230510
- El Senado de Estados Unidos
aprobó una ley radical para reformar
Wall Street, una de las prioridades del presidente
Barack Obama, con lo que culminaron meses de discusiones
sobre la mayor modernización a la normativa financiera desde la década
de 1930.
La ley apunta a evitar que se repita la grave crisis financiera de fines
de 2008 al crear, entre otras cosas, un organismo de protección del
consumidor financiero en el seno de la
Reserva Federal (banco central). El texto evita, además, los
rescates de grandes instituciones financieras con dinero de los
contribuyentes.
Prevé también una regulación más estricta del enorme mercado de
productos derivados, que deberán ser comercializados en plataformas
transparentes.
Si el proyecto es aprobado en la votación, deberá ser compatibilizado
todavía con otro diferente aprobado el año pasado por la Cámara de
Representantes. Para poner fin al debate se requerían 60 votos, que los
demócratas no habían podido reunir el miércoles.
Aún tenemos trabajo por hacer, alertó
Obama, e instó a los legisladores a que ignoren la presión de
último momento del sector financiero, que mayormente se opone a las
reformas.
Durante la votación final sobre el proyecto los demócratas requerirán
solamente una mayoría simple. Los legisladores aprobaron el proyecto de
ley por 59 votos contra 39, pocas horas después de una primera votación
que puso fin a los debates.
Ahora el Senado y la Cámara de
Representantes deben coordinar sus versiones del texto de la ley, antes
de que sea enviado a la Casa Blanca para que el presidente la promulgue.
La reforma financiera, junto con la de salud, son consideradas las
principales metas de Obama en política interna.
Obama, quiere supervisar más fuertemente a los bancos para
evitar una reiteración de las graves turbulencias ocurridas en los
mercados financieros internacionales en 2008.
La legislación en el Senado incluye un monitoreo incrementado sobre
sectores poco regulados de
Wall Street, por ejemplo los hedge funds
o fondos especulativos y los mercados de derivados, y también crea una
agencia de protección financiera del consumidor dentro de la
Reserva Federal.
Además, los accionistas tendrán injerencia en el pago a los directivos
de los bancos y en el importe de las bonificaciones.
Anoche los legisladores republicanos habían logrado bloquear una
aprobación rápida en el Senado con el apoyo de dos demócratas. Los
demócratas reunieron sólo 57 votos, mientras los republicanos sumaron
42.
Esta reforma es un paso importante que reforzará nuestra economía e
impedirá otra crisis a futuro, advirtió
Barack Obama en breve declaración tras la votación.
Los demócratas lograron ahora sumar a tres republicanos a su causa, pero
los dos demócratas, disconformes con que las reformas sean demasiado
débiles, se manifestaron nuevamente en contra de limitar el debate.
El avance para la propuesta de
Obama se produce luego de dos semanas de intensas
negociaciones entre demócratas y republicanos, que en su mayoría
continúan oponiéndose al proyecto.
La indignación pública contra los rescates financieros en
Wall
Street durante la crisis del año pasado presionó
a ambos partidos a reunirse y asegurar que no se produzca una situación
similar en el futuro.
En un reciente discurso en Nueva York, corazón del mundo financiero,
Obama ejerció más presión y llamó a los lobbistas a no
empujar al fracaso su reforma financiera. Al mismo tiempo, advirtió que
podría repetirse la crisis que puso en jaque a la economía mundial.
El paquete final podrá ser enviado a
Obama para que lo convierta en ley, algo que analistas dicen
que podría ocurrir el próximo mes, pero antes deberá ser fusionado con
una medida aprobada, se calcula que en diciembre, por la Cámara de
Representantes.
Los cambios propuestos a ambos proyectos –impulsados por legisladores
ansiosos de parecer duros ante
Wall Street, de cara a las elecciones legislativas de
noviembre– amenazan con limitar a la industria bancaria y reducir sus
ingresos en los próximos años.
Obama aclaró que la versión final del proyecto hará responsables a las
firmas financieras, pero no sofocará el libre mercado.
Durante el último año, la industria financiera ha intentado
reiteradamente poner fin a esta reforma con hordas de cabilderos y
millones de dólares en avisos, y cuando no pudieron matarla intentaron
suavizarla (...) Hoy creo que es justo decir que estos esfuerzos han
fracasado, declaró el presidente
Obama.
Aún tenemos trabajo por hacer (...) la Cámara y el Senado tendrán que
allanar las diferencias entre los dos proyectos. Y no hay duda de que
durante ese tiempo la industria financiera y sus cabilderos seguirán
peleando, acotó.
En Wall Street, el índice industrial Dow Jones cayó 3.6 por ciento el
jueves, golpeado por los temores de que la crisis de deuda de
Europa esté retrasando la recuperación económica mundial, pero
también por la incertidumbre sobre la reforma financiera de Estados
Unidos, dijeron operadores.
Barney Frank, líder de una comisión clave de la Cámara de
Representantes, dijo a CNBC que es importante completar la reforma
pronto, para aliviar la incertidumbre. Sostuvo que Obama podría
convertir en ley el proyecto mucho antes del 4 de julio.
Frank, demócrata autor de la reforma de
Wall Street en la Cámara de Representantes, delineó el jueves
una posible forma de negociación antes de la conversaciones con el
Senado para lograr un paquete definitivo.
En cartas enviadas a senadores demócratas de alto rango, Frank consignó
que ciertas propuestas de la cámara baja sobre la normativa a firmas
financieras y límites a las operaciones bancarias deben mantenerse.
El señaló que las propuestas de la cámara baja son importantes en el
estado de Massachusetts y que ninguna de ellas amenaza o debilita los
amplios objetivos de una reforma detallada (...) Insistiré en que se
conserven en el proyecto final.
Las cartas estaban dirigidas al líder demócrata del Senado, Harry Reid,
y al presidente de la comisión de banca, Christopher Dodd, demócrata
autor del proyecto del Senado. Ambos posiblemente serán actores claves,
junto a Frank, en las negociaciones entre ambas cámaras.
Maniobras de último minuto en el Senado eliminaron dos enmiendas
controvertidas: una para endurecer las restricciones propuestas a las
operaciones riesgosas de los bancos, y otra que excluía de la
supervisión de un nuevo organismo de protección federal al consumidor, a
los concesionarios de vehículos que no financian a los compradores de
coches - La
Jornada