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Cara y Seca de Néstor Kirchner
El presidente argentino Néstor
Kirchner tiene la obligación de devolverle al estado, el control
del agua potable. Además tiene la oportunidad histórica de realizarlo por
tres razones:
1. Aprovechar el retiro de la empresa privada
Suez del sucio negocio del agua en
Argentina
2. Enviar un mensaje humanista al mundo, en el preciso momento en que el
ejército norteamericano ingresa con inmunidad garantizada por el
Presidente Duarte Frutos, en el territorio paraguayo con el objetivo,
entre otros inconfesados, de desarrollar una estrategia para controlar el
inmenso
Acuífero Guaraní
que se extiende principalmente entre Brasil Paraguay y Argentina
3. El Estado Argentino debe firmar, de inmediato, la
Declaración de Roma que
sostiene que el agua es un Derecho Humano Universal
La peligrosa ocupación del ejército norteamericano de
una parte de la región, estalla en un grito de alerta. Kirchner y los demás
presidentes de Latinoamérica, deben dar muestras inequívocas de que se
comprometen sin reserva alguna:
1. A denunciar e impedir toda posibilidad de que los
norteamericanos generen conflictos en la zona
2. A denunciar e impedir que el ejército y la
inteligencia yanqui contribuyan a desestabilizar a gobiernos considerados
"no sumisos" por Bush
3. A no entregar a otras manos que no sean
estatales y regionales, la inmensa reserva acuífera que existe en la región.
La prestación del abastecimiento de agua potable a los ciudadanos, es una
obligación indelegable del estado
Se trata, simplemente, de cumplir con un deber. Para eso y no para otra
cosa, los argentinos y los latinoamericanos los eligieron
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n0905 - Fuente
Página 12
- Martín Piqué
La oportunidad era perfecta. Danielle Mitterrand llegó a la Argentina
para apoyar una campaña mundial en favor de la “gestión social del agua”.
Aunque no lo tenía previsto, la viuda del ex presidente francés aterrizó
en Buenos Aires poco después de que el socio mayor de Aguas Argentinas, la
francesa Suez, anunciara su retiro de la privatizada que explota el
servicio en la región metropolitana. De 81 años, Mitterrand tenía agendada
una gira por el Cono Sur como titular de France Libertés. Se trata de una
ONG que desde 1998 se involucró en el debate sobre el acceso público al
agua potable. Su visita no pudo llegar en mejor momento. Ella aconsejará
al Gobierno que aproveche la salida de Suez para crear una empresa pública
con participación social. Mientras tanto, el Gobierno está analizando el
reemplazo de Suez en la concesión de Aguas Argentinas: así, el servicio
quedaría en manos privadas.
Aunque todo el mundo la llama por su apellido de casada, Danielle
Mitterrand es hija de un maestro socialista de apellido Gouze. Tiene los
ojos azules y la voz bajita. Conoce bastante de historia argentina, en
especial de los últimos treinta años, por testimonio de sus amigos
exiliados en París. “Fue una manera de acercarse a un pueblo. Más bien
preferimos acercarnos a los pueblos con propuestas positivas de lucha.
Naturalmente, nos acercamos a los argentinos por la represión”, comenta en
francés a Página/12 al tiempo que la directora de proyectos de su
fundación, Catherine Legna, traduce al castellano.
Mitterrand llegó a Buenos Aires como adelantada de una delegación más
amplia. En estos días se sumarán el viceintendente de Grenoble, Raymond
Avriller, una ciudad de 500 mil habitantes ubicada en los Alpes franceses,
y Anne Le Sratt, la directora general de D’Eau de París, la sociedad que
gestiona el servicio de aguas públicas de la ciudad luz. Junto con
Mitterrand, la presencia de Avriller y Le Sratt aportará un debate casi
prohibido en las reuniones con los funcionarios argentinos. En Grenoble,
tras una movilización de años, la sociedad civil logró anular la
privatización del servicio de provisión de agua potable. Luego se creó una
empresa pública que ya lleva cinco años de gestión, en los que logró –por
sus resultados– rápidos contrastes con la administración privada.
Mitterrand elogia la experiencia de la estatización de Grenoble. “En cinco
años de gestión pública, lograron dar un servicio más barato, al 50 por
ciento del costo para la gente y con tres veces más servicios. Mejor agua,
más barata y de mucha mejor calidad. Por eso los invitamos a venir, porque
ellos demuestran que es posible y que es mejor que lo privado”, informa
durante la entrevista con Página/12. La viuda del ex presidente francés se
reunirá con Kirchner el martes. El mismo día se entrevistará con el
ministro de Planificación, Julio De Vido. Su agenda también incluye una
visita a la ESMA.
En la reunión con Kirchner, Mitterrand contará la experiencia de Grenoble,
que comenzó con la resistencia a una privatización –en la Argentina se
vivió un proceso similar con Aguas Provinciales de Santa Fe, Aguas de
Aconquija en Tucumán y Azurix en Buenos Aires– terminó con la
reestatización del servicio. También informará sobre la forma en que opera
la sociedad mixta D’Eau de París, que combina gestión privada con una
supervisión estatal. Habrá que ver si el Gobierno se anima a tomar esos
casos como modelos. “Sólo la gestión estatal garantiza el servicio público
del agua. Voy a encontrarme con los miembros del gobierno argentino, con
el presidente Kirchner, exactamente con la misma determinación. No sé si
me va a escuchar”, anticipa Mitterrand.
Reconocida luchadora por los derechos humanos, la titular de France
Libertés no conoce en persona a Kirchner. “Sé lo que se sabe en Francia
por los diarios y los periodistas. Se sabe, por ejemplo, que firmó el
decreto que terminó con la impunidad (se refiere al decreto que impedía
que los represores pudieran ser extraditados al exterior). Eso fue muy
importante y tuvo coraje. Cuando vaya a verlo voy a completar mi opinión
personal sobre él”, dice. Su visita fue coordinada por el Premio Nobel de
la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, junto con un arco de organizaciones
barriales y agrupaciones de consumidores que se especializaron en la lucha
por el acceso público al agua potable y su definición como servicio
público.
Ayer, en el Hotel Bauen, la mayoría de esos grupos acompañaron a
Mitterrand en su primera actividad pública en Buenos Aires. Allí
aprovecharon para denunciar el escasísimo nivel de inversión que Aguas
Argentinas entre los años 1993-2001 (el propio Kirchner ha dicho que no
plantaron “ni un metro de caño”) y denunciaron que muchos medios de
comunicación ocultaron esa realidad por las pautas publicitarias de la
privatizada. “Ningún privado va a venir a invertir en el agua, por el
simple problema que el tema del agua es un problema de los barrios más
humildes y ningún privado va a invertir en zonas donde no va a poder sacar
rentabilidad”, denunció Roberto Díaz, santafesino. Su opinión reflejó la
del conjunto: una abierta oposición a que Aguas Argentinas siga en manos
privadas. “Venimos a denunciar el fracaso rotundo de la privatización.”
En sus reuniones con funcionarios, Mitterrand llevará estos reclamos. Será
escuchada diplomáticamente, en su condición de figura internacional. Pero
la francesa no tiene un nada de ingenua: aprovechará su estadía para
exigirles a Kirchner y el jefe de gobierno porteño, Aníbal Ibarra, que
firmen la declaración de Roma que sostiene que el agua es un “derecho
humano universal”. Ayer se preocupó por aclarar que dos alcaldes
progresistas, el de Roma y el de Florencia, ya lo firmaron |