amigo de Lewis, Ahmed Chalabi, dirigente del Congreso Nacional Iraquí (CNI) [1]. Según varias informaciones, las reuniones de Lewis, tanto con el presidente Bush, como, especialmente, en una cena con el vicepresidente Dick Cheney, durante los días de reclusión inmediatamente después de los sucesos del 11 de septiembre, fueron cruciales para promover la agenda de Wolfowitz para reenfocar las atenciones de la Administración hacia una guerra contra Iraq.

Es esas reuniones, y en muchas otras que vendrían después, Lewis mantuvo que el 11 de septiembre demostraba el peligro al que Occidente hacia frente, especialmente si Iraq, Siria o Irán proveían de armas de destrucción masiva a "los terroristas musulmanes". Su mensaje a la Administración fue que EEUU no podía permitirse mostrar debilidad ante los árabes y musulmanes. Un representante oficial estadounidense declaró a la revista The New Yorker el pasado mes de abril que Lewis les aconsejó que no tuvieran en consideración las alarmas incendiarias de la denominada calle árabe porque "en esa parte del mundo, nada preocupa más que la voluntad de resolución y la fuerza".

Lewis cita con frecuencia la retirada de Israel del sur de Líbano (que el critica por "muy precipitada") como un ejemplo de los signos de debilidad, que inspiró a los palestinos a emular la "percibida victoria" de Hizbullah para lanzar la Intifada.

Pero por lo que Lewis es inestimable para el lobby de la guerra es por su extensa definición de la relación entre el Islam y Occidente. Las quejas de los árabes y musulmanes contra Occidente, desde el punto de vista de Lewis, son infundadas y no constituyen sino intentos desesperados de sociedades fracasadas de culpar a poderes externos, especialmente a EEUU e Israel, por su auto inflingida miseria. Lewis proporciona una cobertura académica a un lobby que ha estado defendiendo abiertamente la remodelación del mapa regional para eliminar "la amenaza árabe a Israel"[2]. Incluso, Lewis considera que Israel y Turquía son los únicos verdaderos Estados-naciones de la región y ha estado pronosticando el fallecimiento y la desintegración de algunos Estados árabes desde la Guerra del Golfo [de 1991]. "La mayoría de los Estados de Oriente Medio [...] son de reciente y artificial construcción y son vulnerables a estos procesos. Si se debilita suficientemente al poder central, no hay sociedad civil real para mantener al Estado, (ni) un sentido real de la identidad nacional común o una lealtad decisiva al Estado-nación. El Estado, entonces, se desintegra -como ocurrió en Líbano- en un caos de disputas, feudos, luchas sectarias, tribus, regiones y partidos", escribía Lewis en Foreign Affairs en 1992.

El Islam fanático y la 'visión democratizadora'

Lewis ha citado reiteradamente el ascenso del islamismo, tras el declive del panarabismo y del socialismo, como una evidencia de que todas las respuestas árabes y musulmanas a la hegemonía de Occidente -desde la resistencia palestina al discurso antiimperialista intelectual- son el resultado del irracional fanatismo religioso.

Lewis parece saborear el ascenso de Osama Bin Laden -a quien retrató en un artículo en 1998 como la voz elocuente y poética de la ira musulmana- tomando el ascendente del islamismo como una justificación de su propia falta de atención hacia las fuerzas laicas y democráticas de la región que se oponen a la dominación occidental. En la visión del mundo de Lewis, que ha sido adoptada por incontables lumbreras de los medios de comunicación, solo los tiranos, los opresores y los fanáticos se resisten a los planes de EEUU para un cambio radical en la región, mientras que los "verdaderos demócratas", como ciertas figuras de la oposición iraquí, están esperando la liberación militar de las manos de Washington.

En la inauguración de una conferencia titulada "El día después: planes para una era post Sadam", organizada por el derechista American Enterprise Institute (AEI), Lewis expuso sus opiniones en relación al contexto actual.

Según Lewis ve las cosas, la campaña militar es en realidad una "visión democratizadora" que provoca dos tipos de respuesta. "La primera podría sintetizarse así: los árabes son incapaces de [tener] gobiernos democráticos. Los árabes son diferentes de nosotros, y nosotros debemos ser más -podríamos decir- razonables tanto en lo que esperamos de ellos y en lo que ellos podrían esperar de nosotros. Hagamos lo que hagamos, esos países estarán gobernados por tiranos corruptos. El objetivo de la política exterior, por ello, debe ser asegurar que sean tiranos amigos en lugar de hostiles", mantuvo Lewis en la sesión inaugural de la conferencia del 3 de octubre.

El otro punto de vista es algo diferente. Arranca más o menos de la misma posición, que los países árabes no son democracias y que el establecimiento de las democracias dentro de las sociedades árabes será difícil. Sin embrago, los árabes son educables y el gobierno democrático tiene que ser posible para ellos, siempre que les vigilemos y les pongamos en nuestro camino, o debería decir, en su camino".

