"Actualmente vivimos en una nueva era de socialismo, donde se socializa
el riesgo y se privatizan las ganancias", indicó a la BBC Benjamin
Barber, profesor de ciencias políticas de las universidades de Princeton
y Harvard.
"A Lehman Brothers lo dejarán caerse pero si se lleva a otros entonces
el gobierno intervendrá y eso significa que mis impuestos se usarán para
salvar a banqueros que tomaron decisiones arriesgadas y equivocadas".
"Hemos vivido 30 años de neoliberalismo en el mercado, que significa
déjenos ganar y ayúdenos cuando nos va mal", agregó.
Tanto el mea culpa de
las autoridades como la inquietud del público estadounidense no ha
pasado desapercibida para los candidatos presidenciales estadounidenses.
Horas después de que Wall Street registrase su mayor caída desde el 11
de septiembre de 2001 (y el sexto más alto en su historia), tanto el
republicano John McCain como el demócrata Barack Obama revelaban una
posición favorable a mayores controles sobre el mercado de capitales en
el país. Y ambos tuvieron agrias palabras para los gobiernos anteriores
de dejar que la banca hiciese lo que quisiera.
McCain indicó que de ganar las elecciones iniciaría una reforma
regulatoria del mercado de capitales en los primeros 100 días de su
presidencia y dijo que "pondremos fin a que Wall Street se maneje como
un casino".
Obama, en tanto, ofreció "nuevos marcos regulatorios", pues a su juicio
"esta es la crisis financiera más grave desde la Depresión (en los años
treinta)".
"No culpo a John McCain de estos problemas, pero sí a su filosofía
económica, la misma de los últimos ocho años, que dice que debemos darle
más a los que acumulan la riqueza para que de alguna forma estos llegue
en gotas al resto", apuntó Obama.
El sentimiento que parece haber en los mercados financieros lo resumió
claramente Derek Scott, ex asesor económico del ex primer ministro
británico Tony Blair.
"Actualmente las bases del capitalismo liberal están sumamente golpeadas
y deterioradas. Ahora seguramente regresaremos a un período de mayor
control gubernamental", aseveró.
Consulte:
Glosario Urgente de Economía
y Finanzas
Complejidad regulatoria
Sin embargo, un mayor control sobre lo que hacen las instituciones
bancarias o las casa de bolsa no parece tarea sencilla. La principal
traba es la complejidad de los instrumentos financieros que existen,
principalmente los llamados
derivados.
Warren Buffet, el llamado hombre más rico del mundo y ahora filántropo
retirado, los llamó en 2002 "armas financieras de destrucción masiva".
En términos muy simples, los economistas dicen que la crisis crediticia
que devengó en la quiebra o desaparición de varios bancos comenzó en el
sector hipotecario estadounidense.
El modus operandi fue acumular hipotecas con diferente grado de riesgo,
convertirlos o empaquetar dicho préstamos en papeles comerciales (como
acciones) que luego serían vendidas a otras instituciones en el mercado.
Es decir, el banco invirtió en unos bonos cuya garantía de pago eran
unos créditos riesgosos negociados por otra entidad bancaria.
La complejidad era tal que muchos actores del mismo mercado no tenían ni
idea en dónde exactamente tenían colocado su dinero.
Enfrentando "consecuencias"
"La desregulación que se hizo en los últimos 15 años, incluyendo el
gobierno de Bill Clinton del cual fui parte, creó una atmósfera de
casino en la que cualquier banco podía hacer dinero sin importar sus
niveles de deuda y sin siquiera saber qué tipo de papeles compraban",
señaló Robert Reich, ex asesor de la Casa Blanca y actual profesor de la
Universidad de Berkeley.
"Una vez le pregunté a un directivo de una institución bancaria qué tipo
de inversiones tenía y me dijo 'ni idea'. Esta crisis iba a pasar tarde
o temprano", explicó Reich a la BBC.
Lea:
¿De dónde sale el dinero,
quién lo crea?
¿Quién es el responsable?
Hace algo más de 12 meses la crisis dejó de ser un fantasma o un
pronóstico agorero para convertirse en realidad.
Cuando los acreedores -muchos de los cuales se reconoce no fueron
adecuadamente supervisados- empezaron a tener problemas de pago, fueron
aquellos al final de la cadena quienes pagaron las consecuencias. Y como
dice la teoría bancaria, cuando el banco ya no emite confianza, no tiene
nada que buscar.
Según la teoría de Friedman en estas circunstancias el mercado se
corregirá a si mismo, con la llamada "mano invisible" que profetizó en
el siglo XVIII el filósofo escocés Adam Smith, el llamado "padre de la
economía moderna". Cualquier distorsión, según Friedman, era simple y
llanamente culpa del gobierno por no dejar respirar al mercado.
No obstante, ahora hay una suerte de consenso tanto en Europa y Estados
Unidos en que existe una necesidad de ponerle coto a las principales
plazas financieras. Tal y como sucedió tras la debacle de los años '30
en EE.UU. cuando justamente se considera que ocurrió la última ola
intervencionista en el país, para lidiar con los efectos de la llamada
"Depresión".
"Las instituciones financieras y los entes reguladores tuvieron error
fundamental en esta crisis. Pusieron el precio del mercado en el corazón
de la regulación del sistema. Pero el precio del mercado no puede
protegerse de sus propias fallas. Y los reguladores no se dan cuenta de
esto cuando está todo bien, sino cuando surgen los problemas. Es
entonces cuando se descubre que los bancos exitosos realmente eran
bancos muy riesgosos", aseveró a la BBC Avinash Persaud, de la firma de
análisis financiero Intelligence Capital.
A la hora de buscar culpables de toda esta situación, muchos analistas
apuntan el dedo a la presunta avaricia de los banqueros de arriesgar más
(recursos del público) en busca de mayores ganancias.
Pero según le dijo a la BBC George Magnus, economista en jefe del Banco
Suizo UBS, "en este tipo de crisis se suele buscar villanos en todas
partes. Los bancos son los agentes de la especulación, pero no la causa.
Hay que señalar a los gobiernos que desmantelaron los marcos
regulatorios décadas atrás".
"Se puede culpar a los bancos y poner en vigencia nuevas normas, pero
también hay que revisar la falta de supervisión de los mercados en el
pasado", aseguró Magnus.
El debate de lograr un nuevo marco regulatorio en Estados Unidos pudiera
estar dando ya sus inicios, en lo que sería un importante cambio
ideológico en las altas esferas de tomas de decisiones del país.
No obstante, mientras tanto, aún no se sabe si la crisis financiera ya
se cobró a su última víctima o banco, o si aún quedan implicaciones por
venir.