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190606
- El bioetanol y biosiesel,
provenientes de la energía generada por cultivos agrícolas,
ocupan tierra de cultivos alimenticios y producen menos
energía que la usada para producirla; también afectan el
medio ambiente y causan desastres económicos.
El
bioetanol y biosiesel, provenientes de la energía generada por cultivos
agrícolas, ocupan tierra de cultivos alimenticios y producen menos
energía que la usada para producirla; también afectan el medio ambiente
y causan desastres económicos.
"Debemos
acabar con la adicción al petróleo”, dijo George W. Bush en su último
mensaje a la Nación,peronoestaba pidiendo a la población que dejen de
usar carros o que usen menos petróleo. Al contrario, lanzó la
“Iniciativa de Energías Avanzadas” a través de la cual se aumentará el
presupuesto federal en un 22%, por las investigaciones en tecnologías de
energía limpias; esto incluye los biocombustibles derivados de plantas y
sustitutos de petróleo para alimentar los automóviles.
Los
sucesivos presidentes de los Estados Unidos han promovido el etanol de
maíz como un aditivo energético subsidiado. El Presidente Bush dijo a
los científicos que ahora deben trabajar en cómo hacer etanol a partir
de chips de madera, tallos o pasto “práctico y competitivo en los
próximos 6 años”, y que reemplazarán más del 70% de importaciones de
crudo desde “lugares inestables en le mundo” - Oriente Medio - hacia el
año 2025.
Actualmente, el 60% del petróleo consumido en Estados Unidos es
importado, con un incremento más del 53% más desde que George W. Bush
llegó al poder.
Biocombustibles de cultivos no pueden sustituir a los combustibles
fósiles en todos sus usos
Las
mayores trabas para la masificación de estos productos, son la
disponibilidad de tierras para cultivar las plantas, la tasa de
producción de cultivo y la eficiencia en la conversión energética,
aunque lo económico también tiene su cuota.
Cultivar
plantas para quemarlas - como biomasa - puede ser la forma más barata de
biocombustible, tanto en términos de energía como económicos, ya que
requiere de un mínimo de procesamiento luego de la cosecha.
Los
científicos del Tecnológico de Virginia, David Parrish y John Fike, han
estudiado la agrobiología del “pasto varilla” o “pasto aguja” (Panicum
virgatum) - conocido en inglés como switchgrass 1 -, el más
investigado y aceptado de los cultivos para energía. Este pasto es
perenne y nativo de Norteamérica y ha sido extensamente cultivado para
forraje desde la conquista de América. Es muy prolífico, no requiere de
mucho Nitrógeno como fertilizante y es considerado el más sustentable, o
al menos el que tiene menos impacto ambiental para producir
biocombustibles. Pero el estudio concluye que “aún con los máximos
resultados, estos sistemas pueden no proveer la misma energía que
generan los combustibles fósiles”.
La
sustitución del carbón con switchgrass se estima que permitirá la
reducción de cerca de 1,7 ton CO2 por tonelada de switchgrass
utilizada.
Los
precios que los cultivadores reciben por la biomasa deben ser lo
suficientemente favorables. Así, se calcula que cerca de 8 millones de
hectáreas podrían estar cultivadas si el precio alcanzara los $USD 33
por Ton en finca, incrementándose a cerca de 17 millones de Ha. con un
precio de $44 por Ton. El precio de mercado pagó por biomasa de chips de
madera en Virginia en 2004, un promedio de $33 por Ton entregada, y el
precio de heno (de todo tipo) de cerca de $95 por Ton.
Un
estimado ubica el costo de switchgrass en $63 por Ton. Si se
añade el costo del procesamiento, como el prensado, el enrollamiento
mecanizado puede hace que se eleve el costo de producción a cerca de $83
por Ton. Una tonelada de switchgrass produce 17-18 GJ de energía
al quemarse, comparada con 27-30 GJ del carbón; y los costos del carbón
son de $55 por Ton.
El pasto
switchgrass para energía no es económicamente competitivo, a
menos que haya un subsidio sustancial para su cultivo. Lo mismo se
aplicaría, para la mayoría de otros cultivos para energía.