"Esta punto de vista es conocido como imperialismo. Fue el método adoptado por los imperios británico y francés en sus territorios mandatados y en algunas otras colonias donde crearon gobiernos a su semejanza. En Iraq, en Siria y en todas partes, los británicos crearon monarquías constitucionales y los franceses crearon repúblicas inestables [3]. Ninguna de ellas funcionaron muy bien. Pero la esperanza permanece", dice Lewis, mientras argumenta a favor de las virtudes de la intervención militar de EEUU como una oportunidad para que Occidente modernice el mundo árabe.

Lewis, quien trabajó para [los servicios de] inteligencia británica durante la Segunda Guerra Mundial, no solo siente una considerable nostalgia por el pasado sino que se pone a si mismo al servicio del nuevo Imperio de EEUU, esperando que alce donde los británicos y los franceses lo dejaron.

FUENTE: Al-Ahram Weekly, núm. 616, 12/18 diciembre de 2002
Traducción: Loles Oliván, CSCAweb

Paúl Wolfowitz, el Velocirraptor - Ver: ¿Cómo se construye una guerra? - Andrés Freire

Recientemente, la revista The Economist, al trazar un perfil sobre la figura del subsecretario de defensa americano, Paúl Wolfowitz, considerando que el acostumbrado término de halcón no le hacía justicia, le denominó el velocirraptor. Wolfowitz, que, como el saurio de la película de Spielberg, ataca siempre y ataca al cuello, seguramente gustó de la comparación.

La imagen señala bien la audacia y agresividad con la que actúan los neoconservadores americanos. Éstos, un grupo reducido y cohesionado de gentes afines, nacieron para la política en la izquierda intelectual de los demócratas, partido del que se alejaron progresivamente a causa de su derrotismo en Vietnam, su apaciguamiento de la URSS en la guerra fría, y su inclinación pro-Palestina en los 70. Con Reagan, se pasaron en masa a los republicanos, que les aceptaron por el rigor y la tenacidad que traían consigo.

Derrotado el comunismo, la coexistencia pacífica entre ambas facciones del conservadurismo se rompió. Los tradicionales (ahora paleo conservadores) propugnaban la reducción de los compromisos internacionales de Estados Unidos para aprovechar, tal como enseñaban los padres fundadores, el espléndido aislamiento que les otorga su posición central en el continente-isla, con una frontera sólo amenazada por las legiones de pobres centroamericanos. Tal como afirmaba el best-seller del paleo Pat Buchanan, Estados Unidos debía ser “A Republic, Not an Empire”, ya que el Imperio requiere un poder centralizado, altos impuestos y la movilización permanente. Es decir, el fin del sueño americano.

Los neocons no querían saber nada de eso. En un estudio auspiciado por el Pentágono para trazar la gran estrategia americana en la posguerra fría, Paul Wolfowitz afirmaba que Estados Unidos debería consolidar su predominio en el mundo e impedir “que las naciones industriales avanzadas desafíen su liderazgo, e incluso aspiren a un papel mundial o regional más importante”. Con ese fin, Estados Unidos debería mantener su protectorado militar en Europa y Asia Oriental, y evitar que en aquellas regiones del planeta con importantes recursos tecnológicos, humanos e industriales surgiera un poder unificado que pudiera desafiar a América. Ello requería conservar lo que la jerga militar americana denomina Full-spectrum Dominance. Columnistas afines lo argumentaron diciendo que Estados Unidos tenía el deber moral de ejercer ante el mundo la hegemonía benevolente.

George Bush Jr., que había hecho una campaña electoral en la línea paleo, prometiendo una política exterior humilde y poco intrusiva, incluyó a varios neoconservadores en su administración. Tras el 11-S, el viento sopla a su favor, y pretenden aprovechar el momento para llevar la Fuerza Aérea al espacio, la OTAN a Lituania y la guerra a Irak. Según ellos, se sentarán así las bases de un nuevo siglo americano. Según los críticos, precipitarán el colapso de un Imperio ya demasiado extenso. Y nosotros que lo veremos, pues la prudencia no es un valor en alza hoy en Washington

FUENTE Libertad Digital


Condoleezza Rice
Asesora de Seguridad Nacional, selecta, de Estados Unidos

"Uno de los cambios más importantes y de los más inmediatos", dijo, "es el renovado aprecio por el poderío nacional norteamericano. Específicamente, la importancia de una fuerza militar poderosa utilizada responsablemente al servicio de nuestros valores". Condoleezza Rice (DEPARTAMENTO DE ESTADO. USA)

Sus contactos empresariales son: Chevron, Charles Schwab y Transamerica Corp. La Junta Directiva de Chevron le puso su nombre a uno de los petroleros de 130.000 toneladas, en gratitud por los servicios prestados. Además de ser vocal del Consejo de Administración de Chevron, Rice fue también directora de otras dos multinacionales: la agencia de inversión en Bolsa Charles Schwab y la compañía de seguros Transamerica Corp.

