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200109 -
BBC Mundo, Washington - Carlos
Chirinos
Este martes
Barack Obama asumirá la presidencia de
Estados Unidos
en lo que se espera sea una multitud nunca vista en Washington y en
medio de enormes expectativas.
Aunque los termómetros en la capital estadounidense bien pueden estar
bajo cero, una temperatura inferior incluso al promedio de la estación
según los reportes meteorológicos,el
ambiente, el humor de la ciudad, es bastante cálido.

Centenares de miles de personas han llegado a la ciudad desde todas
partes del país -y hasta del mundo- para presenciar la toma del poder
del presidente número 44 de la historia de los
Estados Unidos
y el primero de origen afroamericano.
Todos quieren celebrar, "ser parte de la historia", como rezan las
camisetas, las vallas publicitarias de bienvenida, los anuncios en
prensa y TV, y toda la mercadería que se ofrece en torno al evento de la
toma de posesión.
Al mediodía del martes, en las escalinatas de la fachada oeste del
Capitolio, la sede del Congreso,
Barack Obama será juramentado como marca la
tradición por el presidente de la Corte Suprema de Justicia y con la
mano en la Biblia, la misma que usó
Abraham Lincoln.
>>Datos
y curiosidades de la ceremonia de asunción de Barack Obama<<
Dios mediante
La juramentación será breve, la misma que con pocas variaciones se
repite desde que
George Washington la prestara por primera vez en 1789.
Serán pocas palabras en las que
Obama, como todos sus predecesores, jurará
cumplir con las responsabilidades del cargo, "con la ayuda de Dios".
Pero la gran diferencia con ocasiones anteriores será la multitud que se
espera que se concentre en la explanada frente al Capitolio. La policía
metropolitana de Washington calcula que hasta dos millones y medio de
personas podrían asistir a la ceremonia.
Desde el fin de semana centenares de autobuses han ido llegando a la
capital estadounidense trayendo personas para presenciar el cambio
"histórico" que significa la llegada de un afroamericano al poder.
Desde la tarde del lunes, el centro de la ciudad está cerrado al tráfico
en una radio de dos kilómetros, y hasta estacionar automóviles estará
prohibido para garantizar el flujo ordenado de la multitud.
Los puentes que cruzan el río Potomac y que comunican con la zona
metropolitana de la ciudad, ubicada en el sureño estado de Virginia,
también estarán cerrados por razones de seguridad, una preocupación
constante desde los atentados de septiembre de 2001.
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16:30 GMT: Obama
y el vicepresidente, Joe Biden, arriban al Capitolio para la
ceremonia oficial. Jura Biden
17:00 GMT: Obama
presta juramento y pronuncia su discurso de posesión
17:40: Obama
acompaña al ya expresidente George Bush y al
exvicepresidente, Dick Cheney, a la cermonia de despedida
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Altas expectativas
Lo que por ahora es incontrolable son las altas expectativas que tienen
muchos en la llegada de
Obama a la Casa Blanca y que se refleja en el
altísimo nivel de aprobación del 79%, según encuestas publicadas en la
prensa local.
La cifra hace de
Obama el mandatario con mayor aprobación de los últimos 20 años.
Para muchos Obama es una doble "esperanza" porque representa el fin de
la polémica política conservadora del presidente George W. Bush y porque
además simboliza el advenimiento de una nueva era social, racialmente
más integrada.
Muchos hablan de un Estados Unidos "post-racial" creado por la elección
de Obama, lo que se refleja en encuestas que hablan de cómo muchos
piensan que la piel es hoy un asunto menos importante que un año atrás.
El momento es sin duda optimista, pero hay que recordar la historia
reciente de este país para notar que cada cierto tiempo -generalmente
cada ocho años- EE.UU. se sumerge en un espíritu de "nueva era".
Lo hizo en 1981 con el conservador Ronald Reagan, a quien reconocen
haber "rescatado" la majestad de la presidencia, golpeada por la crisis
del caso Watergate que acabó con el gobierno de Richard Nixon.
Después vinieron los liberales de Bill Clinton en 1993, para ceder de
nuevo el poder en 2001 a los neoconservadores de
George W. Bush.
Cada uno tuvo razones para decretar que se iniciaban "nuevos tiempos",
aunque estuvieran condicionados a la lógica de la alternancia
bipartidista que caracteriza a la democracia estadounidense.
Santo
Obama
Sin embargo, en esta ocasión
Obama parece encarnar el cambio como pocos de
sus predecesores lo han hecho.
Quizá porque son tiempos más problemáticos que de costumbre, con el país
en una creciente crisis económica y en medio de dos guerras, con una
polarización como pocas veces ha vivido la sociedad estadounidense.
Obama llega con tanto capital político a la
Casa Blanca que podría gozar de una larga "luna de miel", de hasta dos
años, según las encuestas que indagan cuánto tiempo están dispuestos a
esperar los ciudadanos para ver cambios palpables en la conducción del
país.
Muchos se dan por satisfechos con la sola consideración de que, casi
medio siglo después, las luchas del reverendo
Martin Luther King han permitido que
Obama llegara al poder.
Y aunque el 44 presidente de
Estados Unidos
no proviene del movimiento de los derechos civiles, ni ha explotado
políticamente la carta racial, muchos lo ponen ya en el altar de los
héroes por la igualdad racial en
Estados Unidos
Hasta tal punto que en una de las muchas tiendas que venden la
mercadería de
Obama está disponible un velón de iglesia con
la imagen de San Martín de Porres, un santo negro, con la cara de
Obama.
Demostración de la fe, casi religiosa, que muchos tienen en el primer
presidente afroamericano de la historia, quien seguramente necesitará
ayuda divina y de todo tipo para no defraudar las enormes expectativas.
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