130509
- Naomi Spencer - Según un
informe de la organización en defensa de un banco de alimentos Feeding
America [Alimentar América], más de 12 millones de niños están
amenazados con el riesgo de una alimentación no adecuada y de hambre en
Estados Unidos. De manera significativa, el estudio concluyó que más de
tres millones y medio de niños menores de cinco años se enfrentan al
hambre. Esta cifra equivale al 17% (uno de cada seis) de los niños
estadounidenses de cinco años y menores.
>>Hambre
y Pobreza>>
“Inseguridad alimentaria infantil en
Estados Unidos:
2005-2007”, publicado el 7 de mayo, es el primer análisis por Estados
que se centra en el número de bebés y niños pequeños que viven en
hogares donde hay inseguridad alimentaria. Feeding America basó su
análisis en datos del Departamento Federal de Agricultura (USDA, en sus
siglas en inglés) y de la Oficina de Censo desde 2005 hasta 2007,
periodo clasificado oficialmente como la cumbre del último periodo de
recuperación de la economía.
Al igual que los índices de pobreza, pérdida del hogar, bancarrota y
otros muchos, los índices de inseguridad alimentaria documentados por el
estudio reflejan claramente el deterioro de la calidad de vida que han
sufrido los hogares de la clase trabajadora en los últimos cinco años.
En los años comprendidos entre 2005 y 2007 la inseguridad alimentaria se
ha extendido rápidamente junto con el paro y los recortes salariales.
Feeding America concluyó que en el periodo precedente a la aparición de
la crisis económica en 11 Estados más del 20% de los niños pequeños
corría peligro de pasar hambre. Louisiana, con un 24,2%, tiene el índice
más alto de inseguridad alimentaria, seguido de cerca por Carolina del
Norte, Ohio, Kentucky, Texas, Nuevo México, Kansas, Carolina del Sur,
Tennessee, Idaho y Arkansas.
El estudio concluyó que en California una media de 1.6 millones de niños
se encontraban en una situación de inseguridad alimentaria entre 2005 y
2007. En Texas la media era de 1.47 millones para el mismo periodo.
Ningún Estado tiene menos de un 10% de su población infantil expuesto al
hambre. La escasamente poblada Dakota del Norte registró el índice más
bajo, 10,9%.
Las familias que se enfrenta a inseguridad alimentaria sufren un intenso
estrés. Muchas familias pobres se ven regularmente obligadas a elegir
entre pagar comida u otros artículos. Las familias reducen las
cantidades de sus comidas y los padres a veces se saltan alguna de ellas
para que sus hijos puedan comer.
La inseguridad alimentaria entre los niños es especialmente preocupante
debido al riesgo de desnutrición y retrasos en el desarrollo. Si los
niños no comen lo suficiente o sólo reciben alimentos baratos “para
llenar”, son proclives a enfermar con más frecuencia, tienen pobres
resultados escolares, desarrollan diabetes, sufren retrasos cognitivos y
problemas psicológicos. Muchos de los efectos de la desnutrición en
niños pequeños son irreversibles.
El hambre es un problema cada vez mayor en Estados Unidos. Como más
millones de familias pertenecientes a la clase trabajadora se enfrentan
a la perdida del empleo y a la pobreza, los principales programas de la
red federal de seguridad, incluyendo vales canjeables por alimentos y
programas de asistencia en metálico de emergencia, llegan a menos
personas de las que reúnen los requisitos y lo necesitan.
Según los últimos datos de USDA, las personas inscritas en el reparto de
vales de comida ha aumentado en un millón de personas desde el pasado
mes de septiembre hasta llegar a la cifra récord de 32.550.000
estadounidenses. La organización sin fines de lucro Food Research and
Action Center calcula de otros 16 millones más de personas reúnen
condiciones para recibir asistencia alimentaria federal pero no están
inscritos en el programa.
Un análisis del New York Times publicado el 9 de mayo encontró enormes
disparidades entre los Estados en la manera de administrar el programa
de vales de comida. En California, por ejemplo, el periódico señaló que
sólo la mitad de las personas que reúnen las condiciones están inscritas
en el programa. En otros Estados, como Missouri, donde la inscripción de
las personas que reúnen las condiciones llega al 98%, los criterios de
selección son tan severamente bajos que cientos de miles de familias
trabajadoras pobres no llegan al baremo. Además, millones de familias
inscritas en el programa reciben mucha menos ayuda cada mes de lo que se
requiere para mantener una dieta saludable.
A consecuencia de ello, cada vez más familias estadounidenses recurren a
comedores populares y otras organizaciones de caridad, recortan los
gastos en comida y recuren a comprar alimentos más baratos para poder
satisfacer sus necesidades. -
WSW
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz
Morales Bastos