Condoleezza Rice, ex-directora de Chevron-Texaco, de la cual era accionista y administradora. Chevron es la nueva denominación de la empresa fundada por J.D. Rockefeller, Standard Oil of California, llamada Esso Standard. Chevron y Texaco se fusionaron el 9 de octubre de 2001y es hoy la tercera multinacional del petróleo (124 mil millones de dólares), siendo la primera Exxon-Mobil (242 mil millones de dólares). Exxon es una escisión de la Standar Oil of California en 1932 

Experiencia en política de gobierno: Miembro del personal del Consejo de Seguridad Nacional, 1989-1991, directora y luego directora principal de Asuntos Soviéticos y de Europa Oriental; posteriormente fue nombrada ayudante especial del asesor de asuntos de seguridad nacional.

Otra experiencia de trabajo: Catedrática y administradora en la Universidad de Stanford; becaria del Instituto Hoover.

Educación: Bachillerato universitario y doctorado en ciencias políticas en la Universidad de Denver; licenciatura en la Universidad Notre Dame.

Comentarios del presidente electo Bush acerca de Condoleezza Rice: "La doctora Rice no sólo es una persona brillante; es una persona experimentada. Es una buena administradora. Confío en su juicio. Norteamérica encontrará que ella es una persona sabia, y yo me siento tan honrado de que usted forme parte de la administración".

Rice se refiere a la seguridad nacional: "George W. Bush nunca permitirá que a Norteamérica y a nuestros aliados se los chantajee. Y sin duda alguna: chantaje es lo que tienen en la mente los estados al margen de la ley que buscan misiles balísticos de largo alcance. Es hora de avanzar más allá de la Guerra Fría. Es hora de tener un presidente dedicado a una nueva estrategia nuclear y al despliegue de defensas efectivas contra misiles en fecha más pronto posible. George W. Bush sabe que Norteamérica tiene aliados y amigos que comparten nuestros valores. Como lo ha dicho, el presidente debería llamar a nuestros aliados cuando no se los necesita, para que pueda llamarlos cuando ellos se los necesita".

Antecedentes: Rice, que tiene 46 años, es conocida por su especialización en asuntos rusos y de control de armas. Apoya una defensa contra misiles balísticos para Estados Unidos y ha planteado preguntas acerca las despliegues militares actuales de Estados Unidos, al decir que los líderes de Estados Unidos deberían examinar los recursos y a veces considerar la organización de coaliciones que se hagan cargo de las tareas militares con apoyo de Estados Unidos.

Con respecto a la posibilidad de negociar niveles nucleares más inferiores de estadounidenses y rusos, Rice ha dicho que el concepto estratégico bilateral actual se remonta a la Guerra Fría y que "es hora de un nuevo concepto estratégico". Ha indicado que el número de armas nucleares que Estados Unidos necesita para el debería determinarse mediante una revisión interna.

Rice ha escrito o colaborado en varios libros, incluyendo " Alemania Unificada y Europa Transformada" (1995), " La Era de Gorbachev" (1986), y "Lealtad Incierta: La Unión Soviética y el Ejército Checoslovaco" (1984). A su llegada a Washington en 1986, trabajó en planificación estratégica nuclear en Estado Mayor Conjunto como parte de una beca del Consejo de Relaciones Extranjeras.

FUENTE: Departamento de Estado. USA.

Condoleezza Rice Y Colin Powell - El Dream Team de Bush Jr. -
Carlos Ramirez México

La decisión del presidente George W. Bush sobre Irak tuvo que optar entre las dos posturas excluyentes: la línea de los halcones encabezada por la consejera de seguridad nacional Condoleezza Rice y la propuesta de las palomas del secretario de Estado Colin Powell, las dos con enfoques diferentes respecto a Irak, los dos personas de color, los dos con posibilidades electorales que miran hacia la Casa Blanca.
Así, la política exterior de Bush pasa justamente por dos personas disímbolas en enfoques pero orientadas hacia un mismo objetivo: saldar la cuenta Irakí pendiente. Los dos, Rice y Powell, tuvieron relación directa con el gobierno de George Bush en 1992 y con la Operación Tormenta del Desierto: Rice como analista de asuntos soviéticos y Powell como jefe del Estado Mayor conjunto.
En sendas entregas, la revista Newyorker hizo perfiles completos sobre cada uno de ellos. En esos retratos se presenta, a su vez, la percepción del presidente Bush Jr. hacia cada uno de ellos. Los perfiles muestran el carácter de los dos. Y en los textos se revela que hay corrientes que impulsan a Rice como candidata a vicepresidente de Bush en el 2004 y a la presidencia en el 2008, en tanto que Powell insiste en seguir su carrera hacia la Presidencia de EU.

