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0905 - En estos
últimos días, y luego de semanas de silencio, los medios de comunicación
volvieron a dar cuenta de la discusión entre Aguas Argentinas y el
gobierno Kirchner.
Sin embargo, curiosamente, lo que la mayoría de los medios argentinos
omiten decir es que la nueva discusión se da en un marco en que el
principal accionista de la empresa, el grupo francés Suez (propietario del
39.9 % de AA) esta en un periodo de contracción en el sur y expansión en
Europa, como forma de recuperar la fabulosa rentabilidad menguada en estos
dos últimos años.
Casi al mismo tiempo en que se producía el discurso de Kirchner exigiendo
inversiones, Suez anunciaba que se retiraba de Puerto Rico, rompiendo un
millonario contrato por la concesión del agua y el sistema de desagüe. El
motivo lo explicó la misma Suez en un comunicado diciendo que "en el marco
del plan de acción de Suez para el 2003 y 2004 el grupo estableció como
metas el seguir criterios más estrictos para lograr ganancias y reducir
riesgos", y que la retirada , "subraya la determinación del Grupo de
renegociar o disolver contratos si su balance económico no puede
sostenerse en forma duradera".
Hace unos días también, y en tren de refocalizar su actividad, Suez vendió
su 89,34% de su canal de cable y satélite Paris Premiere, lo que a juicio
de la compañía "confirma la continuación de la estrategia" de concentrarse
en sus negocios de energía y medioambientales.
También como parte de ese cambio de política, el grupo francés acaba de
ganar la adjudicación de un contrato para manejar el suministro de agua
durante 25 años en Cottbus, en el este de Alemania. El contrato, que
supone un total de 700 millones de Euros, se suma a los 6 que la empresa
mantiene en seis ciudades de este país. Al anunciar el nuevo negocio, Suez
ratificó su política de centrarse en los países centrales. "Alemania
-dijeron- ofrece otras perspectivas de asociaciones entre el sector
público y privado, como ocurre en Polonia, que ingresará este año en la
Unión Europea".
En este marco , pero sin nombrarlo, algunos diarios argentinos señalaron
al pasar hace unas semanas la discusión al interior del directorio de
Aguas Argentinas: si convenía negociar con el gobierno argentino, o
retirarse y jugarse a ganar la demanda por compensaciones en el CIADI, el
tribunal del Banco Mundial que resuelve los conflictos referidos a
inversiones.
Pero si el frío cálculo -y no la verborragia presidencial- hicieron
inclinar a Suez hacia la primera opción, es porque nunca como en Argentina
el grupo ha encontrado condiciones favorables para tener una alta tasa de
retorno a cambio de una mínima inversión.
Según un estudio de FLACSO, firmado por Daniel Azpiazu (b), las tarifas
residenciales de AA "se han incrementado entre mayo de 1993 y enero de
2002 en un 88,2%14". Según el mismo profesional, ese aumento "no guarda
relación alguna con la variación de los precios al consumidor que, entre
el comienzo de la concesión y enero de 2002, sólo registró un crecimiento
del 7,3%".
Aguas Argentinas tiene algunos records: es la concesión unitaria mas
grande del mundo, con un servicio que afecta a mas de 10 millones de
personas en Argentina. En el mundo, Suez maneja el agua que consumen 125
millones de personas en mas de 24 países. Y también en Argentina tiene un
porcentaje de rentabilidad sobre su patrimonio altísimo: entre 1994 y
2000, fue de un promedio del 20%" contra un máximo del 12,5% en países
como Estados Unidos o, en la propia Francia, de un 7%.
Las condiciones de contratación también son un punto a favor para que la
empresa quiera quedarse: cuando en 1997 acumuló incumplimientos en el Plan
de Mejoras y Expansión de los servicios por el 45% del total comprometido
en el contrato, el entonces gobierno de Menem -con Maria Julia a la
cabeza- optó por cambiar las condiciones de contratación, adaptándolas a
la acción de AA.
Estas ventajas comparativas y la buena tasa de rentabilidad, son las que
están detrás de la declarada intención de Suez de mantenerse en el país y
retirar la demanda ante los tribunales internacionales.También, en el
marco de la nueva estrategia de la empresa, la propuesta oficial de abrir
la construcción de obras a nuevos operadores es poco menos que un favor
para la compañía, que se mostró gustosa de sacarse de encima la obligación
de hacer grandes inversiones.
