040506 -
BBC - Londres - Al caminar por las calles de la pequeña Haití, un barrio
ubicado en el corazón de Miami, Florida, y poblado mayormente por
inmigrantes haitianos, es posible enfrentarse cara a cara con la
pobreza.
Casas precarias y de paredes descoloridas, cuyo
deterioro desafía a los constantes huracanes e inundaciones que sufre la
ciudad continuamente; niños y adultos deambulando por las calles, y
tiendas con anuncios en creole, son el común denominador de la zona.
Paradójicamente, alcanza con caminar un par de cuadras
para enterarse que el barrio colinda con otro, Coconut Grove, donde la
prosperidad y la riqueza emanan de los escaparates de las tiendas, los
yates y las grandes propiedades.
Pero este contraste entre dos mundos tan diferentes no
sólo ocurre en Miami. Es posible observarlo en casi todos los estados.
De hecho, los pobres en Estados Unidos suman 37 millones y representan
un 12.6% (apenas una décima por debajo de 2004) del total de la
población del país, según datos de la Oficina del Censo de
Estados Unidos.
La cifra sorprende si se piensa que
Estados Unidos es una
potencia económica mundial, con un ingreso familiar medio de US$ 46.300
anuales y séptimo en el ranking del índice de desarrollo humano del
Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), lo que lo ubica
entre los mejores lugares del planeta para vivir y prosperar.
Y más aún cuando cientos de personas provenientes de
diferentes regiones del planeta, pierden la vida diariamente al intentar
cruzar la frontera con el único objetivo de buscar un trabajo que los
haga progresar.
Pobreza "disfrazada"
No se pude negar, sin embargo, que la pobreza en
Estados Unidos es bastante diferente a la que se puede observar en las
calles de cualquier ciudad de Latinoamérica o en algún pueblito perdido
en África o Asia. La pobreza en Estados Unidos existe pero está
"disfrazada".
Es difícil imaginar a un pobre en Latinoamérica viviendo en su casa con
aire acondicionado o calefacción central, mucho más con un auto, aunque
sea un modelo de hace 30 años atrás, estacionado en la acera.
En Estados Unidos, una persona puede contar con todos
esos "lujos" pero seguir siendo pobre. Después de todo, puede no tener
trabajo, o no poder cubrir sus gastos de educación y/o la salud, ni
tener casa propia, ni cuenta en el banco. En pocas palabras, los pilares
del sueño americano de prosperidad y desarrollo.
Minorías, entre los más pobres
Los datos más recientes de la Oficina del Censo
arrojan que la pobreza en Estados Unidos tiene color y edad. Entre los
más pobres están los inmigrantes, la población afro-americana y los
niños.
Cerca de un cuarto de la población negra (uno de cada
cuatro), un 21,8% de los hispanos (uno de cada cinco) y el 8,3% de los
blancos americanos (uno de cada ocho), viven en la pobreza. Es decir, no
pueden ni siquiera cumplir sus necesidades básicas de alimentos,
vestimenta y vivienda.
La oficina del Censo considera pobres a las familias
formadas por cuatro personas que viven con ingresos inferiores a los
US$19.971 al año, y a los individuos con ingresos menores a US$ 9.973
anuales.
Más grave aún, el informe de la oficina del Censo
indica que un tercio de los que son pobres son niños y que éstos son
justamente hijos de afro-americanos, hispanos u otros inmigrantes.
La tasa de pobreza infantil alcanza el 17,6%, o 12,9 millones de niños.
De los cuales, el 28,3% pertenece a los hispanos, el 34,5% a los
afro-americanos y un 10% a los blancos estadounidenses.
Los datos de la Oficina del Censo no sólo muestran las
amplias disparidades que existen entre los grupos étnicos (blancos,
negros e hispanos), sino también entre los estados.
Para muestra un botón. El ingreso medio de la
población afro-americana asciende a US$30.858 anuales, apenas un 61% del
ingreso de los blancos estadounidenses, mientras que en Nueva Jersey, el
ingreso medio asciende a US$ 61.672, un 87,2% más que en Mississippi.
Las ciudades más pobres de Estados Unidos son
Cleveland (32,4%), Detroit (31,4%) y Miami (28,3%).
¿Por qué hay tantos pobres?
Aunque Estados Unidos es considerado una super
potencia. La pobreza, como las cifras lo indican, sigue siendo un
problema.
Si bien la economía estadounidense se muestra
floreciente, lo cierto es que el reparto ha sido desigual y que no ha
generado trabajo e ingresos suficientes para todos.
Según la Oficina de Estudios Laborales, la economía
estadounidense creó unos 2 millones de puestos de trabajo no agrícolas
en 2005, lo que permitió reducir la tasa de desempleo a su nivel más
bajo en cinco años (4,6% o 7 millones de personas).
Pero la expansión del mercado laboral no ha sido
uniforme y todavía no se recupera por completo de la recesión económica
que sufrió el país en 2001.
Las minorías (afro-americanos, hispanos y adolescentes
en busca de trabajo) siguen siendo las menos afortunadas a la hora de
encontrar trabajo y eso se traduce en los altos niveles de pobreza entre
estos grupos.
Las cifras
hablan por sí mismas y no hacen más que mostrar que el sueño americano
de una vida próspera y sin problemas económicos, sigue siendo
inalcanzable, al menos para algunos estadounidenses, pero más que nada
para las minorías, entre ellas, los inmigrantes que un día dejaron su
tierra con la ilusión de encontrar una vida mejor.