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El movimiento derechista
conocido como Tea Party gana fuerza en el panorama electoral
de
Estados
Unidos. |
060210
- Carlos Chirinos - Aunque el
nombre los vincule con los orígenes de la independencia, son, junto con
el presidente
Barack Obama, la mayor novedad de la política de
Estados
Unidos.
Es el autodenominado Tea Party.
Este sábado cerrarán su primera convención nacional en Tennesse con un
discurso de la invitada de honor: la ex gobernadora de Alaska y ex
candidata a la vicepresidencia republicana, Sarah Palin.
Eso si, habrá que pagar US$100.000 por el cubierto, lo que ha hecho
molestar a muchos que consideran que el movimiento está perdiendo su
carácter de movimiento ciudadano de base.
Porque es que pese a su nombre el Tea Party no es un partido, es un
movimiento de base de tendencia conservadora conformado por centenares
de organizaciones que ha insurgido en el último año en contra de lo que
consideran las “políticas socialistas” de Obama.
Y aunque aparte de Palin no haya en la Convención de Tennesse figuras
relevantes de alcance nacional, el evento es seguido muy de cerca por
los republicanos y demócratas por lo que podría significar para el
futuro controlar de la política que se hace en Washington.
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. "Aquí verás unas personas cuya
cualidad y madurez llevará este movimiento hasta la cúspide,
desde donde podremos hacer reales cambios en la política"
- Mark Skoda, Tea Party
. “Si usted toma mil personas que se
autodefinan como del Tea Party y le pregunta qué es el
movimiento obtendrá mil interpretaciones diferentes. Pero
todos estarán ondeando sus banderas estadounidenses y
hablando en contra de la galopante agenda socialista”
dijo al diario The Washington Post, Mark William, uno de los
asistentes a la convención.
. "Este movimiento se trata de cosas
más grandes que la política y sus organizadores" -
Sarah Palin
. “Aquí verás unas personas cuya
calidad y madurez llevará a este movimiento hasta la
cúspide, desde donde podremos hacer reales cambios en la
política”, dijo el jefe del Tea Party de Memphis,
Mark Skoda. |
Fuerza revitalizante
El movimiento lo integran quienes temen a gobiernos grandes e
intervencionistas, que consideran que el gasto público está fuera de
control y que eventualmente las libertades individuales están en riesgo.
Aunque los demócratas califican el movimiento de “ultraderechista”, en
realidad empezó a formarse bajo el mandato de
George W Bush, aunque se profundizó ahora, con la sensación de que
Obama está empeorando las cosas.
Para muchos dentro y fuera de EE.UU. salieron a la luz con varias
manifestaciones en contra del proyecto de reforma del sistema de salud y
sobre todo durante las asambleas ciudadanas del verano cuando muchos
congresistas sufrieron ruidosas interrupciones a lo que suele ser una
rutinaria rendición de cuentas a sus electores.
Muchos analistas adjudican al Tea Party el descarrilamiento en octubre
de la candidatura republicana para el Senado en Nueva York, que permitió
a los demócratas ocupar un puesto que nunca logran ganar.
Pero también se le acredita el triunfo de Scott Brown para suceder al
desaparecido Ted Kennedy en la cámara alta por Massachussets, un escaño
que era seguro para los demócratas y cuya pérdida ha sido calificada
como la primera gran derrota política de Obama.
Divisiones y polémicas
La Convención del Tea Party ha estado plagada de controversias por el
hecho de haber sido declarada por sus organizadores como evento con
fines de lucro.
Eso disuadió a muchos congresistas republicanos de asistir para no
violar las estrictas normas que tiene el parlamento sobre la
participación de sus miembros en evento de ese tipo.
Pero el fin de lucro también generó roces entre integrantes del
movimiento quienes cuestionaron que los US$550 de la entrada o los
US$100.000 de la cena en la que hablará Palin impediría la asistencia de
muchos simpatizantes y que le quitaría su carácter “de base”.
Esta semana, algunas personas que se definen como seguidores del Tea
Party entrevistadas por la Radio Pública Nacional explicaron que no
asistían a la convención porque les parecía más “un evento de
recaudación de fondos republicano”.
Los organizadores estiman que al menos unas 600 personas se registraron
para la Convención en el Hotel Gaylord de Tennesse.
El recuerdo de Ross Perot
Varios destacados republicanos, incluyendo el presidente del partido,
Michael Steele, han venido insistiendo en que “no hay reales
diferencias” entre el novedoso movimiento y los fundamentos
republicanos.
Temen que el Tea Party termine restándole votos a algunos candidatos
para las elecciones parlamentarias de noviembre, lo que permitiría que
se repita la experiencia de Nueva York con el triunfo de postulados
demócratas.
Y ambos partidos temen que pueda servir de base para una tercera fuerza
que altere el bipartidismo bicentenario que ha regido en los EE.UU.
Muchos recuerdan la experiencia del millonario Ross Perot quien compitió
como independiente en las elecciones de 1990 con una propuesta de
gobierno calificada como de derecha que caló entre blancos de clase
media.
Quizá con la mirada puesta en una, por ahora negada, candidatura
presidencial en una plataforma fuera de su partido, es que Sarah Palin
aceptó asistir al evento.
Acerca de la polémica sobre las diferencias entre los organizadores de
la Convención, Palin escribió esta semana en el periodico USA Today que
“está bien porque este movimiento se trata de cosas más grandes que la
política y sus organizadores”.
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