El precio del veneno
Terminada la controversia alrededor de la demanda ante el Banco Mundial,
la discusión del gobierno vs. Aguas Argentinas queda centrada ahora en
cuanto va invertir la compañía en obras en el próximo año. Por el momento,
la empresa de muestra dispuesta a invertir 56 millones de pesos, y el
gobierno exige que sean 140 millones, una cifra no muy alta si tomamos en
cuenta la .
En la discusión, sin embargo, falta señalar algo muy claro: ninguna de las
dos alternativas, o algún resultado intermedio, sirven para aplacar el
drama que en materia sanitaria vive el país.
No se hace falta ser bioquímico para saber que Aguas Argentinas está
distribuyendo veneno. Basta con abrir la canilla y probar un vasito de
agua para entender. Pero si no se quiere correr riesgos, también se peude
leer el informe preparado en Diciembre del 2003 por el propio gobierno, a
través de la Auditoria General de la Nación (AGN).
De acuerdo a ese estudio, dado a conocer a fines de Diciembre del 2003, AA
transporta residuos cloacales generados por 5.744.000 habitantes, de los
cuales sólo reciben tratamiento final en las plantas Norte y Sudoeste los
efluentes producidos por 696.000 habitantes, lo que constituye un 12% del
total. El resto, según la auditoria, es vertido "al Río de la Plata en la
zona de Berazategui -a tan sólo 20 kilómetros de la Casa de Gobierno- sin
haber recibido el tratamiento adecuado". Según algunas versiones, la
contaminación de esa parte del Rio de la Plata se ve hasta en las fotos
satelitales.
Lo mas grave, sin embargo, es que a sólo 2.800 metros de allí, Aguas
Argentinas retira nuevamente el agua que pasa por las plantas
potabilizadoras, y que todos sus usuarios cautivos consumimos todos los
días del año.
Repetimos: esto no es un invento nuestro. Son los propios informes
elaborados por el gobierno los que lo señalan.
También hace algunso meses, la ahora desaparecida revista El Porteño,
señaló que el agua de " siete distritos del Gran Buenos Aires no es apta
para el consumo humano, porque contiene niveles de nitratos que triplican
los valores máximos tolerables por el organismo humano". La denuncia, que
motivó una presentación judicial, desembocó en que Aguas sea condenada a
montar una nueva planta potabilizadora en un plazo de 18 meses.
Y al calor de esa discusión, un estudio del Laboratorio de Química
Ambiental y Biogeoquímica de la Facultad de Ciencias Naturales de La Plata
fue mas allá; reveló que algunos peces de la zona de desagüe están
contaminados con bifenilo ploriclorado. La sustancia, llamada comúnmente
PBC, es altamente cancerígena, y esta prohibido su uso industrial como
refrigerante en los transformadores de electricidad.
A esto le podríamos sumar varios otros casos; desde la suba de las napas
subterráneas que están destruyendo barrios enteros, hasta las enfermedades
como la hepatitis b, causada por el agua en varias zonas del gran buenos
aires.
Pero aun sin esos ejemplos, y sin salirse de la legalidad, el gobierno
podría, en nombre de la salud pública y los groseros incumplimientos de
Aguas Argentinas, anular inmediatamente el contrato de Aguas Argentinas.
Una de las condiciones de la privatización dice que el Estado puede
"rescindir el contrato de concesión unilateralmente con fundamento si
existieren causas de incumplimiento grave de las disposiciones legales y/o
reglamentarias, atrasos reiterados e injustificados en el cumplimiento de
las inversiones y metas convenidas".
Puede hacerlo, pero no quiere; todas las acciones de Kirchner están
dirigidas a lograr un mejor o peor acuerdo, inspirado quizás en el dogma
vandorista de "pegar para negociar", pero respetando y favoreciendo los
intereses de Suez de contraer sus negocios en áreas que han perdido su
otrora kilométrica rentabilidad, pero sin sacrificar del todo sus "plazas
fuertes" como Argentina. Porque si en Puerto Rico Suez demostró "la
determinación de renegociar o disolver contratos si su balance económico
no puede sostenerse en forma duradera", aquí encontró sobradas razones
para quedarse.
Quizas también esta sea una nueva demostración de que el "estilo K" se
asemeja cada vez más al canto del gallo que, cacareando al amanecer, se
adjudica para si mismo la facultad de hacer salir el sol.
La salvedad, es que el gallo no tienen un gran presupuesto para gastar en
publicidad |
El presidente argentino Néstor Kirchner tiene la obligación de
devolver al estado, el
control del agua potable. |