1.- Rice, una Kissinger
En su retrato de Rice, Nicholas Lemann indaga la historia de una mujer ajena a los conflictos del color y de las luchas por los derechos civiles. Estudiosa de música, Rice resultó una niña prodigio que hizo su primer concierto de cello cuando tenía cuatro años de edad, además de haber destacado en la danza. Cuando se siente presionada por los conflictos, Rice se distrae tocando el piano.
Mujer endurecida de carácter, no vacila en optar por la línea dura. Rice está convencida del poderío norteamericano. “De su oficina salió un importante documento sobre la estrategia de seguridad nacional donde dice que hay un modelo sustentable para el éxito de las naciones: Estados Unidos. Saluda el poder sin precedentes de Washington y dice que somos lo suficientemente fuertes como para disuadir a nuestros adversarios de construir o sobrepasar a EU”.
Rice opina que Estados Unidos “no dudará en actuar solo ni en ejercer el derecho de la autodefensa prioritaria si es necesario”. A partir de este criterio ha sustentado su línea de ataque sobre Irak, a quien considera una “nación pilla, tunante”. Y su criterio es directo: las naciones que apoyan el terrorismo no son democráticas.
Para Rice, Irak es un régimen brutal por sus ataques y atentados. Y dentro de la Casa Blanca ha sido partidaria de la tesis de no dejar que “los peligros se junten”. Se refiere a la posibilidad de una alianza entre Saddam Hussein y los dirigentes de Al Qaeda.
La consejera de seguridad nacional de la Casa Blanca forma parte del primer equipo de Bush Jr. Rice fue reclutada en 1984, en una cena en Washington, por Brent Scowcroft, quien sería consejero de seguridad nacional del gobierno de Bush padre. Scowcroft la introdujo en el ambiente social de la política de Washington. Y en 1989 Rice se incorporó al CSN como encargada de los asuntos soviéticos.
Más tarde, Rice fue impulsada por George Shultz, secretario del Tesoro y luego secretario de Estado de Reagan. De ahí se ligó a los equipos de George W. Bush. “Condi tiene mucho qué decir”, le dijo Shultz a Bush Jr. y en 1999 se convirtió en la jefa del equipo exterior del entonces candidato presidencial.
Rice, escribe Lemann, tiene un don para hablar, exponer con detalle, es sólida en sus argumentos, impecablemente preparada y organizada, expone de manera sencilla y clara. Comienza sus presentaciones con la misma frase: “¿cuáles son los intereses de Estados Unidos?”.

El papel de Rice en el equipo de Bush Jr. va más allá de cualquier otro consejero. Algunos analistas la equiparan con Henry Kissinger en el primer gobierno de Nixon, sólo que “no se exhibe ni alardea”. Se reúne con el presidente todos los días, habla con él a lo largo de la jornada de trabajo, comparte la pasión por el fútbol y pasa con Bush mucho tiempo fuera de las horas de trabajo y cuando nadie ve al presidente. “¿qué tanto hablan?”, se preguntan intrigados en los pasillos de la Casa Blanca.
Nacida en 1954 en una población de derechos restringidos a la población de color, Rice no quedó marcada. Le gusta defender sus espacios pero en función de capacidad intelectual. Lemann revela uno de los principios de Rice: “el individuo puede triunfar sobre todas las limitaciones y no hay que pedir nada sobre criterios raciales o quejarse del racismo”. El mundo, para ella, es de lucha.
Especialista en relaciones internacionales, sus aprendizajes vienen de anécdotas del poder. Y gusta aplicar la táctica Stalin: “se va a la derecha aislando a la izquierda, luego a la inversa, para después regresar a la derecha sin tener enemigos al frente”. Rice se formó como analista en el CSN justo en los años del desmoronamiento de la Unión Soviética.
Rice es una luchadora. En la academia destacó en Stanford aunque se sintió subestimada. Pero llegó a ser la número 2 de la Universidad. De mano dura, cortó
el presupuesto en 10 millones de dólares y no se conmovió ante ninguna de las protestas ni ante las huelgas de hambre. “Yo no tengo hambre. Y no soy la que no está comiendo”.
Luego entró al ámbito de la iniciativa privada. Shultz la sentó en la mesa directiva de la Chevron -empresa petrolera, hoy que el conflicto de Irak huele a petróleo- y de ahí se conectó a Schawb y Transamerica. Por eso se siente una triunfadora. Y aunque no alardea, le gusta señalarlo. Lemann cuenta una anécdota de Rice en una joyería en la que la trataron mal por ser de color. “Pero yo estoy de este lado porque pude hacer más y usted está detrás del mostrador ganando 6 dólares la hora”, le dijo al dependiente.
Bush y Rice se refuerzan, dice Lemann. Y tiene futuro. Hay un fuerte rumor en Stanford, dice el biógrafo, que dice que Rice podría ser vicepresidente de Bush Jr. en el 2004 y buscar la nominación presidencial en el 2008. Pero Rice dice que no, que el vicepresidente será Dick Chenney. Sin embargo, su papel en el equipo presidencial no se agotará pronto.

