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Crecimiento o burbuja (Gráfico)
200609
- Jon Hilsenrath -
EE.UU. propone una reforma para proteger a la economía de los
vaivenes de las finanzas
WASHINGTON— El presidente estadounidense,
Barack Obama, reveló ayer una
amplia reforma que abarca prácticamente todos los rincones del sistema
financiero, desde la forma en que los consumidores utilizan sus tarjetas
de crédito a cómo los grandes bancos compiten en el exterior.
La propuesta de
Barack Obama contempla importantes cambios en la forma en que
el gobierno supervisa los mercados financieros y exhorta al Congreso a
que otorgue nuevos poderes a la Reserva Federal para controlar grandes
instituciones. Se trata, en resumidas cuentas, de hacer algo que la
historia sugiere es muy difícil: atenuar la tendencia del sistema
financiero a desbarrancarse.
El objetivo de lograr la "estabilidad" está imbuido en los planes de
Barack Obama. La palabra aparece 53 veces en su borrador de 88 páginas. Su
propuesta, de ser aprobada por el Congreso, obliga a los bancos a
mantener mayores reservas de capital para afrontar cualquier
contratiempo, reduciendo los fondos disponibles para realizar apuestas
riesgosas. También le exige a las entidades que otorgan hipotecas que se
queden con una parte de los préstamos que venden y desvincula la
remuneración de los ejecutivos de la industria financiera de las
prácticas arriesgadas.
La meta final es controlar las alzas del mercado y suavizar las
inevitables caídas. Los períodos de auge y caída financieros han
abundado en los últimos 25 años. Pero hasta que comenzó la crisis de
crédito, en 2007, parecían haberse vuelto más benignos, al menos para
EE.UU. El crash bursátil de 1987, la
debacle de las instituciones de ahorros y préstamos a fines de los 80,
las crisis de los mercados emergentes de los 90 y el bajón tecnológico
de esta década aparecieron y desaparecieron dejando como huella sólo dos
recesiones moderadas en
EE.UU.
La recesión actual, sin embargo, ha puesto de relieve ante Obama y su
equipo económico la amenaza que representa la inestabilidad de los
mercados financieros para la economía. Lawrence Summers, el principal
asesor económico de
Barack Obama, suele hablar de crear nuevos cimientos para
una economía menos propensa a las burbujas. "Durante las dos últimas
décadas, hemos visto, una y otra vez, ciclos de auges y caídas
precipitadas", afirmó Obama el miércoles. "En cada caso, las vidas de
millones de personas han sido profundamente afectadas por los sucesos
del sistema financiero, de forma más severa en nuestra crisis reciente".
La Reserva Federal (Fed) quedaría en el centro de la iniciativa, con
nuevas facultades para regular las instituciones financieras que
amenacen la estabilidad de la economía. Los mercados de derivados que se
autorregulaban, bajo la premisa de que ayudan a que el sistema
financiero tenga una mayor resistencia, ya no estarán en esa situación.
La Fed también analiza si puede hacer algo más para desinflar las
burbujas financieras antes de que crezcan demasiado.
"El corazón de esta propuesta de reforma es proteger el sistema
cuando... se produce una nueva burbuja y luego revienta", afirmó Robert
Litan, un experto de Brookings Institution. "La esperanza es que la
próxima vez haya algunas advertencias".
El desafío es hacerlo sin sofocar la innovación de
Wall Street ni el
crecimiento de la economía. Algunos funcionarios del gobierno de Obama
lo denominan la "frontera escurridiza".
"Debemos tener en cuenta que la búsqueda singular de la estabilidad, por
bien intencionada que sea, puede tener como resultado que nuestra
economía sea menos productiva, con menos capacidad de adaptación y de
corregirse a sí misma, y, de esta forma, menos capaz de concretar sus
atractivas promesas", señaló Kevin Warsh, un gobernador de la Reserva
Federal y ex funcionario del gobierno de Bush, durante un discurso esta
semana.
Otro problema inevitable son las consecuencias no buscadas. Por ejemplo,
restricciones más severas sobre bancos o aseguradoras podrían desviar el
dinero hacia mercados menos regulados, como las inversiones de capital
privado, los fondos de cobertura o instituciones domiciliadas offshore.
También existe el riesgo de que el gobierno, en su empeño por responder
a la última crisis, no advierta la próxima. "El próximo problema no
serán los valores respaldados por hipotecas", asegura Raghuram Rajan,
profesor de finanzas de la Escuela de Negocios Booth, de la Universidad
de Chicago. "Será otra cosa".
"Se puede ajustar el control en un área, aumentar la regulación, pero si
el incentivo subyacente de tomar riesgos excesivos no se mitiga de
alguna forma, se trasladará a otra cosa", dice Rajan.
Por ese motivo, la Casa Blanca quiere que la Fed pueda supervisar las
políticas de compensación de los altos ejecutivos de las grandes
instituciones financieras, para asegurarse de que no crean incentivos
perversos.
Pero por cada acción en Washington hay una reacción en
Wall Street.
Controlar los sueldos podría tener como efecto que los mejores y más
brillantes profesionales de Wall Street abandonen sus puestos para irse
a una nueva área de las finanzas que aún nadie ha imaginado. -
WSJ