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060509
- John Pilger -
En su última columna para The New Statesman,
John Pilger describe el poder de la publicidad- desde los efectos del
tabaco hasta los políticos- mientras alcanza a ver lo que hay detrás de
los primeros cien días del presidente
Barak Obama.
El culebrón norteamericano de la BBC “Mad men” nos ofrece un raro
destello del poder de la publicidad corporativa. La promoción del tabaco
que hace medio siglo hizo la gente “lista” de Madison Avenue, conocedora
de la verdad, condujo a infinidad de muertes. La publicidad, y su gemela
las relaciones públicas, se convirtió en una forma de engañar inventada
por aquellos que habían leído a Freud y aplicaban la psicología de masas
a lo que fuera, desde cigarrillos a políticos. De la misma manera que el
hombre de Marlboro significaba la virilidad en sí mismo, los políticos
podían tener marca y ser empaquetados y vendidos.
Hace ya más de cien días desde que
Barak Obama fue elegido presidente de los
Estados Unidos La “marca
Obama” ha sido denominada “anunciante 2008 de la Era de la
Publicidad”, batiendo fácilmente a Apple computers. David Fenton de
MoveOn.org describe la campaña electoral de
Obama como “una comunidad organizativa y tecnológica,
institucionalizada y automatizada a nivel de masas que nunca antes había
existido y que tiene una fuerza muy poderosa”. Tomando posiciones
estratégicas con internet y un eslogan plagiado del coordinador del
sindicato Latino, César Chávez,- “Sí, se puede” o “Yes, we can”- la
comunidad tecnológica automatizada a nivel de masas comercializó su
marca para ganar en un país desesperado por librarse de
George W. Bush.
Nadie sabía a qué hacía referencia la nueva marca. Tan lograda fue la
publicidad (se llegó a gastar, tan sólo en anuncios de televisión, la
cifra record de 75 millones de dólares) que muchos estadounidenses
creyeron en realidad que
Barak Obama compartía su oposición a las guerras de Bush. De
hecho, apoyó repetidas veces el acicate belicista de
Bush y su financiación por el Congreso. Muchos
estadounidenses creyeron también que era el heredero del legado de
anticolonialismo de
Martin Luther King. Y aunque
Obama tuviera siquiera un
significado, aparte del vacuo “Cambio en el que puedes creer”, sería el
de la renovación de
Estados Unidos
como un abusón dominante y avaricioso.
“Seremos los más fuertes”, ha declarado a menudo.
Quizá la publicidad más efectiva de la marca
Obama la hayan llevado a cabo, de manera gratuita, aquellos
periodistas que, cual cortesanos de un sistema voraz, promocionan
caballeros andantes. Ellos le han despolitizado al interpretar sus
discursos manidos como “hábiles creaciones literarias, ricas, como
aquellas columnas dóricas, con alusiones...” (Charlotte Higgins en The
Guardian). El columnista del San Franciso Chronicle, Mark Morford
escribió: ”Mucha gente espiritualmente iniciada que conozco...
identifica a
Obama como un iluminado, esa rara clase de persona
sintonizada que... puede en verdad ayudar a introducir una nueva manera
de estar en el planeta”.
En sus cien primeros días
Obama ha disculpado la tortura, se ha opuesto al habeas
corpus y ha exigido más gobierno secreto. Ha mantenido el “gulag” de
Bush intacto y a al menos 17000 prisioneros fuera del alcance de la
justicia. El 24 de abril sus abogados ganaron un recurso que dictaminaba
que los presos de
Guantánamo no eran “personas” y por tanto no tenían derecho a no ser
torturados. Su director nacional de inteligencia, el almirante Dennis
Blair, dice que cree que la tortura es efectiva. Uno de sus altos cargos
de inteligencia en América Latina está acusado de encubrir la tortura de
una monja americana en Guatemala
en 1989; otro es un defensor acérrimo de Pinochet. Como Daniel Ellsberg
ha señalado, los
Estados Unidos
tuvieron la experiencia de un golpe
militar bajo el mandato de Bush, cuyo secretario de “defensa”, Robert
Gates, junto con esos mismos oficiales pro-guerra, ha sido mantenido en
el puesto por
Obama.