2.- Powell, el blando
A diferencia de la dura Rice que viene de la academia, Colin Powell es una paloma que viste uniforme militar. “La fuerza militar debe usarse para lograr un objetivo militar específico, ligado al logro de un propósito político o alguna meta”, dice la doctrina Powell que el secretario de Estado de Bush Jr. ha popularizado.
Formado en el ejército, con una maestría de la Universidad George Washington, Powell se benefició con una beca en la Casa Blanca y ahí se relacionó con el equipo de los duros de Reagan: Caspar Weinberger y Frank Carlucci. Ahí, dice Henry Louis Gates en su texto de Newyorker, Powell aprendió dos máximas: “no sabes lo que puedes obtener hasta que tratas” y “nunca te pelees con la gente que compra tinta del mismo barril”.
El escándalo Irán-Contras despedazó al consejo de seguridad nacional de Reagan pero facilitó los ascensos de Powell. Estratega militar, ha sabido aplicar las tácticas castrenses a la lucha burocrática por el poder. “La clave está en no tomar decisiones rápidas sino oportunas”.
Powell dice que aplica su fórmula sobre el timing para la toma de decisiones: “P=40 a 70”, donde P es la probabilidad del éxito y los números indican el porcentaje de información adquirida. “No actúo si no tengo suficiente información para darme un 40 por ciento de posibilidades de estar en lo correcto. Y no espero hasta que tengo suficientes hechos para estar 100 por ciento seguro de estar bien porque para ese momento ya sería demasiado tarde”. Así, Powell toma las decisiones en el rango de 40 a 70 por ciento de las posibilidades de éxito.
En 1989, el hoy vicepresidente Dick Cheney proyectó a Powell hacia la junta de jefes de estado mayor, la jefatura operativa máxima del poder militar de EU. “Nunca lo lamentaron”. Powell era entonces demócrata pero le fue leal a Reagan.
Powell parecería a veces más marcado que Rice sobre el color de su piel, aunque en Washington lo consideran “el negro bueno de los blancos”. El reverendo Jesse Jackson, que mantiene una rivalidad con él, dice que “la derecha blanca puede confiar en Powell”. “Para los líderes blancos, Powell está bien porque es un militar negro, con el pelo bien cortado y se convierte en algo muy bueno para vender y promover”.
Formado militarmente en la guerra de Vietnam, Powell combatió ahí en 1968 -el año de las protestas contra esa guerra absurda- y llegó a ser jefe de operaciones. Reagan le autografió una fotografía presidencial con la siguiente dedicatoria: “si tú lo dices, Colin, debe ser correcto”.
Colin, dice un ex secretario de Defensa, no es un hombre excepcional. “Hay muchos negros generales como él, pero Powell es listo y competente. Es visible para los republicanos y ahora los republicanos están en el poder”.
Powell se enfrenta por segunda vez a Hussein e Irak. Pero lo culpan de haberlo dejado políticamente vivo en la Guerra del Golfo y el Irakí se pudo sobreponer a la derrota militar por la invasión de Kuwait y se volvió a convertir en una amenaza para EU.
A diferencia de una Rice dura y de iniciativas, Powell se presenta como un negociador que opera en función de una máxima propia: no tomar decisiones ni muy temprano ni muy tarde


La Prensa Árabe Reacciona a las Declaraciones Sobre Democracia y Libertad de la Consejera en Seguridad Nacional Condoleezza Rice

En una reciente entrevista con el Financial Times,[1] la Consejera de Seguridad Nacional para el Presidente Bush, Condoleezza Rice, declaró que los Estados Unidos desea traer democracia y libertad al mundo árabe
En respuesta, algunos periódicos árabes han criticado a la Consejera en Seguridad Nacional Rice, enfocándose a menudo en sus raíces afro-americanas. A continuación, extractos de esos artículos:

Perspectivas Egipcias 
En el diario controlado por el gobierno, The Egyptian Gazette, el columnista Ramadan Abd Al-Qader escribió en Octubre 10 del 2002, que el artículo de la Consejera de Seguridad Nacional Rice "tiene un tono de arrogancia protectora que ha establecido firmemente la creencia entre muchos musulmanes, de que ellos son el blanco de la Cruzada de los Ultimos Días.[2] Autoridades en los aeropuertos de E.U.A. han tomado recientemente medidas de seguridad, que según reportes, tienen que ver con el perfil racial. Reportes de los medios dijeron que [pasajeros] musulmanes, tenían que pasar revisiones extraordinarias, incluyendo toma de huellas digitales y dar informes sobre sus familiares. Si es cierto, estos pasos deben de ser el producto de una percepción torcida en los Estados Unidos, de que los musulmanes son sinónimo de terroristas. Estados Unidos necesitan hacer mucho más que transmitir programas para un auditorio musulmán, si realmente estuvieran interesados en reparar su imagen en esta parte del mundo y mostrando que su campaña antiterrorista esta dirigida en contra de todos los terroristas, sin contar sus raíces religiosas."