David
Pimentel, profesor de la Universidad de Cornell en Nueva York y Tad
Patzek, profesor de ingeniería química en la Universidad de Berkeley en
California, estudiaron el balance energético y económico de producir
biomasa, etanol o biodiesel a partir de maíz, switchgrass,
madera, soya y girasol, usando el análisis, generalmente aceptado, del
ciclo de vida. Aunque hay mucha controversia sobre el balance de energía
del etanol y biodiesel, el balance energético de la biomasa por cosecha
es generalmente menos sujeto a disputas, por lo que es un buen punto de
inicio para el debate (Tabla 1).
Como
puede verse, switchgrass no tiene la proporción insumo/producto
más favorable, siendo de 14,52, seguido por el trigo con 12,88, y la
semilla de colza con 9,21, si se incluye la paja. Sin embargo, el
switchgrass es la más prometedora de los cultivos de bioenergía,
guste o no, como biomasa para la quema o para hacer otros combustibles
derivados, como el etanol.
Un rápido
cálculo muestra que aunque todas las fincas de los Estados Unidos fuesen
convertidos en productoras de pasto switchgrass, no producirían
suficiente etanol para abastecer el consumo actual de combustibles
fósiles.
El pasto
switchgrass tarda varios años en madurar, la cosecha puede ir
desde un rango de 0 - pérdida completa-, hasta obtener 20 Ton o más por
hectárea, dependiendo de la cantidad de lluvias. Una cosecha de 15
Ton/ha es considerada Buena y puede proveer cerca de 250 GJ/ha de
energía química bruta al año. Si esta energía es convertida con un 70%
de eficiencia, en electricidad, etanol, metanol etc., podría tomar al
menos 460 millones de hectáreas para producir los 80EJ (ExaJoule =
1018J) de energía fósil usada en los Estados Unidos cada año. Todas las
fincas de Estados Unidos tienen un total de tierras de 380 millones de
hectáreas, de las cuales 175 millones se destinan a áreas de cultivo y
cosecha.
Claramente, los cultivos bioenergéticos son una mala opción, y muchos
pueden ser obsoletos como el etanol, que aunque ahora se puede hacer a
partir de chips de madera, residuos de las cosechas u otros desechos
industriales, aún así, es insustentable.
TABLA 1.
BALANCE ENERGÉTICO PARA BIOMASA DE LOS PRINCIPALES CULTIVOS
|
Cultivo |
Cosecha (Ton/ha)
|
Entrada de Energía
(GJ) |
Salida de Energía
(Biomasa) (GJ) |
(Entrada/Salida)
|
| Maíz |
8.655 |
33.978 |
130.459 |
3.84 |
| Switchgrass
|
10.000 |
11.535 |
167.480 |
14.52 |
| Soya |
2.668 |
15.685 |
40.216 |
2.56 |
| Girasol |
1.500 |
25.620 |
19.470 |
0.76 |
| Colza |
4.080(a)
|
12.159 |
54.346 |
4.47 |
| |
8.080(b)
|
12.417 |
114.346 |
9.21 |
| Trigo |
8.960(a)
|
12.562 |
74.189 |
5.91 |
| |
15.460(b)
|
13.328 |
171.689 |
12.88
|
(a)
solo grano, (b) grano y paja
¿SE
OBTIENE MÁS ENERGÍA DE LOS BIOCOMBUSTIBLES QUE DE LA ENERGÍA FÓSIL QUE
SE HA USADO PARA OBTENERLA?
Hay un
gran debate sobre el balance de energía para hacer etanol o biodiesel de
cultivos bioenergéticos. Los resultados de David Pimentel y Tad Patzek
sostienen que el balance de energía de todos los cultivos, con los
métodos de procesamiento actuales, se gasta más energía fósil para
producir el equivalente energético en biocombustible.
Así, por
cada unidad de energía gastada en energía fósil, el retorno es 0,778 de
energía de metanol de maíz; 0,688 unidades en etanol de switchgrass;
0,636 unidades de etanol de madera y el peor de los casos, 0,534
unidades de biodiesel de soya.
Su
estudio ha provocado una respuesta fuerte de varios departamentos del
gobierno de los Estados Unidos, acusando a Pimentel y Patzek de usar
fórmulas obsoletas o de no contar la energía contenida en subproductos
como el seedcake (residuos que quedan luego de que el combustible
ha sido extraído) que puede ser utilizado como alimento de animales,
pero si incluyen en sus cálculos la energía necesaria para construir las
plantas procesadores, la maquinaria agrícola, y el trabajo, que no se
suele incorporar en este tipo de análisis.