En todo el mundo se ha intensificado el violento asalto americano a
gente inocente, directamente o mediante sus agentes. Durante la reciente
masacre en Gaza,
informa Seymour Hersh, “el equipo de
Obama hizo saber que no pondría objeciones al nuevo
suministro planificado de “bombas inteligentes” y otras armas de alta
tecnología, que ya estaban fluyendo hacia
Israel” para ser usadas en la
matanza de niños y mujeres en su mayoría. En
Pakistán, el número de civiles
muertos por misiles estadounidenses lanzados por aviones teledirigidos,
drones , se ha más que duplicado desde que
Obama llegó a la oficina.
En Afganistán
Obama ha ampliado la “estrategia” de matar gente de las
tribus Pastún (los “talibán”) para darle tiempo al Pentágono de
construir una serie de bases permanentes a lo largo del devastado país
donde, dice el Secretario Gates, los militares estadounidenses
permanecerán indefinidamente. La política de
Obama, una que no ha cambiado desde la
guerra fría, es intimidar a Rusia
y ahora también a China, otro rival
imperial. Está llevando a cabo la provocación de Bush de situar misiles
en la frontera occidental de
Rusia con la justificación de
contrarrestar a Irán, a la cual acusa, absurdamente, de suponer “una
amenaza real” para Europa y los
Estados Unidos. El 5 de abril
pronunció en Praga un discurso calificado de “anti-nuclear” por la
prensa. No fue nada de eso. Bajo el programa de Reemplazamiento Seguro
de Cabezas Nucleares del Pentágono, los
Estados Unidos
están construyendo nuevas armas nucleares
“tácticas”, diseñadas para oscurecer la distinción entre guerra nuclear
y guerra convencional.
Quizá la mayor mentira- equivalente a decir que fumar es beneficioso-
sea el anuncio de
Obama de que los
Estados Unidos
se van de Irak, el país al que han
reducido a un río de sangre. Según la opinión positiva de planificadores
del ejército estadounidense, hasta 70.000 efectivos permanecerán durante
“los próximos 15 a 20 años”. El 25 de abril su Secretaria de Estado,
Hillary Clinton, hizo
alusión a ello. No es una sorpresa que las encuestas estén mostrando que
un número creciente de americanos creen que les han tomado el pelo-
especialmente cuando la economía del país ha sido confiada a los mismos
estafadores que la destrozaron. Lawrence Summers, el principal consejero
económico de
Obama, está soltando 3 trillones de dólares
(3.000.000.000.000) a los mismos bancos que el año pasado le pagaron más
de 8 millones de dólares, incluidos 135.000 dólares por un sólo
discurso. El cambio en el que puedes creer.
Mucha gente de la élite estadounidense detestaba a
Bush y Cheney por poner en evidencia y amenazar la marcha
hacia delante del “gran diseño” de América, como lo denomina
Henry Kissinger, criminal de guerra y ahora consejero de
Obama. En términos publicitarios,
Bush supuso un “colapso de marca” mientras que
Obama, con su sonrisa de anuncio de pasta de dientes y sus
clichés moralmente correctos, es un regalo de Dios. A primera vista, ha
percibido el descontento con la guerra en su país y hace brotar las
lágrimas en los ojos desde Washington hasta Whitehall*. Es el hombre de
la BBC y el hombre de la CNN y el hombre de Murdoch y el hombre de
Wall
Street y el hombre de la
CIA. Los Hombres Locos lo han hecho bien.
http://www.johnpilger.com/page.asp?partid=530
http://www.newstatesman.com/north-america/2009/05/barack-obama-pilger-bush
*Whitehall es una calle de la ciudad de Westminster en Londres, la
capital del Reino Unido . Es la principal arteria que va hacia el norte
desde la Plaza del Parlamento hasta el extremo sur de Trafalgar Square .
A lo largo de esta vía, decorada con la estatua de Carlos I , se pueden
encontrar muchos ministerios gubernamentales. Debido a esto, el nombre "Whitehall"
es frecuentemente usado como un metónimo para gobierno administrativo,
aunque también es un nombre geográfico para un distrito cercano. N. del
T. -
Traducido para
Rebelión por Andrés Prado.
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