En el semanario de oposición egipcio Al-Usbu', la Consejera de Seguridad Nacional Rice es sujeto de ruines ataques por parte del columnista Hani Zaid, quien escribió bajo el título de: "Condoleezza Rice- La Consejera de Seguridad Nacional en la posición de una pequeña prostituta "[3]:
"La Sra. Rice persiste en tratar a los árabes como los amos trataban a los esclavos o a los estudiantes que aún no han alcanzado la edad de la madurez en alguna de las escuelas norteamericanas… Rice habla acerca de enseñarnos democracia y libertad. Ella ignora el racismo que prevalecía cuando era una niña en Alabama, donde asistía a escuelas segregadas para negros, porque ella era una negra de orígenes africanos. Ella pasaba sus días de fiesta en parques especialmente diseñados para negros, y no se le permitía entrar a restaurantes exclusivos para gente blanca. Cuando tenía 9 años, participó en los funerales de cuatro de sus amigos negros que fueron asesinados en un ataque racial en una iglesia Bautista en Westminster. Se le olvidó todo ésto. Lo que recuerda son sus estudios de Zionismo por parte de Joseph Corwell,[4] el padre de Madeleine Albright, la ex-Secretaria de Estado, en la Facultad de Ciencias Políticas en Stanford (sic)[5] … Todo esto me permite decirle a esta dama y a su administración… no necesitamos lecciones de nadie." Una Perspectiva Siria 
Escribiendo para el sitio de Internet "Akhbar Al-Sharq,"[6] que es el portavoz de la oposición Siria, el Dr. Muhammad Bassam Yusuf, un autor sirio viviendo en el exilio, atacó a los preparativos norteamericanos para una campaña militar en Irak y
se refirió a las raíces afro-americanas de la Consejera en Seguridad Nacional Rice:

Quizás a la negra, la asesora de seguridad norteamericana, ya se le olvidaron sus orígenes africanos, y porqué está en América y no en África, su lugar de origen. Debe recordársele que ella es descendiente de esclavos africanos y que los norteamericanos esclavizaron millones de ellos y los guiaron a Estados Unidos encadenados, desde su lugar de origen en África. [Los americanos] mataron millones de indios, los verdaderos dueños del suelo norteamericano."

Perspectivas Jordanas 
El diario jordano Al-Dustour[7] escribió que la Consejera de Seguridad Nacional Rice asegura que "'los Estados Unidos quieren ser una fuerza liberadora, y dedicarse a liberar al mundo islámico, comenzando con Irak y establecer democracia y libertad.' Está ignorando a más de 1500 millones de musulmanes que sufren por la avaricia y la opresión norteamericana y de su guerra cruel y visible en contra del Islam y los musulmanes."

"Es una guerra que tiene muchas características -culturales, ideológicas, políticas y económicas. Ellos [Estados Unidos] asesinaron hombres, mujeres y niños musulmanes y robaron sus recursos naturales; sus naves han ocupado sus aguas territoriales; han actuado en su contra con racismo y terror; han congelado su dinero y han provocado a los cruzados sionistas a atacar la religión del Islam, su moral y sus valores, a su sagrado Corán y a su mensajero [el Profeta Mahoma]. [Estados Unidos] a presionado a los regímenes aliados con ellos en los países musulmanes a perseguir a los movimientos islámicos, a los pensadores religiosos y a los jóvenes musulmanes en nombre de la guerra contra el terrorismo."

"¿Liberará Estados Unidos el mundo musulmán [para actuar] de la forma en que lo hace su aliado Ariel Sharon, el criminal y sediento de sangre… conduciendo toda clase de actos criminales en una de las tierras más puras y sagradas del Islam...?"

"La Negra Rice"[N.T.] 
"¿Liberará la negra Rice nuestro mundo musulmán con el mismo método que los norteamericanos han utilizado en contra de los prisioneros del Fuerte Giangi en Afghanistan? ¿¡O, el método que [Estados Unidos] utilizó en Irak, Palestina, Sudán, Libiaa, Somalia, Argelia y otros estados musulmanes en donde han matado a millones, expulsado y torturado a muchos y violando sus derechos humanos fundamentales?!"

"¿Liberará la negra Condoleezza nuetra tierra con llamados destructivos para la degradación moral, a través de las drogas, el sexo, el SIDA y el crimen que se ha esparcido a través de todo Estados Unidos?! ¿O por medio de la destrucción de hogares pacíficos, la explotación de piedra y árboles y la destrucción de la agricultura, como lo ha hecho en el Afganistán musulmán? ¡Ni una sola mezquita, casa de adobe, villa o ciudad, ninguna clínica o institución, niños, mujeres o ancianos se han salvado de los crímenes de los Estados Unidos! ¿O por la erección de estatuas de Buda en cada ciudad y villa de cada país musulmán?"

"Oh musulmanes, aquí esta Estados Unidos invadiéndolos con su acero, su fuego y su opresión. Sus individuos sedientos de sangre, como Bush, Cheney, Rumsfeld, Powell, Rice y Sharon, te están llevando a la muerte, a la destrucción, la devastación, la esclavitud y el mal que comenzará en Irak después de que hayan oprimido a Afganistán y Palestina, y terminará, si nos nos protegemos, en el último trozo de tierra de nuestro extenso mundo musulmán, que será convertido en un gigantesco Guantánamo, extendiéndose de un océano al otro."

"¿Serán ustedes -musulmanes, la gran nación libre; la mejor nación jamás creada por la humanidad [en referencia a un verso coránico] o permitirás a los bárbaros vaqueros secuestrarte? Es tu oportunidad de enseñarles a los molestos arrogantes una clara lección de islamismo por medio del Yihad y la defensa de la fe, la religión, los lugares sagrados, la tierra y el honor!"