Por su
parte, Pimentel y Patzek, junto con muchos otros científicos, como la
autora de este artículo, son críticos de las estimaciones que dan un
balance positivo de energía precisamente porque ellos dejan de lado toda
esta inversión en energía que fue necesaria para obtener el cultivo. De
hecho, ni Pimentel, Patzek, ni sus críticos han incluido los costos del
tratamiento de desperdicio y desechos, o los impactos ambientales de los
cultivos bioenergéticos intensivos como la pérdida de suelos y la
contaminación ambiental por el uso de fertilizantes o plaguicidas.
El aporte
de energía de los productos asociados, de acuerdo con la composición de
sus semillas, parece ser excepcional. Por ejemplo, solo el 18% de la
soya es aceite que sirve para biodiesel, mientras que la diferencia es
pasta de soya que sirve como alimento animal. Sin embargo, como el
seedcake es producido casi al mismo tiempo que se necesita para
extraer el combustible, una simple contabilidad atribuirá el 82% de la
energía necesaria para generar biodiesel - que es considerable - para
alimentación animal.
BALANCE DE ENERGÍA EN LA OBTENCIÓN DE ETANOL DE MAÍZ
Para
mayor seguridad, un nuevo estudio que compara 6 estimaciones del balance
energético en la obtención de etanol encontró, que “los cálculos de
energía neta son más sensibles con la asignación de subproductos”
Los
análisis, llevados a cabo por los investigadores de la Universidad de
Berkeley en California, y publicados por la revista Science en enero del
2006, y que toman en cuenta los cálculos de Pimentel y Patzek,
desarrollaron un “modelo” que les permitió comparar los datos y
supuestos de todas las estimaciones. Se destaca el balance energético
negativo obtenido por Pimentel y Patzek, por que incluye la energía
usada para la construcción y funcionamiento de las plantas procesadoras,
la maquinaria agrícola, y el trabajo; y no tanto por darle créditos a
los subproductos.
Sin
embargo, retirando estos factores “inconmensurables”, el balance
energético positivo resulta muy modesto (de a penas 3Mj/litro a
8Mj/litro de etanol) lo que significa 1,13 a 1,34 en la relación
entrada/salida (hay 23,4 MJ en un litro de etanol), mientras la
reducción de emisiones de gases con efecto invernadero es de cerca del
13%.
Los
investigadores desarrollaron además una manera de presentar el balance
energético considerando la entrada de energía de petróleo - expresada
como
MJ petróleo / MJ etanol – que es una fórmula desorientadora.
Esencialmente añade 100% de créditos de energía al etanol, puesto que
presume que el etanol sustituye en un 100% el uso de energía fósil.
Los
científicos entonces usaron los “mejores datos” de los seis análisis
para “crear” tres casos existentes con sus respectivos modelos, todos
estos hipotéticos: Ethanol Today, que alega incluir los típicos
valores para la actual industria de etanol de maíz; CO2 Intensive,
basada en los planes de enviar maíz de Nebraska a una planta de etanol
24 generada por lignita, en el Norte de Dakota; y, Cellulosic,
que asume que la producción de etanol de celulosa de pasto
switchgrass es rentable, y que admiten buenas “estimaciones
preliminares de una tecnología que evoluciona rápidamente”.
Para los
tres casos, los científicos encontraron un balance positivo de energía:
23 MJ/litros de etanol para Cellulosic (muy significativo), 5 MJ/litros
para Etanol Today, y 1,2 MJ/litros para CO2 Intensive;
los radios de entrada/salida correspondientes de energía (MJ petróleo /
MJ etanol) fueron de 1,98, 1,21, y 1,05 respectivamente.
Cellulosices claramente el ganador en término de balance energético,
y con un buen punto en cuanto a ahorro de emisiones gases con efecto
invernadero, que es del 89%. Los valores correspondientes a Ethanol
Today y CO2 Intensive son del 17% y 2%,
respectivamente.
