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BBC
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Ngaire Woods - Estamos viviendo un caos económico. En riesgo están bancos, casas,
trabajos y negocios. Y curiosamente, lo único que parece seguir estable
es el dólar.
El dólar se está convirtiendo en un problema para Estados Unidos,
argumenta el analista Woods.
Es un símbolo y una palanca del poder y el liderazgo de Estados Unidos
(EE.UU.) y es la medida estándar para hacer las cuentas de gran parte de
la actividad económica mundial. Además, en tiempos de crisis, a menudo
parece un refugio.
Pero mirando a largo plazo, algunos expertos creen que esta crisis
podría marcar un punto de inflexión en la fortuna del dólar, al acelerar
una caída de poder que si bien se viene dando desde hace varios años,
recientemente ha tomado impulso.
"Creo que la crisis financiera actual va a acelerar el fin del dólar
como reserva monetaria mundial", considera Avinash Persaud, jefe de
Intelligence Capital Limited.
"Por primera vez vemos que en los mercados financieros cuesta dinero
servir de aval ante un impago del gobierno de Estados Unidos".
"Un privilegio desmesurado"
Persaud se pregunta si la combinación del costo de las guerras en el
extranjero y los planes de rescate nacional no se estarán leyendo como
"una carga demasiado pesada" para EE.UU.
Estamos emergiendo hacia esta confusa y un tanto preocupante situación
en la que no va a haber un único país que lidere al mundo como lo ha
hecho Estados Unidos, ni tampoco con una moneda única
Jim O'Neill, investigador de Goldman Sachs
Pero si el dólar pierde su estatus de moneda reserva se terminaría lo
que en muchos sentidos ha sido una enorme ventaja para EE.UU.
Así que para el gobierno estadounidense vivir más allá de sus medios
simplemente no es una opción. Ahora que el resto del mundo pide dólares,
todo lo que EE.UU. tiene que hacer es seguir acuñándolos.
Esto les permitiría hacer cosas que ningún otro gobierno podría
imaginar: un poder que los rivales de Estados Unidos han denunciado a lo
largo de la historia como "un privilegio desmesurado".
A principios de la década de los 70, el secretario del Tesoro, John
Connally, llegó incluso a decirle brutalmente al mundo que el dólar "es
nuestra moneda, pero es su problema".
La reticencia del euro
Las exportaciones han ayudado a China a almacenar una enorme reserva en
dólares.
Desde entonces, Europa ha desarrollado su propia moneda, el euro, que ha
asumido un rol global.
A medida que su poder fue creciendo frente al del dólar, logró desafiar
la glamorosa reputación de la moneda estadounidense.
Hasta las top models de Nueva York empezaron a pedir contratos en euros.
Pero los líderes europeos no ansían que su moneda se convierta en la
abanderada de la reserva mundial.
"Europa tiene una gama de ambiciones mucho menos amplia que la de
Estados Unidos", dice David March, un banquero que acaba de terminar un
libro en el que sigue atentamente el nacimiento del euro.
Así que, ¿podrá una potencia económica emergente como China proveer la
moneda global potencialmente sucesora del dólar?
"Guerra fría" monetaria
Actualmente China carece de la apertura de mercados y de las
instituciones necesarias para sobrellevar ese rol. Pero Avinash Persaud
puntualiza que hace un siglo se hacían comentarios desdeñosos de ese
mismo tipo sobre Estados Unidos.
EE.UU. no tuvo un banco central hasta 1913 y sin embargo en pocas
décadas el dólar le estaba disputando a la libra esterlina el dominio
económico del mundo.
Ahora, China sigue atentamente el devenir del dólar porque tiene enormes
cantidades en juego.
Gracias al reciente auge de exportaciones el gigante asiático tiene
reservas en dólares estadounidenses valoradas en más de un trillón.
Y eso le da a China un interés "personal" en que el dólar mantenga su
fuerza. Pero también le da a Pekín el poder suficiente para socavar la
moneda estadounidense, algo que podría conseguir si decidiera cambiar de
divisa.
Esto ha sido calificado por un antiguo secretario del Tesoro de EE.UU.
como "el equilibrio del terror financiero".
"Se parece a la idea de una disuasión mutuamente asegurada", dice el
destacado científico político Barry Eichengreen.
"Esperamos que todo el mundo sea respetuoso con la potencia financiera
del otro, y que nadie tenga que utilizar un poder tan destructivo".
Eso indicaría que un nuevo tipo de diplomacia financiera estadounidense
tendría que emerger, particularmente hacia los estados del Golfo que no
sólo están acaparando dólares, sino también valorando el crudo en
"petrodólares".
Una tarea de equilibrista
Un dólar fuerte encarece las exportaciones de Estados Unidos.
El gobierno estadounidense está dividido. Los países extranjeros ricos
en dólares podrán pedir una moneda estadounidense fuerte, pero eso
supone malas noticias para los exportadores de EE.UU., ya que encarece
cualquier carro o computadora que se vende afuera.
Por eso durante los últimos seis años el dólar se ha ido dejando caer
suavemente: y fue precisamente el dólar más débil el que impulsó la
exportación estadounidense.
Jim O´Neill, jefe de investigación económica global de Goldman Sachs,
cree que ahora "estamos emergiendo hacia una confusa y un tanto
preocupante situación en la que no va a haber un único país que lidere
al mundo como lo ha hecho Estados Unidos, ni tampoco con una moneda
única".
Así que el próximo inquilino de la Casa Blanca tendrá por delante una
delicada tarea de equilibrista.
Si a los países extranjeros ricos en dólares no les gusta lo que está
pasando con la divisa estadounidense podrían buscar alternativas.
Y todo el mundo sabe que, al final, el poder del dólar tendrá que decaer
a medida que vaya cambiando el balance global del poder económico.
Así que el dólar ya no es la moneda de EE.UU. y el problema del resto.
Ahora es la moneda del mundo y, sobre todo, el problema de EE.UU.
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