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010208 - En la última cumbre de
la OPEP, el Presidente Chavez declaró “Estamos entregando
petróleo a cambio de dólares que carecen de valor económico”, y
el Canciller Saudita, Saud el Faisal, en el mismo ámbito, dijo a
su vez: “La mera mención de que la OPEP está estudiando el tema
del dólar tendrá un efecto en nuestros países. Hay periodistas
afuera esperando escuchar sobre este punto y van a exagerar, y
puede ser que el dólar colapse”.
La pregunta es: ¿porqué si el petróleo se vende en otra moneda,
el dólar puede colapsar?.
La respuesta es fácilmente comprensible para aquellos que alguna
vez participaron de la actividad empresaria: “El asunto es que
Estados Unidos perderá un instrumento central que le permite
maniobrar en la crisis: El manejo de enormes cantidades de
efectivo.”
Ante la crisis monetaria, bancaria y accionaria que afecta al
eje Nueva York-Londres, disponer de efectivo es imprescindible
para calmar a la jauría de inversores que quieren cambiar sus
dólares devaluados por activos reales. Entregar efectivo tiene
un efecto calmante; y el negocio del petróleo le permite a
Estados Unidos manejar aproximadamente 5.000 millones de dólares
diarios[1].
O sea una masa monetaria gigantesca, de 1,8 billones[2] de
dólares (sobre un PBI de USA estimado en 11,7 billones), lo cual
quiere decir que son los “petrodólares” los que mantienen a
flote a una economía que se cae estrepitosamente por todos
lados.
No sólo los petroleros están pensando que si hubieran cobrado el
barril en euros, no estarían perdiendo 60 centavos por cada
dólar que cobran, ese pensamiento pronto se difundirá entre
todos los que entregan riqueza real a cambio de esa moneda, o
sea todo el comercio mundial.
La devaluación afecta a todo el ahorro internacional.
La misma situación es aplicable a los que han guardado sus
reservas en los bancos centrales en dólares.
Por ejemplo, en Argentina, si en el año 2.000 la reserva de
divisas en nuestros bancos hubiera sido hecha en Euros (a 0,90 €
por dólar) hoy por cada mil millones de dólares tendríamos el
equivalente a 1.600 millones de dólares.
La inverosímil política argentina con respecto al oro.
Y si en el año 2.000 hubiéramos atesorado mil millones de
dólares en oro, con la onza a 300 u$s, esas mismas reservas, con
la onza valiendo hoy más de 800 u$s, valdrían el equivalente a
2.700 millones de dólares.
Considerando que durante la próxima década el oro será un metal
estratégico más importante que el petróleo, seguir permitiendo
que la Barrick-Gold se lleve de regalo nuestro oro, más que un
pésimo negocio, hoy podemos decir que es Traición a la Patria.
La gigantesca deuda norteamericana
La deuda externa del Estado Norteamericano, hoy suma más de u$s
8,5 billones[3], esta deuda equivale al 72% de su PBI de 11, 7
billones. Más de dos billones se deben solamente a China y
Japón.
A esto se agregan las cantidades billonarias de bonos, títulos y
todo tipo de derivados financieros que el sistema bancario
norteamericano ha repartido por doquier.
Estas deudas forman una montaña de pagarés norteamericanos (el
dinero no es más que eso, un pagaré del Estado emisor ante
terceros) que carecen de un respaldo contable, pues el emisor de
estos pagarés es hoy un insolvente irresponsable, pues no puede
responder ante esa deuda con ningún bien tangible.
La Deuda Interna de Estados Unidos, que en el año 2001 era de
31,12 billones de u$s, se incrementa a un ritmo de
aproximadamente 5 dólares por cada dólar en que crece su PBI, o
sea que la deuda interna (hipotecas, tarjetas de crédito,
prendas por productos industriales, leasing, etc.) es estimada
actualmente en 38,6 billones[4], o sea más de tres veces su PBI.
En el año 2001 los ciudadanos de Estados Unidos debieron pagar a
los bancos 5,5 billones de dólares, y esa cantidad subió
exponencialmente al ritmo del crecimiento de la tasa de interés,
lo que finalmente ocasionó la explosión de la “burbuja
hipotecaria”, pues toda esa deuda finalmente deberá ser pagada
por la economía física que, a su vez, se contrajo a un ritmo del
1% al 2% anual.
No puede considerarse un deudor solvente y responsable a un país
donde la mayor parte de sus familias está endeudada por el
equivalente a cinco años de ingresos, mientras las fuentes de
trabajo se achican constantemente (la construcción es la prueba
de ello), al mismo tiempo más del 10% de su población pasa
hambre[5], mientras los directivos de las empresas financieras
en quiebra se premian con bonos de decenas de millones.
El dólar no sirve más como divisa ni como reserva de valor
internacional.
Otro agravante de la salud económica de Estados Unidos es el
déficit comercial creciente, por ejemplo, más del 30% de sus
alimentos son importados y la gasolina que define el American
Way of Life, está llegando a precios impagables.