Estos
análisis muestran que los actuales métodos de producción, representados
por Ethanol Today y CO2 Intensive, ofrecen solo un
pequeño balance energético y un escaso ahorro de gases, aún cuando
parezcan presentar presunciones favorables a ellos.
ETANOL
DE MAÍZ: UN MAL NEGOCIO
EL etanol
constituye el 99% de todos los biocombustibles en los Estados Unidos;
3.400 millones de galones de etanol se produjeron en el 2004 y usados
como gasolina, representando el 2% en cuanto a volumen y al 1,3 con
respecto a su contenido energético.
Se prevé
que el uso de etanol crecerá debido al crédito impositivo de $0,51 por
galón de etanol que ha dictado el gobierno federal de EE UU, y por el
mandato de alcanzar 7500 millones de galones de “combustibles
renovables” que serán usados como gasolina hacia el 2012, según se
incluye en la reciente Ley de Política Energética (EPACT 2005).
Pero
Pimentel y Patzek han mostrado no solo que el retorno de energía es
sustancialmente negativo, sino que en términos económicos es aún peor.
Cerca del 50% del costo de producción de etanol es para maíz mismo, como
insumo ($0,28/litro). El etanol cuesta bastante más que lo que se paga
por él en el mercado, y sin los subsidios estatales y federales, de
cerca de 3.000 millones al año, la producción de etanol en los Estados
Unidos terminaría.
El
Senador McCain informa que el total de subsidios para etanol es de cerca
de $0,79/litro. Si se añade los costos de producción saldría un valor
total de cerca de $1,24/litro. El etanol tiene tan solo un 66% de
energía contenida con relación al de la gasolina, comparando el costo
actual. Entonces el etanol cuesta $1,88/litro, o $7,12 por galón
equivalente de gasolina, comparado con el costo actual de producir
gasolina que es de $0,33/litro.
Los
subsidios federales y estatales para la producción de etanol de
$0,79/litro, principalmente llegan a los bolsillos de las grandes
corporaciones. UN máximo de $0,02 por bushel, o 0,2 centavos/litro de
etanol, va a los agricultores.
Con el
subsidio a la producción del maíz y del etanol, el total de costos, que
ascienden a 8.400 millones al año, se traslada a los consumidores, ya al
que producir maíz como materia prima para producir etanol, aumenta los
precios del maíz para otros fines. Por ejemplo, un estimado dice que la
producción de etanol, con sus subsidios y demás, estaría aumentando el
costo de producción de carne de bovino (alimentado con maíz) en $ 1.000
millones.
Claramente, el etanol de maíz no es ni sustentable ni rentable, y se
está poniendo bastante esfuerzo en encontrar otros insumos agrícolas
como este.
PEORES
RENDIMIENTOS ENERGÉTICOS HACEN DE LA CONTABILIDAD MÁS REALISTA
Patzec
presentó una detallada objeción al artículo de la revista Science
que mostraba un balance energético positivo en la producción de etanol
de maíz, exponiendo los principales errores usados en la contabilidad
energética. Estos incluían:
• Fallas
en contabilizar la energía de los granos de maíz como un ingreso de
energía
• Asumir una obtención elevada de etanol de maíz al contrario de los
datos verídicos
• Asignar costos de energía indebidamente en la producción de etanol, en
particular, destilación de subproductos como los residuos de la
fermentación que no tienen nada que ver con la producción de etanol.
Adicionalmente, la industria de etanol usualmente infla la obtención de
etanol contando como etanol el 5% de gasolina añadida al etanol de maíz
como desnaturalizador; toman el monto de almidón fermentado como si
fuese el total de almidón extraíble, aunque no todo lo último es
fermentable; y toman el peso del maíz húmedo (un promedio de 18% de
humedad) como si fuera maíz seco.
Cuando la
contabilidad energética hecha por autores diferentes es re-analizada con
el mismo set de datos realistas, los saldos energéticos resultan ser
remarcablemente uniformes.
La
relación entrada/salida varía entre 0,245 y 0,310. En otras palabras, el
balance energético es severamente negativo: por cada unidad usada en
hacer metanol de maíz, se obtiene al menos 0,3 unidades de energía de
regreso. Por lo menos 9 veces más energía fósil para producir etanol de
maíz en la puerta de la refinación que producir gasolina o diesel de
petróleo.