"¿No Te Han Enseñado Tus Amos Vaqueros? " 
"Y para ti, negra Condoleezza Rice, trágate la lengua, recuerda tus orígenes y deja de hablar de liberación y de libertad. ¿No te han enseñado tus amos vaqueros que los esclavos no pueden liberarse a sí mismos, que no son capaces de atrapar el inmenso mundo islámico, cuyas raíces culturales están sembradas en las profundidades de la historia? Los esclavos que son felices con su esclavitud, ¡oh Condoleezza!, continuarán siendo esclavizados. Nunca serán libres y nunca liberarán a otros."

Escribiendo una semana después en el mismo periódico, Batir Muhammad Ali Wardam[8] declaró que nadie podía imaginar que "la bella Condoleezza Rice, la Consejera de Seguridad para la administración de George Bush -el hijo- ¡Qué Alá no nos mande después al nieto!!, quiera liberar al mundo islámico de las alas de los bombarderos norteamericanos."

Columnista en el Diario Arabe-londinense "Ayatola Condoleezza" 
Dalal al Bizri, un columnista para el diario londinense Al-Hayat, escribió bajo el título: "La Ayatola Condoleezza y la exportación de la democracia."[9]

"El lenguaje aplicado recientemente por Condoleezza Rice, la Consejera de Seguridad Nacional hacia Irak, me recuerda a uno de los Mullahs quién hizo un llamado a la exportación de la Revolución Islámica a todos los rincones del mundo. La democracia norteamericana, como se revela en el sermón de Condoleezza Rice, incrementa el cuestionamiento de su relatividad …"

"Democracia es la idea de un medio de poder, que es hoy el mas poderoso para sus pueblos y sus culturas, y nada más... Es la ideología del más grande poder en la Tierra, y como hemos aprendido de la historia, es el país más entusiasta buscando controlar la menos importante y menos fuerte de las naciones …"

Un Diaro del Gobierno Iraquí: "La Aborrecida Rice" 

Finalmente, un editorial titulado "Los Valores Norteamericanos (y Rice la Libertadora)" en el portavoz del régimen Iraquí, Al-Thawra,[10] respondió a la entrevista a la Consejera en Seguridad Nacional Rice. "¿¡Qué sabe Rice acerca de la verdadera religión islámica que pueda otorgarle el derecho de atacar sus principios y cambiar sus valores y fundamentos!? ¿Cree ella que los musulmanes, que llevaron la bandera de la religión y la luz a las naciones del mundo, abandonaran sus creencias, sus símbolos y su historia a causa de los así llamados valores norteamericanos o de misiles y armas de destrucción norteamericanas?"

"Acerca de que valores habla Rice? ¿De aquéllos antes o después del 11 de Septiembre? Si se refiere a los anteriores, entrarían los crímenes norteamericanos de Hiroshima, Nagasaki, Vietnam, Cuba, Nicaragua, Chile, Yugoslavia, Palestina e Irak dentro de ésos valores?"

El editorial concluye: "La aborrecida Rice y los miembros de su administración deberían de pensar mil veces antes de pronunciar palabras vacías y viejos moldes sobre los valores de democracia y liberación porque su nación está más necesitada de ellos que ninguna otra nación en al Tierra. Los musulmanes no serían tacaños en enseñarles esos principios, que caracterizan la gran religión del Islam y su honorable historia."


[1] "E.U.A. Construirá a Irak Como Democracia," The Financial Times, Septiembre 23, 2002.

[2] Egyptian Gazette, Octubre 10, según lo reporta el Cairo Press Review.

[3] Al-Usbu', Septiembre 30, 2002. Los ataque por parte de la prensa egipcia sobre la Consejera de Seguridad Nacional Rice son a menudo candentes> Escribiendo una columna presuntamente humorística en el diario patrocinado por el gobierno Al-Akhbar, (Mayo 13, 2002) el columnista Isma'il Al-Naqib escribió: "Dice [la historia de] los cuentos de hadas que el dios griego de las berenjenas había decidido convertir a una niña negra de origen africano en ¡un chivo del color de una berenjena! Cuando la niña se convirtió en chivo, se le prohibió hablar porque los chivos no hablan. Su nombre cambió por 'Berenjeneezza' y se le prohibió casarse. El dios de las berenjenas dijo desde la cima del Olimpo: si el chivo habla, será una señal de que el Día del juicio Final está llegando."

[4] El nombre correcto es realmente Josef Korbel.

[5] De hecho, fué la Universidad de Denver.

[6] Akhbar Al-Sharq (en línea), Octubre 7, 2002.

[7] Al-Dustour (Jordan), Septiembre 24, 2002.

[8] Al-Dustour, Septiembre 30, 2002.

[9] Al-Hayat, Octubre 6, 2002.

[10] Al-Thawra, Septiembre 26, 2002. El diario Iraquí, Babil, propiedad del hijo de Saddam Hussein, Uday, publicó un artículo en Diciembre 22, 2001, sobre la Consejera de Seguridad Nacional Rice con un viejo proverbio árabe como prefacio: "No compres esclavos sin el palito, porque los esclavos son bastardos inmundos."