Hasta ahora el déficit comercial era contablemente compensado
por el ingreso de capitales extranjeros, que llegó a Estados
Unidos a un ritmo de más de 2.000 millones de dólares diarios.
Pero la publicitada llegada de capitales externos tiene como
finalidad adquirir patrimonio local, con lo cual y los
beneficios que producen esas empresas no quedan en Estados
Unidos sino que se remiten a los países de las casas matrices,
con lo cual la capacidad de repago de su deuda disminuye día a
día. A esto se agrega el hecho de que las multinacionales cuyas
casas matrices se encuentran en ese país han desarrollado como
la mitad de sus operaciones en otros países.
El peso económico y político del Complejo Militar-Industrial
norteamericano
Es lo que ha sostenido funcionando el sistema productivo
norteamericano hasta el punto en que se estima que un 60% de
toda la actividad económica norteamericana depende directa o
indirectamente de la enorme variedad de productos y servicios
destinados a defensa y seguridad.
Este grupo que se encuentra actualmente en el poder[6] hasta
ahora ha logrado conseguir siempre más y más dinero de los
contribuyentes para la “defensa”, pero para que el pueblo crea
que esto es necesario y saque el dinero de su bolsillo para
pagar estos gastos, sus beneficiarios al menos deberían ganar
alguna guerra, y Estados Unidos va de fracaso en fracaso.
Ante esto, Estados Unidos ha optado por huir hacia delante, y
trata de controlar política y militarmente a todo el planeta
(para eso inventaron el atentado del 11 de septiembre de 2001 y
planificaron la consiguiente “Guerra al Terrorismo”), pero esa
estrategia en el siglo 21 se ha encontrado con que la relación
internacional de fuerzas ha tenido un cambio dramático.
Se despliega la oposición multilateral al unilateralismo
norteamericano.
El proyecto de “balcanización” de Rusia y China mediante
movimientos separatistas en esos grandes países y la tesis
anglo-norteamericana de la “guerra preventiva” tuvo una
contundente respuesta:
El 24 de julio de 2001, (sólo días antes del 11 de septiembre)
se firmó un tratado de defensa mutua entre China y Rusia contra
Estados Unidos, la OTAN y sus aliados asiáticos (Japón, Corea
del Sur y otros): el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y
Cooperación que dio forma a la Organización del Tratado de
Seguridad Colectiva (OTSC).
La invasión a Irak, la difusión de la teoría de los Estados
Terrorista y el proyecto de instalar un sistema antimisiles en
Polonia, consolidó la alianza con el desarrollo de la
Organización de Cooperación de Shangai (OCS) en la cual China y
Rusia incorporaron de facto a Irán como miembro pleno y a India,
Pakistán[7] y Mongolia como miembros observadores, con la
finalidad explícita de asegurar la existencia de un Mundo
“multipolar”.
América del Sur forma parte del nuevo sistema multilateral.
La Alianza para enfrentar a la coalición anglosajona se
constituye conformando el “BRIC”, un acuerdo entre Brasil,
Rusia, India y China, a lo cual se agrega el liderazgo de Hugo
Chávez en Venezuela y el eje instalado por él con Evo Morales en
Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, usando como nexo con la OCS
a Irán.
Estados Unidos recibió un inesperado golpe su hegemonía al
“enterrar” el ALCA en la reunión de presidentes americanos
realizada en Mar del Plata, después de lo cual considerar a
Sudamérica como su “patio trasero”, no pasa de ser una bufonada.
La actitud ambigua de Brasil y de Argentina se basa en la
estrategia de esperar a que la debilidad de Estados Unidos se
agudice para pronunciarse.
Irán en cambio, tomó la vanguardia, y ya canjeó gran parte de su
tenencia de divisas en dólares por euros y yenes y vende su
petróleo en esas monedas, además de proponer que el petróleo se
negocie en una bolsa de Medio Oriente y no en Nueva York y
Londres.
Su actitud desafiante se debe al respaldo que le brinda la
pertenencia al OTSC, que garantiza que ni Rusia ni China
permanecerán indiferentes ante un ataque a su país.
La quiebra de Estados Unidos ya no puede ocultarse.
A pesar de la campaña mundial de desinformación, ya ni siquiera
se habla en voz alta de la Globalización como proyecto
hegemónico mundial angloamericano.
La salida clásica intentada para superar la crisis, una guerra,
ya se ha intentado y ha terminado en el desastre de la invasión
a Irak, uno de cuyos motivos fue el anuncio de que ese país
pensaba vender su petróleo en euros[8]. Ahora, sólo les queda
enfrentar a la realidad de su pobreza y su desprestigio.
Esperando los balances de las empresas norteamericanas.
En todos los noticieros, en especial en la CNN, a pesar de todos
los esfuerzos de dar una imagen de optimismo, se puede
contemplar como Estados Unidos se convierte en un país en
bancarrota, el valor de sus pagarés (los dólares) está cada vez
más en duda, pues no se observa que tengan un respaldo en la
economía física.