Como
Patsek señala, los 7.500 millones de galones de etanol que se deben
producir para el 2005 de acuerdo a la Ley de Energía, podría ser
compensada por un incremento en el millaje automotriz con tan solo una
milla por galón, excluyendo a los vehículos deportivos que literalmente
devoran gasolina y la generación de luces vehiculares.
Las
consecuencias económicas de la excesiva producción de maíz han sido
devastadoras. El precio del maíz en Iowa, el más grande productor,
declinó 10 veces entre 1949 y el 2005, al mismo tiempo que las cosechas
de maíz se triplicaban.
Hoy día
los agricultores de Iowa ganan una tercera parte de lo que ganaban hace
50 años, pero sus costos de producción se han multiplicado, debido a que
queman metano y diesel para producir maíz. El precio de metano se ha
incrementado varias veces en los últimos 3 años. “Los subsidios a los
cultivos de maíz que han suplido los precios del maíz en el mercado han
aumentado hasta en un 50% entre 1995 y el 2004”. Patzek predice más
concentración en la producción industrial del maíz en gigantescas fincas
operados por las grandes corporaciones agrícolas, mientras que a los
pequeños agricultores solo les resta alquilarles su tierra.
Un insumo
industrial, cuyo precio está por los suelos, puede ser ahora procesado
en etanol con una rentabilidad significante, más aún con un subsidio
federal de 50 centavos por galón de etanol, más los subsidios estatales
y locales.
Patzek
concluye: “Los Estados Unidos ya han perdido mucho tiempo, dinero y
recursos naturales ….. detrás de un espejismo de un modelo energético
que no tiene posibilidades de remplazar los combustibles fósiles…. La
única solución real es limitar el ritmo de uso de estos combustibles
fósiles. Cualquier otra cosa resultara eventualmente en un desastre
nacional”.
Notas
1.- Algunos textos de México usan la denominación de “pasto aguja” o
“pasto varilla”, pero la mayoría de bibliografía en castellano utiliza
el nombre de este pasto en inglés. Para evitar confusiones, a lo largo
del Boletín tomaremos palabra switchgrass para referirnos a esta
especie de Poacea:Panicum virgatum.
2.- Este
artículo es parte de la reciente publicación: “Which Energy?” Informe
sobre Energía 2006 del Institute of Science in Society, y cuyos autores
son Mae-Wan Ho, Peter Bunyard, Peter Saunders, Elizabeth Bravo y Rhea
Gala.
Para ver el texto completo sobre Energía, todas las notas, referencias y
conocer más sobre los biocombustibles pueden bajar el documento (en
inglés) completo del sito:
http://www.twnside.org.sg/title2/par/whichEnergy.pdf
3.- La
versión publicada en Ecoportal.net fue extractada de la publicada en el
boletín Resistencia de la Red Oilwatch.
4.- ¿Qué
son los biocombustibles?
Los
biocombustibles se derivan de cultivos de plantas, e incluyen biomasa
que es directamente quemada, biodiesel de semillas oleaginosas y etanol
(o metanol) que es el producto de la fermentación de los granos, pasto,
paja o madera.
Los
biocombustibles han ganado fama entre los grupos ambientalistas como
energías renovables que son “libres de carbono”, por lo que no
producirían gases con efecto invernadero; simplemente al quemarlos, el
dióxido de carbono que las plantas tomaron cuando crecían en el campo,
regresa a la atmósfera.
Sin
embargo, hay varios aspectos que no son tomados en cuenta en este
análisis. Por ejemplo, los cultivos destinados a biocombustibles, ocupan
tierras valiosas que podrían usarse para cultivar alimentos,
especialmente en países empobrecidos. Hay estimaciones realistas que
muestran que generar energía a partir de cultivos requiere más energía
fósil que la energía que producen, y que no reducen sustancialmente las
emisiones de gases con efecto invernadero, cuando se incluyen todos los
factores en los cálculos.
Más aún,
causan irreparables daños a los suelos y al medio ambiente.
Los
biocombustibles pueden también producirse a partir de chips de madera,
residuos de cultivos y otros desechos agrícolas e industriales, los
cuales no compiten por suelo, pero cuyos impactos ambientales son aún
sustanciales. www.EcoPortal.net
Fuente: ISIS.
2006
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