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1207 - Kenneht Bunker - Elecciones primarias en Estados Unidos.

Las elecciones para Presidente en Estados Unidos están programadas para el 4 de noviembre de 2008. Los dos partidos más grandes del país usan elecciones primarias dentro de sus colectividades como un mecanismo para seleccionar al candidato que los va representar en la elección definitiva.




La elección del Presidente en Estados Unidos es indirecta. Funciona como un colegio electoral que distribuye votos, lo cual implica que no es necesario que los candidatos hagan campaña política y propaganda electoral en todos los Estados, sino que solo en aquellos que estratégicamente les sirven.

Gráficamente, existen 538 votos que se reparten entre todos los Estados, siendo el porcentaje de votos proporcional a la población del Estado, donde le basta al candidato sumar 270, para resultar electo. Es decir, es posible ser electo con menos porcentaje de votos que el contrincante si se logra obtener la victoria en ciertos Estados, como por ejemplo ocurrió en 2000 cuando Bush derrotó a Gore por un voto del colegio electoral, pero con menos votos populares.

En este momento, en Estados Unidos, se han vivido los últimos dos debates presidenciales antes de la primera jornada de primarias en el estado de Iowa, los cuales probablemente sean los escenarios más poderosos para que los candidatos lleguen a los votantes.

Las primarias se llevan a cabo mecánicamente para ambos partidos a partir del 3 de enero, en los diferentes estados, hasta el 3 de junio – a ser de algún reglamento especial dentro de los partidos—. Los debates televisados, que lanzaron a la presidencia a Kennedy (en 1960 contra Nixon) y a Reagan (en 1980 contra Carter), han venido ocurriendo hace algunos meses, pero son el de diciembre y los de enero los que van a terminar definiendo la opinión de los votantes.




Los republicanos

El debate del 12 de diciembre entre los nueve candidatos republicanos ha sido el más lapidario hasta el momento. Participaron nueve candidatos, con el prerrequisito de que todos superaran la barrera del uno por ciento en las encuestas.

Los temas ejes que atraen al electorado republicano, y que últimamente inclinan la balanza, son los temas de inmigración en general, la guerra en Irak y la situación de seguridad nacional interior y exterior y finalmente el sistema de Salud. Los impuestos y el tamaño del gobierno también son factores importantes, pero secundarios a los ejes.

Las encuestas venían mostrando que el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Guliani, era el favorito de los votantes republicanos. Pero fue el multimillonario y ex gobernador del estado de Massachusses Mitt Romney el que acaparó todas las miradas del debate. El discurso claro, el mensaje eficaz, y la puntualidad al referirse a ciertos temas del empresario se conjugaron con la buena imagen que presentó en la tarima. Aunque Guliani logró cumplir con la tarea, fue Romney el que llamó mas la atención y cautivo a los televidentes.

Si fuera por mérito, Huckabee sería el segundo mejor de esta etapa. El underdog –algo así como el indio menos favorito que pica desde atrás—, que entre sus méritos cuenta con ser ex gobernador del Estado de Arkansas, logró transmitir un mensaje claro y una actitud de Presidente que lo destacó entre el resto de los candidatos.

Thompson y Tancredo fueron los que más resaltaron entre el resto de los candidatos. Thompson –actor de la serie de televisión Law & Order—mostró una actitud desafiante a los problemas de fondo de la economía y de seguridad nacional, y fue el que llevó la pauta en el debate, sin embargo no logro convencer del todo. Tancredo, uno de los republicanos más duros no pudo obtener el momento de plenitud que esperaba para hablar sobre la inmigración ilegal y la guerra. En fin se puede decir que sus bajos niveles de favoritismo en las encuestas relegó a ambos a seguir, lejos, pero a paso firme, de los tres primeros.

En la cola McCain, Ron Paul, Hunter y Keyes, hicieron un buen trabajo, pero los duros candidatos a que se enfrentan en estas primarias simplemente mostraron una mejor opción. La principal deficiencia de estos cuatro candidatos es su especificidad sobre ciertos temas, lo que consecuentemente los sacan de un enfoque de ser una buena opción del todo, a ser candidatos de solo algunas ideas buenas.

Los Demócratas.

El 13 de diciembre fue el debate entre los candidatos del partido Demócrata. Los votantes de este partido toman similares intereses en los temas que tratan los republicanos pero en otro orden, en algunos casos, y con una mirada –identificatoriamente— más liberal. El énfasis, de sus ideas y correcciones al actual sistema va principalmente en la reforma a el area de salud, el empleo, la clase media, la guerra en Irak y los impuestos.

En cuanto al debate, más que mostrar un nuevo favorito u orden de preferencias, se remarcó el orden de las preferencias. Hillary Clinton reafirmó su posición de líder mayoritaria del partido. Por medio de un discurso claro, conciso y que mostro confianza fue la que más llamó la atención. Su énfasis en el sistema de salud y su dura postura que busca el fin de la guerra en Irak la posicionan en el rincón más votado de los demócratas. Si bien los críticos la llaman una continuidad, su argumento es que tiene la experiencia suficiente para desmarcarla de lo anterior, y acercarla al bando de la innovación e ideas frescas.

El competidor mas cercano, Barrack Obama, seguía en el segundo lugar antes del debate a Clinton y luego del debate sigue segundo. El problema es que Clinton dejó mucho más claro que es una mejor candidata que Obama. Con un mal comienzo y un buen termino Obama mostró que tiene poco que hacer para dar vuelta la torta para su lado. Si bien el discurso atractivo lo mostró un tanto inseguro y nervioso, finalmente logró transmitir una actitud proactiva y disidente que lo desmarcó de los demás.

Por otro lado, la eterna promesa, John Edwards, no hizo una mala presentación, pero tampoco mostró un trabajo sobresaliente. Logró presentarse como una alternativa al tradicional estilo de Washington y difundir ideas sobre como hacer más eficaz el sistema de Salud y mejorar la situación del empleo en el país. Sin embargo no logro convencer del todo.

Del resto del grupo, de seis contrincantes, el Senador Dodd fue el que más impresionó. Sin embargo por el peso de las encuestas, y su respectivo bajo apoyo, no logró ser ni un favorito del debate ni posicionarse como un candidato promisorio. El gobernador de New Mexico, Richardson, y el Senador Biden fueron de la media, no aportaron ni restaron.

 

 

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