Por el contrario, la información de pérdidas fabulosas, no sólo
en las empresas especulativas como bancos y financieras de
primera línea, como el City Bank, sino en una de las empresas
que fuera la más grande del mundo como General Motors, nos hacen
suponer que una cadena de quiebras acecha los pilares de la
economía norteamericana.
A fin de este año podremos observar el tamaño de ese daño
interno cuando se conozcan los balances de las grandes
corporaciones y también la reacción social que sobrevendrá
cuando un tercio de las familias norteamericanas tomen
conciencia que pueden perder sus viviendas, y los índices de
pobreza e indigencia se hagan insoportables.
Una breve historia de esta Gran Estafa
La estafa se gesta en el mes de julio de 1944, cuando los
aliados firmaron los llamados Acuerdos de Bretton Woods con las
resoluciones de la Conferencia Monetaria y Financiera de las
Naciones Unidas, donde el gran triunfador de la guerra “inventó”
al dólar como divisa única, los otros países aceptaron a cambio
de que Estados Unidos garantizara que por 35 dólares entregaría
una onza troy en oro.
Cosa creíble dado que EE.UU. al final de la guerra poseía el 80%
de las reservas mundiales de oro, producía la mitad del carbón
mundial, los 2/3 del petróleo, más de la mitad de la
electricidad, además de inmensas cantidades de barcos, coches,
armamento, maquinaria, y alimentos, mientras los otros países
estaban desangrados por la guerra y debían concentrarse en
recuperar su sistema productivo.
En el cuarto de siglo que siguió, la prosperidad mundial fue la
mayor que conoció la historia, pero el “Complejo
Militar-Industrial” cuyo poder se acrecentara durante las
presidencias de Truman, Eisenhower y Kennedy, demandó cada vez
más fondos para las aventuras espaciales para y librar lo que
llamaron “Guerra Fría”.
Los cambios en la economía norteamericana llevaron a que los
otros países comenzaran a dudar de que Estados Unidos respaldara
su moneda y cambiaron sus dólares por oro.
Las reservas de oro norteamericanas bajaron rápidamente hasta
llegar al 22%. Nixon primero devaluó el dólar en un 10% y luego
en otro 10%, y finalmente en 1971, unilateralmente dejó de
respaldar el dólar con oro, lo cual liquidó los acuerdos de
Bretton Woods y si bien todas las monedas “flotaron” con
respecto al dólar, este se mantuvo como divisa debido a la
pujanza de la economía norteamericana de entonces.
El precio de la onza de oro en 1974, había pasado de 35 dólares
a valer 185 dólares, o sea que la moneda norteamericana había
perdido un valor equivalente a 150 dólares por onza en esos 30
años.
El empate de la guerra de Corea y la desastrosa derrota en
Vietnam, llevaron a un pico de devaluación del dólar, y se llegó
a pagar más de 800 dólares por onza. Un tiempo después, la
ofensiva de guerra sucia contra el Tercer Mundo logró
estabilizar el dólar entre 300 y 400 dólares por onza de oro.
La derrota en Irak ha llevado el oro nuevamente a superar los
800 dólares por onza, o sea que para conseguir un dólar de los
de 1945, hoy deberíamos pagar unos 23 dólares.
La que fuera la divisa universal, ha sufrido una devaluación del
2.300%.
Esto, se suma a que, en su nivel actual la deuda norteamericana
puede considerarse incobrable, por lo cual es previsible que
Estados Unidos ingrese en un proceso de hiperinflación, con lo
cual va a repudiar su deuda, porque no tendrá riqueza real con
qué pagar.
En este proceso, los dólares pueden llegar a tener el mismo
valor que los marcos alemanes después de la Primera Guerra
Mundial, y el país que quede en el territorio de Estados Unidos
será muy diferente del que conocieron las actuales generaciones.
Buenos Aires, 22 de noviembre de 2007
[1] De los 85 millones de barriles de petróleo que se producen
diariamente, unos 50 millones de barriles se vuelcan al mercado
internacional que usa dólares como divisa.
[2] 1 billón = 1.000.000 millones
[3] Deuda total Us$ 8,506,973,899,215 Según el Bureau of the
Public Debt, al 30 de septiembre de 2006
[4] PBI actual – PBI de 2001 = 11,7 B – 10,2 B= 1,5 B x 5= 7,5
Billones de incremento= Deuda interna 38,6 B
[5] Según el último informe sobre Seguridad Alimentaria Hogareña
del Departamento de Agricultura.
[6] En se estima que en la actualidad el 60% de su economía se
encuentra de una u otra manera vinculada a este complejo de
industrias y servicios.
[7] La convulsión actual en Pakistán no responde a la repentina
revelación de que el presidente es un totalitario, sino a que
adhirió a al OCS.
[8] El programa “Petróleo por alimentos”, destinado a mitigar el
bloqueo norteamericano, estaba programado en euros.
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