[N.T.] El original dice "The Black Rice", que significa también "El arroz negro", haciendo quizás una alegoría con el apellido de la Consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice.

FUENTE: The Middle East Media Research Institute MEMRI


Discursos 

(Fragmentos de expresiones de políticos norteamericanos, seleccionados por el periodista argentino Juan Gelman. Este oportuno aporte, ayuda a reflexionar acerca de la política exterior de Estados Unidos) - Juan Gelman

“Nos reunimos en un período crucial de la historia de nuestro país y del mundo civilizado. Otros escribieron parte de esa historia; el resto lo escribiremos nosotros.” (Bush hijo ante un auditorio del Instituto Empresarial Estadounidense –AEI por sus siglas en inglés– el 26-2-2003)

“No renunciaremos a la parte que nos cabe en la misión de nuestra raza, fideicomisaria, en el nombre de Dios, de la civilización del mundo. Y avanzaremos en nuestra labor, sin lamentarnos como esclavos que portan su carga a latigazos, sino agradecidos por una tarea digna de nuestra fuerza y dando gracias a Dios Todopoderoso por habernos señalado como Su pueblo elegido para impulsar en adelante la redención del mundo.” (Senador republicano Albert J. Beveridge ante sus colegas en la sesión del 9 de enero de 1900, en referencia a la ocupación yanqui de las Filipinas.)

“Nuestro país es el más poderoso, está habitado por la mejor gente.” (Bush hijo, ibídem.)

“Es elemental. Es racial. Dios no ha preparado a los pueblos anglófonos y teutónicos durante mil años para una indolente y vana autocontemplación y autoadmiración. ¡No! Nos ha hecho los amos organizadores del mundo para establecer sistemas donde reina el caos.” (Senador Beveridge, ibídem.)

“El liderazgo de EE.UU. es bueno tanto para EE.UU. como para el resto del mundo; ese liderazgo requiere poderío militar, energía diplomática y compromiso moral.” (“Reconstruir la defensa de Estados Unidos”, septiembre de 2000, documento del organismo Proyecto para el nuevo siglo estadounidenses que fue preparado, entre otros, por Paul Wolfowitz, actual subsecretario de Defensa de EE.UU., Lewis Libby, jefe de asesores del vicepresidente Dick Cheney; John Bolton, subsecretario de Estado para control de armamentos y seguridad internacional, Dov Zekheim, subsecretario de Defensa y contralor de finanzas del Pentágono; Eliot Cohen, consejero político del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld.)

“La lucha agresiva por lo que es justo es el deporte más noble que puede practicar el mundo.” (Frase de Theodore Roosevelt que puede leerse en una placa de bronce sobre el escritorio de Rumsfeld.)

“Hay que elevar y civilizar a los nativos.” (William McKinley, vigésimo quinto presidente de EE.UU. Aclaró que lo supo preguntando a Dios qué hacer con los filipinos después de que las tropas de EE.UU. expulsaran a los españoles y ocuparan el archipiélago.)

“Afganistán y otros países convulsionados piden a gritos el tipo de administración ilustrada que alguna vez ejercieron ingleses llenos de confianza en sí mismos, embutidos en pantalones de montar y con cascos de corcho.” (Max Boot, miembro del Consejo de Relaciones Exteriores, 2002.)

“Un Irak liberado puede demostrar el poder de la libertad que trae esperanza y progreso a la vida de millones de personas.” (Bush hijo, ibídem.)

“Esta guerra no puede limitarse a escenarios nacionales. Enfrentamos un desafío regional y debemos responder en consecuencia. Somos el único país verdaderamente revolucionario del planeta, y por esa razón fuimos atacados y por esa razón transformaremos con éxito las vidas de millones de personas en todo el Medio Oriente.” (Michael Ledeen, miembro de la AEI, septiembre de 2002.)

“Un nuevo régimen en Irak será un ejemplo dramático e inspirador de libertad para otras naciones de la región.” (Bush hijo, ibídem.)

“(Dios) nos ha dado la capacidad para administrar el gobierno de pueblos seniles y salvajes. Si no fuera por ese poder, el mundo recaería en la barbarie y la noche. Y El ha señalado al pueblo estadounidenses como Su pueblo elegido... somos guardianes del progreso y de la paz justa en el mundo.” (Senador Beveridge, ibídem.)

“Llevar la estabilidad y la unidad a un Irak libre no será fácil.” (Bush hijo, ibídem.)

“Los árabes sólo respetan la fuerza. Aunque la Oficina Estatal para el Cercano Oriente odie la idea, cuanto más duro se ponga Sharon, más fuerza tendrá nuestra imagen en el Medio Oriente.” (Marc Reuel Gerecht, miembro de la AEI y ex agente de la CIA, 2002.)

“La Declaración de la Independencia no nos prohíbe cumplir con nuestro papel de redimir al mundo. Si lo hiciera, la Declaración estaría equivocada.” (Senador Beveridge, ibídem.)


 

AVIZORA.COM
Política de Privacidad
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com